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lunes, 9 de febrero de 2015

Los señores de Ayala desde el infante don Vela en el siglo XI a la Casa de Alba en el siglo XXI

María del Pilar, Teresa, Cayetana de Silva, Álvarez de Toledo y Portugal, Beaumont y Navarra, Haro, Sotomayor, Guzmán, Fernández Manrique, Acevedo, Fonseca, Zúñiga, Enríquez de Ribera y de Cabrera, Sandoval y Rojas, Córdoba, Monroy, Ayala y la Cerda.

El señorío de Ayala a través de la política de enlaces matrimoniales engrosó el listado de títulos nobiliarios del ducado de Alba. Así, los títulos del señorío corresponden a la actual duquesa de Alba,

El solar de los Ayala está en el conjunto palaciego-conventual de la Casa Solar de los Ayala, en Quejana, Álava, considerado el conjunto medieval más armónico de Álava. La iglesia del convento de las madres dominicas de Quejana contaba con un importante retablo. Durante la Guerra de la Independencia, en 1809, las religiosas abandonaron el recinto temporalmente. Tras el paso de los soldados, el retablo, fechado en el siglo XIV, quedó seriamente dañado y las madres dominicas recurrieron al heredero de la casa de los Ayala, el duque de Alba, y al Nuncio del Papa para obtener fondos y restaurar la pieza. Sin embargo, el fracaso de las gestiones y la falta de medios para acometer la reparación les llevó a vender la obra a un coleccionista inglés, en 1913. El nuevo propietario lo subastó en Londres, donde la adquirió un comprador americano, que la donó al museo de Arte Moderno de Chicago.

A Pedro de Ayala El Comunero, señor de Ayala y Salvatierra, los Reyes Católicos concedieron en 1492 el título de conde de Salvatierra por la ayuda prestada en la conquista de Granada y que alcanzó la dignidad de Mariscal de Castilla, fue ferviente defensor de las instituciones señoriales y contrario al creciente absolutismo de los reyes y tomó parte en la guerra de las Comunidades contra Carlos I. Fue derrotado en 1521 y huye a Portugal. Carlos I le confisca todos sus bienes, el Mayorazgo y Condado, que pasaron a la corona Real. Asimismo, en 1522 se le condenó a muerte. En 1524 se presentó a las autoridades de Burgos para defenderse de las acusaciones. Fue encerrado en la Cárcel Real y murió este mismo año. El emperador devolvió la mayor parte de los bienes al descendiente del comunero, Atanasio de Ayala. No se devolvió Salvatierra ni otras posesiones enajenadas por la Corona, y el Señorío de Ayala inició un progresivo declive.

La difunta duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, fue la XV condesa de Ayala, hasta su muerte. El Condado de Ayala, fue creado por Felipe III de España en 1602 a favor de Antonio de Fonseca y Ayala, que daba continuación al antiguo Señorío de Ayala. El primer conde fue don Antonio de Fonseca, por gracia del Señor Don Phelipe III.  Desde 1602 hasta que la duquesa de Alba heredó el título de condesa de Ayala el 18 de febrero de 1955 tras la muerte de su padre en 1953 han ostentado el título 14 personas. Del primer conde, Antonio de Fonseca, lo heredó su hijo Fernando de Fonseca y Ayala, que fue por tanto el segundo conde de Ayala. Su hija, Teresa de Ayala Toledo, se casó con Pedro Manuel Colón de Portugal, -descendiente de Cristóbal Colón-, y fueron padres de Catalina Ventura Colón de Portugal Ayala.

Catalina Colón de Portugal se casó con Jacobo Fitz-James Stuart y Burgh -descendiente de Jacobo II que fue rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda hasta 1688- y fueron padres de Jacobo Francisco Fitz-James Stuart y Colón de Portugal que fue el séptimo heredero del Condado. Tras él serían condes Carlos Bernardo Fitz-James Stuart y Silva (octavo), Jacobo Felipe Fitz-James Stuart y Ventimiglia (noveno) y María Teresa de Silva Álvarez de Toledo (décima) que también fue duquesa de Alba. La duquesa pintada por Goya, María Teresa de Silva, fue la décima condesa de Ayala. A partir de María Teresa, el Condado de Ayala y la jefatura de la Casa Alba marcharon juntas hasta la actualidad.

            Los primeros datos sobre los señores de Ayala los encontramos en las escrituras de 1089 y 1102, y en el documento de consagración de la iglesia de San Pedro de Lamuza de Laudio-Llodio en 1095.

            El señorío de Ayala se funda alrededor del solar de los Ayala en Quejana donde a una primitiva iglesia, Fernán Pérez de Ayala, el recopilador del Fuero, le añade una casa-palacio, un torreón y funda un monasterio dominico para monjas de clausura en 1378.  En la capilla del monasterio están las tumbas de alabastro del Canciller de Ayala y su esposa Leonor de Guzmán que sufrieron daños durante la ocupación francesa en la guerra de sucesión española, la reliquia de la Virgen del Cabello, que contiene un cabello de la virgen, y que parece que fue un obsequio del Cardenal Barroso, tío de Fernán Pérez de Ayala, que fue cardenal en Avignon y el retablo de la capilla de la Virgen del Cabello, copia del original que está en el Instituto de Arte de Chicago.

            Sancho García el Cabezudo, señor de Ayala y Salcedo, muere en la batalla de Alarcos en 1195. Casa con doña Mari Iñiguez de Pedrosa- Pedrosa de Valdeporres en la Merindad de Valdeporres en Burgos-, hija del conde don Niño “Quatromanos” y nieta de don Iñigo de Mendoza, que a su vez era hijo del conde don Sancho de Vizcaya. Padres de Furtado Sáez de Salcedo, que sigue como señor de Ayala y Salcedo, de Rodrigo Sánchez de Salcedo, que murió sin hijos y de María Saenz (o Sánchez) de Salcedo que casó con el entonces viudo Pedro Vélez de Guevara que de su primer matrimonio tiene un hijo llamado Ladrón que sucedió en Guevara). María y Pedro fueron padres de Sancho Pérez de Gamboa, que pobló en Uribarri y casó con Andrequina Díaz, hija de Diego Sánchez de Mena y nieta de San Velázquez de Ayala. Padres de Elvira Sánchez que casó con Pero López que es señor de Mena y Gamboa en Burgos, hijo de Lope “el Chico”, “hijo bastardo de don Lope de Vizcaya, que lo hubo en doña María Sáez de Unza en Ayala, siendo manceba de don Rodrigo Sánchez de Salcedo. padres de Sancho Pérez de Ayala llamado Motilla.

Sancho Pérez de Gamboa hijo de Pedro Vélez de Guevara y de María Ayala de Salcedo. Casa con Andrea Díaz de Mena. Padres de Elvira Sánchez de Gamboa casada con Pedro López de Ayala. Padres de Sancho López de Ayala Motilla casado con Aldonza de Lorenzo- Aldonza Díaz de Veláscuri y Rojas. Padres de Pedro López de Ayala, 1278-1304. Canciller de Castilla.

Sancho Pérez de Ayala llamado Motilla. Muere hacia 1288 y casó con Aldonza Díaz de Veláscuri y Rojas. Padres de:
Juan Sánchez de Ayala, caballero de don Juan Manuel. Pobló en Buendía hacia 1303

Pero López de Ayala, que sigue

Diego Pérez de Ayala

Elvira Sánchez de Ayala que casó con Beltrán Ibáñez de Guevara, señor de Oñate y Guevara.

María Fernández de Ayala, que casó con Sancho Sánchez de Rojas, merino mayor de Burgos y ballestero mayor de Pedro I.

Pero López de Ayala, ricohombre, señor de Mena, Unza, Campos, Albudeite y Levadura, adelantado mayor del reino de Murcia, alférez mayor de don Juan Manuel hacia 1307, fallecido hacia 1333, ganó a los moros la ciudad de Cartagena, y en su esposa doña Sancha Fernández de Barroso fue padre de:
Sancho Pérez de Ayala, muerto hacia 1328, Señor de Ayala y padre de Sancho Pérez de Ayala, caballero hecho prisionero en Guadix (1362).

Fernán Pérez de Ayala, que sigue

Pero López de Ayala, señor de Campos.

Juan Sánchez de Ayala, adelantado mayor de Murcia.

Pero López de Ayala tuvo otro hijo, ilegítimo llamado Pedro López de Ayala, señor de Campos, Albudeite y Levadura, alférez mayor del Pendón de la Banda. Sus descendientes fueron señores de Albudeite.

Ferrand Pérez de Ayala, muerto en 1385, que casó con doña Elvira Álvarez de Ceballos, hija de Diego Gutiérrez de Çavallos. Con sucesión.

