jueves, 11 de junio de 2015

El monasterio de Nuestra Señora de la Vid, Burgos.

La orden tuvo gran presencia en España con numerosas congregaciones, hasta 40 fundaciones, que desaparecieron tras la supresión de monasterios producida por la desamortización de Juan Álvarez Mendizábal en 1835 y 1836. 
Monasterios importantes de esta orden religiosa fueron el de Retuerta, Aguilar de Campoo y Santa María de La Vid.
En la actualidad la orden tiene dos monasterios de monjas en España: uno en Toro (Zamora) y otro en Villoria de Orbigo (León).
Se guiaron por la Regla de San Agustín. La Regla de San Agustín aparece nuevamente puesta en práctica en el siglo XI en Europa como base para la reforma de monasterios y capítulos catedralicios. Fue adoptada por los canónigos regulares de la abadía de San Víctor de París, los Premostratenses y los Canónigos de Letrán.
Después de la conversión de S. Agustín en Milán, cuando él y algunos de sus amigos regresaron a su nativa Tagaste, abandonaron sus posesiones y comenzaron una vida de oración y estudio como "siervos de Dios":

Ordenado sacerdote en el 391, Agustín consiguió un huerto en Hipona donde mandó construir un monasterio para su comunidad de hermanos. Más tarde escribió la Regla.

Cuando le consagraron obispo de Hipona eligió residir en su casa episcopal, pero continuando la vida comunitaria con su clero. Más tarde erigieron, dentro de la ciudad, un monasterio para mujeres, constituyendo así tres formas de vida religiosa agustiniana: masculina, que abarca religiosos laicos y clérigos, y la femenina.

El ideal agustiniano se extendió a otras partes de África. Algunos de los hermanos fueron ordenados obispos y llevaron su anterior monacato a otras iglesias locales. En el siglo V había aproximadamente 35 monasterios en África inspirados en la vida agustiniana.

Entre los años 430 y 570 fue introducido este estilo de vida en Europa por los monjes que huían de la persecución de los vándalos. Hacia el 440 Quodvultdeus de Cartago la llevó a Italia, cerca de Nápoles. En el 502 san Fulgencio de Ruspe llegó a Cerdeña. Donato y otros veinte monjes la introdujeron en el sur de España por el 570, y es posible que algunos monjes llegaran a Francia.

La abundancia de antiguos manuscritos de la Regla de san Agustín muestran un constante interés por ella durante la edad Media. No obstante esto, quedó ensombrecida durante más de tres siglos por otras reglas, particularmente la de San Benito.


Domingo Gómez de Campdespina fundó en 1132 el de Santa María de Monte Sacro, situado en la orilla derecha del Duero, a un kilómetro, aproximadamente, del emplazamiento actual.

            Veinte años más tarde, en 1152, Alfonso VII confirmaba a la iglesia de Santa María del Monte Sacro, a su abad Domingo y a sus sucesores la propiedad de «illo loco qui vocatur Vide» que el monarca había dado años antes al obispo de Osma don Beltrán y que su sucesor el obispo Juan había donado a su vez a los premonstratenses de Monte Sacro. Alfonso VII ponía como condición que «ibi sub beati Augustini regula commorantes abbatiam constituatis». La carta de confirmación está fechada en San Esteban de Gormaz el 4 de octubre de 1152. La carta de Alfonso VII, por la que confirmaba la donación de la Vid, efectuada antes por el obispo de Osma don Juan, donde debía construirse la Abadía y la villa quae vocatur Civielas, es decir, Cubillas, sin olvidar la libertad de pastos otorgada por el monarca castellano, et omne ganatum vestrum pascat ubicumque voluerit sine calumnia. Cubillas, pueblo desaparecido que se encontraba en lo que hoy es término de Alcozar junto a La Vid. En Cubillas poseyó el monasterio de la Vid una iglesia bajo la advocación de Santa María de Cubillas; en ella se acostumbraba celebrar una misa cada semana. Fue derruida a principios del siglo XVI.

            Antes de 1160 la comunidad de Monte Sacro se había establecido ya en el nuevo monasterio. En un documento fechado un en octubre de 1151, la vizcondesa Eloiz donaba a «domno Dominico abbati Vitensi» la heredad de Mijaradas, afirmando que lo hacía «in prima edificatione vitensis domus. Domingo de Campdespina continuó llamándose abad de Monte Sacro durante algunos años más, alternándolo con el de abad de la Vid. Las obras de la primitiva abadía, al menos las imprescindibles para permitir la instalación de la comunidad, duraron seis o siete años.

