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domingo, 5 de febrero de 2012

Jerónimo de Mascarenhas- Mascareñas-.


Eclesiástico y escritor portugués Jerónimo de Mascarenhas o Mascareñas, nacido en Lisboa en 1611 y fallecido en Segovia en 1672. 

Fue el sexto hijo de don Jorge Mascarenhas, marqués de Montalvao y primer virrey del Brasil, y de su esposa Francisca de Vilhena.

Estudió teología en la Universidad de Coimbra en donde consta su admisión en el Colegio de San Pedro el 20 de octubre de 1631. 

Se doctoró y obtuvo el nombramiento de canónigo de la catedral de Coimbra. 

Al producirse la revuelta portuguesa contra Felipe IV el primero de octubre de 1640, tomó el partido contrario a su nación, no reconociendo al nuevo Juan IV, por lo que tuvo de exiliarse y pasó a Madrid. Aquí sigue una carrera
eclesiástica y cortesana. 

En mayo de 1641 fue nombrado caballero de la orden de Calatrava, y más adelante sumiller de cortina, definidor general de la orden y miembro del Consejo de Órdenes y del Consejo de Portugal. Fue propuesto como obispo de Leiria y gran prior de Guimaraes, aunque en este caso no pudo tomar posesión de ambos cargos ni disfrutar de sus rentas dada la situación de conflicto abierto tras la revolución portuguesa.

Sumiller de cortina eclesiástico destinado en palacio para asistir a los reyes cuando iban a la capilla, correr la cortina del camón o tribuna, y bendecir la mesa real en ausencia del capellán y del procapellán mayor de palacio.

Después de las capitulaciones matrimoniales de Felipe IV con su sobrina doña Mariana de Austria en abril de 1647, Jerónimo Mascarenhas fue nombrado
capellán mayor y limosnero mayor de la casa de la futura reina, y en calidad de tal formó parte de la numerosa delegación que salió de Madrid en
noviembre de 1648 para recoger a la novia en Viena y traerla a España, ya en octubre de 1649. 

Más adelante ejerció también como tutor del futuro Carlos II, y después de la muerte de Felipe IV, doña Mariana le recompensó presentándolo en diciembre
de 1667 para el obispado de Segovia, siendo nombrado por Clemente IX en abril de 1668. 

Murió en esa ciudad el Jueves Santo de 1672, y en cuya
catedral está enterrado. 

En la colección de retratos de obispos de Segovia no figura el de Mascarenhas.

Como escritor casi toda su producción es en lengua castellana, pues sólo llegó a publicar en portugués un breve opúsculo de época juvenil fechado
en Lisboa en 16404. 

Los escritos que pudo ver impresos son siete y se editaron todos en Madrid
entre 1650 y 1665. Dos de ellos son relaciones de viajes o de campañas militares, otros tres son estudios históricos o jurídicos en relación con la orden de Calatrava, y los otros dos libros se ocupan de
cuestiones hagiográficas. 

Esta relativamente discreta fortuna editorial no debería ocultarnos su
enorme tarea de escritor, trabajos en los campos de la crónica, las relaciones, la genealogía y la biografía. 

Una parte de estos títulos  se conservan en forma manuscrita en la Biblioteca Nacional de Madrid, procedentes de la Biblioteca del Duque de Uceda,
la cual fue confiscada a su propietario por Felipe V en 17117. 

Algunos de estos trabajos han sido publicados modernamente, pero el grueso de los mismos permanece inédito. El fondo Mascarenhas de la Biblioteca Nacional comprende además un conjunto de manuscritos recopilatorios o de varios, compuesta por 51 gruesos volúmenes y que configuran una monumental y enciclopédica, Recopilación de sucesos varios desde el año 1000 de Cristo hasta el de 1669. 

L


Leonor de Mascarenhas-Mascareñas-.


