miércoles, 10 de abril de 2024

María de Meneses, señora de Ucero. Soria

 

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Ucero. Soria

María Alfonso de Meneses, María de Ucero, señora de Ucero


Al morir en 1270 Juan García de Villamayor y Arias cede en su testamento a María Alfonso de Meneses el señorío de Ucero

 

¿Cuál puede ser la razón para ello?

            Parece que María, ya viuda hacia 1278, pasó a residir en el castillo de Ucero y es cuando mantuvo relaciones con el infante Sancho, que pocos años después, en 1284, se convertiría en rey de Castilla como Sancho IV. Sancho IV nace en 1258 en Valladolid y muere en Toledo en 1295. Mantiene el infante Sancho su relación con doña María de Meneses cuando él tiene algo más de 20 años.

            Maria y Sancho son padres de Violante Sánchez, señora de Ucero.

            Debió nacer Violante alrededor de 1280.

            En 1301, Violante, es reconocida como hija natural del rey Sancho IV por una bula papal de Bonifacio VIII de 1297.

 

http://www.fundacionmedinaceli.org/casaducal/fichaindividuo.aspx?id=8269

            De 23 de mayo de 1302 es la carta de venta que otorgaron los testamentarios de Juan García de Villamayor, marido de María Alfonso de Meneses, de la villa de Ucero, castillo y aldeas, a favor del obispo de Osma llamado Juan de Ascarón. Venta con serías dudas sobre su legitimidad en la actualidad por algunos investigadores.

          Bula pontificia del papa Juan XXII emitida el 13 de noviembre de 1325 desde Aviñón insistiendo en la ilegitimidad de la apropiación del señorío de Ucero por el obispo de Osma y la amenaza de excomunión si no lo devuelve a su legítima señora, Violante Sánchez

https://templarios3.rssing.com/chan-7092545/all_p1.html

          El Juan García de Villamayor que vende el señorio de Ucero al obispo de Osma parece hijo natural de Juan García de Villamayor y Arias y muere hacia 1277-1278, siete u ocho años después de su padre.

          Juan García de Villamayor es enterrado en la capilla de Santo Domingo de Guzmán de la catedral de El Burgo de Osma. Capellanía que consta en un documento del 16 de octubre de 1335 en el que se dice que Lorenzo Martínez era el “capellán de Juan García de Ucero”. Arcipreste de Aguilar y canónigo del Burgo. Cartulario del Infantado de Covarrubias del padre benedictino Luciano Serrano y Pineda.

María Alfonso de Meneses, llamada María de Ucero, es por tanto nuera de Juan García de Villamayor y Arias fue amante de Sancho IV antes de que éste casara en 1282 con su tía segunda por la Casa Real de Castilla María de Molina. María es nieta paterna de Alfonso IX y Sancho es bisnieto paterno de este rey. Alfonso IX es padre de Fernando III y este es el padre de Alfonso X, padre de Sancho IV:

 

            María Alfonso de Meneses era prima hermana de la madre de María de Molina. Esta es la madrina de bautismo de Violante.

Violante Sánchez de Castilla y Meneses, llamada María de Meneses- como su madre- en algunos documentos casa con Fernán Ruiz de Castro y al enviudar entra en el monasterio del Sancti Spiritus de la orden de Santiago de Salamanca, fundación de su tía abuela, Teresa de Meneses, y de su marido, donando a esta Orden la villa de Ucero, según Francisco Rades de Andrada, en el año 1326.

          El señorío de Ucero en 1293 pasa a Violante como dote al casar con Fernando Rodríguez de Castro[1] quien es sobrino paterno de Urraca Fernández de Castro, mujer de Juan García de Villamayor y Arias.

Nieta de Maria de Ucero es Inés de Castro, trágica esposa de Pedro I de Portugal.

Teresa Sánchez, hermana de Violante, que casa con su pariente Alfonso de Meneses, señor de Albuquerque, y con Ruy Gil de Villalobos.

            Juan García de Villamayor, señor de Ucero y sus aldeas, y los testamentarios vendieron este señorío al obispo de Osma por 300.000 maravedises. Con esta cantidad debían repararse los daños causados por las mesnadas de Juan García a los conventos de la Vid. Silos, Arlanza, Gumiel de Izan, Caleruega y otros de mujeres de la diócesis de Osma. El Rey mandó vender dichos bienes para aquietar el alma de dicho Juan García.

            Del Juan García de Villamayor, señor de Ucero, se dice que comete con sus tropas toda suerte de desmanes contra iglesias y monasterios en tierras del obispado de Osma. Ataca el monasterio de monjas bernardas de Fuencaliente del Burgo y otros de la tierra del obispado de Osma y que para reparar estos desmanes en su testamento deja al obispado su señorío de Ucero. El documento de venta está conservado en el archivo de la catedral del Burgo de Osma.

          Juan García de Villamayor y Arias parece que da el señorío de Ucero a su nuera en razón del comportamiento de su hijo natural.

En 1326, Violante de Ucero, hija de María de Ucero y Sancho IV, tras  enviudar, entra en el monasterio del Sancti Spiritus de Salamanca donando al monasterio la villa de Ucero.

Del 30 de diciembre de 1327 es el testamento de Violante de Ucero en el que lega todos sus bienes a la orden de Santiago. Lo que sí es cierto que el castillo de Ucero es propiedad del obispado de Osma y en el residen los titulares. Pedro Montoya a mediados del siglo XV acondiciona y fortalece el castillo de Ucero. Un siglo después, Honorato Juan hace colocar su escudo sobre la puerta de acceso al Castillo. Fue utilizado como cárcel de clérigos durante algún tiempo.

Sancho IV muere el 15 de abril de 1295, sucediéndole su hijo Fernando IV, siendo su tutora su madre, María de Molina, hasta 1301. En las Cortes de ese año en Valladolid, el 14 de agosto, el nuevo Rey confirma al obispo de Osma Juan Álvarez  todas las donaciones y libertades de su iglesia y cabildo otorgado por los reyes anteriores.

 

El 10 de octubre de 1296, en Valladolid, Fernando IV agradeció a Juan Álvarez su labor creando una capellanía perpetua en la catedral Burgense otorgándole además el privilegio de que nombrara a su capellán él y sus sucesores obispos. Y para ello le concedió la mitad de los derechos Reales que tenía en los vasallos del obispado de Osma… Por los muchos servicios que hicisteis al Rey Don Sancho nuestro padre que dios perdón; estando entre los confirmantes García Fernández de Villamayor y Ponce de León- bisnieto de Juan García de Villamayor y Arias-.

