lunes, 28 de septiembre de 2015

Castillo de Alba de Tormes. Salamanca










En el fuero de la villa (1140) se nombra al alcázar, aludiendo al señorío de aquélla, que era de potestad real, y en 1215 se concedieron a la catedral de Salamanca «las aceñas del palacio, cerca del castillo que se llama alcázar» 

Alfonso X lo dio a su tercer hijo, D. Pedro; a principios del siglo xIv pertenecía al Infante de la Cerda; pero Fernando IV se cobró en 1312 la villa, después de haberla cercado y batido con ingenios, lo que prueba que ya tenía murallas, si no es que se refiere tan sólo al alcázar. 

Bajo Enrique II pasó a los Infantes de Portugal, como dote de D.ª Constanza, hija de ese Rey; luego a los Infantes de Aragón, hasta que al confiscárles los bienes en 1429, tocó a D. Gutierre Gómez de Toledo, obispo de Palencia, y más adelante arzobispo de Sevilla y Toledo.

 El año 1445, el arzobispo D. Gutierre Gómez de Toledo otorga público instrumento en 17 de julio, en el que habla del hospital que había «fundado cerca del castillo nuevo que había mandado fazer en la villa de Alba». En ese año pasó éste, por testamento del citado arzobispo, a poder de su sobrino D. -Fernando Alvarez de Toledo, primer conde de Alba, y desde entonces siguió en poder de esta casa, ducal poco más tarde por merced de Enrique IV.

 En 1486 recibe D. García Alvarez de Toledo, II conde de Alba, en el palacio al Rey Católico; en él habita más tarde D. Fernando de Toledo, el Gran Duque, generalísimo de Carlos V y brazo derecho de Felipe 11. Calderón de la Barca, desterrado en esta villa a la caída del Conde Duque, hospedóse en el palacio a mediados del siglo xvII, escribiendo en él varias comedias. A fines del xvIII lo describe D. Antonio Ponz en su Viaje de España, encontrándolo íntegro. En 1813, al marcharse los franceses pegan fuego al castillo. Quedó .desde entonces desmantelado; conservábanse aún importantes restos en la primera mitad del siglo x1x, cuando los dibujaron Pérez Villamil y Carderera  ; algo más tarde, en 1867, en el mapa de Coello pudo trazarse aún parte de su planta y los seis cubos que lo circuían. Al visitarlo por los mismos años Quadrado, la destrucción estaba mucho más avanzada. Hoy ya hemos dicho lo.,que queda; restos insignificantes de un palacio magnífico, solar de una de las más ilustres casas españolas. «Fragmentos y despojos de tan magnífico palacio han pasado a deéorar algunas casas de la villa y, sobre todo, un jardín, llamado el Casino; pero todo lo más precioso ha desaparecido, cual los bustos hechos en bronce por León Leoni (Vasari, Ponz) entre 1554 y 1556, representando al Gran Duque, a Carlos V y a Felipe II; el de Mauricio de Sajoria, en mármol, y otros dos del Duque, uno de ellos dedicado, por un Lungelinus desconocido, en 1571.


A sus pies discurre un hermoso río Tormes, «Me parece -dice Ponz- que tenían buen gusto los antiguos señores de este territorio de vivir en la referida habitación; porque, ciertamente, es muy apreciable, atendiendo al sitio elevado que domina la vega por donde corre el inmediato Tormes hacia Salamanca. Es también prueba del gusto que tuvieron en las Artes por lo que aquí hicieron, y en el célebre sitio de la Abadía, cerca de Baños, no muy distante de éste.»

El castillo-palacio de los Alba se comenzó a construir sobre 1430, y se concluyó en el siglo XVI, siendo desde el momento de su construcción residencia de los duques de Alba de Tormes. La sobriedad de los severos muros de la antigua Torre del Homenaje, contrasta con la grandeza de su interior, donde la Sala de la Armería muestra frescos renacentistas realizados por el italiano Cristóbal Passini. La sala baja alberga una exposición de los restos arqueológicos encontrados en las excavaciones realizadas en el propio castillo en 1993.


Torre del Homenaje. A los pies del Castillo se conserva un torreón de la desparecida muralla.


En Alba de Tormes funda Teresa de Jesús en 1571 su octavo convento.



En la Comisión Nacional para la Celebración del V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús organizada por la Diócesis de Ávila participó Fernando Martínez de Irujo, marqués de San Vicente del Barco.


El 27 de agosto se celebra en la localidad en honor a Santa Teresa la Transverberación, la gracia espiritual por la que a la Santa, “llena de amor divino”, se le traspasó el corazón por un cuchillo. Las fiestas patronales de octubre también están dedicadas a la santa castellana.