El convento de Santo Domingo, orientado hacia la entonces Plazuela de Santo Domingo, se extendía hasta la actual plaza de Isabel II y compartía manzana con el convento real de Santa María de los Ángeles, de aquí el nombre de la citada Costanilla de los Ángeles, antes calle de los Ángeles que cerraba la manzana. El convento de los Ángeles fue derribado en 1838. Había sido fundado en un solar de su propiedad por Leonor Mascareñas, aya portuguesa de Felipe II y del príncipe Carlos, en 1564. Estuvo hospedada Santa Teresa de Jesús. Un incendio en 1617 destruyo gran parte de sus celdas, y las monjas se acogieron en el vecino de Santo Domingo, para ello se rompe la pared que los separaba. Quiso su fundadora que la comunidad fuera de religiosas franciscanas de Santa Clara, y para tal efecto, trajo a nueve religiosas del convento de Santa María de Jesús de Ávila. La primera misa se dio el 7 de diciembre de 1564. El convento era de patronato real, puesto que tras la muerte de doña Leonor en 1584 -la cual acabó profesando en el convento- legó el patronato al rey y a sus descendientes.


Otra de las grandes obras realizada por los Austrias es la Colegiata de San Isidro. Catedral provisional de Madrid hasta que se inauguró la Catedral de la Almudena. Fue realizada por los Jesuitas entre 1622 y 1664, y mandada construir a los escultores Pedro Sánchez, el Hermano Francisco Bautista y Pedro de la Torre durante el reinado de Felipe IV. Los terrenos sobre los que se asienta fueron cedidos por  Leonor Mascareñas y la colegiata fue financiada con el dinero que donó, a su muerte en 1603, Doña María de Austria. Era tanto el dinero que dejó a la orden, que todavía en el siglo XIX quedaban 4 millones de las antiguas pesetas por gastar.

Juana de Austria, hija de Carlos I y de Isabel de Portugal,   quedó huérfana de madre a los cuatro años y fue encomendada a Leonor de Mascareñas.

El príncipe Carlos fue el primogénito del príncipe Felipe, futuro Felipe II, y de su primera esposa y prima hermana, María Manuela de Portugal, hija de Juan III de Portugal y de Catalina, hermana menor de Carlos I. Nacido en 1545. Como consecuencia del matrimonio consanguíneo de sus padres nació con trastornos físicos y psíquicos. Pasó su infancia en Alcalá de Henares  al cuidado del aya portuguesa Leonor de Mascarenhas, quien siguió para su educación las instrucciones enviadas desde Bruselas por su abuelo, el emperador Carlos I, pues la relación con el padre en esos años fue prácticamente inexistente. En 1549 se trasladó a Toro,  Zamora, junto con el aya y la infanta Juana, quien en 1552 marchó a Portugal para contraer matrimonio.



Leonor de Mascarenhas

Noble portuguesa muerta en 1584. Dama de honor de Isabel de Portugal (1503-1539), a quien acompañó desde su matrimonio con su primo Carlos I (1516-1556; Carlos V de Alemania, 1519-1556), en la Sevilla de 1526, hasta el fallecimiento de la emperatriz. Persona de confianza de la Casa Real española, se le asignó, entre otros cargos, el cuidado del príncipe Felipe (futuro Felipe II, 1556-1598), n. en Valladolid el 21-V-1527, y de su hermana María, un año menor, aunque oficialmente este cometido siempre perteneció a la española Inés Manrique. Aunque el príncipe tuvo varios tutores que, por deseo paterno, se caracterizaron por su austeridad y dureza (destacando entre otros Juan Martínez Silíceo, ayo y confesor; Cristóbal Calvete de Estrella, de quien Felipe aprendió latín y griego; Honorato Juan, su profesor de matemáticas y arquitectura; Juan Ginés de Sepúlveda, maestro de geografía e historia, y Juan de Zúñiga), fueron, sin embargo, su propia madre y Leonor de Mascarenhas las que, con mayor humanidad, se encargaron desde su más tierna infancia de enseñarle como vernácula la lengua portuguesa y otras costumbres domésticas. Tras la muerte de la emperatriz a la edad de treinta y seis años, Leonor de Mascarenhas continúo sirviendo en la Corte con el afecto de todos sus componentes. Cuidó de las infantas María, futura esposa de Maximiliano II (1564-1576), y Juana, quien con el tiempo casó con Juan de Portugal. En 1543 contrajeron matrimonio Felipe y María de Portugal; fruto del mismo nació don Carlos (1545-1568). La infanta Juana, hermana de Felipe, y Leonor de Mascarenhas fueron las encargadas del cuidado del príncipe, primero en Alcalá de Henares y después en Toro. Don Carlos, tristemente famoso por padecer una enfermedad degenerativa que desencadenó su reclusión en la torre del castillo de Arévalo, lugar donde pereció el 24-VII-1568 tras un largo periodo en el que se negó a ingerir alimento alguno, fue apartado del cuidado de su tía y de Leonor a la edad de nueve años, siendo encomendada su educación a un nuevo ayo, García de Toledo. En sus últimos años de vida, Leonor de Mascarenhas fue perdiendo responsabilidades en la Casa Real y su figura fue haciéndose cada vez menos relevante en la Corte.