            Aunque se acepte la fecha del diploma regio, 4 de octubre de 1152, como la del «nacimiento» del monasterio en su emplazamiento de la Vid, la que debería considerarse como tal es la del comienzo de la abadía de Monte Sacro, pues la Vid no es más que la continuación de Monte Sacro, siendo 1152 únicamente el momento al partir del cual va a cambiarse la denominación y el emplazamiento de la abadía.

            El establecimiento de los premonstratenses en Monte Sacro se realizó en 1132, pues se relaciona con los años de gobierno abacial de Domingo. Las crónicas premonstratenses a partir del siglo XVII le atribuyeron 55 años de mandato, y así se inscribió en la lápida colocada en 1651 en la actual sepultura de don.Domingo. Bernardo de León incluso transcribió en su Crónica el laudo de la primitiva tumba, que conoció «in situ», donde también figuraba el dato, pero varios historiadores lo han considerado erróneo, atribuyendo la fecha 1132 al intento de los premonstratenses de la Vid de adelantar la fundación de su abadía para demostrar la preeminencia sobre Retuerta. Debe aceptarse la fecha 1132 como auténtica en vista de las pruebas documentales que se ha ido conociendo.

            La construcción del nuevo emplazamiento en La Vid estaba en marcha a finales de 1151, y seguramente había comenzado inmediatamente después de la donación de los terrenos por el obispo Juan, que no pudo realizarse antes de 1148, fecha del comienzo de su episcopado en Osma. El conjunto monástico, en cualquier modo, no puede considerarse concluido hasta finales del siglo XII o, con mayor probabilidad, a principios del XIII, pues durante los años restantes del siglo XII fueron construyéndose las diversas partes del edificio: iglesia, claustro, dormitorios, sala capitular, refectorio..., siguiendo el estilo románico propio de la época, del que se conservan numerosos restos.

El monasterio de Santa María de la Vid, fundado «ex novo» como Retuerta, lo que no ocurrirá con las siguientes fundaciones premonstratenses que, salvo contadas excepciones, aprovecharán monasterios ya establecidos, formó su señorío con bastante rapidez; podemos considerarlo consolidado antes de la muerte del primer abad en 1187 y fue ampliado durante las décadas posteriores hasta el primer tercio del siglo XIII. Durante la segunda mitad de ese siglo se produce un largo período de estabilidad, lo que contrasta con lo sucedido en otras abadías similares, incluso premonstratenses, y habrá que esperar a la siguiente centuria para detectar signos de inestabilidad y de crisis económica, que se mantendrán durante buena parte del siglo XV.

            El sistema de producción mediante la organización en granjas dependientes, típicamente premonstratense, fue utilizado con soltura por el monasterio, y sólo a partir del siglo XIV irá derivando hacia el arrendamiento.

            En sus tierras se producían cereales de diverso tipo y, probablemente, una extensión considerable estaba dedicada al cultivo de la vid. Los medios de transformación, molinos y presas, interesaron también a los monjes vitenses, y se encuentran diversas referencias en la documentación que hemos utilizado. Por otra parte, la abadía se preocupó por el desarrollo de su cabaña ganadera: vacas, ovejas, caballos, cerdos..., y consiguió diversos privilegios reales que le permitieron moverse con soltura y libertad de impuestos por el reino.

            El monasterio de La Vid tiene durante el último tercio del siglo XII, y todo el siglo XIII, una notable presencia social y económica. Una época de dinamismo que permitió la renovación de las construcciones monásticas a finales del siglo XIII y principios del XIV. En paralelo a la extensión del dominio eclesiástico cabe destacar la expansión espiritual del monasterio a través de la filiación de numerosos monasterios e iglesias. Entre 1152 y 1299 fueron fundados por los monjes vitenses o dependían jurídicamente de la Vid los monasterios de varones de San Pelayo de Cerrato (Cevico Navero, Palencia), San Juan de la Peña (Vizcaya), San Miguel (Villamayor de Treviño, Burgos), Sancti Spiritus (Ávila), San Cristobal (Ibeas de Juarros, Burgos), Santa María la Real (Tórtoles de Esgueva, Burgos), Santa María de los Huertos (Segovia) y los femeninos de Santa María de Brazacorta (Brazacorta, Burgos), San Pablo (Sordillos, Burgos) y Santa María de Coro (Fresnillo de las Dueñas, Burgos). Junto a los monasterios consta la sujeción al abad vitense de diversas iglesias, sobre las que el monasterio ejercía derechos cuasi episcopales, y algún hospital.

