martes, 18 de junio de 2013

Los Carrillo de Albornoz y Ocentejo y Valtabaldo del Río. Guadalajara



AHN, NOBLEZA, Frías, Caja 891, Documento 6, folios. 1v-8r. Existe una extensa y prolija
documentación, los documentos 5-75, de este pleito iniciado en 1567 entre Álvaro Carrillo de Albornoz y su hijo Juan contra Mencía Carrillo de Albornoz y su nieta Luisa Carrillo de Cárdenas, marquesa de Este, sobre la propiedad del mayorazgo de Carrillo de Albornoz y la hacienda de las villas de Torralba, Beteta y Cañamares. Acompañan traslados de documentos referentes a antepasados genealógicos de ambas partes desde 1389. 

AMC, legajo. 16, expediente. 53. Año 1525

El linaje Carrillo de Albornoz, señores de Torralba, Beteta y Ocentejo


Álvaro Carrillo de Albornoz.


Hijo de Urraca de Albornoz, hija de los V señores de Albornoz, y de Gómez Carrillo, señor de Ocentejo y Paredes en Cuenca, Alcalde Mayor de los Hijosdalgo de Castilla, Ayo del futuro Rey Juan II. 


Recibe el señorío jurisdiccional de Ocentejo en Guadalajara, y Cañamares en Cuenca, junto PriegoDesempeñó los cargos de Alcalde mayor de los hijosdalgo de Castilla —oficio heredado de su padre— y de Mayordomo mayor de la infanta  doña Catalina, madre de Juan II. Contrajo matrimonio con doña Teresa de la Vega, señora de la Merindad de Pernía, que era hija de Diego Hurtado de Mendoza, II señor de Hita y Buitrago, y de Leonor de la Vega. Fueron padres de Gómez Carrillo de Albornoz “el Feo”, que continuó la línea, Leonor Carrillo, señora de Cervera y Pernía, casada con Hernando de Velasco, señor de Siruela, y Fernán Carrillo.



Gómez Carrillo de Albornoz el Feo

Señor de Ocentejo y Cañamares. Hereda a su tía abuela María de Albornoz, señora de Albornoz, y recibe Beteta y sus aldeas, Torralba y Ribagorda y Albornoz este en Villarejo de Fuentes, Cuenca. Como sus antecesores, desempeñó el cargo de Alcalde mayor de los hijosdalgo de Castilla. Contrajo matrimonio con doña Teresa de Toledo, hija de Hernán Álvarez de Toledo, I Conde de Alba de Tormes. Sus hijos fueron Juan de Albornoz, muerto de forma violenta a manos de su hermano Pedro por maltratar a su madre, Leonor Carrillo de Albornoz, que entroncó con los señores de Valverde al casarse con Juan de Alarcón, Pedro Carrillo de Albornoz, que continuó la línea, Álvaro Carrillo de Albornoz, que pleitea por la herencia de sus padres y el derecho al mayorazgo,  y Alonso Carrillo de Albornoz, canónigo de Cuenca.

Álvaro Carrillo de Albornoz, hermano de Juan y de Pedro que reclama la herencia de su padre tras la muerte del primogénito Juan y deber ser el segundo hijo Pedro privado del derecho a la sucesión por el asesinato cometido. 

Pedro Carrillo de Albornoz

Desempeñó el oficio de Alcalde mayor de los hijosdalgo de Castilla y se unió en matrimonio a doña Mencía de Mendozahermana del conde de Tendilla y marqués de Mondéjar, y nieta de Diego Hurtado de Mendoza, duque del Infantado. Padres de, 

Luis Carrillo de Albornoz,

Isabel de Mendoza, casó con Diego de Zúñiga.

Íñigo López Carrillo de Mendoza,  (Íñigo Lopez de Albornoz) Virrey de Cerdeña. Casó con Margarita Manuel, Dama de la Reina Isabel la Católica; hija de Martín Fernández de Tovar, Señor de Cevico y Caracena, y de Leonor de Villena. Padres de,  Gómez Carrillo, Señor de Ocentejo. C/s y de Teresa Carrillo de Mendoza, (Carrillo de Albornoz) casó con Gómez Dávila, Marqués de Velada. C/s

Alonso Carrillo de Albornoz, Obispo de Ávila.


