jueves, 15 de febrero de 2018

Pedro Carrillo de Albornoz. Titular del Mayorazgo Albornoz. Sobrino segundo del duque de HUETE Y SOBRINO NIETO DEL PRIMER MARQUéS DE SANTILLANA

Gómez Carrillo de Albornoz llamado el Feo deja el mayorazgo que había heredado de su prima segunda María de Albornoz a su primogénito Juan de Albornoz en 1457.  El Feo era hijo de un primo hermano de la madre de Gómez Carrillo de Albornoz llamado el Feo llamado Juan de Albornoz, padre de María de Albornoz, Señor de Albornoz y  del Infantado de Huete. Testó en 1389.

Hermana de Maria es Beatriz de Albornoz "la Ricahembra",  Señora Albornoz, del Infantado, Moya, Utiel, Requena, Torralba, Beteta, y de seis villas del marquesado de Cañete que aporta al marquesado. Casó con Diego Hurtado de Mendoza, Señor de Cañete. Padres de Luis Hurtado de Mendoza, que falleció sin sucesión de su matrimonio con Teresa de Toledo. Pasa el Mayorazgo de Albornoz a el Feo.

Lleva en dote Beatríz en tierras de la serranía de Cuenca la villa de Uña junto con las de Tragacete, Valdemeca, Poyatos, Cañada del Hoyo y la Casa del Cardenal en la ciudad de Cuenca, asi como las heredades de Valera de Arriba y Valera de Abajo y las de Ballesteros y Moya.

Torralba y Beteta y su tierra con sus fortalezas, Albornoz y la casa de Ribagorda—, con los mismos vínculos, a su hijo mayor Juan de Albornoz y a sus herederos, en 1457. 


Y también es para Juan  todo lo que heredó de sus padres, la villa de Ocentejo con su castillo el lugar de El Sabinar, la mitad de Cañamares, la mitad de la casa y las heredades de Alcantud, la mitad de todas las heredades que tenía en tierra de Cuenca, la villa de Paredes con su término y justicia civil y criminal, con todos los pechos, derechos y rentas, así de pan como de vino y de maravedís, y otras cosas que tenía en la villa, con el batán y el molino de Barajas-luego Barajas de Melo-, y la casa y solar de la ciudad de Huete.


Y si no, que lo heredara su hijo Pedro Carrillo, o su hija doña Leonor y su hijo primero, tomando sus armas y apellidos; si no, cualquiera de los hijos de Fernando Velasco y de su hermana doña Leonor Lara; si no, cualquiera de los hijos de su primo-primo hermano - Pedro de Acuña, o -su primo hermano también-  Gómez Carrillo de Acuña; si no, los hijos legítimos de Lope de Acuña- el que será duque de Huete y hermano de Pedro y Gómez- de Acuña-; finalmente, que lo tuviera el pariente más cercano por línea masculina. 

A su hijo segundogénito legítimo, Pedro Carrillo, le dejaba las heredades de Navahermosa, el Aldehuela, Gascueña, Albendea, Arandilla y Vellisca, para que con ellas pudiera asentar su vivienda en la ciudad de Huete. Y para mayor honra, rogaba a su hijo Juan de Albornoz que le diera la villa de Paredes, las casas de Huete y el batán y el molino de Barajas. Mientras, Cañamares y Llanas, que las tuvo por la dote y las arras de su mujer, quedarían para Juan de Albornoz, a quien mejoraba la tercera parte. 

Por último, una herencia que tuvo del marqués de Santillana por una heredad de su madre doña Leonor de la Vega  y de su tío Gonzalo Ruiz de la Vega- hermano de Teresa de la Vega y del marqués de Santillana-, se repartiría equitativamente entre sus hijos Juan de Albornoz, Pedro Carrillo, doña Leonor, Álvaro Carrillo, Íñigo y Micer Gómez y Alfonso Carrillo.


Un acontecimiento harto desagradable para él venia al mismo tiempo á sacarle de sus estados: su madre doña Leonor de la Vega, que en avanzada edad acudía con varonil aliento á defender la herencia de sus mayores en las Merindades de Santillana, hasta apelar á la fuerza de las armas w, habia adolecido en Valladolid, dando pocas esperanzas de vida. Agravábasele por momentos la enfermedad, y noticioso Iñigo del peligro en que estaba, corría á su lado con sin igual presteza, para recoger sus últimos suspiros. Aquella madre solícita y cariñosa, cuya existencia se había consagrado enteramente á labrar la felicidad de sus hijos, rodeada de estos en el lecho del dolor, y convencida de la generosidad de los sentimientos que los animaban , declaraba en 14 de agosto de 1432 su última voluntad, instituyendo á Iñigo López de Mendoza señor délaVega y dándole poder con sus hermanos doña Elvira y Gonzalo Ruiz, para que dispusiesen entre sí de los bienes libres. Al día siguiente expiraba aquella noble señora, llevando tras sí las bendiciones de los hijos del almirante; y poco tiempo después designaban estos unánimes á cuyo voto se adherían Gómez Carrillo de Albornoz y doña Leonor Laso, hijos de doña Teresa que solo era digno de aquella mejora el nuevo señor de la Vega.