En Alcalá de Henares, 

Convento de Carmelitas Descalzas de La Concepción o ‘De La Imagen de Alcalá de Henares, que era el antiguo palacio del marqués de Lanzarote, y que fue fundado en 1563 por Sor María de Jesús Yepes en colaboración con Santa Teresa de Jesús, bajo el patronazgo de Leonor de Mascareñas. La portada, el claustro y la excepcional escalera son obra de Alonso de Covarrubias.
Santa Teresa de Jesús fue priora de la Comunidad durante tres meses en 1567, en una de las muchas visitas que hizo al convento. Y en tres ocasiones fue priora de este convento Sor Luisa de Belén, hermana de Miguel de Cervantes.


viernes, 3 de febrero de 2012

El contador Alonso Álvarez de Toledo. El monasterio Bernardo de Nuestra Señora del Monte Sion de Toledo.


 La Hermandad de Nuestra Señora del Monte Sion se encuentra en este monasterio en la Calle Iglesia de Santo Tomas Apostol. En el camino de la Puebla de Montalbán.



En consonancia con la estrategia común de su grupo social de judeo conversos, uno de los fines del Contador era la incorporación de hecho y de derecho a la nobleza de sangre. y para ello Alonso Álvarez realizó importantes obras piadosas.

Fundaron él y su mujer dos monasterios, el de San Bernardo Extramuros de Toledo y el de Santa Clara en Madrid respectivamente, donde ambos fueron enterrados, cada uno en el de su propia fundación, el contador en 1457 y su viuda en 1472.

En la Biblioteca de la Real Academia de la Historia existe una interesante descripción de estos enterramientos de la familia en el monasterio de Monte Sión realizada a fines del siglo XVI que dice así:

Sepulcro en el monasterio de Nuestra Señora de Montesion. Dice que fue fundado por Alfonso Álvarez de Toledo, contador mayor de Juan II, quedando sus sucesores como patronos. Deste Alfonso Álvarez descienden los caballeros del apellido de Toledo, moradores en Madrid, en la parroquia de Sanctiago. 

El dicho Alfonso Álvarez es sepultado en la capilla mayor de la pared del Evangelio en el primer túmulo de alabastro, muy ricamente labrado, a lo antiguo, con muchos escudo de jarras con flores de açucenas, y dize el letrero del: Este sepultura es de Alfonso Álvarez de Toledo, contador rey,que fundó e edificó esta yglesia e sepultura e se acabó en el año de 1433 e finó en el año de 14[ ] . 

Aquí fecho de advertir que como el mismo acabó todo en sus días, dexó lugar en la piedra en el segundo reglón para que se añadiese el año en que Dios le llebase de esta vida, que fue reynando el rey don Enrique el quarto cuyo reino començó en el año de 1454 porque fue su contador mayor como lo avía sido del padre y sus herederos y los religiosos descuidáronse y quedó con esta imperfeción e lletrero. 