Domingo Gómez de Campdespina, primer abad de La Vid

            La tradición sostiene que su fundador, el abad don Domingo, era hijo bastardo de la reina Urraca y del conde Gómez González. Las crónicas de la época insisten en la relación de la reina de Castilla con el conde Gómez y con Pedro González de Lara, primos hermanos uno del otro. En el verano de 1108, un año después de la muerte de Raimundo de Borgoña, primer marido de quien sería la reina Urraca, se celebró en Toledo «Curia plena» presidida por Alfonso VI, padre de Urraca, para decidir sobre el nuevo matrimonio de Urraca. Un grupo numeroso, entre los que se encontraba el arzobispo Gelmírez y la misma Urraca, propusieron como candidato al conde Gómez González. Triunfó, sin embargo, el parecer de Alfonso VI y se eligió a Alfonso I de Aragón, con quien casó Urraca en septiembre de 1109, poco después del fallecimiento de Alfonso VI. El reinado de Urraca y su matrimonio con Alfonso de Aragón fue azaroso desde sus comienzos. Urraca, prisionera de Alfonso I en la fortaleza de Castellar, fue liberada por Gómez González y Pedro González de Lara en marzo de 1111. Poco después, el 12 de abril de 1111, se produjo la batalla del Campo de la Espina, cerca de Sepúlveda, entre los partidarios de la reina y los aragoneses. En la batalla fueron derrotados los castellanos y allí murió Gómez González nombrado de Campdespina. En las crónicas nombrado como Gómez González de Campdespina o Candespina, por el lugar de la batalla en la que encontró la muerte. Algunos historiadores datan la batalla del Campo de la Espina el 26 de octubre de 1111, y por tanto, ésa sería la fecha de la muerte del conde Gómez González.

            Gómez González de Campdespina era hijo del conde Gonzalo Salvadórez; su hermana Goto González casó con Gonzalo Núñez y sus hijos fueron los condes Pedro González y Rodrigo González de Lara.

            El nacimiento del abad Domingo debió producirse después del fallecimiento de Raimundo de Borgoña y antes del casamiento con el monarca aragonés; por tanto, entre finales de 1107 y septiembre de 1109, probablemente en 1108, justificando así el interés que manifestó Urraca en la Curia toledana de contraer segundo matrimonio con Gómez González. La actitud de la reina no debe parecer extraña, pues todas las crónicas recogen sus amores con Gómez González, primero, y con Pedro González de Lara. El recién nacido pudo ser confiado a la custodia de Pedro Ansúrez, que había sido ayo de Urraca. Esa posible custodia aclararía también por qué cuando Domingo se trasladó a Francia viajó acompañado de Sancho Ansúrez y que regresaran juntos a España, ya premonstratenses, fundando, como quedó dicho, los monasterios de Retuerta y Monte Sacro. La filiación regia de Domingo Gómez de Campdespina es aceptada sin problema por prestigiosos historiadores como Julio González en su obra El reino de Castilla en la época de Alfonso VIII, por el catedrático de Historia Medieval de la Universidad Complutense Miguel Ángel Ladero Quesada.

            En el año 1110 la reina Urraca se refugia en el monasterio de San Benito de Sahagún a la espera de que llegase la bula que anulaba su matrimonio con Alfonso el Batallador. Esta situación desembocaría en el saqueo de la abadía en el año 1111 por los burgueses de Sahagún apoyados por el  Alfonso I el Batallador. Después de este último saqueo se nombra abad a Ramiro el Monje, hermano del Batallador, que posteriormente llegaría a rey de Aragón. Urraca casada y anulado su matrimonio con Alfonso I el Batallador con Pedo Gonzalez de Lara tuvo dos hijos, Fernando y Elvira. La reina Urraca murió de sobreparto en Saldaña, Palencia, el 9 de marzo de 1126.

