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viernes, 30 de septiembre de 2011

Fuentidueña de Tajo en Madrid y Fuentidueña en Segovia.

Testamento de Alfonso VIII. Testamentum Illustris Regis Aldefonsi factum apud Fontemdoniam. 8 diciembre de 1204.

Facta carta apud Fontemdoniam Era M.ª CC.ª XL.ª Secunda, VIII.ª die mensis Decembris, Rege expri[mente].

Alfonso VIII muere en Gutierre-Muñoz, cerca de Adanero, Ávila, el 6 de octubre de 1214, dejando constancia de ello el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada en su obra De rebus Hispaniae:

"Habiendo cumplido LIII años en el Reyno el noble Rey Alfonso, llamó al Rey de Portugal su yerno para verse con él; y habiendo empezado su camino dirigido a Plasencia, última ciudad de su dominio, empezó a enfermar gravemente en cierta aldea de Arévalo que se llama Gutierre Muñoz, donde últimamente, agravado de una fiebre, terminó la vida y sepultó consigo la gloria de Castilla, habiéndose confesado antes con el''Arzobispo Rodrigo, y recibido el sumo Sacramento del Viático, asistiéndole Tello, obispo de Palencia, y Domingo, de Plasencia."


A pesar de lo que podemos leer repetidas veces no fue en esta Fuentidueña donde hizo testamento Alfonso VIII. Como parece haber una confusión con la Fuentidueña de Segovia sobre la prisión en la de Cuenca de doña Urraca y con la estancia en el castillo de Fuentidueña de Tajo del mismo Alfonso VIII tras la batalla de las Navas de Tolosa, ocurrida el 16 de julio de 1212. Es don Álvaro de Luna señor de la Fuentidueña segoviana no de la conquense.

Si parece que perteneció la Fuentidueña de Tajo a la diocésis de Sigüenza con Belmonte y Valdelaguna durante el obispado de don Cerebruno. Don Cerebruno fue obispo de Sigüenza de 1156 a 1166.

Don Cerebruno, tercer obispo de Sigüenza tras la Reconquista. Obispo de Toledo cuando muere en 1180.

En 1167 Fuentidueña de Tajo es concedida con Extremera a la iglesia de San Vicente de Valencia.  Alfonso VIII y su época. Jaime Nuño González. 1990.

En las turbulencias producidas en Castilla durante la menor edad del Rey Don Alfonso, hijo de Don Sancho, por las pderosas familias de los Castros y Laras, el Rey niño fue llevado ocultamente a San Esteban de Gormaz, de allí al Castillo de Atienza y, por último, a la ciudad de Ávila. Obligados los tutores del Rey niño a nombrarle un preceptor que le educase, eligieron a Don Cerebruno, como conocedores que eran de la sabiduría, prudencia y virtudes del Obispo seguntino.

Supo Don Alfonso VIII mostrar en todo tiemp su amor y gratitud a su maestro, a quien 
llama cariñosamente meo patrino, haciendole donación en 25 de octubre de 1166 de la villa de Beteta, añadiendo que así pagaba a la iglesia de Sigüenza los muchos daños que había sufrido por defenderle: pro damnis quae pro me Ecclesia Seguntina sustinuit, aludiendo con ellos a las luchas originadas por los bandos de Castros y Laras y principalmente al tomar D. Fernando, Rey de León, la villa de Atienza.

Encabezó la embajada que trajo de Gascuña a la futura Reina de Castilla Dª Leonor. También acompañó al rey Alfonso VIII en la toma de Cuenca y participó en la batalla de los Alarcos y de las Navas de Tolosa. Fue permanente consejero de Alfonso VIII. Creó en Palencia la primera universidad de España. Es Salamanca la universidad más antigua de España que existe en la actualidad.


En el año 1263, cuando la Universidad de Palencia estaba cercana a su desaparición, el papa Urbano IV protagonizó el último esfuerzo por mantenerla concediéndole los mismos privilegios con los que contaba la Universidad de París. La universidad palentina no tardaría muchos años en extinguirse.