De Sancho García de Salcedo sigue la rama primogénita y también de él sigue una rama segundogénita de su hija María de Salcedo, que queda apartada de la rama hereditaria del Señorío y que se asienta en Murcia, Palencia, Toledo al servicio de los reyes de Castilla, pero que  llega a ser titular de la Casa en la segunda mitad del siglo XIV. Así, un hijo de Sancho Pérez el Motilla, nieto de María de Salcedo, es nombrado Adelantado Mayor de Murcia y ejerce de mayordomo del infante Don Juan Manuel. En la segunda mitad del siglo XIII, Juan Sánchez de Ayala fue mayordomo de Don Juan Manuel y era hijo de Sancho Pérez de Ayala, que fue mayordomo del infante Manuel de Castilla, y de Aldonza Díaz de Velasco.

El primer Ayala que pisa tierras murcianas es Pedro López de Ayala, señor de Mena y Gamboa en Burgos. El y su hijo Sancho Pérez de Ayala sirvieron fielmente al infante don Manuel y a su hijo el infante don Juan Manuel recibiendo de ellos donaciones de casas y tierras suyas, en Murcia y su huerta, así como la gente de su casa, oficiales y vasallos. Los Ayala reciben así, entre otras mercedes, el señorío de Albudeite y el de Campos.

Pedro López de Ayala, señor de Gamboa y Mena, es el marido de Elvira/María Sáenz o Sánchez de Salcedo, señora de Gamboa y Mena por sus padres, que encontramos como María Sáenz de Unza, nieta de María de Salcedo y por tanto prima segunda del señor de Ayala. Padres de Sancho Pérez de Ayala llamado Motilla que muere hacia 1288 y casa con Aldonza Díaz de Velasco y Rojas. Pedro López de Ayala fue ayo del infante don Manuel, hijo menor de Femando III y de doña Beatriz de Suabia, criólo en Pampliga et en Villalmunno, que es agora yerma.

El infante don Manuel no obtuvo bienes ni tierras de su padre, en cambio si las obtiene con extensos señoríos cuando su hermano Alfonso X es rey de Castilla. Antes de 1264, entre las que se contaban Villena, Yecla, Almansa, Elche con su puerto de Santa Pola, la albufera de Cabo de Palos con sus pesqueras y salinas, así como tierras y casas en la huerta de Murcia y en su capital después de 1266. Sería Adelantado Mayor de Murcia.

A la muerte de Pedro López de Ayala los señoríos de Gamboa y Mena pasaron a su hijo Ruy Pérez de Gamboa. Su otro hijo, Sánchez Pérez de Ayala, sigue en el reino de Murcia al servicio del infante don Manuel. Sancho Pérez de Ayala casa con Aldonza Díaz de Velasco. Don Juan Manuel lo cita como mayordomo de su padre hacia 1276. Sancho Pérez de Ayala y Aldonza Díaz de Velasco son padres de cinco hijos: Juan Sánchez de Ayala; Pedro López de Ayala, adelantado; Diego Pérez de Ayala; Elvira Sánchez de Ayala, mujer de su pariente Beltrán Ibáñez de Guevara y María Fernández la Cruzada, esposa de Sancho Ruiz de Rojas.

Juan Sánchez de Ayala está como su padre al servicio de los Manuel y fue uno de los testigos del testamento que el Infante Manuel hace en Peñafiel el 20 de diciembre de 1283. Juan Sánchez de Ayala es con don Juan Manuel el Adelantado del reino de Murcia en sucesión de su padre en tanto don Juan Manuel es menor. El 3 de octubre de 1299, cuando tiene lugar el primer matrimonio de don Juan Manuel, uno de los testigos presentes fue "Johanne Sancii de Ayala, majordomo dicti domini Johanni". En 1306 denunciaba don Juan Manuel que a su mayordomo Juan Sánchez de Ayala le habían robado cuatro moros en "Buendia, un lugar do el mora". Juan Sánchez de Ayala en 1303 se retira a Buendía, cerca de Huete, al servicio de don Juan Manuel y, en donde, también sin descendencia vive hasta su muerte. Es mayordomo de don Juan Manuel todavía en el año 1306

Pedro López de Ayala, hermano de Juan Sánchez de Ayala, está igualmente al servicio de la familia Manuel. Es señor de Unza y alférez de don Juan Manuel en 1296  y su lugarteniente en el adelantamiento de Murcia, por lo menos desde 1303. En este mismo año don Juan Manuel casa por segunda vez y  uno de los testigos es "mió Alférez" Pedro López de Ayala. En 1331, Pedro López de Ayala es desposeído del Adelantamiento de Murcia ya que así lo quiere don Juan Manuel y a lo que accede su sobrino segundo Alfonso XI de Castilla, pese a la oposición y resistencia de la ciudad. Los Ayala se retiran por ahora de la política de Murcia pero las propiedades de los Ayala en Murcia siguen en los descendientes bastardos de Pedro López de Ayala que también participan en la vida política de Murcia.

Pedro López de Ayala, señor de Unza en el municipio Alavés de Urcabustaiz, casa con Sancha Fernández Barroso y Sotomayor lo que le relaciona también con Toledo. Sancha es hermana de Pedro Gómez Barroso, consejero de Alfonso XI, prior de Sevilla, nombrado obispo de Cartagena en 1326.

El Memorial de Fernán Pérez de Ayala, hijo de Pedro López de Ayala y Sancha Barroso, nos informa que su padre Pedro López de Ayala fuera de su matrimonio y con Inés de Azagra tuvo dos hijos: Pedro López de Ayala y Juan Sánchez de Ayala que siguen en el señorío murciano de Albuidete y Campos. Ellos heredan las propiedades patenas en territorio murciano y en ellas arraigaría esta rama bastarda de los Ayala.

Pedro y Sancha son padres de Sancho que es su primogénito y señor de Ayala por falta de descendencia en la rama principal. Sancho muere precisamente a manos de sus primos los Gamboa que aspiran a la titularidad de Ayala, y su segundo hijo Fernán marcha a las tierras de Ayala.

La muerte, sin hijos, de Juan Sánchez de Salcedo el Negro, señor de Ayala, motiva la sucesión en el señorío de Ayala de su primo el hijo mayor de Pedro López de Ayala. Herencia de que se hace cargo Sancho Pérez de Ayala y que le ocasiona la hostilidad de sus parientes los Murga y su muerte. Ello lleva consigo a que su hermano Fernán Pérez de Ayala pase a ser señor de Ayala y marche a tierras alavesas a posesionarse del señorío.  Sancho tiene un hijo natural llamado Sancho Pérez de Ayala que participa en la batalla de Guadix en 1362 donde fue preso y llevado a Granada.

Fernán Pérez de Ayala es el padre del Canciller Pedro López de Ayala, llamado como su abuelo paterno.

Fernán y su hijo Pedro el Canciller tenía obligación jurídica y afectiva de la tutela de los hijos de Pedro y Sancho López de Ayala y Azagra, hermanos naturales de Fernán, obligación que después tiene el yerno del Canciller, Pedro González de Mendoza,

En 1328, muere sin sucesión Juan Sánchez Salcedo el Negro, señor de Ayala. El sobrino del fallecido Sancho García de Murga, de la poderosa familia de los Murga, intentó hacerse con el señorío, a lo que se opusieron los otros Ayala que llamaron a los Ayala toledanos, a los hermanos Sancho y Fernán Pérez de Ayala.

El año de 1328, murió don Juan Sánchez de Salcedo, octavo señor de Ayala, sin dejar descendencia. Sancho García de Murga (segundo señor de Murga y sobrino del difunto) pretendió la herencia del señorío. Por otra parte, los Pérez de Ayala (tataranietos de un señor de Ayala), que vivían en Toledo, también pretendieron el señorío, por ser herederos legítimos. Los moradores del valle de Salcedo favorecían al señor de Murga. Hubo una gran batalla en 1330 entre Landeta y San Juan de Murga, y vencieron los toledanos Pérez de Ayala. En esa pelea murió don Sancho García de Murga, y quedó por señor de Ayala don Sancho Pérez de Ayala que muere  y después su hermano, don Ferrand Pérez de Ayala.

Sancho García de Salcedo “el Negro” VII señor de Ayala tiene un hijo bastardo llamado Juan Sánchez Chiquilín de Murga que el fue primer señor de Murga y el que levantó la torre solar de este apellido en 1272. El año de 1328, murió don Juan Sánchez de Salcedo el Negro, señor de Ayala, hijo de el Negro, sin dejar descendencia. Sancho García de Murga, segundo señor de Murga y sobrino del difunto, pretendió la herencia del señorío

Se produjo entonces una pequeña guerra civil que terminó con una contienda en Landeta, término de Respaldiza, en la que salieron victoriosos los Ayala toledanos, proclamándose Sancho Pérez de Ayala nuevo señor de Ayala. No obstante, los Avendaño, parientes de los Murga llegaron una noche con doscientos hombres y asesinaron a Sancho Pérez de Ayala, a consecuencia de lo cual Fernán Pérez de Ayala, hermano del asesinado, quedó como heredero del Señorío.

