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domingo, 3 de diciembre de 2017

El Puerto de Santa María. Cádiz


Plaza de España. Iglesia Mayor Prioral. Junto a ella se encuentra la Capilla de Aurora y el Museo Municipal. 




Se levanta en la parte alta de la ciudad, y su fábrica está documentada desde el año 1486, coincidiendo con la etapa de apogeo constructivo que fomentan los Duques de Medinaceli, señores jurisdiccionales de la entonces villa y promotores de esta obra. Como la mayoría de los grandes edificios de esta zona y la propia Catedral de Sevilla, la iglesia se construye con piedra arenisca procedente de la sierra de San Cristóbal.



En el centro de una hornacina del cuerpo alto de la portada se aloja la imagen de la patrona de la localidad, Nuestra Señora de los Milagros, sobre el castillo de San Marcos, símbolo principal del escudo de la ciudad.



A principios del siglo XVI comienza el programa de capillas, que costean sus patronos. Así la capilla gótica de los Valera, llamada de Santa Ana (hoy del Rosario), donde estaba el llamado Cristo de los Valera y en donde fueron enterrados Mosén Diego de Valera y su esposa doña María de Valencia, aquél Maestresala y Cronista de los Reyes Católicos,-- su crónica fue escrita y fechada en esta Ciudad y conocida como “la Valeriana”--, que fue también buen prosista y poeta. Esta capilla es la primera a la izquierda de la nave del evangelio. En ella están ahora un retablo con la Virgen del Rosario, procedente de la capilla de los Negritos, extinguida en el XVIII, otro de Santa Ana con la Virgen y aún otro con el copatrono de la Ciudad, San Francisco Javier, de procedencia desconocida.





Plaza de España








































El Puerto de Santa Marìa. Cádiz










Castillo de San Marcos


El Castillo de San Marcos de El Puerto de Santa María se construye a partir de una antigua mezquita islámica que se transforma en iglesia fortificada en tiempos de Alfonso X El Sabio hacia el año 1264, quien refuerza su cimentación aprovechando los restos de un edificio romano próximo, dotándolo de cubiertas abovedadas y fortificando el santuario con cuatro torres, dos de planta hexagonal y las otras dos de planta cuadrangular, utilizándose la planta baja de las primeras como capilla mayor para la Virgen de los Milagros. Aún se conservan el muro de la quibla donde se situaba el mihrab y el aspecto almohade de la construcción, que se hace patente en las líneas horizontales y lisas con resalto de la parte alta que remata exteriormente la torre hexagonal y en sus bóvedas esquifadas. En esta iglesia instala el rey Alfonso X su nueva Orden militar de Santa María de España, que pronto desapareció al quedar fundida con la Orden de Santiago.
Cuando la ciudad se incorpora a la Corona de Castilla en 1729, la Casa de Medinaceli retiene la propiedad del castillo que es clausurado en 1868 y abandonado hasta su restauración, por los años 40 del siglo XX. Las circunstancias de la construcción de esta iglesia-fortaleza quedaron reflejadas en las Cantigas de Alfonso X, y mucho más tarde, en 1823, su estado queda minuciosamente descrito en la obra de Fernán Caballero "Un servilón y un liberalito", novela que queda ambientada en este viejo castillo-santuario.













Río Guadalete































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