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jueves, 30 de diciembre de 2010

Barrio de la Moreria. El Madrid Mudejar.

Cúpula de la iglesia de San Andrés.

Dedicada a San Andrés Apóstol, se trata de una de las iglesias más antiguas de Madrid. El primer dato documental que tenemos sobre su existencia es su aparición en el Fuero de 1202 como una de las parroquias de la ciudad, aunque no obstante, y según la tradición, ya existía desde la época de San Isidro, que fue feligrés de esta parroquia siendo enterrado en ella hacia el año 1130. Incluso también se cree que pudo estar situada sobre lo que fue una primitiva iglesia cristiana del Madrid islámico, ya que la jurisdicción de San Andrés se extendía por lo que fue el antiguo barrio mudéjar, posterior morería.

A finales del siglo XV, sirvió de Capilla Real a los Reyes Católicos cuando residían en las casas de Don Pedro Laso de la Vega, desde donde se dio paso a la iglesia mediante la construcción de un pasadizo, ya desaparecido, que daba acceso a la tribuna real.

En 1656 se arruinó la capilla mayor, lo que motivó que al año siguiente se iniciara la construcción de un templo nuevo -con una orientación distinta respecto al primitivo-, así como la de la capilla de San Isidro Labrador, que se acabó uniendo al conjunto y cuyas obras finalizaron en 1699. Saqueada y parcialmente destruida durante la Guerra Civil, fue restaurada posteriormente con algunas modificaciones respecto al edificio original, así, la parroquia se reconstruyó sobre el espacio de la antecapilla de San Isidro, mientras que sobre lo que había sido la iglesia del siglo XVII, se construyó la nueva casa rectoral

Capilla de San Isidro.

Está construida sobre el solar en el que, según la tradición, estuvo la casa donde vivieron San Isidro y su esposa, Santa María de la Cabeza. Después de su muerte, el cuerpo de San Isidro estuvo custodiado en la parroquia de San Andrés hasta que en 1518, el Papa León X concedió su custodia a la familia Vargas quienes posteriormente lo depositaron en la Capilla del Obispo, contigua a la mencionada parroquia.

Enseguida, empezó un pleito entre la familia Vargas y la parroquia de San Andrés por el cuerpo. La disputa la ganó la parroquia, quien en 1544, en virtud de una bula del Papa Paulo III recuperó los restos del labrador, que beatificado en 1619, fue elevado a los altares en 1622.

Inmediatamente se iniciaron los trámites para la construcción de una capilla en su honor. Después de una azarosa andadura, la idea, financiada por las ciudades del reino, se convirtió en una ampliación de la Iglesia Parroquial de San Andrés. Las obras empezaron el 12 de abril de 1657 en presencia de los reyes Felipe IV y su esposa Mariana de Austria, siendo solemnemente inaugurado el 15 de mayo de 1699. El cuerpo del Santo se continuó venerando en la Capilla de San Isidro hasta que en 1769, tras la expulsión de la Compañía de Jesús, se procedió al traslado de los restos a la iglesia del Colegio Imperial, en la calle Toledo, desde entonces conocida como Colegiata de San Isidro.

El edificio constituye un magnífico ejemplo de construcción barroca. Desechado un primer proyecto de Juan Gómez de Mora en 1629, las obras se iniciaron en 1642 siguiendo las trazas de Pedro de la Torre. Adosada a la parroquia de San Andrés, la capilla tiene entidad propia; se construyó sobre una planta alargada perpendicular a la parroquia, y cuenta con una cúpula encamomada rematada con una linterna. A Pedro de la Torre le siguieron en la construcción José de Villarreal, en 1657, y más tarde Juan de Lobera, quien remató las obras en 1669.

Tenemos 4 plazas seguidas: Plaza de los Carros, San Andrés, Humilladero y Puerta de Moros. La iglesia de san Andrés ya existía, pues figura en el Fuero de Madrid de 1202. La plaza de San Andrés tenía función de mercado y también de cementerio.

Plaza de los Carros. llamada así por hallarse en tiempos en este lugar una parada de carros de los que se dedicaban al transporte de mercancías debido a la cercanía a la plaza de la Cebada. Sin solución de continuidad esta plaza esta comunicada con la de san Andrés, presidida por edificios de gran importancia; la parroquia de San Andrés, construida en el lugar donde estuvo la mezquita principal del Madrid árabe y unido a la figura de San Isidro al ser feligrés de la misma y haber sido enterrado en un principio en ella, y la capilla de San Isidro.

En la Plaza de Puerta de Moros se encontraba una de las puertas de la Muralla la que daba camino a Toledo. El nombre provenía porque sólo podían pasar árabes y judíos, o por su proximidad con el barrio de la Morería.