Fernán Pérez de Ayala nace en 1305 y muere en 1385, vivió 80 años. Su hijo el Canciller vivió 75 años. Participa con su mesnada en la batalla del Salado en Cadiz, en 1340. Partidario en un primer momento del rey de Castilla Pedro I el cruel o el justiciero, según quien cuente la historia, se pasó posteriormente al igual que su hijo el Canciller al bando de Enrique II de Trastámara, hermano bastardo de Pedro I, que acabó venciendo en la Guerra Civil de Castilla. Compra los valles de Llodio y Orozco en 1349 a Leonor de Guzmán la favorita de Alfonso XI y madre de quien será Enrique II de Castilla.

Fernán Pérez de Ayala casa con Elvira de Cevallos, hija de Diego Gutiérrez de Ceballos, almirante de Castilla, y de Juana García Carrillo

En 1373, Fernán Pérez de Ayala, señor de Ayala, funda el mayorazgo de Ayala y declara heredero a su hijo mayor, el Canciller.

En 1378, Fernán Pérez de Ayala, señor de Ayala, funda el monasterio de de San Juan de Quejana para veinte religiosas de la Orden Dominica. Escribió la “Historia de la Casa de Ayala” y murió como religioso Dominico en Vitoria.


Recopiló por escrito el Fuero Consuetudinario de Ayala en 1373, que regulaba la vida del valle y otorgaba como era costumbre ancestral la absoluta libertad de disposición de los bienes sucesorios.

Pedro López de Ayala, Canciller Mayor de Castilla, nace en 1332 y fallece en Calahorra en 1407, vivió por consiguiente 75 años, lo cual le permitió además de realizar la crónica del reinado de los reyes de Castilla, Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III vivir los acontecimientos más importantes de su época y engrandecer el poder de su familia y del señorío de Ayala. Casa con Leonor de Guzmán. Fue doncel de Pedro I y pasó algún tiempo en la corte de Aragón. En 1359 fue capitán de la armada en la campaña naval que Pedro I inició para atacar las costas del rey de Aragón. En 1360 por los servicios prestados al rey Pedro es nombrado Alguacil mayor de Toledo. En 1366, sin embargo, se pasó al bando de los Trastámaras y Enrique le nombra Alférez mayor de la Orden de la Banda y recibe la villa de Arceniega y la ratificación de las posesiones sobre los valles de Llodio y Orozco. Asimismo, en 1374 se le nombra Alcalde mayor y Merino de Vitoria, en 1375 Alcalde mayor de Toledo y en 1376 Individuo del Real Consejo. En 1372 en enviado por el rey a París para conseguir un tratado con Francia. En 1380 vuelve a Francia para firmar un tratado naval y en 1382 estando también en misión diplomática en Francia participó con Carlos VI de Francia en la batalla de Roosebecke, a quien ayudó en la batalla, por lo que este rey le nombró Camarlengo del rey de Francia y le otorgó una pensión anual de mil francos de oro. En 1379 es nombrado Merino mayor de Guipúzcoa y publica las ordenanzas para terminar con las luchas entre Oñacinos y Gamboinos. En 1382 el rey Juan I de Castilla le concedió el señorío de Salvatierra con todas sus aldeas. En 1385 participó en la batalla de Aljubarrota entre Juan I de Castilla y Juan de Avis de Portugal por los derechos a la corona de Portugal que pretendía tener el rey castellano. En la batalla, en la que el ejército castellano es derrotado, significando en la práctica la independencia de Portugal, Pedro Lopez de Ayala es hecho prisionero y conducido al castillo de Oviedes en Portugal, donde permaneció cautivo once meses y allí escribió su Libro de Cetrería y su Rimado de Palacio. Su familia tuvo que pagar el rescate con la ayuda del rey de Castilla y del rey de Francia. Después del cautiverio, en 1386, Juan I le nombra Camarlengo mayor y Copero mayor del reino. En 1397 es enviado por Enrique III el Doliente a Avignon para tratar de terminar con el Cisma de Occidente, entrevistándose con Benedicto XIII, el Papa Luna. También en 1397, Enrique III le nombra Canciller mayor de Castilla encargado de guardar los sellos reales, cargo con el que ha pasado a la historia. Falleció en 1407 y está enterrado en la capilla de la Virgen del cabello en Quejana. Mandó construir el Torreón de Quejana, el retablo que está en Chicago y la capilla de la Virgen del Cabello, donde está enterrado.

Fernán Pérez de Ayala casa con Elvira de Cevallos y es su primogénito Fernán Pérez de Ayala, llamado como su abuelo paterno, estuvo casado con María Sarmiento.

Fernán Pérez de Ayala y Sarmiento, señor de Ayala y Salvatierra, Alférez mayor de la Banda y Merino mayor de Guipúzcoa. Luchó en la batalla de Antequera y en 1405 viajó en una embajada a Francia y representó a Castilla en el Concilio de Constanza en Alemania, que se celebró entre 1414 y 1418, y que puso fin al Cisma de Occidente y en el que se condenó a Jan Hus como hereje. En 1419 actuó como árbitro en el conflicto entre marinos Vizcaínos y Bretones. Fundó con su mujer María Sarmiento el hospital de Santa María del Cabello de Vitoria que es origen del actual hospital de Santiago, y el de Salinillas de Buradón.




lunes, 16 de enero de 2012

Monasterio de Santa María de las Dueñas y la Casa de Pilatos. Sevilla


La duquesa de Alba y la de Medinaceli vecinas y residentes en Sevilla.

EL Palacio de las Dueñas es uno de los palacios residencia de la Casa de Alba. 
Fue levantado entre los siglos XV y XVI. 

En este mismo lugar nació  Antonio Machado. Aquí nació Carlos Falcó, marqués de Griñón y marqués de Castelmoncayo.
Aquí también se casó Cayetana Fitz-James Stuart el cinco de octubre de 2011.

El palacio fue fundado por la familia Pineda, quienes lo tuvieron que vender en el año 1484 a Catalina de Ribera por necesidades acuciantes de dinero: debían pagar un rescate por Juan de Pineda, hecho prisionero por los moros. 

  Catalina de Ribera. Señora del Coronil y las Aguzaderas. Muere el 13 de enero de 1505. Es enterrada en la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla.
 Sus restos reposan junto a los de su esposo en el panteón de sevillanos ilustres de la iglesia de la Anunciación en dos sepulcros del siglo XVI que se disponen en lugares opuestos y que proceden del monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas.
En 1898 el Ayuntamiento de Sevilla le dedica como homenaje el Paseo del Pino, jardines a los que se les da su nombre, pasando a denominarse Paseo de Catalina de Ribera.

        

Es su padre Per Afán de Ribera, III Adelantado Mayor de Andalucía  y su madre María de Mendoza, I condesa de Los Molares. Casa en 1475 con  Pedro Enríquez de Quiñones, IV Adelantado Mayor de Andalucía e sucesión de su suegro.



Catalina de Ribera y Hurtado de Mendoza, XVII Señora de la Casa de los Ribera y titulada IV condesa de Los Molares en su sucesión de su sobrino Francisco, es una ilustre dama sevillana descendiente del III Adelantado Mayor de Andalucía Per Afán de Ribera y Portocarrero, I conde de Los Molares, y de María Hurtado de Mendoza y Figueroa, hija de Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana.

Casado en primeras nupcias con una hermana de Catalina llamada Beatriz,  II condesa de Los Molares y padres del III conde de los Molares, Francisco, sin hijos, contraerá matrimonio  con Catalina en 1474-75, titulada IV condesa de los Molares en sucesión de su hermana y su sobrino, con Pedro Enríquez de Quiñones, I señor de Tarifa y IV Adelantado Mayor de Andalucía. Fruto del enlace nacerán Fadrique Enríquez de Ribera, V Conde de Los Molares, I marqués de Tarifa en1514, y VI Adelantado Mayor de Andalucía, y Fernando Enríquez de Ribera, capitán general de Sevilla.

En 1483 adquirió a la familia de los Pineda el Palacio de las Dueñas, quienes lo vendieron precisando pagar un rescate por Juan de Pineda, preso de los moros en la Ajarquía de Málaga. Si bien el contrato no se escritura hasta 13 años después. Acabará teniendo un tamaño y decoración similares a la cercana Casa de Pilatos, viniendo a convertirse en la residencia del segundogénito.

