lunes, 25 de febrero de 2013

Las Vistas de San Francisco y palacios de los Infantado



Carrera de San Francisco 

y calle de  Don Pedro. Casa de Villafranca.

En la parte exterior de Puerta de Moros,  bastante poblada
ya de caseríos especialmente a las inmediaciones del «antiquísimo convento de San Francisco, quedó todavía extramuros, y considerada como un mezquino
arrabal, hasta que, creciendo en importancia, con la sucesión de los tiempos, el aumento de la población y de las construcciones, mereció ser incluida en el
recinto de la nueva villa cuando, a poco tiempo de establecida en ella la Corte, y reinando todavía Felipe II, se alargó fuera de la antigua muralla la parte baja de la calle de Segovia o Nueva de la Puente, se construyó éste y la Puerta de la Vega de Segovia (la misma que ha sido demolida en estos últimos tiempos), y se dirigió la moderna cerca hasta la puerta de Toledo, abrazando ya los altos de las Vistillas. En ellos, aunque elevados tan enormemente sobre la calle de Segovia, que casi les impide toda comunicación con la otra mitad de la villa, se formaronnuevas manzanas de casas y se construyeron por algunos magnates y grandes del
reino considerables edificios, formando las dos espaciosas calles de Don Pedro Carrera de San Francisco y sus traviesas. 

La primera, que primitivamente formaba con la de la Redondilla un paseo muy concurrido en los  tiempos de Enrique IV, desde el cual arrancaba la alcantarilla o foso antiguo que corría por delante de Puerta de Moros, fue convertida en calle, conservando ambos nombres de la Alcantarilla y también de Don Pedro Laso de Castilla, cuyas notabilísimas casas o palacio  están situadas a la espalda de ella. Calle de don Pedro, por el marques de Villafranca del Bierzo, consorte de la duquesa de Alba

A la acera derecha de esta espaciosa calle se ve hoy la hermosa casapalacio de los Duques de Medina Sidonia, Marqueses de Villafranca, que mide la considerable extensión de 51.715 pies; y más allá la que ocupa
exclusivamente la manzana 127, construida a fines del siglo XVII para su
habitación, por los señores Duques del Infantado, y que hoy se halla ocupada por las oficinas de la casa y la preciosísima Biblioteca y Armería del ilustre poseedor de aquel título. -Como tal es dueño también de gran parte de aquel distrito, siendo de su pertenencia, ademas de los extensos palacios ya citados de Laso de Castilla y del Infantado, el otro principal, moderno, que está situado al final de dicha calle de Don Pedro y frente del descampado de las Vistillas; magnífica casa, mandada construir en el siglo último para la señora Duquesa,  viuda, princesa de Salm Salm, y que recuerda por su forma y gusto especial el de los palacios de la nobleza parisiense en el Faubour y Saint-Germain, entre la Cour d'honneur de su entrada y su grande y preciosísimo jardín, límite de Madrid por aquella parte. Su actual dueño, el Sr. Duque de Osuna y del Infantado, Conde de Benavente, la habita hoy, y es imponderable la riqueza y buen gusto con que están decorados sus bellos salones y dependencias. Las otras casas, o más bien manzanas de casas contiguas, casi todas propiedad del mismo título, están destinadas, unas a las oficinas y dependencias de los diversos estados que han venido a reunirse en aquella ilustre casa; otras, para habitación de los empleados y dependientes, y otra, finalmente, la señalada con el número 5 antiguo de la calle de los Dos Mancebos, ha sido convertida, por la esplendidez del actual Duque, en un precioso hospital o enfermería para los criados subalternos de la misma. 

No sólo los edificios, sino también los huertos, bajadas, y hasta el mismo
inmenso descampado de las Vistillas, aumentado con la demolición de la
manzana 128, que formaba la calle del Corral de las Naranjas, son propiedad de la casa del Infantado; por cierto que en estos últimos tiempos, y siguiendo los mismos impulsos de grandeza, ha proyectado y emprendido el Sr. Duque actualuna obra colosal de mejora, desmontando y rebajando aquella inmensa explanada en más de diez pies, para reducirla a un hermoso plano a que se ha de dar forma de paseo, con un bello jardín o glorieta en el centro.