            Domingo de Campdespina murió en 1187, probablemente el día 18 de marzo, como figura en el más antiguo de los libros de Óbitos del monasterio que se conservan. Sepultado tras su fallecimiento en la Sala Capitular, desde 1651 está enterrado en el actual panteón del monasterio. Domingo de Campdespina fue enterrado en la sala capitular primitiva, en una sepultura en cuyo laudo se lee: «Hic iacet Dominicus primus abbas huius eclesiae qui rexit abbatiam quinquageni quinque annos. Obit era MCCXXV». La sepultura, vacía como era de esperar, ha sido encontrada en las obras de restauración de la sacristía realizadas en 1998. La lápida ha sido trasladada a la iglesia, donde hoy día puede contemplarse. A mediados del XVII la sala capitular fue derribada para construir la sacristía y el panteón actuales. Las obras terminaron en 1651, siendo abad Antonio Bonifaz, y los restos de Domingo de Campdespina fueron colocados allí, habiendo sido conservados durante las obras en la sepultura que en la iglesia se había mandado preparar Pedro de Zúñiga y nunca había ocupado. Aquí yace el venerable D. Domingo, fundador y primer abad de este monasterio, de estirpe real y acrisolada virtud religiosa / Aventajado. Quien por su insigne santidad mereció dirigir los primeros pasos en la virtud al patriarca Sto. Domingo. También por gracia suya Alfonso VII y Alfonso VIII, emperadores de España, enriquecieron esta casa con grandes heredades y privilegios. Rigió piadosa y santamente esta abadía 55 años, muriendo en el Señor el año de 1187, cuando contaba 90 de edad. Muerto pues [...] depositaron el cuerpo [...] en una tumba de piedra lebantada del suelo en mitad del Capítulo, que es una capilla del claustro a donde se entierran hoy los religiosos, y allí estubo desta suerte asta que aora catorce o quince años, por contemplación de un prelado, vajaron la tumba adonde estaba y abriéndola hallaron los sanctos huesos con la misma composición y orden que quando era vivo, con aver más de quatrocientos, sin averse deshecho la trabaçón dellos y demás compostura del cuerpo sancto, y todo ello tan blanco como la misma nieve. Considerado beato por los suyos, su memoria se incluyó en el santoral premonstratense. A su muerte la abadía por él fundada quedaba sólidamente asentada.

Patrimonio del monasterio de Nuestra Señora de la Vid en los siglos XII y XIII.

            Como abad de Monte Sacro primero y de la Vid después, Domingo Gómez de Campdespina, aparte de planificar la construcción del monasterio, recibió donaciones efectuadas por los monarcas Alfonso VII, Sancho III y Alfonso VIII, además de otras procedentes de la nobleza castellana de la época, y también de medianos y pequeños propietarios. Sus sucesores, comenzando por el abad Nuño, que estuvo al frente de la abadía desde 1187 hasta 1199, y terminando por el abad Pedro, que falleció en 1299, continuaron recibiendo la protección de la corona y la nobleza, y efectuaron transacciones económicas que extendieron su dominio y les llevaron a poseer propiedades en 80 villas, pueblos y aldeas. Todo ello significó la formación de un potente señorío cuya organización se culminaba el 27 de marzo de 1291, cuando Sancho IV eximía al monasterio de cualquier tipo de impuesto, autorizaba a los abades a nombrar dos alcaldes y un merino y colocaba bajo la dependencia judicial del abad a todos los vecinos de los lugares pertenecientes al monasterio.

            La protección real iniciada con Alfonso VII continuó con su nieto Alfonso VIII. El abad don Domingo aparece con frecuencia como confirmante de documentos reales de Alfonso VIII desde 1168 hasta 1184. El abad Domingo, Domingo Gómez de Campdespina, falleció en 1187, seguramente el 18 de marzo; para sucederle fue elegido don Nuño. El nuevo abad debió solicitar la confirmación real de las propiedades vitenses, pues el 3 de noviembre de 1187, encontrándose Alfonso VIII en Peñafiel, otorgó carta de confirmación de todos los donativos, heredades y posesiones que hasta ese momento había recibido el monasterio. El último documento de donación de Alfonso VIII está fechado en Burgos el 22 de junio de 1214; en esa ocasión concedió al monasterio de la Vid y a su abad don Cipriano el privilegio de sacar cada semana del pozo que el monasterio tenía en las salinas de Medinaceli cuatro acémilas cargadas de sal sin pagar impuestos por ello. El privilegio es importante, pues la sal era un elemento insustituible en la economía medieval como conservante y como alimento para hombres y ganados. La extracción y el mercado de la sal se convirtieron en una de las entradas fiscales de la corona, llegando a constituirse en monopolio real en 1338. No conocemos  como y donde comercializó la Abadía la importante cantidad que podía extraer de sal que debía superar la que el monasterio necesitaba para su consumo.