En una sepultura de la parte de la Epístola frontero de la del padre está enterrado su hijo don García de Toledo, obispo de Astorga, que fundó en Madrid, frontero del Alcázar, el hospital de Sancta María de Campo de Rey, y no tiene letrero que manifieste el tiempo de su muerte, sino una escultura del obispo de rodillas orando. En el suelo junto a la sepultura del obispo está enterrada su madre, y por averse reparado y luzido la yglesia en el año de 1583 no ay cosa que pertenezca a ella. 

En la pared de la parte del Evangelio esta otro túmulo tan rico como el de Alfonso Álvarez junto al suyo, lleno de escudos, con insignias de sendos leones, orlados de cruzes cuyo letrero dize estas palabras. Esta sepultura es de Luis Núñez de Toledo, arcediano de Madrid, patrón de este monasterio, nieto del Contador, que fino a 18 de Septiembre de 1566 años, pero es de advertir que el está enterrado en Sancta Clara de Madrid auque se mandó enterrar en esta iglesia.

El Monasterio Cisterciense del Monte Sión (San Bernardo) es una comunidad de hermanos cistercienses, fundación del Monasterio de Santa María de Huerta, Soria. La Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia proviene de la tradición monástica de vida evangélica expresada en la Regla de Monasterios de san Benito de Nursia. Los Fundadores de Císter dieron a esta tradición una forma peculiar, cuyos ideales defendieron vivamente los monasterios de la Estrecha Observancia. En el año 1892 se unieron tres Congregaciones de la Estrecha Observancia y formaron una Orden que actualmente se llama: Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia.

La Congregación de Castilla o de la Regular Observancia de San Bernardo en fue consecuencia de una reforma, promovida por Martín de Vargas en el monasterio de Montesión de Toledo, con el fin de recuperar la pureza de la vida cisterciense y eliminar el orden comendatario, y autorizada por el Papa Martin V mediante Bula del 24 de octubre de 1425 y por la que se segregan de la jurisdicción del Capítulo General del Cister, monasterios cistercienses de Castilla, Galicia, Asturias y León, lo que no sucedería con la Congregación de Navarra y Aragón.


Martín de Vargas fue un cisterciense y teólogo español que nació en Jerez de la Frontera, Cádiz. Viajó a Italia y pasó gran parte de su vida en el monasterio jerónimo de Santa Cecilia en Roma y fue confesor del papa Martín V.

Regresó a España por circunstancias desconocidas y vivió en el monasterio de Piedra, con el pensamiento puesto en la elaboración de una reforma de la orden cisterciense cuyas costumbres se habían relajado bastante y no cumplía con estricta norma la regla. El papa Martín V le dio permiso en 1425 para construir un edificio que sirviera de reunión y trabajo a los monjes cistercienses que así lo solicitaran, para discutir sobre la reforma. Fue así como se fundó el monasterio de Montesión, en Toledo, donde se estudió y gestionó la reforma española llamada de la Congregación de Castilla, que agrupó a todos los monasterios de la Corona de Castilla.

En 1430, el rey Juan II de Castilla y el obispo de Palencia don Gutierre le nombraron abad del Monasterio de Santa María de Valbuena en la provincia de Valladolid, para que impusiera allí la reforma que se extendería por toda Castilla.

El regreso de la Ciudad Eterna lo sitúan los historiadores hacia mediados de 1426. Se encaminó directamente al monasterio de Piedra. «Gozosísimo el Venerable Martín de haber conseguido quanto deseaba, dio la vuelta a España y su presencia sirvió de mucho consuelo a los compañeros que noticiosos del feliz suceso de su pretensión, se llenaron de santa alegría y no pensaron más que en poner en ejecución su piadoso designio».

