lunes, 9 de febrero de 2015
Los señores de Ayala desde el infante don Vela en el siglo XI a la Casa de Alba en el siglo XXI
lunes, 16 de enero de 2012
Monasterio de Santa María de las Dueñas y la Casa de Pilatos. Sevilla
martes, 20 de abril de 2010
Palacio del duque de Alba. Madrid.
Calle del duque de Alba, 15, con vuelta a la Calle de los Estudios y a la Calle de Juanelo.
Sobre el gran solar que hoy ocupa el palacio estuvo ubicada durante varios siglos una enorme y sobria casona de estilo castellano que tuvo por huéspedes a ilustres y destacados personajes de la corte. Así, en el siglo XVI estuvo habitada por San Francisco Carracciolo, San Luis Gonzaga y por Pedro Médicis, hermano del Gran Duque de Florencia y carta de garantía de fidelidad para la monarquía hispana. En el siglo XVII tuvo como morador a Pedro Franqueza, Conde de Villalonga, secretario y hombre de confianza del duque de Lerma, gran válido de Felipe III, a quien se responsabilizó de oscuros episodios de corrupción, suponiéndole la caída política, la confiscación de sus bienes y la cárcel.
Parece ser que a finales del siglo XVII, el duque de Alba adquirió el caserón, junto a otra casa contigua, encargándose de las tasaciones los arquitectos Manuel y José del Olmo. El duque pasó a habitar el caserón pero parece que no hizo grandes reformas, todo lo más consistió en redimir en 1710 las cargas tributarias de los inmuebles.
El edificio actual es fruto de una completa remodelación interna y externa que realizó en 1861 el arquitecto Alejandro Sureda por encargo del duque de Berwick y Alba. Entroncando con los gustos estéticos del Madrid isabelino, el nuevo palacio adquirió un carácter clasicista, a través de la disposición simétrica de los balcones, decorados con guardapolvos y rematados con frontones, y con un portón central. Lamentablemente, y como viene siendo habitual en este tipo de construcciones, una reforma posterior alteró profundamente su distribución interior para construir en su lugar apartamentos de alquiler, a la vez que la planta baja se habilitaba para la ubicación de tiendas.
En esta Calle también el palacio de la duquesa de Sueca.
Situado en la misma manzana que la antigua Catedral y los Reales Estudios de San Isidro, esta casa palacio de
Con la llegada de los liberales se convirtió en la sede del Colegio de Humanidades de Francisco Serra en 1837 y en el último tercio del siglo fue destinada a albergar un cuartel de
En la actualidad poco queda de la antigua casa palacio, convertido en edificio de viviendas tras sucesivas reformas. Recientemente ha sido adquirida por el ayuntamiento con el fin de instalar la sede de los Servicios Sociales del municipio, y está previsto que el arquitecto portugués Álvaro Siza se encargue de su acondicionamiento y rehabilitación. Está en un estado deplorable.
jueves, 15 de abril de 2010
Palacio de Fernan Núñez. Entre Atocha y Embajadores. Madrid.
Es uno de los ejemplos más significativos de la opulencia con que vivía la aristocracia madrileña durante el periodo isabelino. Su sencillez exterior, más en línea con el orden clásico de los palacios dieciochescos –simetría en los huecos, pilastras, balcones- contrasta con el barroquismo y la suntuosidad de su salón de bailes, salones, saletas, piezas de lectura y despachos ricos en frescos, esculturas, estucos, sedas, marqueterías y cristalerías. Y es que entonces, la élite social de Madrid se relacionaba y se divertía en los palacios de la aristocracia, como en éste de Fernán Núñez, donde se celebraban tertulias, certámenes literarios, lujosas fiestas, conciertos y bailes, y a los que solía acudir con frecuencia la mismísima reina Isabel II.
En la década de 1970 fue reformado por un grupo de arquitectos compuesto por Fernando Ruiz Jaime, Federico Echevarría y Horacio Domínguez con objeto de instalar en parte de sus dependencias el Museo del Ferrocarril. En 1983 el museo fue trasladado a su nueva sede en la antigua Estación de Las Delicias y el palacio sigue destinado desde 1941 a usos administrativos de RENFE.