En la Plaza del Alamillo, en donde se cree que tuvo su sede el Tribunal Árabe de la Morerí, cuando Madrid era Mayrit, la ciudad árabe fundada en el siglo IX. A pesar de sus orígenes, no está claro si el nombre de esta plaza proviene del árabe alamil (tribunal), o bien responde simplemente a la especie de los árboles que en ella se plantaron, un álamo que existió en la plaza hasta el siglo XIX. Por esta zona debió estar la antigua Mezquita.

Plaza de la Paja. La que hoy conocemos como Plaza Mayor, Plaza del Arrabal, era en realidad una plazuela en los arrabales de la ciudad, mientras que la Plaza de la Paja era la Plaza del núcleo de Madrid. La plaza de la Paja recibe su nombre de la costumbre que había en el siglo XV de vender la paja que se daba al capellán y cabildo de la capilla del Obispo para mantenimiento de la mula que los citados capellanes utilizaban para pasear. Sin embargo, su verdadera importancia es anterior a estas fechas pues en el siglo XIII era el lugar de mercado y centro de la villa, hasta que Juan II mandó construir la Plaza del Arrabal, que luego se transformó en la Plaza Mayor. La plaza de la Paja esta coronada, actualmente, por la Capilla del Obispo que fue ideada para albergar el cuerpo de San Isidro aunque al final no se utilizó para tal fin. Como Plaza Mayor estaba rodeada de palacios ( Palacio de los Lasso de Castilla, Palacio de los marqueses de la Romana, Infantado, Benavente, Villafranca...) que con el tiempo fueron siendo abandonados. Durante el siglo XIX se sustituyeron por edificios de viviendas para las clases populares con la finalidad de obtener rentas, forma de inversión de las clases mas acomodadas. El antiguo palacio de los Vargas, ahora centro de enseñanza, está junto a la Capilla del Obispo.

Escudo de los Vargas.


En época musulmana en el Barrio de la Moreria vivían los mozárabes (cristianos en tierra árabe). Pero tras la conquista de la ciudad, los que pasan a vivir a esta zona son los mudéjares (mahometanos que vivían durante la época de la reconquista). La calle Segovia es su vía principal por donde discurría el estaba el arroyo de San Pedro. No hay restos arquitectónicos a excepción de algunos testimonios del trazado de la muralla. Queda en su urbanismo de calles estrechas y tortuosas, en pendientes, abriéndose pequas plazuelas el recuerdo de la tipología de la ciudad musulmana.

San Pedro el Viejo.

Sin noticias sobre su fundación exacta, se trata de una de las iglesias más antiguas de Madrid puesto que ya aparece citada en el Fuero de 1202. En un principio, estuvo ubicada cerca de la fuente de Puerta Cerrada, trasladándose a su emplazamiento actual de la calle del Nuncio en tiempos de Alfonso XI, tras la toma de Algeciras a los musulmanes en 1345. Conocida durante el Antiguo Régimen como San Pedro el Real, en el arreglo de 1891 perdió su rango parroquial en favor de la iglesia de la Paloma, convirtiéndose en anejo de la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo. A partir de ese momento, la Paloma adoptó el nombre de San Pedro el Real, con lo que esta centenaria iglesia empezó a ser conocida como San Pedro el Viejo, nombre con el que en la actualidad se la continúa conociendo. En cuanto al edificio actual, podemos decir que ha sido el resultado de diversas reformas y añadidos que se han ido sucediendo a lo largo de su historia. En la cabecera de la nave izquierda se encuentra una capilla fundada por Francisco Luján en el siglo XVI, y en donde estuvo el sepulcro de su hermano Fray Antonio de Luján, obispo de Mondoñedo, y que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional.

Plaza de Puerta Cerrada.Estuvo situada otra de las puertas de la muralla del siglo XII. El nombre viene de que permaneció cerrada en varias ocasiones porque al ser angosta y con recodos, los ladrones aprovechaban para esconderse y robar a los que entraban y salían. También dicen que la causa del cierre fue por el hecho de que las cavas se cegaban con frecuencia de lagunas y barros, haciendo difícil el acceso. Era importante como enlace con el camino de Toledo y el de Atocha (las cavas aluden al foso que existían en esta parte como defensa de la muralla por ser una zona llana y no tener defensas naturales. Se cegó y allanó cuando desapareció la muralla).

Esta puerta era también conocida por el nombre de puerta del dragón, o de la culebra, puesto que un animal de este tipo decoraba la torre en la que se abría la puerta. Esto ha hecho pensar a algunos historiadores un origen islámico de la puerta, puesto que en otras ciudades de Al-Andalus como Valencia, existía una Puerta de la Culebra (Bab al-Hanas).

La puerta se demolió en 1569, conservando su nombre, Hoy convergen en ella 9 calles, que recuerdan el periodo altomedieval: Cuchilleros, Tintoreros, Latoneros, referente a los artesanos establecidos por la cercanía con el mercado de la Plaza del arrabal (hoy plaza mayor). En el centro de la plaza hay una cruz donde estaba una fuente barroca.

