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lunes, 11 de mayo de 2009

El Toboso. Toledo.


Y así, bástame a mí pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta, y en lo del linaje, importa poco; que no han de ir a hacer la información dél para darle algún hábito, y yo me hago cuenta que es la más alta princesa del mundo. Porque has de saber, Sancho, si no lo sabes, que dos cosas solas incitan a amar más que otras; que son la mucha hermosura y la buena fama, y estas dos cosas se hallan consumadamente en Dulcinea, porque en ser hermosa, ninguna le iguala; y en la buena fama, pocas le llegan.
«Soberana y alta señora:«El ferido de punta de ausencia y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene. Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es mi pro, si tus desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que, además de ser fuerte, es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo que por tu causa quedo; si gustares de acorrerme, tuyo soy; y si no, haz lo que te viniere en gusto; que con acabar mi vida habré satisfecho a tu crueldad y a mi deseo.«Tuyo hasta la muerte, El Caballero de la Triste Figura.

Plaza Mayor.

Tras la conquista de Toledo en 1085, Alfonso VI expulsó a los árabes de casi toda la provincia, aunque la tierra manchega siguió bajo dominio musulmán durante siglo y medio más, hasta la victoria de los reyes cristianos en la crucial batalla de las Navas de Tolosa, en 1212. La gran importancia de las Órdenes Militares en la guerra contra los reinos árabes, la labor que realizaron en el repoblamiento de estas tierras, avalan la teoría de que El Toboso estuvo bajo dominio de la Orden de Santiago, cuyo gran maestre ordenó realizar algunas fortificaciones (hoy desaparecidas). El Toboso, junto con Miguel Esteban, Pedro Muñoz, Criptana, Guzques (Villamayor de Santiago), Quintanar, La Puebla de Don Fadrique, La Puebla de Almoradiel, Mota del Cuervo, Villanueva de Alcardete, y los territorios del Priorato de Uclés hasta Guadiana (Socuéllamos y Tomelloso) formó la primera institución legal con denominación El Común de la Mancha (1353). Cuando desapareció Pedro Muñoz, en 1410, a causa de La Peste, los habitantes se apropiaron del archivo municipal y de las campanas de la ermita de San Antonio. En 1531, la emperatriz Isabel, concede el privilegio de Villa a este pueblo, quedando el término del Toboso reducido. Perteneció a la Provincia de la Mancha, en el Catastro de Ensenada, pero no es hasta 1833 que no pasa a formar parte de la provincia de Toledo. En 1468 aparece en los censos de la Orden de Santiago, y ya en 1480 el maestre Alonso de Cárdenas, al confirmar sus privilegios, la concede el título de villa. El siglo XVI es la gran centuria de El Toboso, la época de mayor pujanza, y de repoblación.




Iglesia parroquial de San Antonio Abad. El Toboso. Toledo.



La orden de Santiago presente en la iglesia parroquial.
Gotico Ojival tardio del siglo XVI. Tiene bóvedas de crucería y su torre es de estilo herreriano del siglo XVII.
El nombre del municipio aparece en documentos de 1338 y en 1353 forma parte del común de La Mancha. En 1468, El Toboso aparece en los censos de la Orden de Santiago y en 1480 el maestre de la Orden, Alonso de Cárdenas, al confirmar sus privilegios, la concede el título de villa. El siglo XVI es la época de mayor pujanza de la villa y de mayor repoblación










El Camino de Santiago a su paso por El Toboso desde territorios del Levante.

Su estilo pertenece a la última época del gótico. La planta es cuadrada con tres naves iguales, y la bóveda de crucería, se apoya en grandes columnas cilíndricas. En el siglo XVII se añadieron tres tramos: el altar mayor, los laterales y varias capillas. Las portadas son renacentistas de finales del XVI. La torre, del mismo siglo, consta de tres cuerpos: el primero de estilo plateresco y los dos superiores de estilo herreriano.



















Casa de Dulcinea y convento de Franciscanas Clarisas. El Toboso. Toledo.

La casa de Dulcinea es realmente un palacio tradicional, de hidalgos, que se construyó en el siglo XVI con planta rectangular y dos alturas y una portada adintelada de piedra que se remata con cornisa y dos escudos. En la parte central, ocupando el ancho de la portada, tiene una tercera altura a modo de torreón. La fábrica es de mampostería con sillar en las esquinas, y el segundo piso y el torreón blanqueados. Al interior ofrece la típica estructura de un caserón manchego con cocina y dependencias de labor en la planta baja, huerto trasero y dormitorios en el segundo piso.


Vistas de la casa de Dulcinea.
Tres edificios tienen la declaración de Monumentos Históricos en El Toboso: el convento de Trinitarias Recoletas, la Casa de Dulcinea y la portada del convento de Franciscanas Clarisas.























































domingo, 10 de mayo de 2009

Sierra de los Molinos. Campo de Criptana. Ciudad Real.








Sobre el otero denominado Sierra de los Molinos, que domina al pueblo, encontamos un magnífico conjunto de molinos de viento. A sus pies el barrio morisco. A esta villa fueron traidas algunas familias moriscas tras la sublevación de Las Alpujarras entre 1567 y 1571 y su dipensión por Castilla. En su recuerdo el barrio morisco nos presenta sus casas pintadas de añil. Serían expulsados en 16o9, reinando Felipe III. Se cumplen así 400 años de este hecho.
El 9 de abril de 1609, Felipe III de España decretó la expulsión de los moriscos, descendientes de la población de religión musulmana convertida al cristianismo por la pragmática de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502.




El 9 de abril de 1609 se tomó la decisión de expulsar a los moriscos. Pero el proceso podía suponer problemas debido a la importancia en factores de población de dichos habitantes. Se decidió empezar por Valencia, donde la población morisca era mayor y los preparativos fueron llevados en el más estricto secreto. Desde comienzos de septiembre, tercios llegados de Italia tomaron posiciones en el norte y sur del reino de Valencia y el 22 de ese mes el virrey ordenó la publicación del decreto. La aristocracia valenciana se reunió con representantes del gobierno para protestar por la expulsión, pues ésta supondría una disminución de sus ingresos, pero la oposición al decreto fue disminuida ante la oferta de quedarse con parte de la propiedad territorial de los moriscos. A la población morisca se le permitió llevarse todo aquello que pudiésen, pero sus casas y terrenos pasarían a manos de sus señores, con pena de muerte en caso de quema o destrucción antes de la transferencia. A partir del 30 de septiembre fueron llevados a los puertos, donde como ofensa última fueron obligados a pagar el pasaje. Los primeros moriscos fueron transportados al norte de África, donde en ocasiones fueron atacados por la población de los países receptores. Esto causó temores en la población morisca restante en Valencia, y el 20 de octubre se produjo una rebelión morisca contra la expulsión. Los rebeldes fueron reducidos en noviembre y se terminó con la expulsión de los últimos moriscos valencianos. A principios de 1610 se realizó la expulsión de los moriscos aragoneses y en septiembre la de los moriscos catalanes. La expulsión de los moriscos de Castilla era una tarea más ardua, puesto que estaban mucho más dispersos tras haber sido repartidos en 1571 por el reino después de la rebelión de Las Alpujarras. Debido a esto, a la población morisca se le dio una primera opción de salida voluntaria del país, donde podían llevarse sus posesiones más valiosas y todo aquello que pudieran vender. Así, en Castilla la expulsión duró tres años de 1611 a 1614 e incluso algunos consiguieron evadir la expulsión y permanecieron en España.