El Palacio de Fernán Núñez es la sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles desde 1985. Adquirido en 1940 por la Compañía de los Ferrocarriles del Oeste de España, en 1941 pasó a ser sede del Consejo de Administración de RENFE a raíz de la nacionalización de las compañías ferroviarias. Actualmente es propiedad del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias y de Renfe - Operadora.
El Palacio lo empezó a construir en estilo neoclásico el I duque de Fernán Núñez en 1790. La actual configuración es producto de la remodelación realizada por el conde de Cervellón, esposo de la hija del I duque de Fernán Núñez, con el propósito de convertirlo en una de las residencias más sobresalientes del Madrid de mediados del siglo XIX. La reforma afectó fundamentalmente al interior, en el que la primitiva edificación se adaptó al romanticismo dominante en la época.
El primer núcleo del Palacio se empezó a construir en 1790, siguiendo los planos del arquitecto D. Antonio López Aguado. Su actual configuración es, básicamente, producto de la remodelación y ampliación encomendada, a mediados del siglo XIX por don Felipe Ossorio, conde de Cervellón y esposo de doña Francisca Gutiérrez, hija del I duque de Fernán Núñez, muerta en 1829, con el propósito de convertirlo en una de las residencias más sobresalientes de Madrid.
El encargado de la transformación fue don Martín López Aguado, hijo del primer arquitecto, que adaptó la primitiva edificación neoclásica, sobre todo en el interior, al romanticismo dominante en la época. En la decoración tuvo un importante papel don Joaquín Edo del Castillo, cuya trayectoria profesional destacó en los campos de la decoración y la escenografía teatral.
El Palacio se articula en dos áreas: la noble y la de servicio y caballerizas. La parte noble, que es la que mejor se conserva, está decorada con una abundante producción de alfombras y tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara, algunos réplicas de cartones de Goya, así como taraceas en pisos y techos, lámparas de cristal de Baccarat, tejidos de seda, mármoles, bronces, muebles con profusión de dorados y otros elementos de lujosa factura.
Entre los ambientes más significativos del Palacio pueden citarse el Patio de Recibo con la escalera principal, el Salón de Estuco, el Salón de Pasos Perdidos y la Logia, el Salón Rojo (despacho principal), , el Salón de Baile, el Salón Isabelino, el Comedor Principal y el Comedor de los Niños, y la Escalera de Nogal. También destacan el jardín y el invernadero.
El jardín central del palacio de Fernán-Núñez, uno de los ejemplos más representativos de arquitectura romántica en Madrid. Desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad el palacio ha sufrido múltiples transformaciones como hemos visto.
Hasta finales del XVIII los solares que ahora ocupa el palacio de Fernán-Núñez eran casas
de vecindad y huertas pertenecientes a diferentes propietarios, algunos habían formado parte
del Convento de Santa Isabel que desde 1618 los fue vendiendo, poco a poco, a diferentes personas.
En 1753 Blas Jover comienza a adquirir solares próximos a la esquina de las calles Santa Isabel y San Cosme, allí edifica «una casa grande y hermosa, con cinco huecos de puertas, dos regulares y tres cocheras». Esta casa y sus terrenos anexos serán adquiridos en 1796 por los herederos del cardenal de la Cerda y San Carlos, y finalmente por don Miguel José María de Cueva Velasco, XII duque de Alburquerque, casado con doña Cayetana de la Cerda, una de las herederas del Cardenal.
Será el XIII duque de Alburquerque y conde de Fernán Núñez quien inicie la construcción
del palacio en la calle de Santa Isabel a finales del siglo XVIII, apuntando todos los datos a que
es Antonio López Aguado, el arquitecto de la casa ducal, el encargado del proyecto. Ya en esta
primera ordenación del solar estará presente el jardín interior como elemento básico en la
articulación de los espacios. Inmediatamente después de su construcción entró en un período de decadencia debido a dos razones: en primer lugar, por la invasión francesa y, en segundo lugar, por los problemas sucesorios que surgieron tras la muerte, en 1803, de don Miguel José María de la Cueva y Velasco. Así, en esta época el palacio es utilizado como hospital y cuartel –durante la ocupación francesa–, y reformado para casa de inquilinos en 1805.