DON IÑIGO LÓPEZ DE MENDOZA, 
MARQUES DE SANTILLANA, 
AHORA POR VEZ PRIMERA COMPILADAS DE LOS CÓDICES ORIGINALES,
ILUSTRADAS CON LA VIDA DEL AUTOR , NOTAS Y COMENTARIOS 
DON JOSÉ AMADOR DE LOS RÍOS. Biografía, notas y comentarios en cuatro volúmenes, que termina de publicar en 1855.

Pedro Carrillo de Albornoz, de las Casa de los Señores de Albornoz por linea de mujer, protagoniza entre 1479 y 1490 usurpaciones de tierras y fortalezas en lugares del Sexmo de la Sierra en la Tierra del Alfoz de la Ciudad de Cuenca. Muere en 1493.

Pedro Carrillo de Albornoz fue como su hermano Juan, su padre y su abuelo Alcalde mayor de los hijosdalgo de Castilla.

Pedro Carrillo mató a su hermano Juan de Albornoz porque le halló arrastrando de los cabellos a su madre que era hija del primer conde de Alba.

Casa con su prima segunda Mencía de Mendoza, hermana del segundo conde de Tendilla y marqués de Mondéjar, y nieta del marqués de Santillana. 

Padres de, 

Luis Carrillo de Albornoz —casado con Inés de Barrientos, hija de Pedro de Barrientos siendo este sobrino o tal vez hijo natural del obispo Barrientos de Cuenca—, sucesor de la casa. En su descendencia continua la posesión de Torralba tras los pleito habidos hasta mediados del siglo XVI.

Isabel de Mendoza —que se unió en matrimonio a Diego de Zúñiga— 

y de

Teresa de Mendoza —que se casó con don Gómez, señor de Pinto— 


PEDRO CARRILLO DE ALBORNOZ.
 Señor de Torralba, Beteta y Ocentejo, Alcalde Mayor de los Hijosdalgo de Castilla. Dio muerte a su hermano Juan por maltratar a su madre, obteniendo el perdón de los Reyes Católicos. Casó con:
 MENCÍA DE MENDOZA, hermana del Conde de Tendilla y Marqués de Mondejar. Padres de:

1.- Luis Carrillo de Albornoz, sigue la línea.


2.- Isabel de Mendoza, casó con Diego de Zúñiga.

3.- Íñigo López Carrillo de Mendoza,  (Íñigo Lopez de Albornoz) Virrey de Cerdeña. Casó con Margarita Manuel, Dama de la Reina Isabel la Católica; hija de Martín Fernández de Tovar, Señor de Cevico y Caracena, y de Leonor de Villena. Padres de:
A.- Gómez Carrillo, Señor de Ocentejo. C/s. 
B.- Teresa Carrillo de Mendoza, (Carrillo de Albornoz) casó con Gómez Dávila, Marqués de Velada. C/s.
4.- Alonso Carrillo de Albornoz, Obispo de Ávila.


Los enfrentamientos internos entre miembros del linaje fueron habituales.  

Álvaro Carrillo había recibido de sus padres  la posesión de unas casas en Huete (en la colación de San Pedro), unos heredamientos de casas, viñas y tierras en los lugares de Navahermosa, El Aldehuela, Gascueña, Arandilla y Albendea, que estaban en término y jurisdicción de Huete. Su hermano Pedro Carrillo, por fuerças de armas e contra su voluntad, por su propia autoridad e syn mandamiento de jues ni alcalde, entró, e tomó e ocupó la villa de Paredes de Huete y los mencionados lugares, usurpando sus frutos y rentas de ocho años a esta parte, estimando que las rentas anuales podían alcanzar las 800 fanegas de pan. Y Pedro Carrillo, no contento dello, pospuesto el temor mío e en menospreçio de la mi justicia [de la reina Isabel], le prendió e le touo preso fasta agora por su propia autoridad. 

