lunes, 26 de octubre de 2015

Hofburg. Palacio Imperial de Innsbruk


Entrada a los Jardines del Palacio Real






El Palacio Imperial de Innsbruck fue la sede de los emperadores austríacos y soberanos tiroleses.

El archiduque “Siegmund der Münzreiche”, conde de Tirol, mandó construir una fortaleza medieval. Su sucesor, el Emperador Maximiliano I, la amplió de forma sustancial. Bajo la Emperatriz María Teresa (reinaba desde 1740 – 1780) recibió su actual estilo barroco tardío.
Maria Teresa estuvo en Innsbruck - la Capital de los Alpes - dos veces. En el año 1739 y con ocasión de la boda de su hijo Leopold II con la infanta española María Luisa en 1765. El Arco de Triunfo, situado al final de la calle Maria Teresa, recuerda esta cita. 

Desgraciadamente el marido de María Teresa, Franz Stephan de Lothringen murió durante las festividades. 

María Teresa hizo convertir la cámara mortuoria en una capilla e 

inauguró un convento para religiosas de ascendencia aristocrática, 

cuya obligación era rezar por el emperador.
El jardín imperial (Hofgarten), 

que se encuentra casi enfrente, 

formaba parte de las instalaciones del palacio.




Construcciones que guardan los restos arqueológico de las murallas y  al final el Palacio de Congresos de Innsbruk





Teatro Nacional



Capilla del Palacio





Sala donde muere el marido de María Teresa de Austria


Fue la primera y única mujer que gobernó sobre los dominios de los Habsburgo y la última jefa de la Casa de Habsburgo, pues a partir de su matrimonio la dinastía pasó a llamarse Casa de Habsburgo-Lorena. Se casó con Francisco Esteban de Lorena, el futuro Francisco I del Sacro Imperio Romano Germánico,




Cerca del Palacio se encuentra la estación del funicular que nos lleva a las pistas de esquí y y miradores del Nordkette






Iglesia del Palacio Real

Hofkirche

Esta iglesia gótica contiene una espléndida capilla de plata y una de las tumbas más elaboradas de Europa. 
La Hofkirche alberga la elaborada tumba del emperador de Maximiliano I. 

La Hofkirche se construyó en 1553 por orden de Fernando I de Habsburgo-Lorena en honor de su abuelo, Maximiliano I. El trabajo en la tumba de Maximiliano empezó en 1500, pero no se completó hasta después de más de 80 años, mucho después de su muerte en 1519. El hecho de que su cuerpo esté enterrado en otro lugar no quita valor al diseño de la tumba. 

Se entra en la iglesia a través del Volksmuseum y disfruta de una pequeña presentación sobre la vida de Maximiliano. 

Dentro de la iglesia, los rayos de luz penetran a través de las ventanas hasta los azulejos blancos y negros del suelo. La sala se proyecta alrededor de la nave central, donde se encuentra la tumba. Las 28 estatuas de bronce miden entre 2 y 2,25 metros de altura. Representan a Maximiliano, a sus antepasados y a las figuras más importantes de la historia, entre ellos el rey Arturo. En la parte superior de la tumba hay otra estatua del emperador de rodillas, rodeado por las virtudes de la justicia, la fortaleza, la templanza y la prudencia. Pon atención a los 24 relieves que reproducen escenas de su vida. 

Aunque la tumba es sin duda la atracción principal de esta iglesia, no te pierdas la capilla plateada. Para llegar a ella, sube las escaleras situadas frente a la entrada principal. La figura central del altar es una virgen de madera bañada en plata.