Una vez resueltos los avatares sucesorios que atravesó la casa ducal en la primera mitad del siglo XIX, Felipe María Osorio y Castelví, duque de Fernán Núñez y conde de Cervellón, financiará esta obra que dirigirá el arquitecto Martín López Aguado. Si los cambios en la planta y la fachada del palacio van a ser de envergadura, no lo son menos las consecuencias que tiene para el jardín.
Al comprarse el terreno lindante con el Colegio de Santa Isabel, el límite sudeste del jardín
se amplía y puede ser destinado a nuevos usos. Se levanta un Invernadero, uno de los mejores de los palacios de la aristocracia madrileña, escenario de fiestas, cenas y recepciones.
Tras la Guerra Civil el palacio de Fernán-Núñez es adquirido en primera instancia por la
Compañía de Ferrocarriles del Norte y más tarde por la RENFE. Se inician en estos momentos
(1941-44) una serie de reformas destinadas a restaurar los desperfectos causados en la guerra
y adecuar el inmueble a los nuevos usos, ya que se convertirá en sede central de esta compañía.
Suponemos que la configuración actual del jardín responde a esas reformas de postguerra y a
las obras realizadas a principios de los años setenta. Con todas estas reformas se consigue aumentar la superfice habitable del palacio, dotarlo de un amplio salón de actos y disminuir la accesibilidad del jardín, éste se convierte en un elemento estético cuya función principal es dotar de iluminación al interior del palacio, a la vez que ofrece bellas prespectivas a todas las ventanas y balcones del patio; pero en este jardín no se realiza ya ninguna actividad, desde 1912 ha ido perdiendo su papel como espacio funcional dentro del conjunto.
Sus padres eran don Diego Sarmiento, marqués de Castelmoncayo y doña Joaquina Cáceres, aquél gallego y ésta extremeña y descendiente de los Espadero, los primeros conquistadores de Cáceres. El Rey quiso premiar al VI Conde con el nombramiento de Consejero de Estado y con la Embajada en Viena, de mayor categoría que la lisboeta, pero esto último no lo aceptó don Carlos Gutiérrez de los Ríos, pues estaba muy encariñado con una obra que estaba haciendo, que era, en las vacaciones de su estancia en Lisboa, remodelar su palacio de Fernán Núñez. Él mismo haría los planos de la transformación de un viejo caserón en un palacio neoclásico con su jardín francés. Ya terminado el palacio debía tener en el salón un retrato de la familia. De ello se encarga Goya en la primavera de 1786, así como de los retratos de su hijo y su nuera en 1803 ya muerte el Conde.
Participa la Condesa en la creación de la Junta de Damas de la Real Sociedad Económica de Amigos del País.

Carlos Gutiérrez de los Ríos y Sotomayor, nacido en Lisboa el día 3 de enero de 1779, hijo del VI conde de Fernán Núñez, Carlos, y de María de la Esclavitud Sarmiento de Sotomayor. Murió a los 43 años de edad a causa de una caída de caballo. Fernando VII convirtió su título de Conde en el de Duque y le dio la embajada de Londres.
Se considera su retrato uno de los mejores retratos masculinos del mundo.

María Vicenta de Salís Vignancourt Lasso de la Vega, duquesa de Montellano y del Arco, hija del V duque de Montellano, teniente general del ejército y casado con la marquesa de Anta. Nació el año 1780, y siendo muy joven se desposó con el conde de Fernán Núñez el año 1798. De ese matrimonio nacieron dos hijas, Casilda, que murió siendo niña, y Francisca, que se casaría con el conde de Cervellón.