 

Fernando IV confirma el 20 de junio de 1299 estos privilegios al nuevo obispo de Osma, Juan de Ascarón, concediéndole la mitad de los impuestos reales que tenía en los vasallos del obispo de Osma. "E esta mercet les fice porque cante Misa un Capellan cada dia en la Eglesia de Osma por la Anima del Rey D. Sancho, mio padre, que Dios perdone".

            La razón de estos privilegios puede estar en el interés en contar en el apoyo del obispo de Osma que tenía María de Molina y su hijo Fernando IV para desheredar a las hijas naturales que Sanco IV tuvo con María de Ucero permitiendo a cambio que el señorío de Ucero pasara al obispado de Osma. María de Molina quiere terminar con las consecuencias de los amores de Sancho IV con María de Ucero dejando sin señorío a su hija Violante Sánchez, aunque tuvo en contra la bula del 21 de marzo de 1297 por la que el papa Bonifacio VIII legitimaba a los hijos naturales de Sancho IV. Circunstancia que no existía cuando dona la mitad de sus privilegios al obispo Juan Álvarez, y se los ratifica, ampliándolos, a Juan de Ascarón.

            El obispo de Osma, con permiso de Fernando IV y sobre todo con el favor de su madre, María de Molina, se apoderó del señorío de Ucero a cambio de 300.000 maravedíes, pobre cifra en relación con el valor del Señorío. La carta de venta es de 1302.

            Violante se titula hasta su muerte en 1327 señora de Ucero.

            El señor de Calatañazor, Juan Fernández de Padilla, se opone a la pretensión del obispo Juan de Ascarón de hacerse con el señorío de Ucero y le presenta batalla en 1313, siendo derrotado.

            Encontramos a Juan Fernández de Padilla casado con Aldonza Ponce de León que puede ser la viuda de del Juan García de Villamayor y Alfonso que muere en 1298. Estos son padres de García Fernández de Villamayor y Ponce de León.

            Este parentes puede explicar que Juan Fernández de Padilla se oponga a la toma de Ucero por los obispos de Osma, un señorío que además le es muy tentador por estar cerca de sus posesiones de Calatañazor y considerar que pertenece a su mujer como viuda del cabeza de los Villamayor.

            Es nieto de Juan Fernández de Padilla el maestre de Calatrava Garcí López de Padilla, maestre de Calatrava desde 1296 a 1336, quien parece defender los derechos de la Orden contra las pretensiones de los obispos de Soria de hacerse con Ucero.

            Los bienes templarios en Soria de los que formo parte el castillo de Ucero pasaron a formar parte de la orden de Calatrava en 1320. El mandato papal, de 1317, referente a que las posesiones templarías en la corona de Castilla pasaran a los Hospitalarios de San Juan tras la disolución del Temple no fueron respetadas por los reyes castellanos que se apropiaron de los bienes templarios de tal forma que los Hospitalarios estuvieron pleiteando incluso hasta 1479. En Soria los Hospitalarios poseyeron, entre otras propiedades, el monasterio de San Juan de Duero en la capital, el monasterio de Almazán y el castillo de Castillejo de Robledo.

 



[1] Año 1293. Escritura de arras otorgada por Fernando Ruiz de Castro, señor de Lemos, a favor de su mujer, doña Violante de Castilla, hija del rey Sancho IV de Castilla, habida en doña María Alonso de Meneses, señora de Ucero.

viernes, 15 de marzo de 2024

Monasterio de Santa María de Benavides de Bobadilla de Rio Seco, Palencia

https://eltomavistas.com/descubre-aqui-el-monasterio-de-santa-maria-de-rioseco/

Monasterio de Santa María de Benavides de Bobadilla de Rio Seco, Palencia

Colección diplomática del Real Monasterio de Santa María de Benavides de Bobadilla de Rio Seco. Luis Fernández, 1959

Actualmente en ruinas.

https://dbe.rah.es/biografias/56401/ponce-de-minerva

Doña Estefanía fundará otros monasterios, como el de Santa María de Sandoval en la confluencia de los ríos Esla y Porma en León y además ayudó de forma poderosa al de Santa María de Benevívere, cerca de Carrión, fundado por su yerno Diego Martínez de Villamayor.

Monasterio hoy desaparecido localizado en la provincia de Palencia cerca del límite con Valladolid, en la orilla del río Sequillo.

Difícil establecer la fecha de su fundación por parte de doña Estefanía, viuda del conde Ponce de Minerva.

Del monasterio de Sobrado procederían los monjes fundadores. 

El monasterio debió ser próspero durante los siguientes años de manera que se permitió la fundación de una filial, el monasterio de la Vega.

Benavides está ligado históricamente a la figura de don Rodrigo González Girón, gran protector del monasterio y cuya extirpe recibe sepultura en la abadía. 

Debió contribuir a la construcción de la iglesia pues recibió magnífica sepultura en ella, hoy desaparecida. 

Don Rodrigo fue mayordomo de Alfonso VIII, además de su testamentario y albacea. Fernando III le nombraría mayordomo de nuevo, gracias a los servicios que cumplió en diversas campañas en Andalucía, que culminaron con la toma de Sevilla.

 https://dbe.rah.es/biografias/70076/rodrigo-gonzalez-giron

En los años de su vejez, favoreció al monasterio de Benavides, con donaciones de tierras en Frechilla, Autillo, Villabaruz y ademas de la parte que le correspondía de las iglesias de Villacid, Santa María, San Mamés y Santa María de la Hera, que debían ser muy productivas en diezmos y rentas. 

Muere don Rodrigo en febrero de 1256, siendo enterrado en un sarcófago en la capilla mayor del monasterio.

 

En el siglo XVI el monasterio atraviesa una crisis debido a la escasez de vocaciones, nombramientos de abades comendatarios, con la consecuencia de la perdida de la religiosidad y del poder económico. 

Esto facilitó la unión a la corriente reformadora de la Observancia de Castilla, la incorporación a la observancia castellana se demoró hasta el 10 de octubre de 1538, por Bula del Papa Paulo III

La exclaustración ordenada por Bonaparte, obliga a realizar un inventario del monasterio en 1809, del que resulta la idea de la gran escasez y modestia de sus propiedades. Finalmente la exclaustración de 1835 obliga al abandono del monasterio a los siete monjes que permanecían en el.

