miércoles, 2 de octubre de 2013

Louvre. París


El Louvre no es solo el Museo es la plaza de la Concordia, el Jardín de las Tullerias, el Arco del Carrusel y el Palacio Real de Richelieu.

Si seguimos por la Rue de Rivoli hacia el este llegamos a la Plaza de los Vosgos y si seguimos esta calle hacia el oeste vamos a la Plaza de La Concordia y a los Campos Eliseos, desde aquí al Arco del Triunfo.

Dedica un día a estos lugares.







 

El edificio que alberga el museo desde su fundación es el viejo castillo del Louvre, luego reconvertido en palacio real. Su origen se remonta al siglo XII, y fue embellecido con ampliaciones renacentistas y otras más tardías. 

En este edificio acumuló el rey Carlos V sus colecciones artísticas. Los posteriores monarcas Francisco I y Enrique II planearon reformas para hacer de él una verdadera residencia real renacentista.

Fue la reina Catalina de Médicis la que esbozó el proyecto que hizo del Louvre el gran palacio que es actualmente, labores que continuó Enrique IV después de las guerras de religión. 

En sus mejoras arquitectónicas y decorativas han intervenido múltiples artistas a lo largo de varios siglos, desde Claude Perrault y los pintores Simon Vouet y Charles Le Brun en el XVII hasta Delacroix y Georges Braque, quienes pintaron algunos de sus techos.









Las Tullerias







Arco del Carrousel
























Rue Rivoli












Palacio Real de Richelieu







Rue de L, Echelle nos lleva a la Rue Saint Honore y en poco estamos en la Plaza Vendome. Andando un poco nos llegamos a la iglesia de La Madeleine y a La Opera.