En vez de abandonar todos juntos el monasterio de Piedra, nuevamente nombraron a Martín de Vargas para que en compañía de otro monje buscase el lugar apto para iniciar en él la reforma. Después de recorrer varios parajes con éxito infructuoso, al fin se dirigieron a Toledo donde el reformador contaba con un amigo íntimo, el canónigo y tesorero de la catedral de Toledo don Alonso Martínez. Se ofreció a ayudarle económicamente con 600 florines, si se decidían a fundar en las inmediaciones de la ciudad.

«Ese día anduuo el dho thesorero con el dho fray Martín por muchas partes de la ciudad buscando lugar en el qual pudiese edificar una hermita y ultimamente despues de muy cansados le trajo el dho thesorero al valle que dicen Hâdahallete que confina con Pena ventosa el qual era todo poblado de viñas y arbolada, es un cerro bien alto y está saliendo por la puerta de S. Martín de la dha ciudad a la mano derecha ribera del río desta otra parte del a media legua pequeña de la ciudad».

«El thesorero pregunto al dho fray Martín si le contentaua aquel lugar, aquel le respondió hic requien meam in saeculum saeculi hic habitado quoniam elegi eam, el qual dicho tesorero compro la mayor parte de aquel heredamiento el qual enteramente posee oy el dho monesterio y traxo maestros y comenzaron abrir los cimientos y el dho thesorero puso por su mano la primera piedra a XXI de enero dia de sancta Agnes el año de MCCCXXVII. En este lugar, en la falda del cerro,  parece que había ya una ermita de dedicada a la Virgen.

El monasterio se comienza a edificar el 21 de enero de 1427 acabándose gracias a los donativos del Contador. La fundación de la iglesia fue el 2 de abril de 1431 y construida en estilo gótico. La capilla mayor fue rehecha en 1485 por el obispo de Astorga, hijo del Contador. En 1494 se reedifica el claustro por el canónigo de la Catedral Francisco Álvarez de Toledo. La capilla de La Visitación, junto a la cabecera de la iglesia, fue fundada y construida en 1463 por el canónigo de Toledo y arcediano de Madrid don Luis Núñez de Toledo, hermano de la segunda mujer del Contador. Aquí consigue que en 1471 se traigan las reliquias de San Raimundo, fundador de la orden de Calatrava, abad de Fitero- Navarra-, desde Ciruelos, Toledo.

En la villa de Ciruelos, próxima á Toledo, descansó en el Señor el día I5 de Marzo de 1163. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia del mismo pueblo. Aquí permaneció hasta el de 1468, en el que don  Luís Núñez, canónigo de la santa iglesia de Toledo y arcediano de Madrid, trasladó los sagrados restos del santo abad Raimundo al monasterio de Monte-Sión de la misma ciudad de Toledo, en virtud de bula especial que ad hoc obtuvo del papa Paulo II, y los colocó en una capilla propia suya, donde se conservaron hasta el año 1590, en que Fray Marcos de Villalba, general que fue de la Orden, siendo abad de Fitero, trasladó las  reliquias a un suntuoso sepulcro, que mandó labrar cerca del altar mayor, al lado de la Epístola, con la correspondiente y aclaratoria inscripción. Fray Marcos se apropia de parte de las reliquias que da a Fitero. En 1721 las Reliquias de distribuyen entre los monasterios de Monte Sión- hoy en la capilla del Ochavo de la Catedral-, las monjas Calatravas de Madrid- trasladadas al convento de Calatravas de Morazarzal-, las monjas de san Clemente de Toledo y las monjas de San Felices de Burgos.