«Era D. Cerebruno hombre de vastos conocimientos, de exquisita prudencia y de tan intachable conducta, que, según González Dávila, se le tomó por santo, y si el discípulo aprovechado acredita al maestro, júzguese de aquel notabilísimo educador por lo que fue su alumno el Rey Alfonso VIII, uno de los más grandes Monarcas de Castilla, victorioso en Cuenca, vencido pero vencedor de si mismo en Alarcos, prodigiosamente triunfante en Las Navas de Tolosa; caballero siempre, siempre valeroso, siempre cristiano tan amate de la ilustración y de la ciencia que estableció los estudios de Uclés y fundó la Universidad de Palencia, la primera en nuestra España. Grande y natural fue el ascendiente del Obispo de Sigüenza sobre su regio discípulo, y respetable y respetada su influencia en la Corte; así es que al vacar la Achidiócesis de Toledo en 1166 por muerte de D. Juan, confiose tan alto cargo a D. Cerebruno, dignísimo por tantos títulos de ocupar la Primada».

Ya existía este lugar un castillo árabe, la fortaleza de Alarilla, desde el siglo IX. Alfonso VIII creó un territorio o Común alrededor de esta fortaleza, y la entregó aldeas de los términos de Oreja, Almoguera y Zorita para constituirle en Común independiente, concediéndole la prerrogativa de ser lugar (junto con Zorita y Toledo) por cuyo puente sobre el Tajo debían pasar todas las mercancías obligadas a cotizar el pontazgo debido al Rey. En el "Tumbo Menor de Castilla" se dice que el Rey crea un nuevo territorio comunal alrededor de unum castrum quod vocatur Alfarella...et est situm in ripa de Tago.

El alfoz de Alarilla incluía las aldeas de Estremera, Fuentidueña, Belinchón con sus salinas, Tarancón, y varias villas campestres, el vado salinero y la aberguería del vado, junto al castillo. En 1172, Alfonso VIII entregó Alarilla con su alfoz a la orden militar de Santiago, y siete años después le entrega Fuero. Pero la vida de este territorio comunal fué corta y de escasa incidencia, creciendo a su costa los concejos de Belinchón y Oreja, y desapareciendo a poco su castillo.

Destaca en el castillo de Fuentidueña la Torre de los Piquillos. Alfonso VIII, desde la Torre de los Piquillos, medita seriamente. Es el 8 de Diciembre de 1204. El monarca hace un minucioso balance de su vida. Ya hay orden en Castilla y él ha conseguido salvarla de la ana rquía de los Castros y los Laras. Ha vencido al moro y con la ayuda del Rey de Aragón ha tomado Cuenca y, alentado por sus victorias, cruzó Sierra Morena, para sufrir después una fuerte derrota en Alarcos. Alfonso VIII dicta aquí, en el castillo de Fuentidueña del Tajo, su testamento. Han pasado ocho años desde aquel día en que el monarca dictó aquí su primer testamento. Alfonso VIII ha vencido en Las Navas de Tolosa. El rey de Castilla ha escogido el castillo de Fuentidueña del Tajo para descansar


El acceso a la villa de Fuentidueña se realiza por tres arcos perfectamente conservados, siendo la entrada más interesante la situada en la parte más oriental de la muralla, llamada puerta de Alfonso VIII, cuyo arco de medio punto se abre entre dos enormes torreones prismáticos. En la parte más alta del cerro donde se asienta Fuentidueña nos encontramos las ruinas del castillo, que  ocupan una superficie aproximada de 5.000 metros cuadrados. Hasta el año 1125, en que tomó el nombre de pueblo, se llamó Castillo de Alacer, que en árabe equivale a alegre, denominación perfectamente adaptada a su emplazamiento desde cuyo alto se domina la fecunda vega. En este castillo otorgó testamento Alfonso VIII, concertó la paz con el rey de Navarra y descansó después de la batalla de las Navas de Tolosa.

El castillo se halla en lo alto de un cerro que domina la ciudad en la falda del río Duratón.

Su nombre en 1135 era Fontedona.