A finales del siglo XV junto con su esposo, Pedro Enríquez, inicia la construcción de la Casa de Pilatos. Será un bello palacio de 10.000 m², el segundo tras los Reales Alcázares.

Terminado por el hijo mayor, Fadrique y a quien, según la tradición, se le debe tal denominación, a causa de su pereginación a tierra santa. Se convierte en la residencia de los Adelantados.


Viuda desde 1492, funda en 1500 con su hijo Fadrique el Hospital de las Cinco Llagas, tras obtener la bula pontificia que le permite crear un hospital de caridad para los pobres, el cual en 1540 por resultar insalubre el anterior emplazamiento en la calle Santiago se traslada, se construirá entonces el edificio definitivo al norte de la ciudad de Sevilla. Estará en funcionamiento hasta 1982, siendo reconvertido el edificio desde 1992 para sede del Parlamento de Andalucía


El inmueble de Dueñas pasó a ser propiedad de la Casa de Alba tras el matrimonio de la IV marquesa de Villanueva del Río con el VI duque de Alba.

Su nombre se debe al monasterio de Santa María de las Dueñas, que en 1248 se conocía como Compañía de Dueñas y cuyas monjas se encargaban de dar servicio a reinas y esposas de los reyes Fernando III y Alfonso X el Sabio. Este edificio se encontraba en la periferia y fue destruido en 1868.

El palacio se compone de un conjunto de patios y edificios.

La Casa de Pilatos  nace en el último cuarto del s. XV fruto de la unión de los linajes de Enríquez y Ribera. A lo largo del s. XVI, como consecuencia de la intensa relación que con Italia mantienen  sus miembros más relevantes, experimenta profundas transformaciones y asume el papel de tamiz por el que las nuevas formas y gustos del Renacimiento penetran Sevilla. Reformas al gusto romántico, ejecutadas mediado el siglo XIX, completan su pintoresca fisonomía, síntesis armoniosa del gótico-mudéjar, el renacimiento y el romanticismo.

Este palacio es el paradigma de residencia nobiliaria sevillana, con novedades que rompían radicalmente con los modelos de arquitectura doméstica vigentes hasta entonces como la portada monumental y la doble casa, –de invierno la de la planta alta, de verano la de la baja– conectada por suntuosa escalera.

Pedro Enríquez,  I señor de Tarifa. Hijo de Fadrique Enriquez, almirante de Castilla, I conde de Melgar y Rueda y de Teresa de Quiñones. Casa con Beatriz de Ribera y Mendoza, II condesa de los Molares, y viudo con su cuñada Catalina de Ribera y Mendoza. Del  primer matrimonio es Francisco Enríquez de Ribera, III conde de Los Molares, sin hijos. Del Fadrique Enríquez, IV conde de Los Molares, I marqués de Tarifa, sin hijos y  Fernando Enríquez de Ribera que casa con Inés Portocarrero y Cárdenas. De ellos su sucesión en los marquesas de Villanueva del Río y los duques de Alcalá de los Gazules así como en estos el marquesado de Tarifa y el condado de Los Molares.


Antonio Juan de la Cerda y Toledo, VII duque de MEDINACELI, casa en 1635 con Ana Francisca Luisa Portocarrero, al de Ribera Portocarrero, III marquesa de Alcalá de la Alameda, baronesa de Antella, señora de las villas de Lobón y Chucena, después V duquesa de Alcalá de los Gazules, VIII marquesa de Tarifa, X condesa de los Molares, IX señora del Adelantazgo y Notaría Mayor de Andalucía y del Alguacilazgo mayor de la ciudad de Sevilla, y su Tierra, alcaldesa perpetua  de Alcalá, Grande de Castilla.  Padres de Juan Francisco Tomás Lorenzo, VIII duque de MEDINACELI, y siguiente en los de su madre. Es así como la Casa de Pilatos llega a los Medinaceli convirtiéndose en su residencie en Sevilla y la sede de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli.




El marquesado de Villanueva del Río fue creado por Felipe II en 1571 a favor de Fadrique Enríquez, nieto de Pedro Enríquez, I señor de Tarifa. Su nombre se refiere al municipio andaluz de Villanueva del Río y Minas.
   
Con motivo de la bancarrota de la hacienda pública, Villanueva del Río (del camino) fue vendida junto con San Nicolás del Puerto y Constantina a Fadrique  Enríquez de Ribera (1476-1539). Adelantado Mayor de Andalucía, marqués de Tarifa y señor de Los Molares.

Marqueses de Villanueva del Río

• Fadrique  Enríquez de Rivera y Portocarrero - 1476 - 1539 - I marqués de Villanueva (7-3-1571)
• Per (Pedro) Afánn de Ribera, II marqués de Villanueva
• Fernando Enríquez,  III marqués de Villanueva
Antonia Enríquez,  IV marquesa de Villanueva que casa en 1612 con Fernando Álvarez de Toledo,  VI duque de Alba.


Ana Girón, hija del I duque de Osuna, casa con Fernando Enríquez de Ribera, IV marqués de Tarifa  hijo de Fernando Enríquez de Ribera, II duque de Alcalá de los Gazules, III marqués de Tarifa, VII conde de los Molares, VII  Adelantado y Notario Mayor de Andalucía, y de Juana Cortés Ramírez de Arellano, hija de Hernán Cortés de Monroy, I marqués del Valle de Oaxaca, Adelantado, gobernador y capitán general de Nueva España, y de Juana de Zúñiga de los II condes de Aguilar de Inestrillas, con sucesión por varón en ALCALÁ DE LOS GAZULES. Padres de un hija que casa con su sobrino-hijo de un primo hermano- el III duque de Osuna.




martes, 20 de abril de 2010

Palacio del duque de Alba. Madrid.


Calle del duque de Alba, 15, con vuelta a la Calle de los Estudios y a la Calle de Juanelo.

Sobre el gran solar que hoy ocupa el palacio estuvo ubicada durante varios siglos una enorme y sobria casona de estilo castellano que tuvo por huéspedes a ilustres y destacados personajes de la corte. Así, en el siglo XVI estuvo habitada por San Francisco Carracciolo, San Luis Gonzaga y por Pedro Médicis, hermano del Gran Duque de Florencia y carta de garantía de fidelidad para la monarquía hispana. En el siglo XVII tuvo como morador a Pedro Franqueza, Conde de Villalonga, secretario y hombre de confianza del duque de Lerma, gran válido de Felipe III, a quien se responsabilizó de oscuros episodios de corrupción, suponiéndole la caída política, la confiscación de sus bienes y la cárcel.

Parece ser que a finales del siglo XVII, el duque de Alba adquirió el caserón, junto a otra casa contigua, encargándose de las tasaciones los arquitectos Manuel y José del Olmo. El duque pasó a habitar el caserón pero parece que no hizo grandes reformas, todo lo más consistió en redimir en 1710 las cargas tributarias de los inmuebles.

El edificio actual es fruto de una completa remodelación interna y externa que realizó en 1861 el arquitecto Alejandro Sureda por encargo del duque de Berwick y Alba. Entroncando con los gustos estéticos del Madrid isabelino, el nuevo palacio adquirió un carácter clasicista, a través de la disposición simétrica de los balcones, decorados con guardapolvos y rematados con frontones, y con un portón central. Lamentablemente, y como viene siendo habitual en este tipo de construcciones, una reforma posterior alteró profundamente su distribución interior para construir en su lugar apartamentos de alquiler, a la vez que la planta baja se habilitaba para la ubicación de tiendas.

En esta Calle también el palacio de la duquesa de Sueca. Plaza y calle del duque de Alba, 2.


Situado en la misma manzana que la antigua Catedral y los Reales Estudios de San Isidro, esta casa palacio de 7.200 metros cuadrados conocida popularmente con el nombre del antiguo edificio de las Temporalidades, ha tenido a lo largo del tiempo distintos usos. Durante el siglo XVIII sus grandes dimensiones se antojaban idóneas para usos sociales, razón por la que se destino a escuela para los hijos de los criados de Carlos III. En 1791 una reforma realizada por el arquitecto Antonio de Abajo transformó el inmueble en una espaciosa residencia nobiliaria. Así, a comienzos del siglo XIX pasó a habitarla la duquesa de Sueca, mujer de Manuel Godoy, primer ministro y favorito de Carlos IV.

Con la llegada de los liberales se convirtió en la sede del Colegio de Humanidades de Francisco Serra en 1837 y en el último tercio del siglo fue destinada a albergar un cuartel de la Guardia Civil.