En la calle de Don Pedro, dedicada a don Pedro Álvarez de Toledo, marqués de Villafranca del Bierzo y duque consorte de Alba. Así, en esta calle el palacio del marqués de Villafranca del Bierzo de los Pimentel que tenían su residencia en cuanto titulares del ducado de Benavente en la Plaza de la Paja y junto a la calle de Segovia.

viernes, 29 de mayo de 2009

Fue, en Madrid. La Puerta y la calle de la Puente de Segovia.


A la derecha de esta Cuesta estaban los jardines de Francisco Mendez Testa y la izquierda por la huerta de la marquesa de Clavela
Justo antes de llegar al Viaducto viendo desde el Puente de Segovia. Por aqui pasaba la cerca cristiana hacia el barrio de la Moreria después de pasar la puerta de la calle de Segovia a la caida de la Cuesta de la Vega. La Cuesta de los Ciegos nos lleva por los jardines de Las Vistillas hasta el barrio de La Moreria, por la calle de los Yeseros, la Redondilla y de la Moreria. A la subida de la Cuesta de los Ciegos se encontraba la Torre de Tajamar a ala altura del comienzo de la calle de los Yeseros.
En el año 1214, después de recorrer el Camino de Santiago, Francisco de Asís vino a Madrid y se instaló en la zona de las Vistillas, Allí construyó una humilde cabaña, en el mismo lugar en el que hoy se levanta la Real Basílica de San Francisco el Grande de Asís. En una ocasión fue a visitar al prior de convento de San Martín, al que le llevó una cesta de pescado, recibiendo un frasco de aceite como regalo. De regreso a su humilde morada, mientras subía la cuesta que hacia su cabaña, se topó con un grupo de ciegos que habitaban en el bosque. El ermitaño se untó los dedos en el aceite que le había dado el prior y frotó con ellos los ojos de los ciegos, que inmediatamente comenzaron a ver. Existen otras versiones menos piadosas.
También se la llamaba de rompeculos o arrastraculos ya que los crios la bajaban de culo, rompiendose los pantalones.

Vista de la calle Segovia desde la calle Bailen. En el lado derecho en primer término la Casa del Pastor y al lado izquierda el emplazamiento de la Casa de la Moneda. La casa amarilla del fondo nos marca el emplazamiento de la Plaza de la Cruz
Verde.
Corresponden las dos últimas fotografías al emplazamiento de lo que fue casa del cardenal Bernardo de Sandoval y Casa de la Moneda.
Calle Segovia y Viaducto desde la plaza de la Cruz Verde. En el número 27, ya cerca del Viaducto, estaba la posada del Maragato.
Desde la calle Segovia y la plaza de la Cruz Verde vemos la Costanilla de San Andrés hacia la Plaza de la Paja.
Vista de los que fue el antepuente de la calle de Segovia. Los jardines que se ven hacia la caida de la Cuesta de la Vega estarían ocupados en primer término por la casa del cardenal Bernardo de Sandoval, seguidamente por lo que fue la leproseria de Madrid, la casa del regidor de Sisas y la posada de Roales. Donde terminan los árboles de mayor altura podemos situar la Puerta de Segovia por la que se entraba a la villa de Madrid desde el puente y el antepuente de Segovia o bien cuando se venia desde la cuesta de la Vega habiendo salido de Madrid por la puerta de la Vega.

El edifio en primer termino en el lado derecho de la fotografía corresponde a lo que fue la Casa del Pastor en los ahora Jardines del Alamillo.

En el plano de Texeira de 1656, en calle Segovia pegada ahora Viaduto se encontraba una de las construcciones de la antigua Casa de Moneda de la que fue administrador el abuelo de Mariano José de Larra. Por la calle de Segovia discurría el arroyo de Pozacho que recogía las aguas que caían desede la Puerta Cerrada. La Ceca estaba formada por dos edificios, el que hacía el número 23 de la calle Segovia a los pies del Viaducto, construido probablemente en 1591, y por otro, ya de principios del siglo XVII, situado enfrente, en el número 30 de la misma calle y construido por el duque de Uceda, propietario de la manzana donde también levanta su Palacio. Este segundo edificio lo ocupan ahora en parte las viviendas inmediatas al Viaducto. Tambien en terrenos del Viaducto, bajo el palacio de marqués de Malpica y Povar y a la caida de la Cuesta de la Vega, en la acera izquierda según subimos la calle Segovia estaban la casa y caballerizas del Cardenal Bernardo de Rojas y Sandoval. Un descampado la separaba de la Casa de La Moneda. Adosada a la Ceca del número 23 de la calle de Segovia estaba la casa de Juan Fernández Abarca. Los edificios de la Ceca del número 23 se mantuvieron hasta 1934. Nada más pasar el Viaducto, en la acera de la derecha subiendo la calle de Segovia en la ahora Cuesta de Bailén , se encontraba la Casa del Pastor y en su fachada la Fuente de los Caños Viejos. La calle que separaba la casa de Juan Fernández Abarca de la Casa del Pastor y la Fuente es la Cuesta de Bailén. Esta calle antes estaba abierta y llevaba a la calle de La Morería. Son ahora la Casa y La fuente parte de los Jardines del Alamillo que ocupan la caida desde el barrio de la Moreria a la calle Segovia junto al Viaducto. La Cuesta de Bailén no tiene ahora paso a la calle de la Moreria. Se recuerda la Fuente también en la calle de los Caños Viejos, entre los Jardines del Alamillo y la Plaza de La Moreria, y en la fuente que hay en los Jardines del Alamillo a los pies de lo que fue Casa del Pastor.

