miércoles, 3 de noviembre de 2010

Alamín. Toledo.

La ciudad-castillo de Alamín fue importante cabecera de numerosas aldeas como Méntrida, La torre y Villa del Prado. Además pertenecían a él aldeas pequeñas como Marzalva, Montrueque, Valdejudíos, Piteos y Linares, las cuales han desaparecido. El camino de Toledo a Ávila, pasaba por el castillo, pero Luna mandó desviar esa ruta por Escalona, con lo cual, el castillo de Alamín quedó escondido en el monte y fuera del paso de la gente, lo cual le infundió un carácter lóbrego y casi abandonado, pues don Álvaro apenas lo visitaba, y al morir éste, sus descendientes tampoco lo usaron mucho. Es Escalona del don Álvaro de Luna desde el año 1424.

Duque de ESCALONA concedido en 1472 por Enrique IV de Castilla a Juan Pacheco, I marqués de Villena desde 1445. Grandeza de España declarada de primera clase en 1750 por Carlos III a favor de Juan Pacheco, XI duque.

El I marqués de Villena es desde 1460 el I marqués de Xiquena.

El título de Marqués de Villena es concedido en 1445 por Enrique IV a Don Juan Pacheco,
Gran Maestre de la Orden de Santiago de 1467 a 1474, quien fue acumulando a lo largo de su vida un importante número de títulos y señoríos. Con todo ello pudo formar instituir tres mayorazgos, el primero de los cuales, junto con el título de Villena, se funda a favor de su primogénito Diego López Pacheco. Sin embargo, las actuaciones políticas de padre e hijo durante le final del reinado de Enrique IV y la guerra de sucesión de Castilla, afectaron a la composición de este gran señorío. En 1480 un acuerdo entre los Reyes Católicos y Diego López Pacheco dejó definitivamente conformado el señorío que incluía así el ducado de Escalona, los condados de San Esteban de Gormaz y Xiquena, el marquesado de Belmonte, los señoríos de Alarcón, Jorquera -con el puerto seco de Alcalá del Río Júcar- Castillo de Garcimuñoz, Tolox. Monda, Serón y Tijola, además de importantes rentas. En 1798, a la muerte sin hijos de Felipe López Pacheco, XII Marqués de Villena, le sucederá en el título su sobrino Diego Fernández de Velasco, XIII Duque de Frías, incorporándose así el marquesado de Villena a la Casa de Frías. A raíz de los pleitos derivados de la muerte de José Bernardino Fernández de Velasco Benavides, XIV duque de Frías y marqués de Villena, el título de Villena, junto con otros pasará a Francisco de Borja Téllez Girón Fernández de Velasco, separándose definitivamente de la Casa de Frías. En 1999 el marquesado de Villena se reunió con el ducado de Frías.


Pero los vecinos de La Torre de Esteban Hambrán. Méntrida- las dos poblaciones también señorío del Condestable- y El Prado, seguian escogiendo el camino del castillo para hacer las rutas de viaje entre sus respectivos pueblos. En el siglo XII el rey Alfonso VIII donó El Alamín junto con sus aldeas, entre las que se encontraba Villa del Prado, al arzobispo de Toledo que las tendría en posesión hasta 1436. En ese mismo año El Alamín fue vendido a don Álvaro de Luna concediéndole el privilegio de Villa en 1497. Aunque los habitantes de Villa del Prado estuvieron bajo el señorío de los duques del Infantado en 1541 la villa pasó a manos del señorío de la Torre de Esteban Hambrán para regresar de nuevo a la Casa del Infantado en 1627. Los duques del Infantado, volvieron a tener interés en el edificio y levantaron sobre sus ruinas un palacio de estilo rural-toledano, que es el que se conserva en la actualidad. Al mismo tiempo, el lugar de Alamín se deshabitó por completo convirtiendose posteriormente en finca de caza. El enorme término del castillo quedó repartido entre los ayuntamientos de Méntrida, La Torre, Almorox, Villa del Prado y Santa Cruz de Retamar, En Éste último quedó la parte del palacio integrada, pese a que el castillo no tuvo apenas nada que ver con la historia de Santa Cruz. El acceso al castillo es casi imposible por Santa Cruz, hay que hacerlo por Villa del Prado, o más dificultosamente por La Torre. Por real orden de 17 de abril de 1846, Alamín quedó vinculado al término jurisdiccional de Santa Cruz del Retamar.

En el siglo XV es señor de Alamín don Alvaro de Luna. Pero el Condestable no prestó mucho interés a esta posesión ya que referia el de Escalona. La villa-castillo de Alamin cayó en decadencia y se fue deshabitando. Actualmente está aislado en mitad del Campo.

Pasó Alamín a ser propiedad del rey Alfonso VI cuando reconquistó Toledo en 1085. En 1180 el rey Alfonso VIII donó al arzobispado de Toledo las tierras y castillo de Alamín. En 1357 Pedro I el Cruel ordenó la destrucción del castillo que volvió a ser reconstruido en 1397 por el arzobispo don Pedro Tenorio en 1397, construyendo un puente sobre el río Alberche para facilitar el paso a Toledo y que fue demolido años después por don Álvaro de Luna, lo que facilitó la despoblación de la zona.

En 1436 Alamín pasó a manos de don Álvaro de Luna por una permuta con el Arzobispado a instancias del rey Juan II y luego a su viuda doña Juana de Pimentel. Posteriormente, en 1484 pasó a depender de los duques del Infantado al casarse su hija, doña María de Luna con don Iñigo López de Mendoza, II duque del Infantado. A partir de aquí empezó la decadencia y posterior derribo del castillo a manos de los vecinos, quedando reducido a ruinas.

En 1841 pasó al ducado de Osuna hasta que en 1886 los terrenos donde se asentaba el castillo fueron comprados por el I marqués de Comillas, el industrial y financiero Antonio López y López, siendo sus dueños hasta 1999 en que el VI marqués de Comillas, vendió la parte de la finca del Alamín situada en la margen del río Alberche donde se asentaba el antiguo castillo.