jueves, 8 de noviembre de 2012

Los linajes Cabrera, Álvarez de Toledo-Zapata y Arias de Ávila

El recuerdo de la ascendencia hebrea de lsos linajes conversos no se borrado y desde el siglo XVI comienzan a aplicarse el estatuto de limpieza de sangre. 


Los Estatutos de limpieza de sangre en la España Moderna garantizaban 
la ausencia de ascendencia  judía conversa en quienes debían ocupar cargos 
relevantes. 

La limpieza de sangre era un medio para excluir de instituciones políticas, religiosas, universitarias, laborales… a los descendientes de judíos 
convertidos al cristianismo –los cristianos nuevos o conversos- y de los que se dudaba de su sincera conversión.



Algunos miembros de estos linaje conversos tendrían procesos inquisitoriales y algunos de ellos serían quemados en efigie o bien desenterrados y quemados sus huesos.

La Inquisición al igual que los Tribunales Reales en los delitos graves -como es el caso de traición a un soberano- estaba facultada no solo a juzgar a personas vivas, sino también  si es que existían pruebas contundentes de su culpabilidad, a fallecidas.

Si el Veredicto era de culpabilidad, se le condenaba al difunto a ser quemado en huesos es decir a ser quemados sus restos mortuorios, se exhumaba el cadáver y se quemaban sus despojos en ceremonia de Auto de fe, la excomunión y la Confiscación de sus Bienes. A los descendientes tambien les afectaba en cuanto a que junto a la pérdida del patrimonio heredado, se inhabilitaban a los hijos por linea  materna e hijos y nietos por linea paterna.

Si la sentencia era absolutoria, se restituía al acusado su buena fama  así como la conservación de sus bienes  por sus hijos o herederos.

En los Autos de fe, por tanto, no solo se procedía a ejecutar las condenas a los vivos, sino que tambien habían - y no pocos- casos de relajados en estatua (quemados en efigie) -es decir un muñeco antropomorfo en su representación- y quema de cadáveres (quemado en huesos) de los declarados culpables culpables en esos procesos especiales.

Andrés de Cabrera, Cuenca, 1430- 4 de octubre de 1511 - Chinchón. Fue destacado servidor de Enrique IV y de los Reyes Católicos, a quien estos deben en gran parte su trono 

Beatriz de Bobadilla 1440 - Medina del Campo, 17 de enero de 1511. Fue dama de la princesa Isabel y su gran amiga.

Isabel es la gran tejedora de la boda de Andrés y Beatriz.

Isabel y Fernando recompensarón su ayuda y fidelidad  convirtiéndoles en
los primeros marqueses de Moya, Cuenca, y dándoles el estado de Chinchón, Madrid. 

Fernando de Cabrera, su segundo hijo, recibe un segundo mayorazgo con el señorío de Chichón y es su primer conde. Se instituyó el segundo  mayorazgo del estado de Chinchon el 4-8-1511. 

Padres e hijo mueren en el mismo año.

No es Fernando el primer hijo como aparece en la serie Isabel haciendo coincidir su nacimiento con el matrimonio de la Princesa.


El nombramiento de primer conde de Chinchón está fechado por la Real Cédula de 5 de mayo de 1520. Muere en 1521.

Caballero de la orden de Santiago, sirvió al emperador siendo alcayde de los alcázares y puertas de la ciudad de Segovia en las alteraciones de estos reinos el año 1520- Las Cominidades-, en que mostro su valor y esfuerzo.

Señor del Estado de Chinchon, que comprendía esta villa y otras veintiuna mas del Reino de Toledo con 1.200 vasallos, Alcaide perpetuo de los Alcázares de Segovia. Tambien fue Caballero y Comendador de Montemolin en la Orden de Santiago y I Conde de Chinchón por Real Cédula dada en la Coruña por Carlos V en 9-5-1520. Peleo valerosamente contra los comuneros defendiendo el Alcázar de Segovia, por lo que tuvo que desatender sus estados, que fueron asaltados por aquellos.