            El 5 de octubre de 1214, en la aldea de Gutierre Muñoz, cerca de Arévalo, murió Alfonso VIII  y le sucedió su hijo Enrique I, que tenía en ese momento 11 años de edad.  Muere el 6 de junio de 1217, tras ser alcanzado en la cabeza por una teja lanzada desde una torre, al azar, por un compañero de juegos, probablemente el 26 de mayo de 1217. No se conserva ninguna donación ni documento expedido en favor de la Vid a nombre de Enrique I, y habrá que esperar al reinado de su sobrino Fernando III para encontrar de nuevo a la casa real de Castilla en relación con la abadía vitense.

            A la muerte de Enrique I[1] le sucedió su hermana doña Berenguela, que renunció a sus derechos y proclamó rey a su hijo Fernando III el 2 de julio de 1217. Este monarca también favoreció en gran medida el desarrollo patrimonial de La Vid. Fernando III, falleció en Sevilla el 30 de mayo de 1252, y le sucedió su hijo Alfonso X que deja poca huella en el monasterio de la Vid. Durante sus treinta y dos años de reinado emitió solamente dos documentos en favor del monasterio: en el primero, fechado en Burgos el 28 de diciembre de 1254, confirmó la concordia realizada entre las abadías de la Vid y Gumiel el 30 de septiembre de 1177, en tiempos de su bisabuelo Alfonso VII, donde se habían fijado los límites entre las villas de Vadocondes y Guma y en el segundo, concedido unos días después, el 26 de enero de 1255, estando el soberano todavía en Burgos, confirmó al abad Cipriano el privilegio de la sal en Medinaceli que le había otorgado al monasterio Alfonso VIII el 22 de junio de 1214. Alfonso X murió el 4 de abril de 1284 y le sucedió su hijo Sancho IV, quien desde unos años antes mantenía un enfrentamiento con su padre por falta de acuerdo en la política sostenida por su padre y por la sucesión dinástica que veía amenazada por la preferencia que Alfonso X mostraba por los hijos del hermano mayor de Sancho, el infante Fernando de la Cerda, desde que éste murió en 1275[2]. Tradicionalmente se ha considerado que las obras de culminación del complejo monástico, que se afirma comenzaron en 1288, se deben a la iniciativa de Sancho IV que facilitó los medios para realizarlas. Sancho IV fue generoso con el Monasterio y visitó la Vid en numerosas ocasiones, en 1285, 1288, 1289 y 1291, y seguramente también en 1287 y 1290, sin excluir posibles estancias anteriores al comienzo de su reinado.

            Sancho IV muere el 25 de abril de 1295 y su hijo y heredero el infante Fernando es proclamado rey como Fernando IV por su madre María de Molina, tenía nueve años[3]. Se abrió, pues, un período de regencia que terminó en 1302, cuando el joven rey cumplió 16 años y fue declarado mayor de edad. Los últimos años del siglo XIII fueron muy difíciles, guerra civil en Castilla, epidemia en 1296, sequías, hambrunas y penuria. Durante estos años encontramos algunos documentos de Fernando IV autorizados por su madre doña María relacionados con la Vid y sus monasterios filiales. El 15 de noviembre de 1300, Fernando IV confirmaba el privilegio de la sal de Medinaceli que había otorgado al monasterio su antepasado Alfonso VIII en 1214.

            La protección que Alfonso VII y Alfonso VIII brindaron a la orden Premonstratense en general y a la abadía de la Vid en particular, motivó que la nobleza y los particulares bien situados participaran en la promoción del nuevo estilo de vida religiosa que introducían en Castilla los hijos de San Norberto, fundador de los Premostatenses. También reciben el nombre de «canónigos blancos», debido al color de su hábito, o «norbertinos», derivado de su fundador. Junto a las donaciones reales fueron muy numerosas donaciones de particulares, en general miembros de la nobleza de la época. La etapa se inauguró con las que, pocos años después, permitieron la instalación de las canónigas premonstratenses vitenses en los cercanos monasterios femeninos de Fresnillo y Brazacorta también en tierras de Burgos.