El padre Jerónimo de Mascareñas, Lisboa, 1611-Segovia, 1672. Caballero de Calatrava,  fue el gran impulsor de la elevación a los altares del fundador de la orden de Calatrava a mediados del siglo XVII. Escribe libros sobre la Orden y es el recopilar y copista de los documentos de esta Orden, y de gran parte de los documentos de los reinados de Felipe III y Felipe IV, amén de otros libros de política, geografía e historia que ahora se encuentran en la Colección Mascareñas. Cincuenta volúmenes que están en la Biblioteca Nacional de Madrid.  Escribe    y una biografía de don Raimundo publicado en 1653. Autor de Campaña de Portugal por la parte de Estremadura el año de 1662, que  se publicó en Madrid un año más tarde. Con su hermano Pedro de Mascareñas, interviene en algunas de las diligencias para el expediente de ingreso del pintor Diego Velásquez en la orden de Santiago, con informe positivo. La documentación de este expediente se conserva en parte en el AHN y en el Archivo del Tribunal de la Órdenes.

María Zapata y Mendoza, V condesa de BARAJAS, X condesa de Coruña del Conde, X vizcondesa de Torija, III marquesa de la Alameda. Casa primero con Pedro Zapata, su tío, hijo del los II condes de Barajas, Con sucesión. Después con don Pedro Mascarenhas, II marqués de Montalvão en Portugal, muere en 1675, sin sucesión.

El 15 de marzo es la fiesta de san Raimundo de Fitero Abad fundador del monasterio de Fitero –Navarra- y fundador de la Orden Militar de Calatrava.


La amistad de Martín de Vargas, fundador del monasterio de Montesión de Toledo, con el canónigo y tesorero de la catedral de Toledo don Alonso Martínez provenía de cuando su estancia en Roma. Algunos quieren dar a entender que el motivo de dirigirse a fundar a Toledo fue porque era oriundo de esta ciudad. Razón poderosa para pensar lo contrario: de haber sido oriundo de Toledo, jamás hubiera ido a fundar a aquellas tierras, porque sabia muy bien que ningún profeta es bien visto en su propia tierra. Ya hemos demostrado su procedencia de Jerez de la Frontera, aunque está fuera de duda que sus ascendientes lejanos provenían de tierras toledanas.

Edificada una pobre ermita y unas celdas contiguas, para que sirviesen de habitación a los monjes, mientras se elevaba el edificio del monasterio. Martín de Vargas fue elegido Prior y Reformador del incipiente eremitorio.

Estos santos varones comenzaron a hazer vna vida santísima en la ermita de nuestra Señora de Monte Sion cuyo nôbre se le dio porque assí como del Monte de Syon salió la ley dada a los Israelitas, assí de esta casa salió la ley y las definiciones de la regular observancia de Císter en España, y fue tal la fama y opinión de su santidad, que los fieles comenzaron a hazerles muy largas limosnas y a visitar la ermita tomando grande deuocion con nuestra Señora de Monte Syon por cuya intercesión el Señor ha hecho muchos milagros y los haze cada día, sanando coxos y mancos y librado a otros del captiuerio y peligros de muerte y enfermedades mortales e incurables.

Don Álvaro de Luna quiso engrandecer pero los monjes no quisieron aceptar. Efectivamente, don Álvaro de Luna, con toda su autoridad de valido preponderante por aquellos tiempos en Castilla, no logró vencer la resistencia de aquellos monjes, opuestos tenazmente a que su casa desentonara de los principios de santa pobreza en que la habían concebido.

En 1438 muere Martín de Vargas.

Monasterio e iglesia de Santa maría de Montesión sufrieron reformas en los siglos XVI, XVII y XVIII.



La antigua finca de Don Tirso, situada a pocos kilómetros de Toledo ocupa los mejores cigarrales de la Vega del Tajo. Los frailes del Císter la recibieron en herencia hace ahora dieciséis años. O mejor, recuperaron su propiedad, perdida en 1835 por la desamortización de Mendizábal. En realidad, esta vega fue escogida por los cistercienses en 1428 como cuna en Castilla de esta congregación, surgida de una reforma de la orden de Cluny, en 1098. Durante los siglos XV, XVI y XVII se va construyendo en este lugar un monasterio, de estilo herreriano y sin gran valor artístico, conocido como de San Bernardo o de Montesión.