La Casa del Pastor fue demolida en 1972. Del conjunto se conservaron hasta los años 80 parte de las fachadas hasta una altura de cuatro metros y restos de cimentación de bóvedas de ladrillo del sótano y un paño de sillares de piedra con un antiguo escudo de Madrid, según se dice reconstrucción del siglo XVII de uno más antiguo, del siglo XVI. La Casa del Pastor se construyó a finales del siglo XVIII. Hasta finales de los años 40 del siglo XX se conservó en un estado que permitía su habitabilidad, pero poco a poco fue arruinándose hasta su derribo. En 1988 se construyó un nuevo edificio en una de cuyas fachadas se adosó el escudo, obra de Francisco de Asís Cabrero y Torres-Quevedo. Debajo de la casa existen cuatro pasadizos subterráneos del tiempo de los árabes que se dirigían a la plaza de los Carros, el Manzanares, la colina de la Almudena y por debajo de la calle Segovia hasta el palacio de Aldaba. Estos pasadizos fueron utilizados como refugios y almacenes de aprovisionamiento.
Sólo queda de la Casa del Pastor el escudo y el escaso muro sobre el que se asienta. Esta casa se encontraba en el 21 de la calle de Segovia, a la altura del Viaducto. Aquí se celebró la primera reunión del Ayuntamiento de la Villa. Antes fue lugar de una almudaina de la que salían pasadizos, usados como refugios y almacenes de víveres, que la comunicaban con distintos puntos de la ciudad. En una de sus fachadas estaba la fuente "Caños viejos de San Pedro" y sobre la misma había un escudo en piedra de Madrid. La casa, del siglo XVIII, estuvo habitable hasta cerca de 1950, pero ya en 1980 sólo quedaban algunas fachadas. Lo único que queda de ella es el escudo de Madrid, del que dicen es el más antiguo de los que se conservan: se reconstruyó en el siglo XVII de uno más antiguo del siglo XVI. Perteneció a don José, un clérigo dedicado al cuidado de los enfermos del barrio y que moriria de peste contagiado por uno de ellos. En su testamento era su voluntad que su casa la heredara la primera persona que pasara por su puerta. Tal y como testó, dos alguaciles aguardaron al afortunado. Un pastor con su rebaño fue el primero en pasar por allí y así el afortunado. Dándose la coincidencia que fuera el que cobijó a don José tiempo atrás, cuando éste tuvo algún malentendido con la Inquisición.
La Fuente de los Caños Viejos, o de La Puente , era una de las mas antiguas de la Villa. Se reconstruye en 1588 al abrise la Calle Nueva de la Puente Segoviana. Su emplazamiento anterior fue la confluencia de las calles del Rollo y de la Villa, antes del Estudio de la Villa, junto a la plaza de la Cruz Verde donde la Fuente de la Diana Cazadora recuerda la de los Caños Viejos y que se trajo de Puerta Cerrada. Era la Plaza del Cruz Verde el lugar donde se ajusticiaba a reos de la Inquisición marcados por una gran cruz verde de madera. A mitad del siglo XIX se inauguró en ella la Fuente de Diana Cazadora debido a la imperiosa necesidad de suministrar agua potable a los vecinos de esta zona. De 5 caños, que aprovechó las esculturas provinientes de la anterior fuente de Puerta Cerrada del siglo XVIII. Es del año 1850 y obra del arquitecto Martín López Aguado, y las esculturas son anteriores, del siglo XVIII, obra de Ludovico Turqui y Francisco del Valle. Se canalizaron desde la plaza de Puerta Cerrada las aguas del manantial que venía del Arroyo del Abroñigal.








