jueves, 30 de enero de 2014

Loeches. Plaza de los Conventos





Un lugar lleno de Historia y de Genealogía. Un sitio más que los Alba unen a los lugares de enterramientos de los titulares del ducado a lo largo de los siglos. De Piedrahita a Loeches








Recibió el título de villa en 1555, por parte del emperador Carlos I
Felipe II la vendió, junto a otras villas pertenecientes al Arzobispado de Toledo, para sufragar los gastos del Estado con bula del Papa, y el comprador fue el genovés Baltasar Catanno. Este a su vez vendió el señorío a la familia Cárdenas-Avellaneda.
La familia Cárdenas fundó allí el Convento de Carmelitas de San Ignacio Mártir en 1596, y allí permanecen inhumados. Íñigo de Cárdenas fue fundador también del monasterio de las Comendadoras de Santiago y Alférez Mayor de Madrid. Su hijo fue embajador de España en Venecia y Francia. En este monasterio se educaría la hija de Felipe IV, la Infanta María Teresa, cuyo nombre hace referencia a la Santa Carmelitana por intercesión de las monjas de Loeches.
Al morir los Cárdenas, el Conde-duque de Olivares compró el señorío en 1633. Pretendió hacerse con el patronazgo del monasterio de carmelitas pero no lo consiguió. Por ello encargó a Alonso Carbonel, arquitecto del Palacio del Buen Retiro, la obra de un nuevo monasterio, el Monasterio de la Inmaculada Concepción, frente al anterior, muy similar al Real de la Encarnación de Madrid, y un modesto palacio del cual ya solo se conserva su puerta.
En 1643 el Conde-duque de Olivares cesó como primer ministro de Felipe IV y fue desterrado a Loeches, proyectando convertir sus montes en un gran coto de caza, pero la oposición de los agricultores se lo impidió. 
En 1645, el Conde-duque dejó Loeches al ser desterrado a Toro, Zamora,  Ese verano murió y fue llevado nuevamente al monasterio de Loeches donde permanece enterrado hoy día.