Poco feliz fue la duquesa en su matrimonio, ya que su amor fue poco correspondido por su marido, el cual la abandonó por la que fue el gran amor de su vida, Fernanda Fitz-James Stuart. Como se recoge su bisnieta casa con un Alba de la familia de Fernanda.
María del Pilar Osorio y Gutiérrez de los Ríos, III duquesa de FERNÁN NÚÑEZ, entre otros títulos, casa en 1852 con Manuel Falcó, marqués de Almonacid de los Oteros, hijo menor de Juan Jacobo Falcó y Valcárcel, XIII marqués de Castel Rodrigo, X marqués de Almonacid de los Oteros y de su primera mujer Carolina d’Adda. Padres de María del Rosario Falcó y Osorio, XXI condesa de Siruela, casa en Madrid 1877 con Carlos María Stuart FitzJames Palafox Portocarrero Kirkpatrick Álvarez de Toledo, IX duque de Berwick y XVI duque de Alba de Tormes, y de Manuel Falcó y Osorio, IV duque de FERNáN NÚÑEZ, que sigue.
Manuel Falcó y Anchorena es ahora el VI duque de FERNÁN NÚÑEZ. También V duque del ARCO, duque de BIVONA, X marqués de la MINA, XV marqués de la Alameda, XVII marqués de Almonacir, XIII marqués de Almonacid de los Oteros, XI marqués de Castilnovo, XVIII marqués de Miranda de Auta, XI conde de CERVELLÓN, XVII conde de BARAJAS, XVI conde de Anna, XII conde de Mollina de Herrera, XII conde de Montehermoso, X conde de Pezuela de las Torres, XI conde de Puertollano, X conde de Saldueña, V conde de Xiqiena, vizconde de Dave, XIV señor de la Higuera de Vargas, seis veces Grande de España.
viernes, 22 de enero de 2010
El estado señorial de Oropesa. Toledo.
Geográficamente, localizamos a Oropesa en la parte más occidental de la provincia de Toledo en unas tierras marcadas por la Sierra de Gredos y por los ríos Tietar, Tormes y Tajo en cuyas cuencas localizamos los embalses de Rosarito, Navalcán y Valdecañas. Las tierras de la Comarca de Oropesa limitan con Extremadura y con la provincia de Ávila, dominando amplias extensiones de terreno y los pasos naturales entre las dos mesetas y entre Castilla y Extremadura. A dos kilómetros de Oropesa se encuentra Lagartera y a unos treinta Talavera de la Reina.
Existen en la Comarca de Oropesa zona restos paleolíticos y neolíticos como los sepulcros megalíticos de corredor o dólmenes de El Gordo, La Estrella, Azután y, el recientemente descubierto, de Guadyerbas. También se han hallado restos de cerámicas campaniformes de la Edad del Bronce y del Hierro. También, se ha relacionado la fundación de Oropesa con la mitología griega atribuyendo su fundación en el año 1716 AC a un capitán griego de los ejércitos de Hércules llamado Oróspedo Aránculo que funda la ciudad de Oróspeda.
En la época ibérica, en el emplazamiento actual del castillo de Oropesa ya existió como su antecedente más remoto un castro defensivo con necrópolis en la ladera orientada al mediodía. La zona de Oropesa estuvo dominada, entre los siglos IV y III a.c., por el pueblo celtibero de los vetones. A ellos pertenece el castro de El Raso, en la cercana Candeleda; en tierras que actualmente están encuadradas en la provincia de Ávila. Este castro debió ser construido para sujetar a los Carpetanos y, posteriormente a los romanos. También de esta época se conservan en Torralba de Oropesa una serie de estatuas zoomorfas denominadas "berracos. ”
Ya de la época romana se han localizado restos de construcciones públicas en diferentes puntos de la comarca como son puentes, calzadas, necrópolis... De este periodo podría proceder el nombre actual de Oropesa, siendo éste la derivación de la primitiva ciudad vetona denominada Otobesa. Oropesa, durante la dominación romana es conocida como Comedium Orbis ,centro del orbe, por hallarse emplazado en el centro del territorio peninsular. Los romanos construyen algunas villas en la parte llana de la comarca y hay pruebas de un trazado de calzada en las cercanías del emplazamiento actual de Oropesa. Las inscripciones latinas en la ermita de las Peñitas evidencian la existencia de sepulturas en los terrenos donde se levantó esta ermita.