Puerta de Moros.
Situada al sureste, en las actuales plaza de los Carros y de Moros, en el inicio de la Cava Baja. Acogía a los viajeros que accedían por los caminos del Sur, sobre todo de Toledo. No existen casi datos sobre ella, aunque parece seguro que esta formada por una sola torre con forma de codo y con una gran amplitud. Era la preferida por la población musulmana por ser la que orientaba a Andalucía, además de ser la más próxima al camino de Toledo. De ella nos dice en el siglo XVII el padre Jerónimo de la Quintana: “La puerta que después se llamó, y de presente también se llama, de Moros, por esta salían y entraban en el lugar, por la comunicación que tenían con la ciudad de Toledo, Corte y Villa de su Rey, mira al mediodía; era estrecha, y también se entraba con vuelta y por ambages, debía de tener los mismos que la de Guadalajara, que eran tres.... En lo alto della en un escasamento de piedra avia una cruz de lo mismo de medio relieve y aunque esta Villa vino después a poder de los Moros, no la quitaron...”. Otros dicen que debe su nombre por la proximidad con el bario de la Morería que fue donde se acogieron los musulmanes cuando fue tomada la villa. No se sabe con exactitud sobre la fecha de su desaparición aunque parece coincidió con los reajustes urbanos del siglo XVII, aunque a mediados de 1800 parece que se conservaban fragmentos de ella.

Fue, en Madrid, La puerta llamada Cerrada, del Dragón o de la Culebra en la cerca cristiana de la villa de Madrid.




Madrid comenzó siendo un pequeño enclave amurallado que formaba parte de la red de fortificaciones y torres vigía que junto con otras muchas protegían Toledo de las incursiones de los castellanos y leoneses. Conforme fueron pasando los siglos las murallas de la, en principio pequeña guarnición, se fueron agrandando por las necesidades de salvaguardar la vida de un mayor número de habitantes y posteriormente, varios siglos después, como una necesidad meramente fiscal ante la imposibilidad de controlar el comercio y el cobro de aranceles, pasando primero de ser una muralla defensiva, a un muro y después a poco más que una cerca.

Primer recinto amurallado. El Mayrit musulmán.
Muhamed ben Abd al-Rahman mandó edificar la alcazaba o alcázar en el siglo IX hacia el año 855. A partir del alcázar, hacia el sur, se produce la construcción de una muralla que encierra un recinto pequeño, de entre ocho y nueve hectáreas, dotado de tres puertas, a saber, puerta de la Vega, arco de la Mezquita o puerta de Santa. María y puerta de la Xagra.
La muralla estaba formada por piedra de pedernal y caliza, arrancaba desde la fortaleza hasta la Puerta de la Vega y avanzaba diagonalmente por Capitanía General, donde se encontraba el Arco de Santa María, subía entre las calles Factor y San Nicolás, pasando por la Puerta de Xagra, y seguía hacia el norte hasta completar el cierre enlazando de nuevo con el alcázar. Los grandes sillares de su muralla dan lugar a una parte del lema de Madrid: "Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son". La primera parte sin duda se refiere a la gran abundancia de manantiales existentes en el suelo madrileño, mientras que la segunda tiene su origen, probablemente, en los rayos del sol en el ocaso del día, haciendo brillar las piedras de pedernal o tal vez a las chispas que hacían saltar de los recios sillares las flechas lanzadas por los diversos atacantes de la ciudad.

La guarnición militar de Madrid fue atrayendo a una población civil progresivamente más numerosa. En un principio serían las familias de los guerreros, junto con gentes que venían a cubrir necesidades de éstos, como comerciantes, artesanos, jugadores, quincalleros, etc. La almudena pronto quedó insuficiente para una población creciente y ésta tuvo que albergarse fuera de la muralla, en los arrabales. La vecina colina de las Vistillas era el emplazamiento que ofrecía mejores posibilidades por su fácil comunicación con la ciudadela a través de la puerta de la Vega. Para salvar el cauce del arroyo de San Pedro, se construyó un puente que más tarde se conoció como alcantarilla de San Pedro. A principios del siglo XI la extensión de éstos era tres veces la del recinto amurallado. El alcázar estaría situado coincidiendo aproximadamente con la parte norte del actual Palacio Real. A continuación en dirección sur, se abriría la explanada del campo de maniobras en lo que actualmente sería el resto del Palacio y parte de la explanada de la Armería y por último cerrando el contorno en la parte más al sur estaría un pequeño grupo de población, ‘almudayna’, y la mezquita que estaba situada en el actual nº 88 de la calle Mayor, esquina con Bailén.