El abandono, la ruina, la rapiña terminan con los restos del monasterio del que no queda prácticamente nada en la actualidad.

El antecedente del monasterio de Benavides se encuentra en el de Valverde- Valverde de Campos-fundado por la condesa Estefanía Ramírez, viuda del conde Porcio de Minerva. Las fechas de la fundación no están muy claras, aunque se han barajado los años 1169 y 1176. 




El 18 de abril de 1179 en Villafranca de Montes de Oca, el rey Afonso VIII extiende un privilegio al monasterio por el que le concede la heredad de Benevivas. 


Dicho documento fue confirmado por el arzobispo de Toledo, obispos de Palencia, Burgos, Ávila y Calahorra y varios nobles.


Los privilegios reales continuaron con Alfonso IX que liberó al monasterio de pago de portazgo en todo el reino de León, con documento firmado en Astorga el 12 de diciembre de 1188. 


Finalmente los cistercienses deciden cambiar su asentamiento original por una nueva abadía construida en Benevivas, a donde se mudan en 1190, siendo abad Martino, aunque la abadía no se construiría hasta más tarde. 


Con el tiempo el nombre de Benevivas se distorsionó y se acabó convirtiendo en Benavides.


El privilegio que eximía a los cistercienses del pago del portazgo, fue confirmado por Fernando III, el día 15 de octubre de 1234 en Burgos, por Alfonso X el día 17 de abril de 1293 en Sahagún y por Sancho IV el día 3 de mayo de 1321 en Burgos. 


Con esta coyuntura, el monasterio gozó de buena salud económica desde muy pronto, como demuestra el hecho de que sólo siete años después de la fundación, adquiriesen por compra tres posesiones. 


Además, el 8 de octubre de 1254, Rodrigo González Girón donó en su testamento la heredad de Villabaruz al monasterio, inaugurándose así el protectorado de la familia Girón, gracias fueron construidos el claustro y el refectorio, y mejorada la iglesia.


En la segunda mitad del s. XVI el monasterio tuvo una crisis debido a la escasez de vocaciones y los nombramientos de seculares como abades, lo que provocó la caída del espíritu religioso. Pero en estos años se estaba desarrollando el movimiento de la observancia que vendría a renovar a la orden. 


Así, en 4 de julio de 1524 el Consejo Real expide una cédula con firma del emperador, por la que se sella una concordia entre el abad de Benavides, Juan García de Ubaldi y la orden de los bernardos reformada, a cuya cabeza estaba fray Nazario de Collantes. Por esta cédula, el abad de Benavides cede el monasterio a la congregación reformada y permite que sea regida por abades trienales, en lugar de perpetuos, como se hacía antes de la reforma. 


El monasterio pasó a formar parte oficialmente de la reforma tras la bula de Paulo III de 10 de octubre de 1538.


En el siglo XIX la vida del monasterio comenzaría a apagarse. 


En 1809 los monjes han de abandonar debido al decreto de exclaustración de José I Bonaparte, más tarde la comunidad logró volver al monasterio, viviendo un periodo de relativa calma hasta 1835, año en que el monasterio cierra definitivamente sus puertas tras la exclaustración decretada por Mendizábal.


 

martes, 5 de marzo de 2024

Comentarios.

 Pedir perdón a todos los que habéis mandado comentarios a las entradas. 


Se deshabilitó el envió de comentarios a mi correo.

Los que querían utilizar fotos o información pueden hacerlo libremente.


Los que me pedían correcciones o rectificaciones siento no haberlo hecho.

De algunos seguidores hace mucho que no tengo noticias.......

Saludos  a todos, y gracias por la atención prestada a este trabajo.  

Los Aza, confirmantes de documentos reales de Alfonso VIII

https://palomatorrijos.blogspot.com/search/label/Haza

Ordoño García, de los Aza, a quien hallamos en 259 diplomas de Alfonso VIII, no confirmó diplomas de Alfonso VIII entre 1178 (septiembre, 2) y 1180 (noviembre, 10), en tanto que en 1180 consta como tenente en Campos en documentos del reino de León.  

Pedro García de Lerma, hermano del anterior, al que encontramos en 338 diplomas, durante el largo período de 1161 a 1202, fue mayordomo real de Alfonso VIII en dos ocasiones: el período de 1161 a comienzos de 1172, ocupando de nuevo el cargo, tras la muerte de Pedro Rodríguez de Guzmán en Alarcos, durante un más pequeño período documentado de 8 de diciembre de 1195 a 25 de enero de 1198. Este importante personaje consta como tenente de Extremadura en diplomas del reino de León entre 23 diciembre de 1186 y junio de 1187 y confirmó entonces documentos del rey de León. Si bien confirmó dos diplomas de Alfonso VIII del 4 y 6 diciembre de ese año, y otro de 15 de mayo de 1187, no volvió a confirmar con el rey castellano hasta 1191 (noviembre, 22) y en 1189 consta como tenente de León, estando documentado también en otras tenencias del reino de León.

En el caso de los Aza percibimos una evolución a lo largo del reinado, consistente en una tendencia a la reducción de sus miembros presentes como confirmantes. 

Contando con el hecho de que personajes de esta familia fueran el mayordomo, Pedro García de Lerma, o el alférez real, Gómez García de Roa, llegó a haber hasta 3 ó 4 Azas como confirmantes en el mismo diploma

Todos ellos hijos de García García de Aza-excepto los de Roa que parecen descender de Mayor, hermana de padre de García García de Aza-, además 

de Pedro y Gómez, 

Ordoño García, y de manera ocasional, García García de Roa, sobrino segundo de Ordoño García. 

Ello se dio sobre todo en los años setenta, pero en cualquier caso, hay diferencia con respecto a los Lara, pues los Aza sólo tuvieron entre los años 1161 y 1189 tres confirmantes en 69 diplomas y 4 confirmantes en otros 2 diplomas, en tanto que los Lara hasta 1180, inclusive, tuvieron 3 miembros confirmantes en 110 diplomas y 4 confirmantes Lara en otros 77 diplomas.