A partir de la dominación musulmana, se inició la construcción de un poblado de cierta importancia, que se rodea de murallas y estaba vigilado por una pequeña alcazaba para la vigilancia y el resguardo de las tropas; como era costumbre en el sistema militar defensivo de las Marcas en el Al‑Andalus. Huellas de la ocupación musulmana se encuentran en el trazado actual del casco antiguo de Oropesa, en el castillo y en el palacio condal; que ocupan la lo que fue la Alcazaba musulmana. La Iglesia parroquial de La Asunción se encuentra emplazada sobre una antigua mezquita y la plaza antigua está levantada sobre lo que era el zoco. De la muralla levantada por los musulmanes como línea defensiva quedan restos de los muros que alcanzan algo más de un metro de espesor y con una altura que oscila entre los 3 y los 5 metros. Su longitud es de unos 1.500 metros circundando la parte alta de la población. En su extremo más elevado, y en el límite norte, se alza el castillo.
Avanzada la tarea reconquistadora, en el reinado de Alfonso VI, entre los años 1080 y 1085; después de la toma de Coria y avanzando desde el oeste, Oropesa debió ser ocupada por los castellanos junto con los enclaves de Talavera y Toledo. Apenas sin población y mal pertrechada la fortaleza de Oropesa quedó reducida a una simple torre y su territorio incluido en el extenso Alfoz del Común de Villa y Tierra de Ávila.
Ya en tiempos de Alfonso VIII; 1158-1214, se inicia la repoblación de Oropesa y se levanta un castillo; conocido como El Viejo.
En el siglo XIII, la actividad repobladora toma nuevas fuerzas con los reyes Alfonso X y Sancho IV. En el año 1274, Alfonso X concede a los pobladores del Castillo de Oropesa diversos derechos y franquicias.
En 1301, el infante don Juan; hijo de Alfonso X, concede Fuero a la villa de Oropesa e inicia una importante labor de reconstrucción en la población ; mejora sus defensas amuralladas y fortifica la antigua torre fuerte que será el origen del actual castillo. Alfonso XI concedió en el año 1344 a la ya villa de Oropesa el privilegio de celebrar feria lo que favoreció el despegue económico de Oropesa y su desarrollo poblacional. En el siglo XIV, durante un corte periodo de tiempo, Oropesa fue Señorío de Juan Núñez de Lara, señor de Lara, Albarracín y Vizcaya; que apoyaba las aspiraciones de Enrique de Trastamara al trono castellano. Sin embargo, Oropesa sería tomada por Pedro I, que consideró siempre muy importante controlar Oropesa en el desarrollo de la guerra contra su hermanastro Enrique de Trastamara. Por esta razón, Pedro I la entrega en 1355 para su defensa al Maestre de Santiago; García Álvarez de Toledo, uno de sus más firmes apoyos.
El señorío de Oropesa.
Concluida la guerra civil castellana entre Pedro I y su hermano bastardo Enrique, y siendo ya rey Enrique, éste; como una más de sus "mercedes" a la nobleza, confirma Oropesa a García Álvarez de Toledo quien a cambio renuncia a su maestrazgo de Santiago; a favor de Gonzalo Mexía, y pasa a ser el primer señor de Oropesa y su tierra en 1366, confirmado en 1369.
A partir de entonces, y durante casi cinco siglos, los Álvarez de Toledo ostentarían la titularidad del señorío y luego condado de Oropesa.
Se constituye así lo que podemos denominar estado territorial en torno a la posición fuerte de la villa de Oropesa constituido a lo largo del tiempo por las poblaciones de Alcañizo, Alcolea, la Calzada, Cebolla, Corchuela, Navalcán, Guadiervas Alta y Baja, Lagartera, Parrillas, Caleruela, Corchuela, Herreruela, Torrico y Torralba, Ventas de San Julián y algunas otras en la actualidad despoblados que forman la llamada "Campana de Oropesa" y que eran copropietarias de extensas dehesas que llegaban hasta el río Guadiervas.