Monasterio de Santa María de Montesión de Toledo. Cistercienses. Bernardos. Aunque hoy día es conocida con el nombre de Congregación de Castilla, al principio se la llamó LA OBSERVANCIA DE ESPAÑA, añadiendo o anteponiendo el genérico de cisterciense, posteriormente, prevaleció el de CONGREGACIÓN, o SAGRADA CONGREGACIÓN DE SAN BERNARDO Y OBSERVANCIA DE CASTILLA, también se la denominó CONGREGACIÓN DE MONTESION, y más comúnmente, los BERNARDOS. 


Con los años, la comunidad pasa sus momentos malos. En 1812 y 1820 sufre sendas exclaustraciones, y en 1835, con la desamortización de Mendizábal, el convento pasa a propiedad particular. En una época la iglesia es utilizada como lagar. En los años veinte, la marquesa de la Unión de Cuba, propietaria entonces, se toma interés por el lugar y repara y mejora notablemente los jardines al tiempo que restaura en lo posible el edifico, que en la guerra sirve como hospital de sangre y campo de concentración. Al final de la misma, Tirso Rodrigáñez Sánchez Guerra, administrador hasta entonces, la alquila primero y la compra después. Habilita el convento como palacio y da trabajo en la finca a 34 familias, que cuidan los olivares y los frutales.

En el año 1966 fallece don Tirso sin herederos y decide devolver el monasterio a sus primitivos propietarios, a quienes se lo deja en herencia, junto con 620 de las mil hectáreas que ocupa la finca. El resto del terreno queda para una fundación benéfico-agrícola y una pequeña parte para el albacea testamentario, José Gambín. El 13 de noviembre de 1970, la comunidad cisterciense de Santa María de Huerta, en Soria, toma posesión del monasterio y su entorno. A partir de entonces se plantean los frailes qué hacer con la finca o realidad material de que disponen para alcanzar, sus fines superiores, según la expresión que prefieren. La comunidad está metida en fuertes gastos por las reparaciones de su monasterio de Santa María de Huerta y también hace falta dinero para acondicionar mejor el de San Bernardo, que, al parecer, aspiran a convertir en el centro de formación de la orden en España.

El albacea testamentario que había heredado un pequeño trozo de la finca, consiguió, sin recalificar el terreno ni aprobar plan parcial, venderlo por parcelas a diez compradores que edifican en ellas sus chalés. El Ayuntamiento concede licencias de obras, pese a las irregularidades arriba reseñadas.

Los cistercienses deciden hacer lo mismo. Acotan una zona de cerca de sesenta hectáreas y realizan una parcelación de la misma, que incluye el trazado de carreteras interiores. Son 69 parcelas a vender en una primera fase y 34 en una segunda. Sus extensiones varían entre los 3.000 y los 4.000 metros cuadrados.

miércoles, 29 de abril de 2009

Fue, en Madrid, el hospital de Santa Catalina de los Donados.

Localización del hospital de Santa Catalina de los donados en el plano de Texeira de 1656. La casa que vemos en el centro de la Plaza es la del mayorazgo que fundaron Gabriel Olivares y su esposa Teresa Núñez de Pisa.



