lunes, 18 de enero de 2016

Valnegral. Madrid

Llegó que el Señor  Rey Don Alonso el Sexto ganó a Madrid  e hizo donación al Abad Don Fortunio, inmediato sucesor de nuestro Padre Santo Domingo, y al Convento de Silos, del Monasterio, y Parroquia de San Martin de Madrid, uniéndole a el perpetuamente que considerando esté piadoso Rey, que necesitados estaban los Monges, que habían servido este Monasterio de San Martín  les concedió para su sustento, y alivio en sus necesidades, las Aldeas de Valnegral, y Villanueva de Xarama, haciéndolos dueños, y Señores de ellas. Y todo que fe lo dio al Monasterio de SyloS el dicho Rey Don Alonso el Sexto, por la devoción grande que tenia al glorioso Santo Domingo de Sylos.

Donación confirmada por su nieto Alfonso VII

Una aldea llamada Valnegral o Val del Nogueral que podemos leer estaba en la desembocadura del río y donde estaba la ermita de Nuestra señora de Atocha


Los arroyos de Valnegral y Abroñigal se juntaban en tierras de la Puerta de Atocha para por Méndez Álvaro ir al río Manzanares


El convento de San Martín fue uno de los primeros monasterios edificados en Madrid. Era Priorato de Santo Domingo de silos 

Sus orígenes datan de finales del siglo XI, y su establecimiento dio lugar a uno de los primeros arrabales de la ciudad que lleva su nombre: el arrabal de San Martín. Estaba situada en la actual manzana formada por las calles de Arenal, Hileras, y San Martín. La iglesia del convento estaba situada en lo que hoy es parte de la plaza de San Martín (anexa a la plaza de las Descalzas y concretamente en el edificio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid). Justo en frente al Convento de las Descalzas Reales. 

El convento se fue convirtiendo con el tiempo en un complejo de iglesias y ermitas que masificó la zona. Uno de los puntos más valiosos era la colección bibliográfica incluida en la biblioteca.  Finalmente fueron derruidos en diversas épocas del siglo XIX y XX (dando lugar a la calle Capellanes, en la actualidad calle del Maestro Victoria).

Algunos historiadores ubican el origen de este monasterio antes de la invasión musulmana de la ciudad, en las afueras de la Puerta de Valnadú.

La primera referencia documental de este monasterio data del 16 de junio de 1126 donde el rey Alfonso VII concede poderes al abad de Domingo de Silos para que comience a habitar el arrabal. Concediendo además la administración de dos aldeas: Valnegral y Villanueva del Jarama. Gozó desde los inicios de la protección de diversos monarcas como Sancho IV de Castilla y los Reyes Católicos, durante muchos años fue priorato (Orden hospitalaria) y no abadía. A finales del siglo XVI fue concedido el permiso de abadía independiente.

En este monasterio el benedictino Martín Sarmiento (1695‒1772) desarrolló una actividad primordial en la formación de la biblioteca conventual, en la que se describe la existencia de diecinueve manuscritos hebreos.

La independencia se logró siendo abad Fray Sebastián Villoslada el encargado que acabaría fundando además el Hospital de la Buena Dicha (ubicado en la calle de la Silva).

La parroquia fue creciendo en volumen población, de tal forma que a comienzos del siglo XVII el arrabal ya poseía unas cien calles y unas dos mil quinientas casas. Se construyó anexa la Iglesia de San Plácido que fue inaugurada el 28 de septiembre de 1619. Posteriormente las Iglesias de San Ildefonso y de San Marcos edificadas en 1627 y 1633 respectivamente. Ambas iglesias estaban regidas por monjes benedictinos que proporcionaban servicio religioso al monasterio. La parroquia de San Ildefonso fue destruida por los planes urbanísticos de José Bonaparte. La de San Marcos comenzó siendo una modesta ermita que fue planteada posteriormente por Ventura Rodriguez.

A comienzos del siglo XIX el monasterio se encontraba en estado ruinoso. El valioso archivo de la biblioteca se había perdido. El empresario español Matías Lacasa crea Viena Capellanes en sus inmediaciones junto a la calle Maestro Victoria esquina con la calle de la Tahona, donde está la entrada del Corte Inglés. Los actos de vandalismo en el año 1936, y los bombardeos de la defensa de Madrid dieron final a las estructuras. Desde mediados del siglo XX sólo queda recuerdo del monasterio por el nombre de la calle de San Martí


La casa Viena Capellanes es una pastelería de Madrid que fue fundada en 1873 por el empresario Matías Lacasa como panadería. Sus primeras ventas fueron el pan de Viena en Madrid. La casa Viena Capellanes se llama así por abrir en la esquina de la calle Capellanes con la calle de Misericordia, cercana a la Plaza de Celenque Su mujer Juana Nessi era la tía del escritor Pío Baroja y Nessi.