Desde los años ochenta en los diplomas hubo por lo general 2 miembros de la familia Aza

Desde los años noventa sólo quedarán dos o un confirmante

Hay que tener en cuenta que los dos confirmantes Aza fue lo más habitual hasta 1193, habiendo sólo uno desde entonces, fuera Gonzalo Gómez, Ordoño García (muerto en Alarcos) o especialmente Pedro García, quien volvió a ser mayordomo en un breve período, de fines de 1195 a comienzos de 1198, y que siguió confirmando diplomas reales hasta 1202 (agosto, 15); por entonces (1202, julio, 23) empezó a confirmar Gil García, hijo de García García de Roa, quien lo hará hasta 1206 (abril, 29) en 25 documentos reales, siendo el último Aza confirmante de Alfonso VIII.

En 1143 Alfonso VII otorgaba fuero a Roa,

García Gómez,  primo hermano por su madre de los hijos de Garcia García de Aza,   fue tenente de Roa y, tal y como se dice en su fuero de 1143, tuvo la responsabilidad de repoblar la zona. 

Al igual que su tío, también pudo legar la localidad a sus sucesores, estableciendo una dinastía que se convertirá en una rama menor de la familia Aza.

Pedro García quien no sólo recibió la tenencia de la famosa y reputada villa de Lerma, sino que ejerció la mayordomía de la curia de Alfonso VIII en dos periodos, (1161 – 1173, y 1195 – 1198).

En 1157,  García García de Aza donó el monasterio de San Llorente a la abadía de Silos, “quod est situm in riuo de Aza, et est iuxta de Tor de Galindo et de Montegho”. 

https://www.redalyc.org/pdf/3675/367552393005.pdf

Su hija María en 1182, ya viuda de su esposo Gonzalo de Marañón, creó un monasterio familiar en la villa de Aza llamado Santa María, al que puso bajo la advocación de la abadía de Bujedo y la dirección de su hija Inés, dotándolo con las distintas propiedades que tenía en la propia Aza, las cercanas aldeas de Torregalindo y Hontangas y otros lugares y derechos, algunos de ellos en Sepúlveda.

https://www.elcisteriberico.com/Paginas/castillaleon/Aza/Aza.html

Aunque estas transacciones se realizan dentro de unos marcos de parentesco, no siempre estaban exentas de conflictos. 

Es lo que le ocurrió a Gonzalo, hijo de Pedro García de Lerma. En el año 1232 concedía al cabildo de su propio monasterio de Santa María de Husillos, del que era abad, las aldeas de Hoyales y de Fuentelisendo. No obstante, su primo Pedro González de Marañón no quedó satisfecho con su decisión e intervino violentamente en ambos lugares, por lo que fue necesaria la celebración de un pleito. 

Dos falsedades históricas en torno a la Batalla de las Navas de Tolosa. Carlos Vara Thorbeck. Universidad de Málaga

El primer miembro reconocido de esta casa fue Ordoño García, padre del famoso conde García Ordoñez, al que el rey Alfonso VI dio el condado de Nájera y nombró ayo de su único hijo varón, el infante Don Sancho. 

Tanto el Infante como su ayo perdieron la vida en 1109, en la batalla de Uclés. 

El hijo primogénito del conde García fue García García de Aza, alférez de Alfonso VII el Emperador en los años 1126 y 1127. Asistió a la conquista de Coria y era habitual su presencia en el séquito del Rey. A la muerte del Emperador, García García de Aza siguió gozando de la confianza de Sancho III. 

Se casó con Sancha Pérez, y con ella tuvo nueve hijos

El primogénito y continuador de su linaje, Gómez García, Señor de Roa, se convertiría precisamente en el ayo de Alfonso VIII y algunos años después en su alférez

El segundo hijo de Don García y Doña Sancha, Pedro García, Señor de Lerma, consta que fue mayordomo de Alfonso VIII hacia el año 1172. 

El tercero, Ordoño García, gozó, como sus hermanos, de la máxima confianza del rey Alfonso VIII. Tanto él como sus hermanos Gonzalo García y García García fueron los representantes del Rey en el juicio al que se sometieron los reyes de Castilla y Navarra ante el rey Enrique II de Inglaterra, como confirma Roger Hoveden en los Anales de Inglaterra. Se casó Don Ordoño García con Doña María García de Villamayor, hija de Diego Martínez de Villamayor y de María Ponce de Minerva, y nieta por lo tanto del conde Ponce de Minerva. Según Pellicer, en el año 1195 heredó Doña Mará García de Villamayor los estados de su familia, tras la muerte de sus tíos en la batalla de Alarcos

Gonzalo García que sucedió en el cargo de alférez a su hermano mayor, Gómez

García García, el hermano menor, se casó con Doña Leonor Fortúñez, hija de Fortún López, el poblador de Soria, y nieta de Don Pedro Núñez de Fuente Almegil, que había sido precisamente el libertador de Alfonso VIII en Soria. Don García y Doña Leonor tuvieron un hijo, llamado Rodrigo Garcés de Aza, que llegó a ser Maestre de Calatrava por renuncia de Rui Díaz de Yanguas, malherido en la batalla de las Navas de Tolosa. Este Rodrigo Garcés de Aza fue el encargado de la toma de Vilches en los días posteriores a la batalla. En su escudo figuraba la Cruz de Calatrava roja en campo de oro, orlada por diez aspas rojas en campo de plata y enmarcada por un perfil negro. Sobre esta orla, otra más alta con diez calderas negras en campo de oro. 

La numerosa progenie de la familia García se completó con cuatro hijas, hermanas de los personajes anteriormente relacionados: Mayor García, Sancha García, María García y Juana García.

María García se casó con Gonzalo Marañón, el último mayordomo de Alfonso VII el Emperador, fundador del monasterio de Bujedo, y alférez real desde 1171 a 1178

La última de las hermanas, Doña Juana García de Aza, casada con Don Félix Guzmán, ha pasado a la Historia como madre de Santo Domingo de Guzmán

pero,.

el profesor Martínez Diez no está de acuerdo con este parentesco.

Colección diplomática Monasterio cisterciense de Santa María la RealVillamayor de los Montes. Gonzalo Martínez Diez y Vidal González Sánchez.


Tampoco lo acepta, Ignacio Alvarez Borge


A este respecto, las obras de Iván García Izquierdo


Los dominios de un noble de la corte castellana en la primera mitad del siglo XIIIGarcía Fernández de Villamayor. Ignacio Álvarez Borge

Don Ordoño, casado, como ya comentamos más arriba, con Doña María García de Villamayor. 