Alfonso VI de Castilla y León conquista Mayrit en el año 1083 y en los documentos cristianos aparece como Magerit. Según la tradición es en este momento cuando el día 9 de noviembre de 1085 se encuentra la imagen de la Virgen guardada allí durante el siglo VIII antes de la conquista de la villa a los visigodos por parte de los musulmanes. A lo largo del siglo XII se construye una nueva muralla, ampliándola por el sur y el este, para recoger la población de los arrabales siendo el más importante el de las Vistillas, primeramente ocupado por cristianos y después de la reconquista, por judíos y moriscos. La nueva línea defensiva tenía una forma aproximadamente circular, con cinco puertas y unas 33 hectáreas contra las 8 ó 9 del primer recinto. El recinto estaba formado por el Alcázar, puerta de la Vega, puerta de Moros, puerta Cerrada, puerta de Guadalajara y puerta de Balnadú cerrando el círculo. El arranque de la nueva muralla cristiana se cree era a partir de la torre Narigües próxima a la puerta de la Vega y cuyo exacto emplazamiento se desconoce a pesar de que se realizaron excavaciones en 1985 con el objetivo de encontrar sus vestigios siendo probable que estuviera en el número 12 de la calle Bailén donde aún pueden apreciarse algunos vestigios en la entrada del garaje de esta vivienda.
En el plano de Marceli de 1620 se observa que todavía no existe la fuente que plasmó Texeira en 1656. El inmueble encima de la leyenda de la Puerta aparece en el plano de Texeira dividido por una calle nueva, fruto de las remodelaciones que iba teniendo la villa.
En el plano de Texeira se observa la nueva fisonomía de la plaza con una calle y la fuente.

Puerta Cerrada o de la Culebra o del Dragón.
Se la llama de la Culebra o del Dragón por tenerlo labrado en una de sus piedras. Hubo polémica de si el animal era dragón o culebra pero ya López de Hoyos escribió: “siendo yo de pocos años, me acuerdo que el vulgo llamaba a ésta puerta, La Puerta de la Culebra, por tener éste dragón labrado bien hondo”. Este símbolo estuvo presente en algunos de los escudos de Madrid. En cuando al nombre de “Cerrada” se da por seguro que es porque afectivamente así permanecía debido a que era estrecha y con revueltas en las que se escondía gente de noche para robar a los que la transitaban. Ya en 1532, el Concejo autorizó a la Villa para derribar un torreón al lado de la puerta que estaba ruinoso y en 1569 se hizo un ensanchamiento, lo que originó el nombre de Cerrada, ya que se cerro debido a la peligrosidad. En abril de 1639 se denunció el peligro y riesgo que suponía el lado que iba a la calle de la Puente, actual calle de Segovia, por culpa de unas cuevas que habían hecho los vecinos. Por esas fechas gran parte de las murallas habían desaparecido de la vista por haberse edificado casas a ambos lados de las mismas. Estaba situada en la plaza del mismo nombre, aunque no en el mismo lugar donde actualmente está la Cruz sino algo más al oeste, en dirección al Alcázar. Su aspecto, según los distintos planos de la época, fue el de un arco de estilo árabe y muy parecido al de la puerta de Alcántara, en Toledo. Puerta Cerrada fue demolida en una fecha sin aclarar aunque debió de ser a comienzos del siglo XVI, que es cuando se ampliaron las viviendas de la zona. Se construyó una nueva que desaparició en 1582 debido a un incendio, oponiéndose Felipe II a su reconstrucción, dando lugar a la plaza actual, como sucedió con casi todas las demás puertas de la muralla medieval.

jueves, 28 de mayo de 2009

Fue, en Madrid. El Humilladero de Nuestra Señora de Gracia o de San Francisco.


La calle del Humilladero empieza en la plaza del Humilladero, junto a la plaza de Puerta de Moros, y baja hasta calle Toledo. Toma la plaza del Humilladero su nombre del humilladero que hubo aquí. Son los humilladeros un lugar de devoción situado en las inmediaciones de los pueblos, generalmente con símbolos religiosos. reciben estos nombres las cruces que marcan los límites de los municipios en España. Fue fundado por la cofradia de la Vera Cruz hacia 1500 a la salida de la Puerta de Moros. Junto a él había una cruz del antiguo Vía Crucis. Podría existir esta Cofradía ya en el siglo XIV.

La Fuentecilla, en calle Toledo con la desembocadura de la calle del Humilladero y la de Arganzuela, fue construida en 1816 por Alfonso Rodríguez, arquitecto de la Casa Real. La Fuentecilla fue construida en 1816 por Alfonso Rodríguez, arquitecto de la Casa Real. En un zócalo un grifo y un oso aluden al escudo de armas de la Villa de Madrid, sobre él un cuerpo cuadrangular con escudo de armas rematado por un león apoyando sus patas delanteras en los dos hemisferios símbolo de la monarquía de España sobres los dos mundos.

Cava Baja de San Francisco.


Cuando se derribó la Puerta de Moros y se cerró la antigua cava por considerarse peligrosa, al haberse convertido en guarida de ladrones, se construyó sobre ella el Aloli de la Villa, es decir, el depósito de grano. El edificio se quemó y más adelante en 1642 se edificó una posada a la que se denominó de la Villa, por haber pertenecido su local al Ayuntamiento.