En la actualidad poco queda de la antigua casa palacio, convertido en edificio de viviendas tras sucesivas reformas. Recientemente ha sido adquirida por el ayuntamiento con el fin de instalar la sede de los Servicios Sociales del municipio, y está previsto que el arquitecto portugués Álvaro Siza se encargue de su acondicionamiento y rehabilitación. Está en un estado deplorable.

jueves, 15 de abril de 2010

Palacio de Fernan Núñez. Entre Atocha y Embajadores. Madrid.



Este palacio fue construído por el arquitecto Martín López Aguado en el año 1848 sobre el antiguo palacio de los condes de Cervellón. Su construcción fue llevada a cabo con la máxima opulencia característica del periodo isabelino, con sencillez exterior e interiores barrocos y suntuosos. Reformado por los arquitectos Fernando Ruiz Jaime, Federico Echevarría y Horacio Domínguez en la década de los 70 para albergar el Museo del Ferrocarril, en 1983 el museo fue trasladado a la Estación de las Delicias. Actualmente el palacio es destinado a usos administrativos de RENFE.

Es uno de los ejemplos más significativos de la opulencia con que vivía la aristocracia madrileña durante el periodo isabelino. Su sencillez exterior, más en línea con el orden clásico de los palacios dieciochescos –simetría en los huecos, pilastras, balcones- contrasta con el barroquismo y la suntuosidad de su salón de bailes, salones, saletas, piezas de lectura y despachos ricos en frescos, esculturas, estucos, sedas, marqueterías y cristalerías. Y es que entonces, la élite social de Madrid se relacionaba y se divertía en los palacios de la aristocracia, como en éste de Fernán Núñez, donde se celebraban tertulias, certámenes literarios, lujosas fiestas, conciertos y bailes, y a los que solía acudir con frecuencia la mismísima reina Isabel II.

En la década de 1970 fue reformado por un grupo de arquitectos compuesto por Fernando Ruiz Jaime, Federico Echevarría y Horacio Domínguez con objeto de instalar en parte de sus dependencias el Museo del Ferrocarril. En 1983 el museo fue trasladado a su nueva sede en la antigua Estación de Las Delicias y el palacio sigue destinado desde 1941 a usos administrativos de RENFE.

El Palacio de Fernán Núñez es la sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles desde 1985. Adquirido en 1940 por la Compañía de los Ferrocarriles del Oeste de España, en 1941 pasó a ser sede del Consejo de Administración de RENFE a raíz de la nacionalización de las compañías ferroviarias. Actualmente es propiedad del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias y de Renfe - Operadora.

El Palacio lo empezó a construir en estilo neoclásico el I duque de Fernán Núñez en 1790. La actual configuración es producto de la remodelación realizada por el conde de Cervellón, esposo de la hija del I duque de Fernán Núñez, con el propósito de convertirlo en una de las residencias más sobresalientes del Madrid de mediados del siglo XIX. La reforma afectó fundamentalmente al interior, en el que la primitiva edificación se adaptó al romanticismo dominante en la época.

El primer núcleo del Palacio se empezó a construir en 1790, siguiendo los planos del arquitecto D. Antonio López Aguado. Su actual configuración es, básicamente, producto de la remodelación y ampliación encomendada, a mediados del siglo XIX por don Felipe Ossorio, conde de Cervellón y esposo de doña Francisca Gutiérrez, hija del I duque de Fernán Núñez, muerta en 1829, con el propósito de convertirlo en una de las residencias más sobresalientes de Madrid.

El encargado de la transformación fue don Martín López Aguado, hijo del primer arquitecto, que adaptó la primitiva edificación neoclásica, sobre todo en el interior, al romanticismo dominante en la época. En la decoración tuvo un importante papel don Joaquín Edo del Castillo, cuya trayectoria profesional destacó en los campos de la decoración y la escenografía teatral.

El Palacio se articula en dos áreas: la noble y la de servicio y caballerizas. La parte noble, que es la que mejor se conserva, está decorada con una abundante producción de alfombras y tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara, algunos réplicas de cartones de Goya, así como taraceas en pisos y techos, lámparas de cristal de Baccarat, tejidos de seda, mármoles, bronces, muebles con profusión de dorados y otros elementos de lujosa factura.

Entre los ambientes más significativos del Palacio pueden citarse el Patio de Recibo con la escalera principal, el Salón de Estuco, el Salón de Pasos Perdidos y la Logia, el Salón Rojo (despacho principal), , el Salón de Baile, el Salón Isabelino, el Comedor Principal y el Comedor de los Niños, y la Escalera de Nogal. También destacan el jardín y el invernadero.

El jardín central del palacio de Fernán-Núñez, uno de los ejemplos más representativos de arquitectura romántica en Madrid. Desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad el palacio ha sufrido múltiples transformaciones como hemos visto.

Hasta finales del XVIII los solares que ahora ocupa el palacio de Fernán-Núñez eran casas
de vecindad y huertas pertenecientes a diferentes propietarios, algunos habían formado parte
del Convento de Santa Isabel que desde 1618 los fue vendiendo, poco a poco, a diferentes personas.

En 1753 Blas Jover comienza a adquirir solares próximos a la esquina de las calles Santa Isabel y San Cosme, allí edifica «una casa grande y hermosa, con cinco huecos de puertas, dos regulares y tres cocheras». Esta casa y sus terrenos anexos serán adquiridos en 1796 por los herederos del cardenal de la Cerda y San Carlos, y finalmente por don Miguel José María de Cueva Velasco, XII duque de Alburquerque, casado con doña Cayetana de la Cerda, una de las herederas del Cardenal.

Será el XIII duque de Alburquerque y conde de Fernán Núñez quien inicie la construcción
del palacio en la calle de Santa Isabel a finales del siglo XVIII, apuntando todos los datos a que
es Antonio López Aguado, el arquitecto de la casa ducal, el encargado del proyecto. Ya en esta
primera ordenación del solar estará presente el jardín interior como elemento básico en la
articulación de los espacios. Inmediatamente después de su construcción entró en un período de decadencia debido a dos razones: en primer lugar, por la invasión francesa y, en segundo lugar, por los problemas sucesorios que surgieron tras la muerte, en 1803, de don Miguel José María de la Cueva y Velasco. Así, en esta época el palacio es utilizado como hospital y cuartel –durante la ocupación francesa–, y reformado para casa de inquilinos en 1805.

Una vez resueltos los avatares sucesorios que atravesó la casa ducal en la primera mitad del siglo XIX, Felipe María Osorio y Castelví, duque de Fernán Núñez y conde de Cervellón, financiará esta obra que dirigirá el arquitecto Martín López Aguado. Si los cambios en la planta y la fachada del palacio van a ser de envergadura, no lo son menos las consecuencias que tiene para el jardín.
Al comprarse el terreno lindante con el Colegio de Santa Isabel, el límite sudeste del jardín
se amplía y puede ser destinado a nuevos usos. Se levanta un Invernadero, uno de los mejores de los palacios de la aristocracia madrileña, escenario de fiestas, cenas y recepciones.

Tras la Guerra Civil el palacio de Fernán-Núñez es adquirido en primera instancia por la
Compañía de Ferrocarriles del Norte y más tarde por la RENFE. Se inician en estos momentos
(1941-44) una serie de reformas destinadas a restaurar los desperfectos causados en la guerra
y adecuar el inmueble a los nuevos usos, ya que se convertirá en sede central de esta compañía.
Suponemos que la configuración actual del jardín responde a esas reformas de postguerra y a
las obras realizadas a principios de los años setenta. Con todas estas reformas se consigue aumentar la superfice habitable del palacio, dotarlo de un amplio salón de actos y disminuir la accesibilidad del jardín, éste se convierte en un elemento estético cuya función principal es dotar de iluminación al interior del palacio, a la vez que ofrece bellas prespectivas a todas las ventanas y balcones del patio; pero en este jardín no se realiza ya ninguna actividad, desde 1912 ha ido perdiendo su papel como espacio funcional dentro del conjunto.

Doña María de la Esclavitud Sarmiento Cáceres era la esposa del VI Conde de Fernán Núñez, el gran biógrafo del Rey Carlos III y había nacido en Toro, provincia de Zamora, el 22 de febrero de 1760. El día 17 de noviembre de 1810, murió doña María de la Esclavitud Sarmiento. Ordenando en el día 31 de agosto de 1810 que se le entierre junto a su marido en la parroquial de San Andrés, fecha de su testamento. El VI Conde muere en Madrid en 1795. De su matrimonio el VI Conde había tenido nueve hijos de los que le viven solamente seis, que son Carlos, José, Francisco, Luis, Escolástica y Bruna, pues los otros tres murieron al nacer.