El primogénito Juan y Beatriz es el II marqués de Moya. 


Andrés de Cabrera era de origen judío. Puede que Beatriz de Bobadilla, también. 

Sus hermanos Fernando y Alfonso, también al servicio de la Corona, se casaron con conversas como era costumbre antes del siglo XVI.

Francisco de Bobadilla, hermano de Beatriz casa con con María de Peñalosa, de familia conversa segoviana,

Gonzalo Fernández de Oviedo aludió a la ascendencia familiar del primer marqués de Moya en sus Batallas y Quincuagenas, pero también dice que, fue tal persona e tan baleroso e prudente, e tan esforzado e de tanto ser, que puede muy bien decir que en él comenzó su linage.


Los Álvarez-Zapata alcanzaron una destacada presencia en todos los ámbitos de poder de la ciudad de Toledo. Fray García de Zapata fue prior del monasterio Jerónimo de Santa María de la Sisla, cercano a Toledo; Diego López de Toledo hermano del anteríor y fundador junto con su esposa María de Santa Cruz del convento femenino de San Miguel de los Ángeles, o Francisco Álvarez de Toledo maestrescuela y fundador del Colegio de Santa Catalina
origen de la futura universidad de la ciudad-todos hermanos del secretario de los Reyes Católicos,  Fernando Álvarez de Toledo, señor de Cedillo, muere en 1504.


La Inquisición se instaló en Toledo en 1485. Una cuñada del secretario, la mujer de su hermano Luis Álvarez de Toledo, María de Jaraba, y la hija mayor de este matrimonio, de nombre Catalina. María de Jaraba, llamada también María González, fue probablemente hija de Diego González Jaraba y María González. Pertenecía a una clarísima familia judía y como dirá, a mediados de 1623, un impreso anónimo, "el linaje de Jaraba está muy desacreditado". Desde luego, todo Toledo sabía que la esposa de Luis Álvarez había sido penitenciada por la Inquisición; como prueba de lo cual en la iglesia de San Salvador se exhibía su sambenito. 

De fray García de Zapata también se ocupa la Inquisición y acaba en la hoguera, luego fue rehabilitado. Cuando en 1486 fue quemado fray Garcia, su hermano era secretario de los Reyes Católicos y del Consejo de Sus Majestades, y otro hermano,  Francisco Álvarez, maestrescuela de la catedral de Toledo, y hombre de confianza del cardenal Mendoza. Francisco Álvarez de Toledo, maestrescuela de Toledo e igualmente hermano del secretario, no se libró de la Inquisición en 1486, cuando ocurrió el proceso de los judaizantes del monasterio de la Sisla, pues su propio hermano fray García Zapata lo acusó de ser cómplice de sus delitos, aunque después, antes de que lo quemaran, se desdijo. Francisco fue procesado de nuevo en 1505, permaneció preso y con sus bienes secuestrados durante largo tiempo. En 1507,se dictó su sentencia absolutoria.

También Juan Álvarez Zapata, hermano de Bernardino de Alcaraz, o su primo de igual nombre, se vio acosado en su juventud por el Santo Oficio, tal vez en el mismo proceso que su tío Francisco en 1505. En todo este proceso se procuró que la casa de Toledo que había sido del secretario apareciese como la sinagoga principal desde la que se convertiría toda Castilla al judaísmo 


Un canónigo converso -maestrescuela- y sobrino de Francisco Álvarez de Toledo,  Benardino Zapata y Herrera, crea  el colegio de San Bernardino de enseñanza de primeras letras en 1581.  