            Poco antes de la muerte, en 1187, del abad fundador, Domingo Gómez de Campdespina, el monasterio de Santa María de la Vid había formado ya un señorío lo suficientemente bien dotado como para no depender en su funcionamiento únicamente de los bienes que gratuitamente les eran entregados. En la formación de su señorío eclesiástico jugaban un papel fundamental los bienes recibidos por donación y constituían la base del patrimonio abacial. Para redondear sus posesiones usaban de sus medios económicos para la compra de bienes, para otorgar una cierta homogeneidad al territorio que sustentaba al monasterio y se completaba lo recibido por donación. Para los monasterios era más rentable y práctico tener agrupados sus bienes, concentrándolos en un espacio territorial

            La ausencia de donaciones a partir de 1227 debe atribuirse a circunstancias diversas: ciertamente influyó la situación económica del reino; el esfuerzo económico que supuso la reconquista; el trasvase demográfico desde Castilla para repoblar las zonas conquistadas a los moros en Andalucía; la atracción que comenzaban a ejercer las nuevas órdenes mendicantes, franciscanos, dominicos y agustinos principalmente, sobre los monarcas y la nobleza; la crisis del reinado de Alfonso X, y un largo etcétera que se encuentra ya suficientemente estudiado en numerosas publicaciones. Por otra parte, debe tenerse en cuenta que los motivos que llevaban a los donantes a entregar sus bienes, muebles e inmuebles, tierras y cultivos diversos, no era gratuita, aunque desde la perspectiva actual pueda parecerlo. La religiosidad impregnaba el ser y el hacer del hombre y se exigía una contrapartida espiritual que era muy valorada. Así encontramos, por ejemplo, el establecimiento de aniversarios para la salvación del alma del donante; participación en la oración de los religiosos por los difuntos familiares; derecho de sepultura en el monasterio; limosnas para los pobres y creación de obras sociales, y otras parecidas como peticiones de salud y perdón de los pecados.

Lista de los 80 lugares en los que tuvo posesiones el monasterio de Nuestra Señora de la Vid en los siglos XII y XIII.

Acetorres (?) (desaparecido)
Alcoba de Brazacorta (desaparecido cerca de Brazacorta).
Alcoba de Frandovinez (desaparecido en Frandovinez).
Alcolea del Pinar, Guadalajara
Alcozar, . 06.
Arroyo (desaparecido cerca de Guzmán en Burgos.
Ayllón, Segovia.
Brazacorta.
Cabañes de Esgueva.
Camesa.
Carabiolas (desaparecido entre Maderuelo y Montejo de la Vega).
Castillejo de Robledo.
Cevico Navero.
Citores del Páramo.
Cobos de Cerrato.
Costa de Lago (desparecido entre Espeja de San Marcelino y Hontoria del Pinar). Cubillas (desaparecido cerca de Alcozar).
Dehesa de Revilla (?).
El Bonillo.
Esteras de Medinaceli.
Frandovinez.
Fresnillo de las Dueñas.
Fuentelcésped.
Fuentenebro.
Guma.
Gumiel de Mercado.
Guzmán.
Hontoria de Valdearados.
La Vid.
Levaniegos (desaparecido en el alfoz de Lerma).
Lomeda.
Los Ausines.
Maderuelo.
Mahallos.
Medinaceli.
Mesiela (desaparecido cerca de Espeja de San Marcelino).
Mijaradas.
Montejo de la Vega.
Moriel Díaz (desaparecido en Villanueva de Gumiel).
Padilla de Arriba.
Páramo del Arroyo.
Quintanadueñas.
Quintanilla de Tres Barrios.
Quintanilla de Valdado (desaparecido cerca de Lerma, quizá Quintanilla del Agua). Recuerda.
Revilla de Aguilera (desaparecido cerca de La Aguilera).
Revilla de Gumiel.
Revilla de Olleros (desparecido cerca de Revilla de Gumiel).
Ribello (?) (desaparecido).
Roa.
Roba (?) (quizá Ros, cerca de Santibañez-Zarzaguda).
Royuela de Río Franco.
Salcedo (desaparecido cerca de Fresnillo de las Dueñas).
San Esteban de Gormaz.
Santa Cecilia.
Santa María Ananúñez.
Santa María del Campo.
Santibáñez-Zarzaguda.
Sordillos.
Talamanca del Jarama.
Tordomar. 62. Torre del Conde (desaparecido entre Villahoz y Santa Cecilia).
Torre del Rey (desaparecido cerca de Talamanca).
Torredano (?).
Torregalindo.
Tórtoles de Esgueva.
Tubilla del Lago.
Vadocondes.
Valdeande.
Valderrible (?) (quizá Valderredible).
Villa Exón (?) (desaparecido).
Villaconancio.
Villafruela.
Villahizán.
Villahizán de Treviño.
Villahoz.
Villamayor de Treviño.
Villanueva de Gumiel.
Villapirle (?) (desaparecido).
Zuzones.