Sus padres eran don Diego Sarmiento, marqués de Castelmoncayo y doña Joaquina Cáceres, aquél gallego y ésta extremeña y descendiente de los Espadero, los primeros conquistadores de Cáceres.
El Rey quiso premiar al VI Conde con el nombramiento de Consejero de Estado y con la Embajada en Viena, de mayor categoría que la lisboeta, pero esto último no lo aceptó don Carlos Gutiérrez de los Ríos, pues estaba muy encariñado con una obra que estaba haciendo, que era, en las vacaciones de su estancia en Lisboa, remodelar su palacio de Fernán Núñez. Él mismo haría los planos de la transformación de un viejo caserón en un palacio neoclásico con su jardín francés. Ya terminado el palacio debía tener en el salón un retrato de la familia. De ello se encarga Goya en la primavera de 1786, así como de los retratos de su hijo y su nuera en 1803 ya muerte el Conde.

Participa la Condesa en la creación de la Junta de Damas de la Real Sociedad Económica de Amigos del País.


Carlos Gutiérrez de los Ríos y Sotomayor, nacido en Lisboa el día 3 de enero de 1779, hijo del VI conde de Fernán Núñez, Carlos, y de María de la Esclavitud Sarmiento de Sotomayor. Murió a los 43 años de edad a causa de una caída de caballo. Fernando VII convirtió su título de Conde en el de Duque y le dio la embajada de Londres.
Se considera su retrato uno de los mejores retratos masculinos del mundo.


María Vicenta de Salís Vignancourt Lasso de la Vega, duquesa de Montellano y del Arco, hija del V duque de Montellano, teniente general del ejército y casado con la marquesa de Anta. Nació el año 1780, y siendo muy joven se desposó con el conde de Fernán Núñez el año 1798. De ese matrimonio nacieron dos hijas, Casilda, que murió siendo niña, y Francisca, que se casaría con el conde de Cervellón.

Poco feliz fue la duquesa en su matrimonio, ya que su amor fue poco correspondido por su marido, el cual la abandonó por la que fue el gran amor de su vida, Fernanda Fitz-James Stuart. Como se recoge su bisnieta casa con un Alba de la familia de Fernanda.

Muy joven enviudó la desdichada duquesa en 1822, y casóse en segundas nupcias con Filiberto José Mahy, con quien no tuvo hijos, siendo su hija Francisca Fernán Núñez la única heredera de todos sus bienes. Fue retrada con su marido en 1803.

María del Pilar Osorio y Gutiérrez de los Ríos, III duquesa de FERNÁN NÚÑEZ, entre otros títulos, casa en 1852 con Manuel Falcó, marqués de Almonacid de los Oteros, hijo menor de Juan Jacobo Falcó y Valcárcel, XIII marqués de Castel Rodrigo, X marqués de Almonacid de los Oteros y de su primera mujer Carolina d’Adda. Padres de María del Rosario Falcó y Osorio, XXI condesa de Siruela, casa en Madrid 1877 con Carlos María Stuart FitzJames Palafox Portocarrero Kirkpatrick Álvarez de Toledo, IX duque de Berwick y XVI duque de Alba de Tormes, y de Manuel Falcó y Osorio, IV duque de FERNáN NÚÑEZ, que sigue.

Manuel Falcó y Anchorena es ahora el VI duque de FERNÁN NÚÑEZ. También V duque del ARCO, duque de BIVONA, X marqués de la MINA, XV marqués de la Alameda, XVII marqués de Almonacir, XIII marqués de Almonacid de los Oteros, XI marqués de Castilnovo, XVIII marqués de Miranda de Auta, XI conde de CERVELLÓN, XVII conde de BARAJAS, XVI conde de Anna, XII conde de Mollina de Herrera, XII conde de Montehermoso, X conde de Pezuela de las Torres, XI conde de Puertollano, X conde de Saldueña, V conde de Xiqiena, vizconde de Dave, XIV señor de la Higuera de Vargas, seis veces Grande de España.


viernes, 22 de enero de 2010

El estado señorial de Oropesa. Toledo.

Oropesa, cabeza de la comarca denominada Campana de Oropesa.

Geográficamente, localizamos a Oropesa en la parte más occidental de la provincia de Toledo en unas tierras marcadas por la Sierra de Gredos y por los ríos Tietar, Tormes y Tajo en cuyas cuencas localizamos los embalses de Rosarito, Navalcán y Valdecañas. Las tierras de la Comarca de Oropesa limitan con Extremadura y con la provincia de Ávila, dominando amplias extensiones de terreno y los pasos naturales entre las dos mesetas y entre Castilla y Extremadura. A dos kilómetros de Oropesa se encuentra Lagartera y a unos treinta Talavera de la Reina.

Existen en la Comarca de Oropesa zona restos paleolíticos y neolíticos como los sepulcros megalíticos de corredor o dólmenes de El Gordo, La Estrella, Azután y, el recientemente descubierto, de Guadyerbas. También se han hallado restos de cerámicas campaniformes de la Edad del Bronce y del Hierro. También, se ha relacionado la fundación de Oropesa con la mitología griega atribuyendo su fundación en el año 1716 AC a un capitán griego de los ejércitos de Hércules llamado Oróspedo Aránculo que funda la ciudad de Oróspeda.

En la época ibérica, en el emplazamiento actual del castillo de Oropesa ya existió como su antecedente más remoto un castro defensivo con necrópolis en la ladera orientada al mediodía. La zona de Oropesa estuvo dominada, entre los siglos IV y III a.c., por el pueblo celtibero de los vetones. A ellos pertenece el castro de El Raso, en la cercana Candeleda; en tierras que actualmente están encuadradas en la provincia de Ávila. Este castro debió ser construido para sujetar a los Carpetanos y, posteriormente a los romanos. También de esta época se conservan en Torralba de Oropesa una serie de estatuas zoomorfas denominadas "berracos. ”

Ya de la época romana se han localizado restos de construcciones públicas en diferentes puntos de la comarca como son puentes, calzadas, necrópolis... De este periodo podría proceder el nombre actual de Oropesa, siendo éste la derivación de la primitiva ciudad vetona denominada Otobesa. Oropesa, durante la dominación romana es conocida como Comedium Orbis ,centro del orbe, por hallarse emplazado en el centro del territorio peninsular. Los romanos construyen algunas villas en la parte llana de la comarca y hay pruebas de un trazado de calzada en las cercanías del emplazamiento actual de Oropesa. Las inscripciones latinas en la ermita de las Peñitas evidencian la existencia de sepulturas en los terrenos donde se levantó esta ermita.

A partir de la dominación musulmana, se inició la construcción de un poblado de cierta importancia, que se rodea de murallas y estaba vigilado por una pequeña alcazaba para la vigilancia y el resguardo de las tropas; como era costumbre en el sistema militar defensivo de las Marcas en el Al‑Andalus. Huellas de la ocupación musulmana se encuentran en el trazado actual del casco antiguo de Oropesa, en el castillo y en el palacio condal; que ocupan la lo que fue la Alcazaba musulmana. La Iglesia parroquial de La Asunción se encuentra emplazada sobre una antigua mezquita y la plaza antigua está levantada sobre lo que era el zoco. De la muralla levantada por los musulmanes como línea defensiva quedan restos de los muros que alcanzan algo más de un metro de espesor y con una altura que oscila entre los 3 y los 5 metros. Su longitud es de unos 1.500 metros circundando la parte alta de la población. En su extremo más elevado, y en el límite norte, se alza el castillo.

Avanzada la tarea reconquistadora, en el reinado de Alfonso VI, entre los años 1080 y 1085; después de la toma de Coria y avanzando desde el oeste, Oropesa debió ser ocupada por los castellanos junto con los enclaves de Talavera y Toledo. Apenas sin población y mal pertrechada la fortaleza de Oropesa quedó reducida a una simple torre y su territorio incluido en el extenso Alfoz del Común de Villa y Tierra de Ávila.

Ya en tiempos de Alfonso VIII; 1158-1214, se inicia la repoblación de Oropesa y se levanta un castillo; conocido como El Viejo.

En el siglo XIII, la actividad repobladora toma nuevas fuerzas con los reyes Alfonso X y Sancho IV. En el año 1274, Alfonso X concede a los pobladores del Castillo de Oropesa diversos derechos y franquicias.

En 1301, el infante don Juan; hijo de Alfonso X, concede Fuero a la villa de Oropesa e inicia una importante labor de reconstrucción en la población ; mejora sus defensas amuralladas y fortifica la antigua torre fuerte que será el origen del actual castillo. Alfonso XI concedió en el año 1344 a la ya villa de Oropesa el privilegio de celebrar feria lo que favoreció el despegue económico de Oropesa y su desarrollo poblacional. En el siglo XIV, durante un corte periodo de tiempo, Oropesa fue Señorío de Juan Núñez de Lara, señor de Lara, Albarracín y Vizcaya; que apoyaba las aspiraciones de Enrique de Trastamara al trono castellano. Sin embargo, Oropesa sería tomada por Pedro I, que consideró siempre muy importante controlar Oropesa en el desarrollo de la guerra contra su hermanastro Enrique de Trastamara. Por esta razón, Pedro I la entrega en 1355 para su defensa al Maestre de Santiago; García Álvarez de Toledo, uno de sus más firmes apoyos.