El muy influyente y poderoso toledano Fernando Álvarez de Toledo, secretario de los Reyes Católicos, de su Consejo y señor de Tocenaque y Cedillo, que ya había obtenido numerosas prebendas civiles y beneficios eclesiásticos para sus hijos, en octubre de 1497 pretendió, mediante un emisario, tomar posesión del arciprestazgo de la iglesia de San Salvador, de Requena, para su hijo el futuro y eminente maestrescuela de Toledo, Bernardino de Alcaraz. Otro de sus hijos, Anrtonio es el I conde de Cedillo. 


Bernardino de Alcaraz , quinto hijo de Fernando Álvarez de Toledo y Aldonza Illán-linaje mozarabe del que vienen lo Toledo, duques de Alba- de Alcaraz , tuvo diez hermanos legítimos,

Antonio Álvarez de Toledo (h. 1475-1529), primer mayorazgo de la familia y regidor de Toledo, casado con María Ponce de León, sucesora de la casa de Arcos. Señor de Cedillo y  I conde de Cedillo.

Diego López de Toledo (h. 1477-1552), comendador de Herrera de la Orden de Alcántara.

Juan Álvarez de Toledo (1478-1546), arcediano de Écija, canónigo y maestrescuela de la Catedral de Toledo.

Fernando Álvarez de Toledo, comendador de la Bienvenida de la Orden de Santiago, y luego monje cisterciense con el nombre de fray Fernando de Santiago.

Francisco Álvarez de Toledo (¿1486?-h. 1549), segundo mayorazgo de la casa, que matrimonió con Catalina de Meneses.

Pedro Zapata de Toledo (¿1488?), que pasó a la conquista de Nápoles con el Gran Capitán.

Catalina de Toledo (h. 1480), mujer del comendador Martín Alonso de Montemayor, ambos fallecidos antes de 1528.

Constanza de Toledo (1484-1557), esposa del comendador de la Orden de Santiago y regidor de Toledo, don Pedro de Ayala, I señor de Peromoro, hijo ilegítimo del II conde de Fuensalida.

Isabel de Toledo (h. 1492-1555), monja y abadesa en la Concepción Francisca de Toledo.

María de Toledo (1495), monja y abadesa en San Miguel de los Ángeles de Toledo.

Francisca de Guevara, primera mujer de Fernán Dálvarez de Toledo y Ponce de León, Señor de Cedillo y Manzaneque, Notario Mayor del Reino de Granada. Sin haber descendencia. Hermana de Gonzalo Chacón de Guevara y Tellez-Girón, Cuarto Señor de Casarrubios del Monte, y Comendador de Montiel en la Orden de Santiago desde 1533. Fallece en 1556. Casó con Maria de Mendoza, (hija de Antonio de Mendoza “El Galán”, Segundo Conde de Monteagudo, Señor de Almazán, Caballero de Santiago y Guarda mayor del Rey y de María de Mendoza su mujer, ambos que eran suegros también de Luisa la hermana de Gonzalo). Sin descendencia por lo que le hereda su hermano Francisco.



Un arzobispo,  Juan Martínez Sliceo fundaba el Colegio de los Infantes a mediados de siglo. Era Siliceo detractor de los conversos e instaurador en 1547 del Estatuto de limpieza de sangre en la catedral. 
Alcaraz debió de hacerse cargo de la dignidad de maestrescuela de la catedral de Toledo, y, por tanto, de la de canciller de la universidad toledana -que era lo mismo-, en agosto de 1546, después de la muerte de su hermano, y la mantuvo hasta su fallecimiento a primeros de noviembre de 1556. Por tanto, gobernó la Universidad de Toledo durante diez años. Cuando se efectuó la segunda redacción de las Constituciones Generales del Colegio de Santa Catalina el 11 de noviembre de 1546, ya era maestrescuela  Bernardino de Alcaraz. Consta igualmente con tal cargo el 23 de julio de 1547, día en que se aprobó el Estatuto de limpieza de sangre de la catedral de Toledo. Alcaraz votó en contra lógicamente, dados los orígenes judeoconversos de la familia. Muere en 1556.