Pedro Carrillo, según denunció su hermano Álvaro Carrillo de Albornoz,  al presentar en 1477 ante el Consejo Real una relación acerca del asesinato que Pedro Carrillo cometió hacía once años poco más o menos, al matar  a su hermano Juan de Albornoz en la fortaleza de Torralba, por lo  que no merecía heredar a su padre y a su hermano Juan al que había dado muerte siendo él, Álvaro, el tercero de los hermanos el que tenia derecho a la herencia de sus padres.

Durante el tiempo que Pedro Carrillo estuvo sirviendo a los monarcas en la guerra de Granada —en la defensa de la ciudad de Alhama junto a Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla—, los pleitos que sus hermanos contra él e los suyos traían fueron suspendidos a petición e instancia de Álvaro Carrillo, su hijo. 

Los herederos de Álvaro Carrillo continuaron reclamando sus derechos al mayorazgo familiar casi cien años después, sobre la propiedad del mayorazgo de Carrillo de Albornoz y la hacienda de las villas de Torralba, Beteta y Cañamares.

Ademas Álvaro había declarado como su hermano Pedro lo había mantenido encarcelado en la prisión de Torralba. La prisión que se mencionaba fue ordenada por su hermano Pedro para procurar defender en la dicha fortaleza de Torralua al dicho Alvaro Carrillo su hermano, porque lo procuraua prender el corregidor de Cuenca por provisión real que para ello tenía a pedimiento del marqués de Cañete, por cierto delicto que avía cometido en su villa de la Olmeda de la Cuesta, y para librarlo diciendo que él le tenía preso y le castigaría, por lo que le detuvo en la dicha fortaleza cierto tiempo so color de preso, a la qual fortaleza llamavan comúnmente jaula de hierro por las muchas rexas que tiene, y por que todas sus puertas son de hierro rezadas. Ante la aseveración de que Álvaro Carrillo no veía luz ni cielo, se explicó que el retenido estaba en una sala que tenía ventanas y luz por donde se asomaba y veya cuando quería luz, y cielo, y la villa, y el campo. Incluso un testigo, Lope de Salazar, vecino de Barajas, comentó a determinada pregunta de un interrogatorio, cómo un criado de Álvaro Carrillo le daba algunas cosas que pedía por una ventana de la sala, y que recibía atenciones y estaba enfadado de comer capones, y perdizes, y otros regalos que se le dauan porque engordaua mucho, y procuraua, y pedía que le diesen a comer cosas de menos regalo como las solía comer

Los demandados afirmaron que si agora valen menos lo que llevó de su parte Álvaro Carrillo que lo que Luis Carrillo recibió, es porque los demandantes por su descuido y negligencia, dexaron despoblar las villas de Paredes y Albornoz

Luis Carrillo era regidor del concejo de la ciudad de Cuenca  a comienzos del siglo XVI y desde 1495, presente en el nombramiento de procuradores a Cortes con motivo del casamiento del rey Carlos I, Cuenca, 12 junio 1525. 

El oficio de Alcalde mayor de los fijosdalgo de Castilla  fue desempeñado por distintos señores conquenses a lo largo del siglo XV. Los Carrillo de Albornoz,

Lope Vázquez de Acuña ocupó en 1466 el oficio de alcalde de los fijosdalgo en lugar de Juan de Albornoz, así finado. La quitación anual se elevaba a 18.000 maravedíes.

Pedro Carrillo de Albornoz tuvo buenas relaciones en ciertos momentos con el cabildo de la catedral de Cuenca. Llegó a un acuerdo con el cabildo catedralicio por el que aquel donó 9.600 mrs. de juro situados sobre las alcabalas y tercias de ciertos lugares del obispado para que las distribuyese a los siguientes fines: 1.000 mrs. para la celebración de un aniversario de Enrique IV; 2.000 mrs. para otros dos aniversarios por sus padres; 1.000 mrs. para la conservación de la capilla de los Albornoz de la catedral; y el resto para la dote y fundación de una capellanía en dicha capilla, sobre la que Pedro Carrillo tenía derecho de patronato para poder presentar capellán


Leonor Carrillo de Albornoz, hermana de Juan encontramos que casa con Juan de Alarcón, Señor de Valverde. S/s. También que casa Diego de Alarcón, hijo de Lope de Alarcón.

El testamento de Lope de Alarcón, otorgado en Valverde, a 19 de enero de 1472, declaraba sucesor principal a su hijo Diego de Alarcón, que heredaba el mayorazgo como primogénito la villa de Veguillas de las Truchas, con la casa fuerte y sus heredamientos, las casas y las villas de Valverde y Talayuelas, con todas las praderas, dehesas, molinos, puentes y mesa de Talayuelas, además de todos los otros heredamientos que poseía en ambos términos, con todo su señorío y justicia civil y criminal alta y baja y mero mixto imperio. La villa de Albadalejo quedaba para su hijo Pedro de Alarcón, con la condición de que diera cien mil maravedís para cumplir su ánima, y que si hubiera de venderla o empeñarla lo hiciera a su hermano Diego de Alarcón. 

