lunes, 19 de octubre de 2015

Fortaleza de Hohensalzburg. Salzburgo, Austria

La Fortaleza de Hohensalzburg, monumento característico de la ciudad de Salzburgo, es la más grande y mejor conservada en Europa.

Salzburgo fue gobernada por un Príncipe-Arzobispo hasta principios del siglo XIX. Su último Príncipe-Arzobispo fue Hieronymus von Colloredo, mecenas de Mozart.







La construcción fue empezada en 1077 bajo el Príncipe-Arzobispo Gebhard von Helffenstein. 
Fue ampliada y reforzada con torres, bastiones, muros y trincheras hasta el siglo XVII. 




Desde el año 1892 se puede llegar cómodamente a este monumento gracias a 

un funicular que parte desde la Calle Festungsgasse




Los orígenes de esta edificación con más de 900 años de antigüedad 

se remontan a la época de la Querella de las Investiduras,

conflicto que mantuvieron pontífices y emperadores por el ejercicio de la 

autoridad en los nombramientos de la Iglesia. 

Corría el año 1077 cuando el Arzobispo Gebhart de Salzburgo, 

fiel seguidor del papa, mandó construir en su territorio las fortificaciones de 

Hohensalzburg, Hohenwerfen y Friesach. 

La ampliación del fuerte Hohensalzburg emprendida por Gebhart se concluyó 

finalmente bajo el mandato de Konrad I (1147-1160). 






En 1622 el príncipe-arzobispo Paris Graf von Lodron, Paris Lodron, convierte Salzburgo en sede universitaria. Fue enterrado en la cripta de la Catedral de Salzburgo.




 Con él La fortaleza de Hohensalzburg se amplió considerablemente de acuerdo a la nueva tecnología militar.


Arzobispo de Salzburgo en el momento de la Guerra de los Treinta Años desde 1618 hasta 1648.



La fortaleza fue sitiada varias veces pero nunca fue tomada



El Hotel am Mirabellplatz, junto al Palacio y los Jardines de Mirabell, construído en el año 1653, se encuentra en el Palacio del Arzobispo Paris Lodron. Incluido en los  hoteles que integran la asociación de “Hoteles Históricos de Europa”. 



El Arzobispo Leonhard von Keutschach (1495 – 1519) 

ejecutó una nueva ampliación de la Fortaleza 

otorgándole su aspecto actual. 

También realizó la preciosa decoración interior del edificio, 

dotándolo de maravillosos tallados en madera al estilo gótico y de pinturas 

ornamentales, que hoy día siguen adornando la Sala Dorada y la Habitación 

Dorada. 


Unas 58 inscripciones y los característicos “escudos de tubérculos”, 

así como un león, símbolo de la Fortaleza, que sostiene en sus garras un 

tubérculo, recuerdan a este influyente arzobispo.




La fortaleza tomó su aspecto actual en el siglo XV bajo el Príncipe-Arzobispo Leonhard von Keutschach, que la hizo habitable, la decoró exquisitamente y le dio su aspecto gótico tardío. En todos los muros de la fortaleza se puede ver su símbolo: una remolacha. En el muro exterior de la capilla de la fortaleza se encuentra su relieve en mármol rojo.