El territorio del señorío de Oropesa se amplia hasta tierras de Jarandilla y Tornavacas. Los territorios de Oropesa llegaron a ocupar una extensión superficial de 770,30 Kilómetros cuadrados, siendo el segundo Señorío de mayor territorio en las tierras de Ávila; después del de Valdecorneja. Los señores de Oropesa lo son también de la población de Jarandilla de la Vera, Cáceres, que fue hasta el año 1366 una población adscrita al Concejo de Plasencia. Destaca en esta población el castillo del siglo XV en el cual se hospedaría Carlos V provisionalmente hasta que pudo instalarse en Yuste. En el año 1960, como ocurre con el de Oropesa, el castillo de Jarandilla se habilitó como Parador de Turismo. La iglesia de Jarandilla; bajo la advocación de Nuestra Señora de la Torre, es del siglo XV y antes que iglesia fue un castro y después una fortaleza templaría. También en esta localidad tuvieron residencia los Oropesa en una palacio que ahora es propiedad particular.
El señorío de Oropesa se transforma en condado en el año 1477 en la persona de su cuarto titular; Fernando Álvarez de Toledo, quien recibió de Isabel la Católica el título de conde por el apoyo en la guerra por la sucesión al trono castellano contra Juana “La Beltraneja”. En 1521 los comuneros de Castilla se hicieron fuertes en esta población contra las tropas del emperador Carlos V. En el siglo XVIII, tras la Guerra de Sucesión, el Condado, que llegó a tener una extensión similar a la provincia de Guipúzcoa, entra en una fase de decadencia. A finales del siglo XVIII pasó a pertenecer a la Casa de Alba. En los primeros años del siglo XIX, y por agotamiento de la línea del mayorazgo, el Señorío pasa al propio pueblo de Oropesa, aunque posteriormente los duques de Frías reclamaron y obtuvieron dicho Señorío en el año 1806. Los Señoríos desparecen como institución tras la proclamación de la Constitución de Cádiz en 1812 y la ley de 26 de agosto de 1837 que abolía definitivamente esta institución. Oropesa, hasta el año 1833 dependió en lo civil de Cáceres y hasta 1954 en lo religioso de Ávila.
El castillo de Oropesa.
El conde de Oropesa apoya inicialmente a Juana con lo que se gana la enemistad de los que serán los Reyes Católicos que por ello dan el Castillo y el Señorío de Oropesa al que fue uno de sus más firmes apoyos como era el Duque de Frías. Mientras estuvo en poder del Duque de Frías éste enriqueció la fortaleza con añadidos de estilo gótico mudejar y con detalles platerescos. El castillo igualmente fue escenario de las luchas comuneras en el siglo XVI ya que el Conde de Oropesa fue aliado del comunero Padilla. En él vivieron Carlos I y Santa Teresa de Jesús. Ya en el siglo XIX, la fortaleza conoce también los enfrentamientos que tuvieron lugar durante la Guerra de la Independencia y sufre un alarmante estado de abandono a lo largo del siglo XIX. Fue declarado monumento nacional en el año 1926 y antes fue casa y cuartel a la Guardia Civil. Después de una importante restauración fue Parador Nacional desde el año 1930, suprimido como tal de nuevo desde 1966 vuelve ser Parador Nacional; en la actualidad el Parador Virrey de Toledo.
De los elementos constructivos del castillo de Oropesa se debe destacar su escalinata considerada como una de las más impresionantes de los castillos españoles. La torre del Homenaje de planta cuadrada y con 45 metros de altura merece ser nombrada como el elemento más destacado de este conjunto arquitectónico. En la torre del homenaje no debe dejar de admirarse el escudo de Fernando García Álvarez de Toledo y de su segunda mujer, Leonor de Zúñiga, que son los IV señores de Oropesa y ya primeros Condes en el siglo XVI. Pero Oropesa no es sólo su castillo.