El bisabuelo del secretario  y de su mismo nombre, Fernán López de Toledo y de Ajofrín, III señor de Tocenaque, había fundado en el convento dominico de San Pedro Mártir de Toledo una capilla funeraria familiar, para él y sus sus descendientes, entre ellos su hijo y abuelo del secretario real, Alfonso González de Toledo, señor de Tocenaque en Toledo, y su mujer, Sancha Bocanegra. En cambio, el segundo hijo de este matrimonio, Juan Álvarez de Toledo, padre del secretario y abuelo del futuro Bernardino de Alcaraz, quizá por poseer sus casas principales en la colación de San Salvador, barrio en que además era dueño de otras mucha casas, cuando su mujer Catalina Zapata, falleció en 1452 fue por su testamento sepultada en su capilla de Santa Catalina en la iglesia de San Salvador. El abuelo de  Bernardino de Alcaraz ya en 1452 -si no es una falsificación el documento-,  se había edificado una capilla como enterramiento en la parroquia toledana de San Salvador, colación en la que vivía la familia. 



Desde inicios del siglo XVI descendientes de judíos empezaron a ingresar en la alta nobleza, por méritos personales o por matrimonio. Los estatutos de limpieza de sangre obligaron a la falsificación de genealogías, había que demostrar que se era cristiano viejo.

Las genealogías ficticias se confeccionaban reconstruyendo el pasado; cada una de ellas trataba de remontarse más atrás en el tiempo, y también de situar los orígenes familiares en tierras lejanas o remontando el linaje a la descendencia  de la nobleza visigoda. Algunas francamente increíbles. 


Los Cabrera eran originarios de la localidad de Pumar de la Maza, en la montaña de Burgos, desde donde bajaron a poblar Xilbaja o Xibaja, estando allí su lugar conocido. Participaron, por tanto, de forma activa en la Reconquista, cubriéndose de gloria en más de una ocasión. Mucho tiempo después, ciertos miembros de la familia se instalaron en Madrid, ciudad que abandonaron cuando Gonzalo Díaz de Xibaja se vio obligado a exiliarse en Aragón, al caer en desgracia ante Pedro I como consecuencia de su apoyo al pretendiente al trono, Enrique de Trastámara, luego Enrique II. Ya con Enrique II,  el exiliado regresó a Castilla y se instala en la ciudad de Cuenca, en la parroquia de San Miguel. Aquí casa con Elvira Fernández.

Su hijo, Lope González toma el apellido de Madrid en honor a  su padre.Casa con  María de Vera, Padres de Lope López de Madrid que casa con Leonor López de Cetina. Padres de Pedro López de Madrid, protagonista de un matrimonio ventajoso con una linajuda dama de la ciudad, María Alfonso de Cabrera. Fue precisamente la alcurnia de la dama la que animó a sus vástagos a adoptar el apellido Cabrera. 

El apoyo prestado al fundador de la dinastía Trastámara, que de alguna forma sugiere una ya consolidada vocación de servicio a la Corona por parte de los miembros del linaje desde tiempos ya lejanos, al tiempo que ofrece motivos para justificar su engrandecimiento. Ademas se justifica su ascenso y posición  social remontándose a los tiempos de la Reconquista. Se llegaba a preferir un ascendiente con un delito de sangre a otro marcado por el ancestro judío.

Uno de los genealogistas que reconstruyó» el pasado de los Arias de Ávila se remonta hasta los tiempos de Alfonso VI, buscando, entre otras cosas, el entronque del linaje con la actividad reconquistadora. Los orígenes de la familia estaban relacionados con los ilícitos amores que habían unido a la infanta Urraca, hermana de Alfonso VI, con el caballero Arias Gonzalo. 

Afincados los antepasados en Ávila y después asentado el linaje en  Segovia.