El señorío de Oropesa.

Concluida la guerra civil castellana entre Pedro I y su hermano bastardo Enrique, y siendo ya rey Enrique, éste; como una más de sus "mercedes" a la nobleza, confirma Oropesa a García Álvarez de Toledo quien a cambio renuncia a su maestrazgo de Santiago; a favor de Gonzalo Mexía, y pasa a ser el primer señor de Oropesa y su tierra en 1366, confirmado en 1369.

A partir de entonces, y durante casi cinco siglos, los Álvarez de Toledo ostentarían la titularidad del señorío y luego condado de Oropesa.

Se constituye así lo que podemos denominar estado territorial en torno a la posición fuerte de la villa de Oropesa constituido a lo largo del tiempo por las poblaciones de Alcañizo, Alcolea, la Calzada, Cebolla, Corchuela, Navalcán, Guadiervas Alta y Baja, Lagartera, Parrillas, Caleruela, Corchuela, Herreruela, Torrico y Torralba, Ventas de San Julián y algunas otras en la actualidad despoblados que forman la llamada "Campana de Oropesa" y que eran copropietarias de extensas dehesas que llegaban hasta el río Guadiervas.

El territorio del señorío de Oropesa se amplia hasta tierras de Jarandilla y Tornavacas. Los territorios de Oropesa llegaron a ocupar una extensión superficial de 770,30 Kilómetros cuadrados, siendo el segundo Señorío de mayor territorio en las tierras de Ávila; después del de Valdecorneja. Los señores de Oropesa lo son también de la población de Jarandilla de la Vera, Cáceres, que fue hasta el año 1366 una población adscrita al Concejo de Plasencia. Destaca en esta población el castillo del siglo XV en el cual se hospedaría Carlos V provisionalmente hasta que pudo instalarse en Yuste. En el año 1960, como ocurre con el de Oropesa, el castillo de Jarandilla se habilitó como Parador de Turismo. La iglesia de Jarandilla; bajo la advocación de Nuestra Señora de la Torre, es del siglo XV y antes que iglesia fue un castro y después una fortaleza templaría. También en esta localidad tuvieron residencia los Oropesa en una palacio que ahora es propiedad particular.

El señorío de Oropesa se transforma en condado en el año 1477 en la persona de su cuarto titular; Fernando Álvarez de Toledo, quien recibió de Isabel la Católica el título de conde por el apoyo en la guerra por la sucesión al trono castellano contra Juana “La Beltraneja”. En 1521 los comuneros de Castilla se hicieron fuertes en esta población contra las tropas del emperador Carlos V. En el siglo XVIII, tras la Guerra de Sucesión, el Condado, que llegó a tener una extensión similar a la provincia de Guipúzcoa, entra en una fase de decadencia. A finales del siglo XVIII pasó a pertenecer a la Casa de Alba. En los primeros años del siglo XIX, y por agotamiento de la línea del mayorazgo, el Señorío pasa al propio pueblo de Oropesa, aunque posteriormente los duques de Frías reclamaron y obtuvieron dicho Señorío en el año 1806. Los Señoríos desparecen como institución tras la proclamación de la Constitución de Cádiz en 1812 y la ley de 26 de agosto de 1837 que abolía definitivamente esta institución. Oropesa, hasta el año 1833 dependió en lo civil de Cáceres y hasta 1954 en lo religioso de Ávila.

El castillo de Oropesa.

Es la construcción civil más importante de la parte occidental de la Comarca del Campo de Arañuelo; muy próxima a la localidad de Oropesa se encuentra la línea divisoria con la provincia de Cáceres. El castillo de Oropesa es una de las fortalezas más importantes de Castilla. El castillo es, en realidad, dos, superpuestos y levantados entre los siglos XII y XV dentro de los cuales se halla el Palacio Ducal. Uno de estos castillos es de origen árabe y su construcción se remonta a los siglos XII y XIII, aprovechando posiblemente una construcción romana anterior. Las primeras noticias ciertas sobre este castillo pertenecen al reinado de Alfonso X “El Sabio”. Su planta es rectangular y tiene cuatro torres circulares en las esquinas. El otro castillo fue construido en 1402 y también es de planta rectangular con torres de diversas formas en sus ángulos. A la derecha de la fachada principal del Palacio Condal aparece un cuerpo octogonal de sillar almohadillado llamado "el Peinador de la Duquesa". La fortaleza de Oropesa fue escenario de las luchas civiles mantenidas por la sucesión al trono de Castilla entre la princesa Isabel y su sobrina Juana “La Beltraneja” casada con el rey portugués Alfonso V.

El conde de Oropesa apoya inicialmente a Juana con lo que se gana la enemistad de los que serán los Reyes Católicos que por ello dan el Castillo y el Señorío de Oropesa al que fue uno de sus más firmes apoyos como era el Duque de Frías. Mientras estuvo en poder del Duque de Frías éste enriqueció la fortaleza con añadidos de estilo gótico mudejar y con detalles platerescos. El castillo igualmente fue escenario de las luchas comuneras en el siglo XVI ya que el Conde de Oropesa fue aliado del comunero Padilla. En él vivieron Carlos I y Santa Teresa de Jesús. Ya en el siglo XIX, la fortaleza conoce también los enfrentamientos que tuvieron lugar durante la Guerra de la Independencia y sufre un alarmante estado de abandono a lo largo del siglo XIX. Fue declarado monumento nacional en el año 1926 y antes fue casa y cuartel a la Guardia Civil. Después de una importante restauración fue Parador Nacional desde el año 1930, suprimido como tal de nuevo desde 1966 vuelve ser Parador Nacional; en la actualidad el Parador Virrey de Toledo.

De los elementos constructivos del castillo de Oropesa se debe destacar su escalinata considerada como una de las más impresionantes de los castillos españoles. La torre del Homenaje de planta cuadrada y con 45 metros de altura merece ser nombrada como el elemento más destacado de este conjunto arquitectónico. En la torre del homenaje no debe dejar de admirarse el escudo de Fernando García Álvarez de Toledo y de su segunda mujer, Leonor de Zúñiga, que son los IV señores de Oropesa y ya primeros Condes en el siglo XVI. Pero Oropesa no es sólo su castillo.

Su visita se completa con las que podemos hacer a la iglesia parroquial de la Asunción y al pasador de los condes de Oropesa, que éstos utilizaban para trasladarse del castillo a la iglesia. Merece también la pena detenerse en el ayuntamiento que es una construcción de dos pisos del siglo XV con una hermosa portada.

No debemos dejar de visitar en Oropesa el conjunto formado por la iglesia de San Bernardo y el colegio de los Jesuitas del siglo XVII legado del Oropesa que fue el noveno virrey del Perú, así como la ermita de Nuestra Señora de Peñitas donde se guarda la imagen de la patrona de la localidad. Por último, podemos dar una vuelta por la Plaza del Navarro, situada junto a una de las antiguas puertas de la muralla, en donde estuvo hasta el siglo XVIII una fábrica de sedas. La casa colegio de los Jesuitas y la iglesia de San Bernardo; La Compañía, son de finales del siglo XVI y principios del XVII y de deben a Francisco de Mora.


Los Álvarez de Toledo se sucedieron al frente del señorío y del condado de la Villa, y así mismo se titulaban señores de Jarandilla de la Vera en tierras de la actual provincia de Cáceres.

miércoles, 20 de enero de 2010

El estado señorial de Oropesa.

Leonor de Guzmán, madre de Enrique II, fue señora de Oropesa hasta su ejecución en 1350.

En época de Alfonso XI, pertenece a su tio abuelo al infante don Juan y después a su hijo don Juan el Tuerto, que al ser ejecutado por traición en noviembre de 1326, sus bienes pasaron a poder del rey. Algunas de estas posesiones sirvieron para heredar a su hijo natural el infante don Pedro, señor de Aguilarde Campoo en Palencia, como Baena, Luque y Zuheros. Estas tres villas, después de la muerte de don Pedro, no pasaron, como el resto de su hacienda, a su hermano don Tello Alonso sino que se las reservó el rey. Asimismo, del patrimonio confiscado a don Juan "el Tuerto", Oropesa pasó a ser señorío de la madre de los anteriores.
El señorío de doña Leonor sobre Oropesa duró hasta 1350. En ese año ya se hallaba la villa en manos de don Juan Núñez de Lara, sobre quien había recaído la herencia de don Juan el Tuerto, al haberse casado con la hija de éste, doña María, señora de Vizcaya. Pero que casualidad casa doña Maria con su primo el infante Tello Alfonso.