 Fue la introductora del pan de Viena y que lo trajo Matías Lacasa después de un viaje a la Exposición Universal de Viena de 1873

Otra receta que adoptó al poco tiempo fue la de los “Gateaux des Rois” que se vendían en 1880 a cuatro reales en la fábrica de la calle Misericordia. 

En aquellos años sólo seguían la tradición los más ricos, los más “viajados”, pero, poco a poco, se fue introduciendo entre los demás grupos sociales y ya en 1916 encontramos anuncios en la prensa madrileña que decían que se vendían roscones de reyes (ya en español) “puestos de moda en esta época por el público de buen gusto”. 

En los roscones de entonces se cambió la tradición y ya no se metía dentro una almendra o una haba sino monedas de oro o plata, figuritas de porcelana y participaciones de navidad. 

En 1929, año en que la empresa se ufanaba de fabricar 30.000 roscones, se añadió un reclamo muy especial. Se incluían entre las sorpresas, premios consistentes en un viaje a la exposición universal de Barcelona o a la iberoamericana de Sevilla.

Los productos estrella de la Casa eran, además del “Gateaux du Roi”: los turrones, de Alicante; el mazapán de Toledo; las peladillas de Alcoy; el guirlache de Zaragoza y, para acompañar al banquete navideño, el vino de Jerez o el Rioja y, por supuesto, el champagne o el semillón blanco, originario de Burdeos.

El pan de Viena es un tipo de pan que se produce según un método desarrollado en Viena (Austria) en el siglo XIX, que fue llevado a Dinamarca por un panadero en huelga que estaba visitando Viena para aprender nuevas técnicas y entonces lo modificó para hacerlo propio, usando vapor de agua en el proceso de cocción. El pan de Viena se elabora típica pero no necesariamente en piezas oblongas. Como pieza más larga, bien pudo haber sido el origen del pan francés cuando los panaderos intentaron adoptar el método el vapor para elaborar sus baguetes. Epan de Viena es en origen un pan enriquecido con leche, mantequilla y huevos, una especie de brioche ligero

Los turrones Lacasa

LACASA es una empresa de origen familiar, 

fundada hace 150 años en Jaca (Huesca) por Antonio Lacasa, 

bisabuelo de los actuales propietarios, 

cuya actividad se centró desde sus inicios en la producción de chocolate.



Santo Domingo de Guzmán y los bautizos de la Casa Real, los infantes de la Casa Real se bautizan con agua del río Jordán y en la pila bautismal de Santo Domingo de Guzmán.

Se trata de una joya del románico hecha con piedra blanca y adornos dorados utilizada por primera vez en el bautizo de Felipe IV, heredero de Felipe III. El evento se celebró en Valladolid, donde en esos momentos se encontraba la Corte. En ella, y de ahí su nombre, fue bautizado en 1170 Domingo de Guzmán, fundador de la orden de los Dominicos, y santificado por el Papa Gregorio IX en 1234. A partir de ese año, la pila pasó desde la iglesia parroquial de la localidad burgalesa de Caleruega, donde fue bautizado Santo Domingo, hasta el castillo de los Guzmanes, en la misma población, donde era venerada como reliquia.

Felipe III ordenó su traslado a Valladolid para el bautizo de su hijo y de allí viajó a Madrid, al Monasterio de Santo Domingo el Real, donde actualmente se custodia y del que sale exclusivamente, previo registro de su salida en un libro especial, para su uso en un bautizo Real.

Tras la desaparición del Convento que estaba en las inmediaciones del Palacio Real La pila bautismal de Santo Domingo de Guzmán se encuentra en la Iglesia del Monasterio de Santo Domingo el Real, de las MM. Dominicas, situado en la calle Claudio Coello, nº 112, de Madrid.

El primer Monasterio de Santo Domingo el Real, fue edificado en 1218, en la actual Plaza de Santo Domingo, en el centro de la zona antigua de la ciudad y cercano al Palacio Real.

Fue fundado por Santo Domingo de Guzmán, contribuyendo personalmente a su edificación. Durante siglos fue objeto de devoción, de cuantiosas donaciones y de privilegios, por parte de devotos, nobles, monarcas y papas.

Las crónicas, anales dominicanos y las historias de la villa de Madrid nos hablan del esplendor y magnificencia alcanzados en sus distintas épocas.

Ese monasterio fue demolido en 1870, ocasionando daños, dispersión y pérdida de obras de arte, documentos, reliquias... que por la devoción y esplendidez de los muchos devotos reunieron a lo largo de 652 años. Algunas de esas obras fueron expropiadas y pasaron a museos y archivos. Otras desaparecieron, pasaron a manos de particulares o fueron destruidas por distintas circunstancias históricas.

Domingo de Guzmán será bautizado así en honor del santo patrono de la abadía de Silos