Su visita se completa con las que podemos hacer a la iglesia parroquial de la Asunción y al pasador de los condes de Oropesa, que éstos utilizaban para trasladarse del castillo a la iglesia. Merece también la pena detenerse en el ayuntamiento que es una construcción de dos pisos del siglo XV con una hermosa portada.
No debemos dejar de visitar en Oropesa el conjunto formado por la iglesia de San Bernardo y el colegio de los Jesuitas del siglo XVII legado del Oropesa que fue el noveno virrey del Perú, así como la ermita de Nuestra Señora de Peñitas donde se guarda la imagen de la patrona de la localidad. Por último, podemos dar una vuelta por la Plaza del Navarro, situada junto a una de las antiguas puertas de la muralla, en donde estuvo hasta el siglo XVIII una fábrica de sedas. La casa colegio de los Jesuitas y la iglesia de San Bernardo; La Compañía, son de finales del siglo XVI y principios del XVII y de deben a Francisco de Mora.
Los Álvarez de Toledo se sucedieron al frente del señorío y del condado de la Villa, y así mismo se titulaban señores de Jarandilla de la Vera en tierras de la actual provincia de Cáceres.
miércoles, 20 de enero de 2010
El estado señorial de Oropesa.
En época de Alfonso XI, pertenece a su tio abuelo al infante don Juan y después a su hijo don Juan el Tuerto, que al ser ejecutado por traición en noviembre de 1326, sus bienes pasaron a poder del rey. Algunas de estas posesiones sirvieron para heredar a su hijo natural el infante don Pedro, señor de Aguilarde Campoo en Palencia, como Baena, Luque y Zuheros. Estas tres villas, después de la muerte de don Pedro, no pasaron, como el resto de su hacienda, a su hermano don Tello Alonso sino que se las reservó el rey. Asimismo, del patrimonio confiscado a don Juan "el Tuerto", Oropesa pasó a ser señorío de la madre de los anteriores.
El señorío de doña Leonor sobre Oropesa duró hasta 1350. En ese año ya se hallaba la villa en manos de don Juan Núñez de Lara, sobre quien había recaído la herencia de don Juan el Tuerto, al haberse casado con la hija de éste, doña María, señora de Vizcaya. Pero que casualidad casa doña Maria con su primo el infante Tello Alfonso.
Maria de Castilla, XVIII señora da Vizcaya, es hija de Juan "el Tuerto", infante de Castilla, XVII señor de Vizcaya y de Isabel, infanta de Portugal. Casa con su primo Juan de La Cerda, señor de Lara, hijo de Fernando de Lacerda, infante de Castilla; hijo de Alfonso X, y de Juana Nunez de Lara, señora de Lara. Padres de Juana de Lara, XIX señora de Vizcaya, que casa con Tello Alfonso de Castilla, señor de Aguilar de Campoo en sucesión de su hermano.
Pedro I incorporó, sin duda, Oropesa a la corona, al deshacerse brutalmente de su cuñada Juana y de la hermana de Juana de nombre Isabel, las dos últimas señoras de Lara y Vizcaya, con lo que estos dos territorios se incorporan a la Corona- desde entondes los reyes de Castilla son señores de Lara y Vizcaya- .
De forma que, otra vez reincorporada la villa de Oropesa al realengo, se posibilitaba una nueva donación para compensar los servicios de algún buen vasallo. Oportunidad que no desaprovechó Enrique II para premiar con ella a García Alvarez de Toledo, en junio de l369. En el privilegio de donación, se hace entrega de la villa de Oropesa con todas sus aldeas: Alcañízo, Alcolea, La Calzada, Carreyuela, Corchuela, Guaycrbas,Herreruela, Lagartera, Navalcán, Parrillas. Toi-ralba y Torrico. Poblaciones que muy posiblemente integraran también el señorío de doña Leonor, que de esta forma contaba con un dominio relevante, capaz de competir con el cercano de Talavera, propiedad de la esposa legítima del monarca. Y es en Talavera donde es ejectuda Leonor
La fortaleza de Valdecorneja en el Barco de Ávila.