Tres días después Lope de Alarcón, estando en una cama en su casa e fortaleza, enmendó su testamento para otorgar la villa de Hontecillas —con todos sus montes, pastos y jurisdicción— a su hijo Diego de Alarcón, para que acreçentase en mayor estado, tal y como había prometido en un juramento y pleito homenaje al señor Pedro Carrillo de Albornoz, hermano de doña Leonor Carrillo, su mujer, al tiempo que se contrató el enlace entre ambos. 

Así, Diego de Alarcón podría acometer el desembolso de cien mil mrs. para el enlace matrimonial de su hija Catalina de Alarcón y, además, pagar a Martín de Alarcón- hermano de Diego- cien mil mrs. de toda la parte que le pertenecía de la herencia familiar. 

Lope de Alarcón había satisfecho a Martín de Alarcón el regimiento de la ciudad de Cuenca y cierto número de yeguas y vacas. 

Por último, mandaba a su hijo Juan Carrillo todos los heredamientos con sus renteros que tenía en Mezquitas y en sus labranzas y términos. 

Don Gabriel Condulmario, arcediano de Alarcón, canónigo de la Santa Iglesia de Cuenca, y provisor de dicho obispado, don Nuño Álvarez de Fuenteencalada, chantre de dicha Iglesia, y don Gonzalo Barroso, tesorero de ella, emitieron una sentencia arbitraria en 1474 por en el litigio entre Pedro Carrillo de Albornoz, señor de Torralba y Beteta, en nombre de doña Leonor, su hermana, viuda de Diego de Alarcón, señor de Valverde, y éste, sobre la restitución de la dote de dicha señora, y sobre la tenencia y posesión de las Veguillas por razón que durante el matrimonio se hicieron. Pedro Carrillo estaba representado por Juan de Morillas, vecino de Torralba, mientras que Pedro de Alarcón, hermano de Diego de Alarcón,  señor de Valverde y comendador de La Membrilla, acudía de la otra parte. 

Los jueces mandaron que Pedro de Alarcón pagara a Pedro Carrillo 400.000 mrs. por la dote y 50.000 mrs. por los reparos habidos en la casa de las Veguillas, y que Carrillo le entregara dicha fortaleza con todas las armas y pertrechos y otras cosas que en la casa estaban al tiempo que Pedro Carrillo la tomó.

Luego Doña Leonor Carrillo, viuda de Diego de Alarcón desde hacía seis años, tuvo que también reclamó en 1480 a su hermano Pedro Carrillo el pago de los 400.000 mrs. de su dote y arras que, en su nombre, había recaudado de Pedro de Alarcón, hijo y heredero de su marido fallecido. Pedro Carrillo fue emplazado a pagar dicha cantidad. Pedro Carrillo se negaba a ello como tantas veces anteriores.


Pedro Carrillo de Albornoz y su primo segundo el conde de Medinaceli realizaron diversasintromisiones en lugares pertenecientes al sexmo de la Sierra, como las aldeas de Alcantud, Cañizares, Fuertescusa, Arcos de la Sierra y Arbeteta, durante el año 1469.  




En 1480, Doña Isabel, reina, mandó a Sancho del Campo que pusiera los lugares de Alcantud, Cañizares, Fuertescusa, Palomares —un despoblado— y los términos de Los Masegosos en posesión de la ciudad de Cuenca, para lo que derribó los símbolos señoriales jurisdiccionales, la horca y la picota. 

Pedro Carrillo de Albornoz había acumulado ciertos bienes en estas villas que pertenecían a la jurisdicción de la ciudad de Cuenca. En Alcantud construyó una torre casa fuerte,

En 1479,  contra toda justicia, Pedro Carrillo de Albornoz usurpaba y ocupaba los términos de Palomares, Huerta Vellida, Cañizares y Fuertescusa de los condes de Priego, además de haberles tentado de les echar los dichos sus ganados fuera de los dichos términos.

En 1498, Los Reyes Católicos remitieron al corregidor o juez de residencia de Cuenca la queja de la ciudad sobre las aldeas de Alcantud, Cañizares y Arcos, que habían recibido grandes agravios de Pedro Carrillo de Albornoz, ya difunto. Éste tenía una casa fuerte en Alcantud e fasta dos vinadas de tierra, y temiéndose que Álvaro Carrillo, su hermano, ge la tomara, la derribó. Álvaro Carrillo solicitó a los mencionados lugares unos censos de pan a cambio.