Los enfrentamientos internos entre miembros del linaje fueron habituales. Especialmente cruento resultó el fratricidio cometido por Pedro Carrillo, según denunció su hermano  Álvaro Carrillo de Albornoz, al presentar en 1477 ante el Consejo Real una relación acerca del asesinato que Pedro Carrillo cometió hacía once años poco más o menos por su tío contra su padre. 

al matar mala e seguramente a su hermano Juan de Albornos dentro en la fortalesa de la villa de Torralua, estando durmiendo en vna cámara, por la qual dise que, segúnd derecho, él meresçió e meresçe aver e padesçer grandes penas, asy en su
persona como en sus bienes.

Además, dijo que

por él mesmo él era e auía seydo fecho ynábile e yncapás de aver e heredar las
villas e fortalesa e otros bienes de mayoradgo que eran del dicho Gómes Carrillo e
tenía e poseía el dicho Juan de Albornos como su fijo legítimo mayor, los quales
pertenescían a Áluaro Carrillo de Albornos como fijo mayor después de Juan de
Albornos.

La querella de Álvaro Carrillo se estableció en los siguientes términos:

contra Pedro Carrillo e le pedía por la qual dicha muerte las dichas
villas e fortalesa e bienes del dicho mayoradgo. E nos, acatando la grauedad del
dicho delito, de nuestra çierta çiencia e propio motu damos liçençia, abtoridad e
facultad al dicho Áluaro Carrillo para que cada e quando quisiere pueda
querellar e acusar al dicho Pedro Carrillo la dicha muerte del dicho Iohan de
Albornos ante nos en el nuestro consejo, ante los nuestros oydores e alcalde de la
nuestra casa real

Los herederos de Álvaro Carrillo continuaron reclamando sus derechos al mayorazgo familiar casi cien años después.


Álvaro Carrillo de Albornoz y su hijo Juan se querellaron contra Mencía Carrillo de Albornoz, nieta de Pedro, y contra Luisa Carrillo de Cárdenas, nieta  de Mencia Carrillo de Albornoz

Se demandaba que Pedro Carrillo de Albornoz fue en matar y que mató alevosamente y sobre caso pensado y a traycion a Ioan de Albornoz su hermano mayor, estando en la fortaleza de la villa de Torralba echado en una cama y durmiendo a fin de heredalle. Por esta razón, se hizo ynabil y el derecho de sucesión pasó al tercer hijo, Álvaro Carrillo, al que tuvo preso en Torralba en una jaula de hierro por mas tiempo de siete años, por lo que se condenó a muerte a Pedro Carrillo y en perdimiento de los dichos mayorazgos y bienes dellos, aplicandolos al dicho Alvaro Carrillo su hermano tercero, a catorze dias de diziembre de 1478. 

Doña Mencía  Carrillo de Albornoz, nieta de Pedro Carrillo de Albornoz, se defendió alegando la existencia de una transacción firmada por el demandante Álvaro y sus hermanos en 1497.

Todavía en 1523 Gómez Carrillo de Albornoz, hijo de Álvaro Carrillo de Albornoz, puso demanda contra su primo hermano Luis Carrillo de Albornoz, hijo de Pedro Carrillo de Albornoz y padre de doña Mencía Carrillo de Albornoz, pidiéndole también que se acabase de executar la dicha executiva alegando ciertos impedimientos que dixo aver auido para no auerla lleuado a deuida execucion


Entre los datos que se aportaron sobre lo sucedido, se hablaba de una escritura de perdón otorgada por los hermanos en Torralba, en la que se justificaba el asesinato del
primogénito en 1466:

Por quanto vos, el dicho señor Pedro Carrillo, por algunas causas justas que a
ello vos mouieron, pusistes las manos y fuystes en matar y matastes a Ioan de
Albornoz [...], como quiera que a esto fazer os mouistes por causas legítimas y
suficientes, [...] y porque él es ya difunto, no exprimimos ni especificamos aquí,
según lo qual a vos no es necesario perdón de nos ni de otro alguno de los
hermanos

Pero, por el contrario, para ahondar más en la culpabilidad del hermano mayor, se presentó otra carta de Enrique IV de 1466 en la que exponía que el dicho Ioan de Albornoz, al iempo que fue muerto, estaua en mi deseruiçio.