Sus tierras fueron repobladas en el siglo XII por el rey Alfonso VIII, trayendo para ello pobladores burgaleses procedentes de las tierras de Oña. Su nombre en 1135 era Fontedona, y en el siglo XV llegó a ser señorío de don Alvaro de Luna, para pasar posteriormente a ser posesión de los condes de Montijo. A mediados del siglo XVI Fuentidueña contaba con una morería o barrio morisco, que según se cree estaba en el arrabal de Santa Cruz. Dentro de su término también se sabe que existen dos despoblados, conocidos como La Serranilla y Valcavado del que todavía se intuyen las ruina de su iglesia. Fuentidueña fue la cabecera de su comunidad de Villa y Tierra, a la que pertenecían otras veinte poblaciones y de la que todavía se conserva su casa de comunidad en la Plaza Mayor del pueblo.


Alfonso VIII estuvo en Fuentidueña en 1212 según sabemos por dos privilegios otorgados al vecino monasterio de Sacramenia, uno el 14 de octubre, otro el 19 de diciembre de 1212.


martes, 1 de abril de 2008

Elementos constructivos y decorativos de la iglesia de San Miguel de Fuentidueña, Segovia.

La Iglesia de San Miguel, edificada entre los siglos XII y XIII, consta de planta de nave única, poderosa cabecera con un majestuoso ábside de semitambor, de considerables dimensiones, con cuatro columnas que lo dividen en cinco lienzos. El último tramo del ábside es recto con ventana doble rematada por un capitel muy bien trabajado. Tiene tres ventanas con forma de arco de medio punto. Todo el ábside se apoya en un alto zócalo para nivelar su altura. Dos portadas, galería porticada y torre cuadrangular completan esta monumental obra segoviana. En el muro septentrional se sitúa una hermosa galería porticada, formada por siete arcadas, divididas cuatro y tres, con sencilla portada central. Todos los arcos apoyan sobre columnas geminadas con capiteles decorados con motivos vegetales de muy buena talla, que hacen pensar que aquí trabajaron artesanos relacionados o al menos influenciados por Silos. El interior consta de cinco tramos separados por arcos fajones sobre columnas adosadas. La bóveda es de cañón sobre columnas de capiteles muy bien trabajados. Los canecillos, cabezas de las vigaa que sobresalen al exterior y soportan la cornisa, de San Miguel son de lo mejor del románico castellano.



















































sábado, 29 de marzo de 2008

Palacio y Capilla de los condes de Montijo en la villa segoviana de Fuentidueña.

El título de Conde de MONTIJO fue concedido el 13 de diciembre de 1599 por Felipe III a Juan Portocarrero y Manuel de Villena, mayordomo del Rey, señor de Montijo en Extremadura.
La Grandeza de España les fue concedida el 27 de octubre de, Real despacho de 6 de diciembre de 1697, por Carlos II a Cristóbal Portocarrero y Guzmán, IV. Conde, marqués de la Algaba, de Ardales y de Valderrábano, conde de Fuentidueña.
A mediados del siglo XVI Antonio de Luna es I conde de Fuentedueña hijo de Álvaro de Luna que a su vez lo es del V señor de Fuentidueña. Es padre de Ana de Luna II condesa de Fuentidueña que casa con su primo hermano Cristóbal Osorio Portocarrero III conde de Montijo, hijo de Antonia de Luna hermana del I conde de Fuentidueña que casa con Cristóbal Portocarrero Osorio II conde de Montijo.
El actual titular, XIII conde de Montijo, es Jacobo Hernando Fitzjames-Stuart y Gómez nacido el 15 de noviembre de 1947. Es, además, Duque de Peñaranda de Duero (16), Baron de Bosworth (12) Conde de Tinmouth (12) Conde de Urbasa (4) Duques de Berwick (12) Duque de La Roca (8) Marques de Coquilla (9) Marques de La Laguna (6) Marques de Sofraga Marqués de Torrehermosa Marqués de Viana(4) Marqués de Villaviciosa (14).La capilla de los condes de Montijo, como se aprecia en estas fotografía tomadas el 22 de marzo de 2007, está en la actualidad sometida a importantes obras de restauración.



























































































Recorrido por la villa segoviana de Fuentidueña, lugar de señorío de los Luna.