De este matrimonio nacieron dos hijos varones: 

Gonzalo Ordoñez, (que, como confirma Rades, fue maestre de la Orden de Santiago en los años 1203 y 120431), y García Ordoñez, padre de Don Fernando, señor de Villamayor y Celada. 

García Ordoñez, el padre de nuestro protagonista, firmaba documentos reales en el año 1170, cuando se juró la concordia establecida entre el Rey de Castilla y su primo, Alfonso II de Aragón. 

Su hijo, Don Fernando García, señor de Villamayor y Celada, nació, según Pellicer, en 1174, aunque Luis Fernández cree que fue en 1175. Su nombre aparece en las crónicas como mayordomo del rey de León desde el 20 de diciembre del año 1194 hasta el 27 de agosto del año siguiente.

Es necesario recordar que el 20 de abril de 1194 se firmó el tratado de Tordehumos, por el que se había logrado la paz y la concordia entre los reinos de León y de Castilla. 

Pero el día 18 de julio del año siguiente, Don Alfonso VIII sufre la terrible derrota de Alarcos, y a su vuelta a Toledo se encuentra en la ciudad al rey de León, que no había llegado a tiempo para intervenir en el combate. El leonés reclamó al castellano la devolución de algunos castillos, y ante la negativa de Alfonso VIII, estalló de nuevo esa irreprimible hostilidad que parecía separar a los dos primos. 

Don Fernando vuelve a ser mayordomo el 13 de julio de 1197, y se mantiene en el cargo hasta el 6 de Enero del año 1200. En el año 1198, nuestro protagonista es tenente de la dote de Doña Berenguela en León, junto a otros once caballeros de la confianza de Alfonso VIII. En esta fecha era mayordomo de Doña Berenguela Don Pedro Fernández Benavides. En marzo de este mismo año, ambos mayordomos acompañaron a los recién casados en su visita a Compostela.

Después de una breve etapa de nueve meses, durante los que deja de figurar en el cargo, vuelve a ser mayordomo desde el 30 de noviembre de 1200 hasta el 18 de diciembre de 1202. Durante este periodo nace el futuro Fernando III, y en 1204 tiene lugar la disolución del matrimonio de Doña Berenguela con Alfonso IX de León. 

En 1209 encontramos a Don Fernando, junto a otros nobles, jurando por Castilla la amistad vitalicia de ambos reyes, Alfonso VIII de Castilla y Alfonso IX de León, y treguas por cincuenta años entre ambos reinos. 

Las etapas en las que Don Fernando ostentó la mayordomía del reino de León coinciden precisamente con los periodos en los que existía una relación más amistosa entre los dos monarcas. 

Se casó Don Fernando con Doña Sancha Rodríguez, descendiente de la familia de los Salvadores, y tuvo un hijo, García Fernández, que fue mayordomo de la reina Doña Leonor desde 1211. 

En 1214, como consecuencia de la muerte de la reina madre, García Fernández pasó a ser mayordomo de Doña Berenguela. 

En el año 1223, dos grandes familias castellanas, los Girón y los Meneses, vendían por un precio simbólico (concretamente unos guantes) el monasterio de San Vicente de Villamayor de los Montes, ubicado en la actual provincia de Burgos, a Don García Fernández y a su segunda esposa, Doña María Arias. 

Como afirma Martínez Diez, la operación fue más una cesión que una venta, y se materializó con el fin de colaborar en el proyecto de Don García, que pretendía fundar un monasterio de monjas cistercienses: «..et de precio et de robra somos pagados con estos lues (guantes) que nos dades, et por esto somos pagados de uso et otorgamos nos aquel monasterio de Villamayor con todas las cosas que nombradas son o podrían seer, que lo ayades por iuro de heredad por siempre». 

Encontramos más tarde a Don García ostentando el cargo de ayo de Alfonso X, y en 1232, cuando Alfonso dejó de ser niño, pasó a convertirse en mayordomo de su padre, Fernando III. 

En 1266, Fernando III le donó el pueblo de la Higueruela, hoy ayuntamiento de Villar del Pozo, aldea que encontramos al ocuparnos del itinerario seguido por las tropas cristianas que participaron en la batalla de las Navas de Tolosa. 

Don García acompañaba todavía a su rey en la toma de Córdoba, en 1235, pero, debido a su avanzada edad, dejó de ostentar el cargo de mayordomo de Fernando III en 1238. 

En 1242 hizo su testamento en Villaldemiro, localidad en la que murió en el mes de octubre del mismo año. Fue enterrado en su monasterio de Villamayor, y allí reposa todavía hoy, en un sarcófago nuevo que estuvo ubicado hasta hace dos años en el centro del coro. Actualmente se han trasladado sus restos al ábside de la iglesia. 

Doña María Arias, su esposa, ayudó con sus mesnadas al rey en la toma de Sevilla, por lo que recibió una posesión en la ciudad hispalense, a la que puso el nombre de Celada, en recuerdo del pueblo burgalés. 

Alfonso X, siendo ya rey, donó a su antigua aya el Señorío de Cevico de la Torre, en tierras de Cerrato, cerca de Dueñas, en la actual provincia de Palencia. 

Tampoco se olvidó el rey de su amigo de la infancia, Juan García, hijo de Don García y de Doña Mayor, y lo convirtió en su mayordomo y ministro de Hacienda desde 1252 hasta 1259. 

En esta última fecha fue nombrado almirante mayor de Castilla. 

Su hermano, Alfonso García, a quien sacó de la pila bautismal y puso su nombre Alfonso X, cuando todavía era príncipe, fue adelantado de Murcia desde 1258, y a partir de 1260 simultaneó este cargo con su equivalente en Andalucía, hasta 1271.

A modo de resumen, podemos afirmar que Don Fernando García de Villamayor y Celada fue sin duda un rico-hombre, y que procedía de una gran familia, cuyos miembros fueron de la absoluta confianza de los reyes Alfonso VI, Alfonso VII, Sancho III y Alfonso VIII. No puede extrañar, por tanto, que en un momento decisivo de la batalla de las Navas de Tolosa se atreviera a dar su opinión al propio rey. A nuestro juicio, su papel fue decisivo a la hora de tomar decisiones en el transcurso de la batalla, y consideramos que, con toda justicia, se le podría catalogar en el lenguaje actual como verdadero jefe de Estado Mayor del ejército cristiano. Su familia no le fue a la zaga. Tanto su primo, nombrado Maestre de Calatrava, como su hermano, Maestre que fue de Santiago, destacaron en la lucha por la Reconquista del territorio peninsular. Su hijo y sus nietos siguieron gozando del favor real y regentando puestos de absoluta confianza, tanto de la reina Doña Berenguela primero, como de su hijo Fernando III y de su nieto Alfonso X después.