Fuente Bibliográfica de excelente documentación, LA FORMACIÓN DE UN DOMINIO ECLESIÁSTICO: EL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE LA VID (SIGLOS XII-XIII) Juan José Vallejo Penedo, 2003. Juan José Vallejo Penedo es agustino, doctor en Historia Eclesiástica, licenciado en Estudios Eclesiásticos y diplomado en Archivística; profesor de Historia de la Iglesia Moderna y Contemporánea en el Estudio Teológico Agustiniano Tagaste, en el Instituto Teológico Escurialense y en la Facultad de Teología de Burgos




[1] Su mujer, la reina Leonor, le sobreviviría pocos días, pues falleció el 31 de octubre de 1214. Ambos están enterrados en el monasterio de las Huelgas de Burgos.
[2] Las órdenes religiosas tradicionales: cluniacenses, cistercienses, y premonstratenses, se pusieron de parte del infante y participaron, convocados por D. Sancho, en la asamblea magna que se reunió en Valladolid en la primavera de 1282, uno de cuyos frutos fue la Carta de hermandad entre las tres órdenes citadas, en la que firmaron treinta y nueve abades, ocho cluniacenses, catorce cistercienses y diecisiete premonstratenses, entre ellos el abad de la Vid. Teniendo presente este contexto, comprobamos que Sancho IV se mostró tan generoso con la abadía vitense y con sus monasterios femeninos filiales, como parco había sido su padre Alfonso X.
[3] Fernando IV había nacido en Sevilla el 6 de diciembre de 1285.

1152, 4 de octubre. San Esteban de Gormaz 

Privilegio del emperador Alfonso VII por el que confirma la donación que hizo el obispo de Osma, don Juan, al abad, don Domingo, y canónigos, de La Vid con todo el término y heredades para que fundasen el monasterio. 