Posada de la Villa en el número 9.
Tanto la Cava Baja como la Cava Alta corresponden a los fosos que rodearon las murallas cristianas. La Cava Baja tanto antes como ahora lugar lleno de animación que aumenta con la vida nocturna de sus bares y restaurantes, que continua la de siglos anteriores. El origen de la Cava Alta y de la Cava Baja hay que buscarla en los antiguos fosos que se situaban en el exterior de la muralla para evitar los asaltos por sorpresa. Estas antiguas cavas permitían la entrada o salida aunque estuvieran echada las puertas, inclusive cuenta la leyenda, se fugaron gran parte de los árabes cuando Alfonso VI reconquistó Madrid.
La Cava Alta se extiende desde la calle Toledo hasta la Plaza del Humilladero. Pero sin duda de mayor importancia es la Cava Baja que corre paralela a la anterior desde la plaza de Puerta Cerrada hasta la plaza del Humilladero. En esta calle se establecieron la mayoría de las fondas, tabernas y hospederías que recibían y albergaban a los vendedores que llegaban desde Toledo, Segovia o Guadalajara a vender sus mercancías en los mercados de la Cebada o de San Miguel, según su procedencia lugareña, se aposentaban en una determinada posada. Tuvieron su origen en el siglo XVII y en un principio sólo daban alojamiento al viajero y a su caballería. Solían ser edificios independientes y a medida que avanza el siglo XIX las posadas no sólo subsistieron sino que mejoraron; el viajero ya podía comer a la carta y a la vez ser centros comerciales para la venta de productos traidos de otras regiones. Estas antiguas cavas permitían la entrada o salida aunque estuvieran echadas las puertas, inclusive cuenta la leyenda, se fugaron gran parte de los árabes cuando Alfonso VI reconquistó Madrid. La profusión de las posadas motivó, a su vez, la proliferación de talleres artesanos que surtían a estos trajinantes; toneleros, latoneros, cordeleros, boteros, etc. En definitiva, la vecindad de esta zona vivía a la sombra de este negocio, y los establecimientos de los al rededores servían para la
conservación de los generos.
La Cava Baja es la calle de las posadas históricas de Madrid. Entre el siglo XV y XIX fueron numerosas las posadas que se localizaban en esta calle: la de Las ánimas, la de Vulcano, la del Pavo Real, la de San José, la del Navío del Gallo, la de San Pedro, la de San Isidro, la de la Soledad, la del Madroño, del León de Oro y del Portugués, algunas ya desparecidas. Era tal el trajín de viajeros que las compañías de postas y diligencias decidieron establecer las paradas de sus carruajes en la Cava Baja. Los billetes y paradas de autobuses con destino a San Martín de Valdeiglesias se encontraba junto a la Posada del Dragón. A estos mesones o posadas, que fueron pertenecientes a la Villa, se les pusieron sobre la puerta los escudos de armas del municipio, y un león dorado, como emblema de la casa real de Castilla.
Casa Lucio. La Posada de San Pedro fue fundada en 1740. En 1921 el escritor Ramón Gómez de la Serna le cambió el nombre por el de Mesón del Segoviano, ya que su propietario era natural de este lugar. A sus cenas y celebraciones acudían intelectuales y escritores como Azorín, Pérez de Ayala y Gómez de la Serna, además de los inquilinos y viajeros que se hospedaban en sus habitaciones, pues todavía se seguía manteniendo el viejo negocio de la posada con capacidad para 42 inquilinos. Al iniciarse las obras de remodelación del edificio se descubrió la existencia, por otra parte, ya documentada por textos y referencias del siglo XIX y anteriores de un paño de muralla de 180 metros cuadrados junto a otros restros de probable origen musulmán. Lucio trabajo como botones en el Mesón del Segoviano, que terminaría adquiriendo en 1974. Está en el numero 35.
La Posada del Dragón, en la Cava Baja, 14 y 16. Fue construida como casa de huéspedes en 1868 por el arquitecto Francisco de Cubas, Marqués de Cubas, atendiendo a los postulados arquitectónicos que había en la época para este tipo de establecimientos, de ahí que en la memoria del proyecto se hiciera alusión expresa a que todas las plantas estuvieran divididas en habitaciones, guardando las medidas necesarias de higiene y dotando la planta baja de cuadra y cochera con capacidad para tres coches. La Posada del Dragón forma parte de un edificio histórico protegido. Es una corrala del siglo XIX, en cuyo interior se encuentran restos de la muralla árabe y cristiana, una bañera de mármol, un pilón-abrevadero, una escalera de madera. El local contiguo es una antigua jabonería “La Antoñita”. La Posada del Dragón debe su nombre al mítico dragón que estaba situado en piedra sobre la la llamada Puerta Cerrada de la muralla, llamada tambien de la Culebra, pues de discutía si era dragón o culebra.
El motivo del dragón gozó de la presencia suficiente como para formar parte de uno de los escudos de Madrid, junto al de la osa y el madroño. Un ejemplo de ello se halla en la fachada del edificio del Ayuntamiento de Madrid en la Plaza de la Villa, donde podemos observar, de un lado, el archiconocido escudo de la osa y el madroño, y de otro, el del dragón, pudiendo constatar que ambos eran utilizados, aunque acabó triunfando el que hoy es símbolo de la Villa y Corte.