Escudo de los condes de Montijo.





















COMUNIDAD DE CASTILLA Y LEÓN 18421 RESOLUCIÓN de 13 de septiembre de 2005, de la Dirección General de Patrimonio y Bienes Culturales, de la Consejería de Cultura y Turismo, por la que se acuerda incoar procedimiento para la declaración de la villa de Fuentidueña (Segovia) como bien de interés cultural con categoría de Conjunto Histórico .














































































































































































































Situada en el extremo norte de la provincia de Segovia, la villa de Fuentidueña se alza sobre un estrecho valle formado por el río Durató situación geográfica única que explica la importancia de la villa durante la Edad Media.
El caserío que en origen se localizó en lo alto de la ladera, en el entorno del castillo y la Iglesia de San Martín se va desplazando hacia la ribera, en un proceso que se ha ido acelerando en las últimas décadas, ocupando en la actualidad el tercio inferior del recinto amurallado y la zona extramuros contigua, zona que ya era vital en la Edad Media como atestigua la existencia del puente y la iglesia románica de Santa María.
A pesar de los problemas que causaron las razias de Abderramán II durante la primera mitad del siglo X y las terribles y siempre victoriosas incursiones de Almanzor durante la segunda mitad del siglo, la comarca debió ser repoblada muy tempranamente, siendo uno de los núcleos de repoblación más antiguos de la provincia. La segunda mitad del siglo XII y todo el siglo XIII, debió ser la época dorada de la villa, que se rodeó de una amplia muralla, que pronto quedaría desbordada por el lado septentrional, como atestigua la existencia del templo románico de Santa María, convirtiéndose a comienzos del siglo XIII, en Comunidad de Villa y Tierra. A partir del siglo XIV, como consecuencia de la perdida de la función militar y administrativa que fue la base de su existencia, se produce el lento declinar de la villa. En la actualidad la antigua Comunidad de villa y Tierra de Fuentidueña, mantiene aún su estructura y su cabeza en esta villa, agrupando a 21 pueblos.
El conjunto, constituye un fiel testimonio de la evolución de una comunidad humana con un pasado cuajado de hechos históricos y personajes relevantes del que conserva importantes restos, algunos de ellos declarados de Interés Cultural: Las ruinas del Castillo y recinto amurrallado, con tres puertas de acceso la puerta Salidero, la puerta de la calzada, la puerta de trascastillo, declarado Bien de Interés Cultural por Decreto de 22 de abril de 1949, y afectados por el expediente de delimitación del entorno de protección por Decreto de 7 de marzo de 1996. Tres iglesias, la de Santa. Maria, la iglesia arruinada de San Martín y la de San Miguel, estas últimas declaradas Bien de Interés Cultural por Decreto de 3 de junio de 1831 y 21 de diciembre de 1995 respectivamente. Las ruinas del Hospital de la Magdalena, declaradas el 18 de mayo de 1995. La capilla del palacio de los Condes de Montijo fue declarada Bien de Interés Cultural el 9 de mayo de 1996. En la parte superior del recinto amurallado junto a los restos de la iglesia de San Martín, se encuentra una necrópolis excavada en roca, con sepulturas antropomorfas de cronología medieval. Asimismo el conjunto conserva un gran puente de piedra y aunque escasos, interesantes ejemplos de arquitectura popular, entre los que cabe destacar el espacio urbano ubicado en la calle nueva con construcciones mixtas de entramado de madera. Asimismo se conservan numerosas piezas armeras, escudos, estelas funerarias medievales y restos de portadas medievales civiles.