Con el fin de rebatir la acusación de la prolongada prisión que sufrió Álvaro Carrillo de Albornoz, hermano de Juan y de Pedro, argumentaban que es todo fundamento y articulo cauteloso y falso, ya que en 1466 se había redactado la escritura de perdón. 

La prisión que se mencionaba fue ordenada por su hermano Pedro para
procurar defender en la dicha fortaleza de Torralua al dicho Alvaro Carrillo su
hermano, porque lo procuraua prender el corregidor de Cuenca por provisión
real que para ello tenía a pedimiento del marqués de Cañete, por cierto delicto
que avía cometido en su villa de la Olmeda de la Cuesta, y para librarlo diciendo que él le tenía preso y le castigaría, por lo que le detuvo en la dicha fortaleza cierto tiempo so color de preso, a la qual fortaleza llamavan comúnmente jaula de hierro por las muchas rexas que tiene, y por que todas sus puertas
son de hierro.

Ante la aseveración de que Álvaro Carrillo no veía luz ni cielo, se explicó
que el retenido estaba en una sala que tenía ventanas y luz por donde se asomaba y
veya cuando quería luz, y cielo, y la villa, y el campo. Incluso un testigo, Lope de
Salazar, vecino de Barajas, comentó a determinada pregunta de un
interrogatorio, cómo un criado de Álvaro Carrillo le daba algunas cosas que
pedía por una ventana de la sala, y que recibía atenciones y estaba enfadado de
comer capones, y perdizes, y otros regalos que se le dauan porque engordaua mucho, y procuraua, y pedía que le diesen a comer cosas de menos regalo como las solía comer. También lo atestiguaba así Gil López, vecino de Ocentejo.

También se denunciaba que la transacción de 1497 se había llevado a cabo por miedos, y temores y negociaciones que con fauores tubo Luis Carrillo de Albornoz. La defensa alegaba que éste tenía 10 años de edad y estaba bajo tutela de su madre, por lo que no podía infundir mucho temor; además, se dio más a ella de mayorazgo que al propio Luis Carrillo, por lo que no había habido engaño y lesión. 

Incluso, los demandados afirmaron que si agora valen menos lo que llevó de su parte Álvaro Carrillo que lo que Luis Carrillo recibió, es porque Alvaro y don Gomez Carrillo el Feo, su padre, por su descuido y negligencia, dexaron despoblar las villas de Paredes y Albornoz.

Luis Carrillo  de Albornoz, hijo de Pedro y padre de Mencia, era regidor del concejo conquense a comienzos del siglo XVI, presente en el nombramiento de procuradores a Cortes con motivo del casamiento  de Carlos I. Luis Carrillo de Albornoz conformaba el regimiento junto al bachiller Gonzalo de Gamarra, teniente de corregidor de Cuenca,
Diego Hurtado de Mendoza, guarda mayor de la ciudad y Juan de Alcalá y Tristán de la
Muela, entre otros. 

Además, para exculpar definitivamente a Pedro Carrillo de Albornoz, se argumentó la existencia de unos executoriales hechos en 1478 por los que había quedado absuelto, por ser como era clérigo de corona, auiéndole ayudado jueces eclesiásticos, y fue dado por libre. 

Por último, la parte de Mencía Carrillo de Albornoz, nieta de Pedro, añadió que desde 1466 a 1493 —fecha de la muerte de Pedro Carrillo—, habían transcurrido 27 años de pacífica posesión del Mayorazgo por Pedro. 






Concejo, Poder y élites: La Clase Dominante de Cuenca en el Siglo XV.  José Antonio Jara Fuente. 2001