La Posada de San Isidro, en el número 6, son hoy apartamentos. La Posada del León de Oro estaba en el número 12. La antigua puerta de entrada conserva el escudo de la Casa Real de Castilla.













Carrera de San Francisco el Grande.


Vista de la plaza de Moros y al fondo la plaza de San Andrés donde se ve una torre del palacio de los condes de Paredes, hoy museo de Los Origénes. Fue antes casa de Iván de Vargas para guarda de animales y aperos de labranza. La tradición establece que fue donde vivió San Isidro y donde se muestra el pozo donde se ahogó su hijo. Aunque esta tradición ha sido puesta en duda pues investigaciones recientes establecen que la casa del pozo de San Isidro es otra de Iván de Vargas en la plaza de La Paja, esquina a la calle de la Redondilla y cercana a éste. Estaba en la plaza de Moros la Puerta de Moros de la muralla cristiana que desde la cuesta de la Vega, la cuesta de los Ciegos y el barrio de la Morería después de pasar puerta de Moros y seguir por la calle del Almendro subia por la cava de San Miguel hacía la calle Mayor donde nos encontramos con la puerta de Guadalajara junto a la plaza Mayor.
Plaza de Moros. Estaba aquí la fuente de Endimión o de San Francisco. La escultura de la Fuente se conserva en el museo municipal, antes estuvo en una fuente de la plaza de Lavapies.
Vista de la Real Basílica de San Francisco desde la plaza de la Puerta de Moros.

En la mitología griega, Endimión era un hermoso pastor —o, más raramente, un rey o un cazador— de Asia menor. Era tan hermoso que Selene, la diosa de la luna, le pidió a Zeus o a Hipnos que le concediese vida eterna para que nunca la dejase. Alternativamente, Selene confió y amó tanto a Endimión que él tomó la decisión de vivir para siempre durmiendo. De cualquier manera, Zeus lo bendijo otorgándole un sueño eterno. Cada noche, Selene lo visitaba donde estaba enterrado en el monte Latmus cerca de Milete, en Asia menor. Selene y Endimión tuvieron cincuenta hijas entre ellas Naxos. Endimión también tuvo un hijo llamado Aetolus, el rey de Elis o Elea. Más adelante, gobernó Etolia, que fue nombrada así por él. Endimión tuvo otro hijo, Epeo, que ganó el reino de su padre batiendo a sus hermanos en una carrera.
Plinio el Viejo menciona a Endimión como el primer ser humano que observó los movimientos de la Luna, que según Plinio consideró el amor de Endimión.


miércoles, 27 de mayo de 2009

Fue, en Madrid. Las Vistas de San Francisco. Seminario Conciliar.




Vistas de la catedral de Santa María la Real de la Almudena, dede las Vistas de San Francisco.

Bajada a la calle Segovia desde el parque de Las Vistillas. Sigue siendo una zona de vegetación que como siempre ha cubierto el desnivel entre la diferencia de altura de las Vistas de San Francisco y la calle Segovia.
Vista de Madrid desde el parque de Las Vistillas.

Parque de Las Vistillas.



Calle de San Buenaventura, 9. El 7 de marzo de 1885, el Papa León XIII convirtió por fin a Madrid en sede diocesana. Esta medida implicaba la construcción en la ciudad de un Seminario Conciliar. Situado en un primer momento en el Palacio Arzobispal junto a la Basílica de San Miguel. En 1891 se empezó a construir uno nuevo en el Paseo del Cisne, 20, hoy Eduardo Dato, según un proyecto del arquitecto Francisco de Cubas. No obstante, al poco tiempo de empezar las obras, se decidió que el nuevo Seminario se construiría en las Vistillas, sobre el antiguo palacio del duque de Osuna, que fue derribado en 1900. Las obras del nuevo Seminario empezaron en 1902 según un proyecto de los arquitectos Miguel de Olabarría y Ricardo García Guereta, los cuales modificaron el anterior proyecto del marqués de Cubas dando una mayor amplitud a la capilla y eliminando algunos pabellones. El edificio, levantado sobre una planta rectangular con una gran crujía central que origina dos patios interiores simétricos, fue terminado por García Guereta y Juan Moya, tras morir Olabarría en 1904, siendo inaugurado el 23 de octubre de 1906 con la advocación de San Dámaso Papa.