Los orígenes de Fuentidueña son prerromanos, en su entorno se localizó una necrópolis de época celtibérica. Así mismo de época romana hay constancia de la existencia de una villa y de un asentamiento rústico a su alrededor. Sus tierras fueron repobladas en el siglo XII por el rey Alfonso VIII, trayendo para ello pobladores burgaleses procedentes de las tierras de Oña. Su nombre en 1135 era Fontedona, y en el siglo XV llegó a ser señorío de don Alvaro de Luna, para pasar posteriormente a ser posesión de sus sucesores los condes de Montijo. A mediados del siglo XVI Fuentidueña contaba con una morería o barrio morisco, que según se cree estaba en el arrabal de Santa Cruz. Dentro de su término también se sabe que existen dos despoblados, conocidos como La Serranilla y Valcavado del que todavía se intuyen las ruina de su iglesia. Fuentidueña fue la cabecera de su comunidad de Villa y Tierra, a la que pertenecían otras veinte poblaciones y de la que todavía se conserva su casa de comunidad en la Plaza Mayor del pueblo.
Murallas de Fuentidueña.
Dada la estratégica situación de la villa, esta sería fortificada en los inseguros siglos XII y XIII, por lo que aún hoy veremos algunos restos del que fuera su castillo, las murallas, algunas torres y la puerta de Alfonso VIII. Próxima a esta puerta también veremos alrededor de las ruinas de la iglesia de san Martín, una necrópolis de tumbas antropomorfas excavadas en la roca, que se fecha entre los siglos X y XII. El ábside románico de San Martin fue canjeada por el estado español al Metropolitan de Nueva York por las pinturas espoliadas de las ermita románica de San Baudelio de Berlanda y allí puede vere en el Museo de los Clauatros y éstas en el Museo del Prado. La iglesia parroquial de san Miguel es un espléndido templo del románico segoviano, cuya planta se organiza en una sola nave a la que en el siglo XVI se la añadieron dos capillas laterales, y que se cubre con bóveda de medio cañón. Cuenta con un excelente pórtico de ocho vanos en el lado norte con columnas geminadas, una bella portada occidental formada por cinco arquivoltas, y un magnífico ábside semicircular con cuatro columnas entregas, tres ventanales y un bello repertorio de canecillos figurados. Pero el interés especial de esta iglesia reside en los capiteles de su nave por su variedad temática, con escenas de tipo religioso poco frecuentes en tierras segovianas, que se inspiran directamente en el monasterio de Santo Domingo de Silos. Pieza extraordinaria es asimismo el retablo mayor de estilo barroco, relacionada con el famoso escultor renacentista Bartolomé Ordóñez que conserva una imagen de la Virgen sentada con el Niño Jesús en su regazo. En la capilla del marqués de Prado se guarda una buena escultura de Cristo Crucificado del siglo XVII.
Dentro del pueblo, podemos ver la portada del gótico tardío del palacio de los condes de Montijo y Obedos; hoy en proceso de rehabilitación, y las ruinas del Hospital de la Magdalena cuya fachada plateresca se trasladó a la iglesia de Calabazas de Fuentiduela. Junto al río Duratón, se encuentra la iglesia de Santa María la Mayor o del Arrabal, también de época románica, que conserva dos sencillas portadas de este estilo artístico. En el interior destaca un retablo gótico de finales del siglo XV, y los dos tardomanieristas de san Sebastián y san Pedro con pinturas de Simón de Escobar Mansilla. Próximo al mencionado río empieza el camino de cruceros de piedra que termina en el convento franciscano de San Juan de la Penitencia. Por otra parte, salvando las aguas del río Duratón también podemos contemplar un buen puente medieval con su cara erístico perfil de "lomo de asno". En la actualidad, la antigua Comunidad de Villa y Tierra de Fuentidueña mantiene aún su estructura y su cabeza en esta villa, agrupando a 21 pueblos.

















































































































El ábside de la iglesia románica de San Martín, en ruinas, fue cedido en 1957 de forma temporal indefinida al gobierno de Estados Unidos a cambio de seis pinturas de San Baudelio de Berlanga de Soria, a pesar de estar protegida como Monumento Nacional desde 1931. Tras desmontarse piedra a piedra, a principios de 1958 se transportó en barco desde Bilbao hasta el Museo de los Claustros de Nueva York, donde se reconstruyó añadiendo al interior pinturas y elementos que no tenía el original.