Los tatarabuelos paternos del secretario Real Fernando Álvarez de Toledo se dice que eran  Alfonso González de Ajofrín y Teresa López de Toledo de los señores de Trocenaque, señores de Ajofrín en Toledo. Padres Fernando Álvarez de Toledo que casa Inés Pantoja. Ellos serían los padres de Alfonso González de Toledo que casa con Sancha de Bocanegra y son los abuelos del secretario Real.


Juan Álvarez de Toledo, padre del Secretario, reconstruye su genealogía por línea paterna hasta la generación de sus bisabuelos. Las divergencias se refieren a los abuelos del testador: éste no menciona de forma expresa a su abuela, y se refiere a su abuelo por el nombre de Fernando López de Toledo. Bien es verdad que los miembros de la familia usaron como apellido tanto Álvarez de Toledo como López de Toledo, y que el mencionado Fernando pudo utilizar indistintamente los dos, hipótesis que solucionaría la divergencia, pero lo cierto es que da toda la impresión de que ese ancestro supone, ya en el siglo XVI, algún problema para la familia.

Si acudimos a la genealogía que de la misma ofreció Román de la Higuera cuando rastreó los antepasados de las más ilustres familias toledanas, nos encontramos, una vez más, con que los datos que se ofrecen sobre el abuelo de Juan Álvarez de Toledo no coinciden con los que éste aporta en su testamento. Higuera remonta su reconstrucción del pasado familiar de los Álvarez de Toledo hasta el bisabuelo de Alfonso González de Ajofrín, Alonso Pérez, padre de Pedro Alonso de Ajofrín y abuelo de Gonzalo Alonso de Ajofrín que casa con María Téllez de Guzmán, al que considera el auténtico iniciador del linaje, y del que afirma que vivía todavía en 1397. Del matrimonio de éste último nacería Alfonso González de Ajofrín; éste, casado con Teresa López de Toledo, sería el padre de Alfonso González de Toledo, marido de Sancha de Bocanegra. La pareja engendraría a Juan Álvarez de Toledo, que en el camino había perdido a ese abuelo al que hacía referencia en su testamento, Fernando López de Toledo y Ajofrín casado con Ines Pantoja no aparece por ninguna parte, su lugar ha sido ocupado por Alfonso González de Ajofrín casado Teresa López de Toledo, que en el testamento de Juan Álvarez de Toledo figuraba en calidad de bisabuelo.

Es Teresa López de Toledo hija de Fernando López de Toledo y de Inés Pantoja que casa con Fernando Álvarez de Toledo que se casa con otra Ines pantoja y también con Sancha Bocanegra, podria esto explicar lo que se dice sobre el bisabuelo del Secretario.

En la genealogía de los señores de Mocejon encontramos que Fernan López de toledo, señor de Tocenaque,  casa con Ines Pantoja y tambien con Sancha Bocanegra de quienes vienen los condes de Cedillo.

Inés Pantoja, hija de Juan Fernández Pantoja y Urraca Díaz de Haro, se casó con Fernán López de Toledo, Señor de Tocenaque cerca de Toledo, que también casa con Sancha Bocanegra...

Una de esas genealogías se remonta hasta los tatarabuelos
paternos del secretario regio, que responderían a los nombres de Alfonso
González de Ajofrín y Teresa López de Toledo, señora de Tocenaque; fruto de su matrimonio sería Fernando Álvarez de Toledo, que casaría, a su vez, con Inés Pantoja. Ellos serían los padres de Alfonso González de Toledo, quien, casado con Sancha de Bocanegra, engendraría a Juan Álvarez de Toledo, padre de Fernando, el secretario de los RR.CC

 



Gonzalo Alfonso y María Téllez de Guzmán fueron los padres de Alfonso González 
de Ajofrín de cuyo matrimonio con Teresa López de Toledo, señora de Tocenaque, 

nació Fernán López de Toledo, padre de Alfonso González de Toledo.