Ponce contrajo matrimonio antes de mayo de 1140 con la condesa Estefanía Ramírez, miembro del linaje de los Flaínez, hija del conde Ramiro Froilaz y de su esposa la condesa Sancha Rodríguez, y nieta del conde Fruela Díaz. 

Los hijos de este matrimonio fueron:

  • Fernando Ponce, fue alférez real y conde en 1180. En 1173 Fernando y su madre la condesa Estefanía hicieron una donación a la Orden de Calatrava de unas viñas y huertos en Allariz.
  • Ramiro Ponce, también fue alférez del rey Fernando II a principios de 1160.En 1180 donó al monasterio de Sandoval el lugar de Villamoros que el emperador Alfonso VII había dado a su padre.
  • María Ponce (m. c. 1192). La condesa María pudo haber casado en dos ocasiones: primero con Diego Martínez de Villamayor; y en segundas nupcias, antes del año 1173, con el conde gallego Rodrigo Álvarez de Sarria. Ambos se separaron de mutuo acuerdo; el conde Álvaro fundó la Orden de Montegaudio y ella se retiró al monasterio de Carrizo junto con su madre y llegó a ser la primera abadesa de este cenobio.

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  • Sancha Ponce, esposa del conde Pedro García de Aza, también llamado Pedro García de Lerma por ser tenente de dicho lugar, miembro de la Casa de Aza y nieto del conde García Ordóñez. Tuvieron tres hijos, entre ellos Gonzalo Pérez de Aza, abad de Santa María de Husillos en Palencia.







miércoles, 21 de febrero de 2024

Beleña y Valfermoso. Guadalajara

 Laso de Mendoza, PedroPedro Lasso de la Vega. Guadalajara, p. t. s. xv – c. 1456. Noble, señor.

Fue hijo de Íñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana, y de su mujer Catalina Suárez de Figueroa.


Recibió de su padre en 1435 la mitad de la villa de Mondéjar para su casamiento con Juana Carrillo, hija legítima de Juan Carrillo, que poseía la otra mitad de dicha villa, de la cual ambos tomaron posesión el 14 de octubre de 1435.


Luchó junto a su padre en la conquista de Huelma, en la batalla de Olmedo de 1445 y en la de Torote, y tomó parte también en la batalla de la Higueruela, y en 1442 el marqués su padre le encomendó la guarda de Guadalajara cuando él marchó con el almirante don Fadrique Enríquez a enfrentarse con Álvaro de Luna.


En su testamento, el marqués de Santillana declaró que había hecho donación a Pedro Lasso de Valfermoso de las Sogas-antes de las Monjas- (hoy Valfermoso de Tajuña), pero por el mismo testamento esa donación quedaba revocada, con el encargo a Diego Hurtado de Mendoza, después I duque del Infantado, de que compensase a sus sobrinas Catalina y María, señal de que para esta fecha Pedro Laso ya había fallecido.


Por tanto, su muerte ha de situarse entre 1456, en que tuvo lugar la partición de los bienes de la marquesa de Santillana, Catalina Suárez, entre sus hijos, entre los cuales se nombra a Pedro Laso (RAH, Salazar y Castro, M-10, fols. 31-35) y el testamento del marqués, su padre, que lo menciona ya como difunto.


Fue enterrado en San Francisco de Guadalajara.


A su muerte dejó dos hijas, Catalina y María, soltera. 


Catalina casó con Luis de la Cerda, I duque de Medinaceli, aunque luego este matrimonio quedó anulado y sin hijos.


Valfermoso de las Monjas

Valfermoso de las Monjas, establecido á unas cinco  leguas  al

NE. del Tajuña, en el valle del  Vadiel.

Allí  se  fundó  el  primer monasterio  de  monjas  de  cuantos  tuvo  y  tiene  la  provincia,  y  allí  ha-

bía pueblo  en  1185,  puesto  que  D.  Juan  Pascasio  y  su  mujer  Dona

Flamba,  vecinos  de  Atienza  y  fundadores  de  dicha  casa  religiosa,

la  dieron  el  pueblo,  y  á  éste,  en  1189,  un  notabilísimo  fuero 

 De  las  pocas  noticias  que tenemos  acerca  de  Valfermoso  en  el  siglo  xv,  resulta  que  el  célebre marqués  de  Santillana,  por  virtud  de  una  escritura  fechada en  Guadalajara  á  29  de  Febrero  de  1444,  cambió  con Diego  Romero,  contador  mayor  de  Juan  II,  y  su  mujer  Aldonza  Núñez,  los  vasallos  que  el  marqués  tenía  en  varios  puebl de  la  provincia  de  Toledo  por  los  de  Valfermoso  de  las  Sogas  y Fresno  de  Toro  te,  que  eran  de  Diego  Romero,  con  lo  que  los dos  últimos  lugares  quedaron  incorporados  en  el  mayorazgo de  D.  Diego  Hurtado  de  Mendoza,  hijo  mayor  del  marqués,  y así  constó  en  el  testamento  de  éste.

 Al  repartir  el  marqués  entre  sus  hijos  sus  heredamientos  por  el  testimonio  de  su  última  voluntad  otorgado  en  Guadalajara á  8  de  Mayo  de  1455,  dejó  Valfermoso  con  otras  propiedades á  su  hijo  mayor  D.  Diego  Hurtado  de  Mendoza,  con  la condición  de  que  formase  parte  de  su  mayorazgo,  y  advirtiendo que  anulaba  la  merced  que  había  hecho  del  mismo  lugar  (al que  apellidó  «de  las  Sogas»)  en  favor  de  su  otro  hijo  D.  Pedro Lasso,  pues  no  quería  perjudicar  al  mayorazgo.  Pero  como  dicha donación  fué  hecha  y  cumplida  antes  de  entonces,  y  como D.  Pedro  Lasso,  usando  de  sus  derechos  de  poseedor,  había construido  la  fortaleza  y  unas  casas,  para  indemnizarle  dispuso el  testador  que  se  hiciese  una  información  de  lo  que  en  ello había  gastado,  y  que  en  el  término  de  dos  años  lo  abonase D.  Diego  á  Doña  Catalina  y  Doña  Marina,  hijas  de  D.  Pedro Lasso.  Por  esto  podemos  conocer  la  fecha  muy  aproximada de  la  construcción  de  la  fortaleza.