 Documento original. Archivo de la Catedral de Burgo de Osma. Pergamino muy suave y fino de 380 por 285 mm. Latino. Letra Carolina. Sin sello. Mala conservación. Grandes agujeros que afectan al texto. Dorso: confirmación confirmación del emp(era)dor don alonso de la donación q(ue) le hizo al ob(is)po de Osma del término de la uid a los frailes reseruando para sí la obed(iencia) del monast(er)io Era de 1190 año de 1152 ob(is)po trasladado CARTA imp(er)atoris. (Carta imp(er)atoris facta) S(an)c(t)e Marie sacri montis. Referencias: D. Juan Loperráez, "Colección diplomática del Obispado de Osma". Vol. III, pág. 31. P. Argáiz, "Historia del Obispado de Osma". Folio 191. ("Memorias ilustres de la S. Iglesia y Obispado de Osma". Año 1660.) / 1 / Xto. a y ω. IN NOMINE DOMINI AMEN. INTER CETERA UIRTUTUM POTENCIA HELEMOSINA MAXIME C(O)M(M)ENDATUR Domino ATESTANTE q(u)i /2/ ait. Sic(ut) aqua extinguit ignem. Ita helemosina extinguit peccatu(m). Eap(ro)pt(er) Adefonsus hyspanie imp(er)ator, una cu(m) filio m(e)o rege Sanctio, p(ro) amore d(e)i, & p(ro) a(ni)mab(us) pa/3/rentu(m) m(e)or(um), & pecc(at)or(um) m(e)or(um) remissione, facio cartam confirmationis d(e)o & eccl(esi)e S(an)c(t)e marie montis sacri, que est sup(er) numen dorij, Ínter terminos de penna /4/ de Aranda & terminos de Sozones, & uob(is) abbati do(mi)no d(omi)nico, & om(n)ib(us) successorib(us) uestris, de loco illo q(u)i uocatur vide, que(m)ego dederam p(er) carta(m) d(omi)no Bertrando Oxomen/5/si ep(iscop)o & eccl(esi)e sue & sic(ut) d(omi)n(us) joha(nne)s sucessor ejus eccl(esi)e sup(ra)nominate ep(iscopu)s uob(is) locum illu(m) dedit; ita ego im(er)ator Adefonsus dono & concedo uob(is) prefatum loc(um) cu(m) om(n)ibus /6/ montib(us) & uallib(us) suis, cum pratis & pascius, cum pescariis & presis, cum ingressib(us) & regressib(us) suis, & cum om(n)ibus suis terminis, ad villam que uocat(us) Couielas, p(er)tine(n)- tib(us) sic(ut) /7/ in dieb(us) aui mei ex utraq(ue) parte fluminis p(er) suos terminos in antiguo t(em)p(o)re dinoscitur habuisse. Ea uidelicet conditione, ut ibi sub beati Augustini regula co(m)moran/8/tes, abbatia(m) constituatis, & de obedientia & subiectione oxomensis eccl(esi)e ep(iscop)i recedatis, nu(n)- qua(m), Nu(n)qua(m) contra oxomensem eccl(esi)am recalcitretis, neq(ue)  per /9/ priuilegium romane eccl(esi)e, neq(ue) p(er) scriptum aliq(uo)d a debito iure oxomensis eccl(esi)e nos auertatjs. Sed in om(n)ib(us) oxomensis ep(iscop)i preceptis obtemp(er)antes, tales uos in /10/ actib(us) u(est)ris exibeatis, quatin(us) sub p(ro)tectione oxomensis eccl(esi)e in pace d(omin)o seruire ualeatis, & om(n)e ganatu(m) uertrum pascat ubicu(m)q(ue) uoluerit sine calu(m)pnia. Et si aliq(u)is /11/ uos p(ro)inde pignorauerit, pectet centu(m) mecales, medietate(m) ad d(omi)n(u)m t(er)re, & alia(m) medietate(m) abba(at)j sup(ra)dicte eccl(esi)e. Et hoc facio, ut ab die habeatis & possidea/12/tis, uos & successores u(est)rj, iure hereditario in p(er)petuum, & hoc meu(m) factu(m) semp(er) sit firmu(m). Si u(er)o in posterum aliq(u)is ex m(e)o uel alieno genere hoc meu(m) factu(m) /13/ ru(m)pe(re) te(m)ptauerit. Sit a d(omin)o maledict(us), & exco(m)municat(us), & cum iuda p(ro)ditore d(omin)i in infermo da(m)pnatus, & insup(er) pectet regie parti, mille morabotinos, facta carta in S(an)c(t)o St(e)ph(an)o de Gormaz, quando imp(er)ator uenit de LORCA, Era M.C.LXXXX. & quarto nonas octobris. 
Eo amia q(uo) imp(er)ator tenuit gadiexi circundata. Impe(er)ante /15/ ipso imp(er)atore in Toleto, & in Legione in Galetia & castella. In Naiara, & Saragocia. In baetia & Almaria. Comes barcilone Rodericus uassall(us) imp(er)atoris. Ego adefon/16/sus imp(er)ator hyspanie, hanc carta(m) quam fieri uissi p(ro)p(r)ia manu roboro atq(ue) confirmo. Joh(anne)s Oxomensis Ep(iscopu)s confirmat. Petrus Segontin(us) ep(iscopu)s confirmat. Rex Sancti(us) /17/ fili(us) imp(er)atoris confirmat. Comes pontj(us) maiodomu(s) imp(er)atoris confirmat. 

Primera columna: Comes amalaric(us) tenens baetia cf. Ermengaridus Comes vrgelli cf. Garcias gamez de Aza cf. Garcia Gomez cf. Joh(anne)s fernandez canonic(us) eccle(si)e b(eat)i jacobi & notari(us) imp(er)atoris scripsit. Signo del emperador, sigilvn imperatori L. S. 

Segunda columna: Nun Pedrez Alferiz imp(er)atoris cf. Diag(us) Munioz de Saldania cf. Alfonso munioz merino in burgis cf. Aluar Pedrez cf. Gonzaluo rodriguez cf. Gomez Gonzaluez cf. Petro bertran cf.