Cabe preguntarse si Higuera simplemente sufrió una confusión, cuyo resultado
fue pasar por alto una generación, sustituyendo inopinadamente a Fernando López de Toledo por el representante de la generación anterior, Alfonso González de Ajofrín, o si estamos ante el afán por ocultar la existencia de un antepasado que podía poner en aprietos a sus descendientes.

Desde luego, parece poco probable que Juan Álvarez de Toledo se equivocara en su testamento. El mismo se redactó en el año 1453, cuando todavía no existía la necesidad de ocultar los orígenes judíos.


Esta genealogia borra cualquier origen Judio, el señor de Ajofrin, desciende de los ben Furon-MATEO MICAELIS ben Furón-, mozarabes- cristianos viejos de Toledo-. Su ascendencia está perfectamente documentada desde Micael ben Furon, que vivió en el reinado de Alfonso VIII.


tres de los hijos de Mateo Micaelis, Alfonso, Fernando y Juan —o los descendientes de este último— se reparten los tres tercios de Ajofrín.

Se puede ver mas en este enlace, http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=125587

Una genealogía de la familia Cabrera que al final hubo de ser desechada, debido a los problemas que planteaba, hacia a Andrés de Cabrera con  lazos de sangre con los vizcondes de Cabrera, una muy ilustre familia de la Corona de Aragón.

Francisco de Mendoza y Bobadilla, a la par que fustigaba a algunas de las más destacadas familias nobles recordándolas su origen judío en su Tizón de la Nobleza española, también se empeñó en hacer campaña para limpiar definitivamente el buen nombre de su antepasado, el primer marqués de Moya.

Con ese objetivo, envió a Felipe II un memorial, fechado en 1565, en el que pretendía aclarar, de una vez por todas, el problema que planteaba su genealogía. Mendoza y Bobadilla tan sólo se remontaba hasta los tiempos del abuelo de Andrés de Cabrera, Lope López de Madrid, caballero conquense cuyo fallecimiento situaba en 1414, desmintiendo que se hubiera convertido al cristianismo como consecuencia de las predicaciones de Vicente Ferrer en Castilla. Asimismo, negaba que el sambenito que durante años había estado expuesto en la parroquia de San Miguel, con el nombre de Lope de Madrid, significara que la familia había tenido problemas con la Inquisición, pues, pese a su nombre y apellido, nada tenía que ver con los parientes del primer marques de Moya.

En cualquier caso, en el memorial reconocía que la sangre judía había penetrado en la familia a través de enlaces matrimoniales, pero afectando a dos ramas secundarias de la misma, las que tenían por cabezas, respectivamente, a Fernando de Cabrera y a Alfonso de Cabrera, ambos hermanos de Andrés, que habían casado con damas judeoconversas.

En su memorial, Mendoza y Bobadilla se muestra sincero, al menos en lo fundamental. Así, cuando habla de los orígenes de Andrés de Cabrera tan sólo
se remonta hasta su abuelo, en consonancia con la reconstrucción de los ancestros familiares que se puede realizar sobre la base de la documentación
conservada. Tampoco se obstina en negar los vínculos de Fernando y Alfonso
de Cabrera con miembros destacados de los círculos conversos de la segunda
mitad del siglo XV, aunque sí que se empeña en negar que ellos mismos fueran de origen judío. 

Finalmente, resulta muy interesante su afán por negar que  el primer miembro conocido del linaje, Lope López de Madrid, hubiera realizado, en algún momento de su vida, el tránsito de judío a cristiano.

Existió una voluntad de falsear el pasado, o por lo menos de reconstruirlo

Felipe II de terminar de una vez por todas con las dudas que suscitaban los orígenes de Andrés de Cabrera zanjó la polémica declarando que la ascendencia de Andrés de Cabrera estaba libre de toda mácula, prohibiendo que en el futuro se volviera a investigar sobre la misma. 

Cuando un linaje presenta una genealogía inventada  crea su historia y su proyección en el futuro.