Maria de Castilla, XVIII señora da Vizcaya, es hija de Juan "el Tuerto", infante de Castilla, XVII señor de Vizcaya y de Isabel, infanta de Portugal. Casa con su primo Juan de La Cerda, señor de Lara, hijo de Fernando de Lacerda, infante de Castilla; hijo de Alfonso X, y de Juana Nunez de Lara, señora de Lara. Padres de Juana de Lara, XIX señora de Vizcaya, que casa con Tello Alfonso de Castilla, señor de Aguilar de Campoo en sucesión de su hermano.
Pedro I incorporó, sin duda, Oropesa a la corona, al deshacerse brutalmente de su cuñada Juana y de la hermana de Juana de nombre Isabel, las dos últimas señoras de Lara y Vizcaya, con lo que estos dos territorios se incorporan a la Corona- desde entondes los reyes de Castilla son señores de Lara y Vizcaya- .

De forma que, otra vez reincorporada la villa de Oropesa al realengo, se posibilitaba una nueva donación para compensar los servicios de algún buen vasallo. Oportunidad que no desaprovechó Enrique II para premiar con ella a García Alvarez de Toledo, en junio de l369. En el privilegio de donación, se hace entrega de la villa de Oropesa con todas sus aldeas: Alcañízo, Alcolea, La Calzada, Carreyuela, Corchuela, Guaycrbas,Herreruela, Lagartera, Navalcán, Parrillas. Toi-ralba y Torrico. Poblaciones que muy posiblemente integraran también el señorío de doña Leonor, que de esta forma contaba con un dominio relevante, capaz de competir con el cercano de Talavera, propiedad de la esposa legítima del monarca. Y es en Talavera donde es ejectuda Leonor


....Para vos e para los que de vuestro linaje descendieren o paran quien vos quisieredes con todas las rentas e pechos e derechos y con la justicia civil y criminal e mero e mixto imperio de las dichas villas e lugares de sus términos e con todos los fueros e franquezas e libertades de modo que podades poner e pongades en las dichas villas e lugares de Valdecorneja y Oropesa e sus términos alcaldes, aguaciles e escribanos e otros oficios culesquier en la manera que nos mesmo los pudiésemos facer o poner ...” . Diploma de concesión del Señorío sobre Valdecorneja y Oropesa otorgado por el rey Enrique II a García Álvarez de Toledo..


La fortaleza de Valdecorneja en el Barco de Ávila.

La fortaleza de Valdecorneja está situada dominando el puente que cruza el río Tormes y su afluente por el margen derecho el Corneja siendo el punto más elevado del valle del Tormes. Esta fortaleza fue construida en el siglo XII sobre un castro vetón, destruido por los romanos, reconstruido en el siglo XIV por los Alba y convertido desde este momento en residencia familiar.

Los Álvarez de Toledo; sucesivos titulares del señorío de Valdecorneja, desempeñaron diversos cargos en las Cortes de Juan II y Enrique IV y sus armas estuvieron al servicio de las causas monárquicas. Así, los Álvarez de Toledo apoyarían a los Reyes Católicos frente a las ambiciones de la nobleza al mismo tiempo que afianzaban su posición económica y la de sus descendientes mediante hábiles y provechosos acuerdos matrimoniales. Fernando Álvarez de Toledo, IV señor de Valdecorneja y como tal nieto del II señor, obtuvo de Juan II y por mediación de Álvaro de Luna el condado de Alba de Tormes que había heredado como señorío de su tío el Arzobispo Primado Gutierre Álvarez de Toledo. Fernando llegaría a ser titular de los señoríos de Fuenteguinaldo, Salvatierra, Coria, Huéscar Granadilla, Abadía, Castronuevo, Piedrahíta, El Barco, La, Horcajada, y El Mirón por lo que controlaba un vasto territorio que se extendía desde los límites con Portugal y el norte de Extremadura hasta la Sierra de Gredos. El territorio de Valdecorneja llegó a tener una superficie de 1.136,36 kilómetros cuadrados, el más extenso de la Tierra de Ávila.

El señorío de Valdecorneja.
A mediados del siglo XIV, en el año 1369, Enrique II de Trastamara dona el territorio de Valdecorneja y Oropesa a don García II Álvarez de Toledo, hijo de García I Álvarez de Toledo y de Mecía Téllez de Meneses. Mecía pertenecía al linaje de los señores de Meneses de Campos en Palencia; familia también titular del señorío de Alburquerque en la actual provincia de Badajoz.

El I señor de Valdecorneja muere en 1370 sin descendencia legal, aunque si tiene hijos de su amante Catalina de Loaisa; hija natural y reconocida de Enrique II; situación que explica, entre otros hechos, el apoyo de García al Trastamara y la concesión de éste del señorío de Valdecorneja a García. Muerto el I señor de Valdecorneja le sigue en la titularidad del señorío su hermano Fernando Álvarez de Toledo y Meneses; Mariscal de Castilla que casa el 5 de Enero de 1366 con Leonor de Ayala; señora de Torrejón de Velasco, ahora localidad madrileña. De Fernando pasa el señorío a su hijo García y se trasmitirá su titularidad por línea masculina, aunque no siempre de primogenitura, hasta finales del siglo XVIII.

Leonor de Ayala es hermana de Pedro López de Ayala; Canciller de Castilla, y de Aldonza de Ayala que casa con Pedro González de Mendoza, IX señor de Mendoza. Leonor de Ayala muere en el año 1370 y el II señor de Valdecorneja no lo hará hasta el año 1384; en el mes de septiembre en la ciudad de Lisboa. Está enterrado en la capilla del cementerio del Convento de Santo Domingo de Piedrahita en Ávila.
Leonor de Ayala debió ver con buenos ojos que su sobrina Elvira de Ayala; hija de su hermano Diego López de Ayala, Señor de Cebolla en Toledo, case con II señor de Oropesa que es sobrino de su marido
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De Fernando Álvarez de Toledo, II Señor de Valdecorneja, pasa la titularidad del señorío a su hijo también de nombre García; García III Álvarez de Toledo, que será el III señor de Valdecorneja. Muere el III Valdecorneja el día uno de febrero de 1430 siendo enterrado como su padre en el Convento de Santo Domingo de Piedrahita. García III Álvarez de Toledo y su mujer Constanza Sarmiento son los padres de Fernando Álvarez de Toledo, IV señor de Valdecorneja y I Conde de Alba de Tormes habiendo recibido este señorío de su tío Gutierre Álvarez de Toledo, obispo de Plasencia, arzobispo de Sevilla y arzobispo Primado de Toledo. Fernando Álvarez de Toledo había sido nombrado señor de la villa de Alba de Tormes por Juan II en 1424. El señorío de Alba de Tormes pasa a condado por Real Cédula de 1439 y se transforma en ducado; con grandeza de España, en el reinado de Enrique IV con el II conde de Alba de Tormes por Real Cédula de 1472. El II conde de Alba une a los territorios de Alba de Tórmes los de Coria en Cáceres y los de Salvatierra en Álava. El I conde de Alba de Tormes murió en el año 1464.
El I señor de Valdecorneja; señor de Oropesa. En el año 1366, García Álvarez de Toledo también recibe el señorío sobre Oropesa. Este señorío a su muerte es heredado por su hijo natural Fernando, II señor de Oropesa, fruto de sus amores con Catalina de Loaisa, mientras que, como hemos ya recogido, la titularidad del señorío de Valdecorneja pasa a su hermano Fernando Álvarez de Toledo. Se da la coincidencia que el II señor de Valdecorneja y el II señor de Oropesa, tío y sobrino, se llaman del mismo modo Fernando Álvarez de Toledo y así se llamarán también el I conde de Alba y el I conde de Oropesa.

El linaje de los condes de Oropesa iniciado por el I señor de Valdecorneja termina con el X conde y su hermana la XI condesa que mueren sin descendencia por lo que en el siglo XVIII los títulos y posesiones de la Casa de Oropesa pasan a la de Alba al estar casada la hermana de los anteriores con el XII duque de Alba. En el año 1776, la XIII Condesa de Alba, María del Pilar Teresa Cayetana de Silva hereda títulos y posesiones de ambas Casas. El final de la Casa de Oropesa recoge otra de las que podemos llamar coincidencias genealógicas pues la línea de los condes de Oropesa acaba como se inició con su unión con la Casa de Alba; el primer conde de Oropesa casa con una hija del I duque de Alba y la última condesa de Oropesa con el XII duque de Alba.