La fortaleza de Valdecorneja está situada dominando el puente que cruza el río Tormes y su afluente por el margen derecho el Corneja siendo el punto más elevado del valle del Tormes. Esta fortaleza fue construida en el siglo XII sobre un castro vetón, destruido por los romanos, reconstruido en el siglo XIV por los Alba y convertido desde este momento en residencia familiar.
Los Álvarez de Toledo; sucesivos titulares del señorío de Valdecorneja, desempeñaron diversos cargos en las Cortes de Juan II y Enrique IV y sus armas estuvieron al servicio de las causas monárquicas. Así, los Álvarez de Toledo apoyarían a los Reyes Católicos frente a las ambiciones de la nobleza al mismo tiempo que afianzaban su posición económica y la de sus descendientes mediante hábiles y provechosos acuerdos matrimoniales. Fernando Álvarez de Toledo, IV señor de Valdecorneja y como tal nieto del II señor, obtuvo de Juan II y por mediación de Álvaro de Luna el condado de Alba de Tormes que había heredado como señorío de su tío el Arzobispo Primado Gutierre Álvarez de Toledo. Fernando llegaría a ser titular de los señoríos de Fuenteguinaldo, Salvatierra, Coria, Huéscar Granadilla, Abadía, Castronuevo, Piedrahíta, El Barco, La, Horcajada, y El Mirón por lo que controlaba un vasto territorio que se extendía desde los límites con Portugal y el norte de Extremadura hasta la Sierra de Gredos. El territorio de Valdecorneja llegó a tener una superficie de 1.136,36 kilómetros cuadrados, el más extenso de la Tierra de Ávila.
El señorío de Valdecorneja.
A mediados del siglo XIV, en el año 1369, Enrique II de Trastamara dona el territorio de Valdecorneja y Oropesa a don García II Álvarez de Toledo, hijo de García I Álvarez de Toledo y de Mecía Téllez de Meneses. Mecía pertenecía al linaje de los señores de Meneses de Campos en Palencia; familia también titular del señorío de Alburquerque en la actual provincia de Badajoz.
El I señor de Valdecorneja muere en 1370 sin descendencia legal, aunque si tiene hijos de su amante Catalina de Loaisa; hija natural y reconocida de Enrique II; situación que explica, entre otros hechos, el apoyo de García al Trastamara y la concesión de éste del señorío de Valdecorneja a García. Muerto el I señor de Valdecorneja le sigue en la titularidad del señorío su hermano Fernando Álvarez de Toledo y Meneses; Mariscal de Castilla que casa el 5 de Enero de 1366 con Leonor de Ayala; señora de Torrejón de Velasco, ahora localidad madrileña. De Fernando pasa el señorío a su hijo García y se trasmitirá su titularidad por línea masculina, aunque no siempre de primogenitura, hasta finales del siglo XVIII.
Leonor de Ayala debió ver con buenos ojos que su sobrina Elvira de Ayala; hija de su hermano Diego López de Ayala, Señor de Cebolla en Toledo, case con II señor de Oropesa que es sobrino de su marido.
El linaje de los condes de Oropesa iniciado por el I señor de Valdecorneja termina con el X conde y su hermana la XI condesa que mueren sin descendencia por lo que en el siglo XVIII los títulos y posesiones de la Casa de Oropesa pasan a la de Alba al estar casada la hermana de los anteriores con el XII duque de Alba. En el año 1776, la XIII Condesa de Alba, María del Pilar Teresa Cayetana de Silva hereda títulos y posesiones de ambas Casas. El final de la Casa de Oropesa recoge otra de las que podemos llamar coincidencias genealógicas pues la línea de los condes de Oropesa acaba como se inició con su unión con la Casa de Alba; el primer conde de Oropesa casa con una hija del I duque de Alba y la última condesa de Oropesa con el XII duque de Alba.