 Doña  Catalina  Lasso,  hija  de  D.  Pero  Lasso,  casó  con  Don  Luis  de  la  Cerda,  conde  de  Medinaceli,  e hizo  donación de  la  mitad  de  Valfermoso  á  favor  de  su  tío  paterno el  primer duque  del  Infantado, el  cual  á  su  vez  la  legó  en  testamento  á  su  segundo hijo D.  Juan  de  Mendoza,  juntamente  con  Beleña. 

La  otra  mitad de  aquel  señorío  de  Valfermoso  la  cedió  Doña  Marina,  hija de  Pero  Lasso,  al  marqués  de  Mondéjar, hermano de Pedro Lasso y del primer infantado.

Esta  división  ocasionó un  pleito  entre  este  procer  y  su  primo  D.  Juan  de  Mendoza,  por el  año  de  1510 ,  acabando  la  querella  con  el  convenio  de  que D.  Juan  entregase  al  marqués  la  villa  y  fortaleza  de  Valfermoso á  cambio  de  unas  rentas  de  valor  equivalente,  aunque  interponiendo demanda  de  tercería  el  duque  del  Infantado,  lo  que ocasionó  nuevo  pleito,  que  se  falló  á  favor  del  de  Mondéjar.

Este  se  tituló  por  entonces  marqués  de  Valfermoso,  como  si  de esta  manera  quisiera  asegurar  más  la  posesión,  y  el  título  se  ha conservado  al  través  de  los  tiempos,  guardándose en  la  casa  la  costumbre  de  que  llevasen  dicho  título los  primogénitos  de  los  marqueses  de  Mondéjar,  condes  de Tendilla

 

 Con  fuerte  mampostería,  reforzada  por  encadenados  y  guarniciones de  sillería  caliza  en  sus  líneas  principales,  se  levantó

la  iglesia  parroquial  en  el  siglo  xvi,  con  la  advocación  de  San

Pedro  Apóstol,  dándole  proporciones  muy  superiores  a  las  que

exigían  las  necesidades  del  culto  de  una  población  algo  escasa.

No  alteran  la  sobriedad  del  exterior  el  pórtico  toscano,  coronado por  un  frontoncillo  y  tres  hornacinas,  ni  las  altas  ventanas

 Carta  de  la  reina  Doña  Juana  autorizando  al  conde  de  Tendilla-hijo del Mondéjar-, D.  Iñigo  López  de  Mendoza,  para  que,  habiendo  sido  condenado por  la  chancillería  de  Valladolid  á  pagar  á  D.  Juan  de  Mendoza, señor  de  Beleña,  200.000  maravedís  de  juro,  y  habiendo  sido  condenado D.  Juan  á  entregar  al  conde  la  villa  de  Valfermoso  con  sus

vasallos,  fortaleza  y  términos,  pueda  vender  ciertos  bienes  en  el

reino  de  Granada  y  con  su  valor  pagar  al  señor  de  Beleña  los

200.000  maravedís  de  juro  y  quedarse  con  la  villa  de  Valfermoso,

lo  cual  importa  mucho  á  su  casa  y  estados.

En  Sevilla,  22  de  Mayo  de  1511.

En 1511, Juan de Mendoza y Luna pleitea la posesión de Valfermoso de las Sogas con su primo hermano Íñigo López de Mendoza, primer conde de Tendilla, Guadalajara. Ejecutoria del pleito litigado por Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla, con Juan de Mendoza, señor de Beleña de Sorbe (Guadalajara), sobre señorío y jurisdicción de la villa de Valfermoso de las Sogas y su fortaleza. Archivo de la Real Chancillería de Granada. Registro de Ejecutorias. Caja, 260,11.

La Chancillería de Valladolid determinó que el conde de Tendilla y segundo marqués de Mondejar se quedase en posesión de Valfermoso quién se la litigaba a su primo hermano Juan de Mendoza y entregase a don Juan 200.000 maravedíes de juro. La reina doña Juana otorgó facultad a don Iñigo López de Mendoza, conde de Tendilla, para vender ciertos bienes en el reino de Granada, para poder pagar a don Juan de Mendoza los 200.000 maravedíes de juro y quedarse así con la villa de Valfermoso. Expansión y consolidación del régimen señorial en la Castilla Centro-Oriental, siglos XIV y XV. M. Begoña Riesco de Iturri, 1966.


Valfermoso  estuvo  amurallado  para  aumentar  su  natural

fortaleza,  pero  cayeron  en  tierra  murallas  y  bastiones.  Tuvo

castillo,  que  le  defendía  por  la  parte  de  la  llanura,  no  muy  lejos de  la  iglesia  parroquial.  Más  que  castillo,  dicen  sus  restos, que  forman  hoy  un  ángulo  diedro,  cuyos  muros  están  desmochados, era  una  construcción  fuerte,  cuadrada,  de  tres  pisos, en  uno  de  los  que  aún  se  conserva  una  ventana  de  arco

rebajado.  Entre  el  castillo  y  un  torreón  redondo  que  queda,,

aunque  quebrantado,  debió  estar  la  puerta.

 Es  interesante  una  construcción  subterránea  que  hay  en

aquella  parte  y  que,  según  entiendo,   sirvió  de  aljibe. 

 El  puente  de  un  solo  ojo  que  hay  en  la  vega  no  es  fábrica

notable,  pero  sí  antigua,  aunque  sucesivas  restauraciones  han

borrado  todos  los  caracteres  de  su  antigüedad.  Al  mediar  el  siglo XVIII  sufrió  una  de  las  restauraciones,  costeada  por  los  vecinos del  pueblo,  que  en  1774  construyeron  los  pretiles  del puente. 

En Guadalajara el 22 de Septiembre de 1503, Juan de Mendoza, trocó y cambió villa, fortaleza y «la casa de placer,» así como los lugares de la tierra, en favor de Bernardino Suárez de Mendoza, segundo conde de Coruña-Coruña del Conde en Burgosy vizconde Torija en Guadalajaraprimo hermano de Juan de Mendoza-, por la villa de Cobeña, propia del Conde.

Pero Juan de Mendoza había hecho el mismo trueque con su hermano el segundo duque del Infantado por la villa de Galapagar, por lo que hubo pleito ante la Chancillería de Valladolid, que anuló esta venta, y en el período de súplica de la sentencia murió el vendedor-Juan de Mendoza-, cuyos hijos entraron en arreglos con su tío el segundo duque del Infantado. Al fin el conde de Coruña quedó dueño de Beleña y la incorporó en sus estados.

Archivo de la Real Chancillería de Granada. Registro de Ejecutorias. Caja 371,42. Fecha 20 de agosto de 1524. Ejecutoria del pleito litigado por Ana de Villagrán y sus hijos, herederos de Juan de Mendoza, con Diego Hurtado de Mendoza y Luna, tercer duque del Infantado, sobre el señorío y jurisdicción de la villa de Beleña de Sorbe (Guadalajara) y su fortaleza. Archivo de la Real Chancillería de Granada. Registro de Ejecutorias Caja 371,42. Fecha 20 de agosto de 1524.

Juan de Mendoza, señor de Beleña, deja hijos de su primer matrimonio con Beatriz de Zúñiga y, otros que tuvo con Ana de Villagrán antes de casarse, y varios después de legitimar su unión con ella.

Entre ellos sería motivo de disputa el señorío de Beleña.

Ejecutoria del pleito litigado por Ana de Villagrán, señora de Beleña de Sorbe (Guadalajara), con Bernardino de Mendoza y consortes, sobre la posesión y señorío de la villa de Beleña. Hubo capitulaciones de avenencia entre las dos partes en Guadalajara el 5 de diciembre de 1519, sin que se lograse la paz en tan revuelta familia. Ejecutoria del pleito litigado por Ana de Villagrán y sus hijos, herederos de Juan de Mendoza, con Bernardino, Petronila y Catalina de Mendoza, hijos de Juan de Mendoza y su primera mujer, sobre la posesión de la villa de Beleña de Sorbe y su fortaleza.

El duque del Infantado cedió a su primo el conde de Coruña cuantos derechos tenía sobre Beleña y su término, prometiendo no ayudar las pretensiones Ana de Villagrán ni de otra persona alguna, a cambio de unas joyas y de ciertos créditos contra dicha señora. Recibe el duque por sucesión la joya de la Berce, que tenía un diamante, dos rubíes y una perla gruesa; la joya del Jesús de diamantes, cuatro créditos contra Doña Ana de Villagrán y otras obligaciones. Así fue el de Coruña ganando paso á paso la propiedad de la villa, á que tanta afición tomó, sin que la malograse el haberse frustrado el trueque qué años antes había hecho su casa con Juan de Mendoza. Los demás hijos de éste y su propia viuda Ana fueron apartándose de las ruidosas y costosísimas contiendas ante los tribunales y se concertaron con el conde.

Desde entonces no se apartó Beleña de la casa de Coruña y Torija como parte de su Mayorazgo. En el siglo XVII tras un largo y ruinoso pleito de herederos a la muerte sin sucesión del séptimo conde, que acabó con los bienes de esta rama de los Mendoza, el título pasó a los Zapata, condes de Barajas. Veamos el porqué de esta sucesión.

Beleña pasa a la casa de los Condes de Coruña y para cerrar tal vez los desencuentros con los Villagrán, María Ana de Mendoza y Villagrán, hija de Juan de Mendoza, primer señor de Beleña y Valhermoso de la Soga, y de Ana de Villagrán, casa con su primo segundo Juan de Mendoza y Sotomayor, hijo del segundo conde de Coruña. 

Su hija, tutelada por sus tíos los conde de Coruña, llamada también María de Mendoza casa en 1546 con su primo Francisco Zapata de Cisneros y Osorio, sexto señor y primer conde de Barajas. 

El primer conde de Coruña y vizconde de Torija fue Lorenzo Suárez de Figueroa, hijo de Iñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana, y de su prima y mujer Catalina Suárez de Figueroa. 

Su sucesor fue su hijo Bernardino Suárez de Mendoza, que fallece en 1534. 

A Bernardino debía sucederle su hijo Lorenzo Suárez de Mendoza pero muere joven y sin hijos, y le sucede su otro hijo Alonso Suárez de Mendoza, tercer conde.

El cuarto conde de Cedillo, primo de los Toledo de Madrid, en el siglo XVII pleitea por el condado de Coruña y Torija y el mayorazgo de Beleña por su derecho desde el siglo XVI al emparentar el señor de Cedillo con una hija del tercer conde de Coruña, vizconde de Torija.

 Año 1676. Archivo Histórico de la Nobleza. Ducado de Osuna. Caja 3459. Documento 4. Caja 4166. Documento 1. Pleito sobre el condado de Coruña y Torija y el mayorazgo de Veleña. Adición de nuevos autos en el pleito entre los marqueses de Villamayor (Juana María de Torres Portugal Suárez de Mendoza y su hijo Diego Antonio de Córdoba Bocanegra) y Baltasar Álvarez de Toledo Ponce de León, conde de Cedillo-cuarto conde de Cedillo-, contra el conde de Barajas y de Coruña y vizconde de Torija, sobre el condado de Coruña y Torija y el mayorazgo de Veleña. Hay memorial impreso en a Real Academia de la Historia. Colección Salazar y Castro. Manuscrito T-25, folios 322-343.

Juan de Mendoza, primer señor de Beleña y Valhermoso de la Soga, luego de Tajuña, hijo de los primeros duques del Infantado, abuelo materno de la primera condesa de Barajas. Casado primeramente con Beatriz de Zúñiga, hija de los señores de Cubas y de Griñón, y con relaciones con Ana de Villagrán del servicio de la Casa del Infantado. Francisco Zapata de Cisneros y Osorio, sexto señor y primer conde de Barajas casa con su prima María de Mendoza, hija de Juan de Mendoza y Sotomayor, hijo del segundo conde de la Coruña, y de María Ana de Mendoza y Villagrán, hija de Juan de Mendoza, primer señor de Beleña y Valhermoso de la Soga, hijo de los primeros duques del Infantado, y de Ana de Villagrán. Padres, entre otros, del segundo conde Barajas. Cristina Arteaga y Felguera. La Casa del Infantado, cabeza de los Mendoza.