Oratorio del Santo Niño del Remedio. En 1917 sobre el solar de la antigua iglesia del Hospital de Santa Catalina de los Donados, se construyó el oratorio actual, una pequeña capilla compuesta de tres cuerpos. En su interior se encuentra la imagen del Santo Niño del Remedio, una talla muy venerada por los fieles durante la celebración de la nochebuena, pues es costumbre depositarla en una cuna para su adoración.
Desde Santo Domingo por la Costanilla de los Ángeles se llega a una pequeña plaza, Santa Catalina de los Donados donde comienza la calle de Los Donados. En la esquina de la plaza con la calle se encuentra el oratorio del Santo Niño del Remedio. Siguiendo la calle de Los Donados nos encontramos con la calle Arenal, que en algún momento perteneció al viejo arrabal de San Martín. Por la calle de La Priora y la de la Costanilla de Los Ángeles llegamos a la plaza de Isabel II, los Caños del Peral que vemos en Texeira. La calle de la Priora va de la costanilla de los Ángeles a la calle de los Caños.
Se refiere a la priora del convento de Santo Domingo el Real. Esta calle se abre en la extensa huerta que Alfonso VIII regala a su esposa Leonor de Plantagenet y conocida como Huerta de la Reina, luego de la Priora. A mediados del siglo XIII, Fernando III dió a la priora del convento de Santo Domingo el Real esta huerta que ocupaba las ahora plazas de Oriente y de Isabel II pasando a llamarse Huerta de la Priora. Felipe II compra las huertas y casas de la Huerta de la Priora para construir la plaza y el jardín de la Priora, donde se cultivaban plantas medicinales.
El convento de Santo Domingo, orientado hacia la entonces Plazuela de Santo Domingo, se extendia hasta la actual plaza de Isabel II y compartía manzana con el convento real de Santa María de los Ángeles, de aquí el nombre de la citada Costanilla de los Ángeles, antes calle de los Ángeles que cerraba la manzana. El convento de los Angeles fue derribado en 1838. Había sido fundado en un solar de su propiedad por Leonor Mascareñas, aya de Felipe II y del príncipe Carlos, en 1564. Estuvo hospedada Santa Teresa de Jesús. Un incendio en 1617 destruo gran parte de sus celdas, y las monjas se acogieron en el vecino de Santo Domingo, para ello se rompre la pared que los separaba. Quiso su fundadora que la comunidad fuera de religiosas franciscanas de Santa Clara, y para tal efecto, trajo a nueve religiosas del convento de Santa María de Jesús de Ávila. La primera misa se dio el 7 de diciembre de 1564. El convento era de patronato real, puesto que tras la muerte de doña Leonor en 1584 -la cual acabó profesando en el convento- legó el patronato al rey y a sus descendientes. Desde el punto de vista de su arquitectura, se trataba de un edificio poco notable y de reducidas dimensiones. De su iglesia, terminada en 1586, destacaba la portada, en donde se podía ver una estatua de la Virgen con el Niño en brazos coronada por dos ángeles, obra de Juan Revenga. En su interior resultaba interesante el altar mayor, el cual constaba de tres cuerpos con columnas corintias, así como algunas pinturas de Francisco Ricci, que representaban a la Santísima Trinidad, Santa Lucía y San Lucas. El convento fue demolido tras la desamortización de 1836, construyéndose en su lugar un edificio de viviendas.
En 1218, dos frailes dominicos -posiblemente Pedro de Madrid y Suero Gómez- decidieron fundar en la villa de Madrid un monasterio de la orden de Santo Domingo sobre un terreno que para tal efecto les había sido cedido extramuros, junto a la puerta de Balnadú. Según la tradición en un principio la comunidad era masculina, pero a los pocos meses, llegó a Madrid el propio Santo Domingo de Guzmán y dispuso que la congregación fuera de religiosas, siendo aprobada definitivamente por una Bula de Honorio III en 1220. La advocación de este convento fue en un principio la de Santo Domingo de Silos, pero una vez canonizado el de Guzmán, las religiosas la cambiaron a su fundador. El convento, que debió ser en un principio pequeño y humilde, no tardó en obtener el patronato de los monarcas castellanos, quienes mediante la concesión de numerosas donaciones y privilegios convirtieron a Santo Domingo en uno de los conventos de religiosas más importantes del reino. Así, entre muchos otros, Alfonso X costeó las obras del nuevo edificio en 1258, Sancho IV la eximió del pago de montazgos y portazgos, Enrique III ayudó a levantar la capilla mayor, y Felipe II mandó hacer el coro. La vinculación por tanto con la Casa Real fue constante; así, en este monasterio estuvieron entre otras las sepulturas de la infanta doña Berenguela; hija de Alfonso X, la infanta doña Constanza; nieta de Pedro I "el Cruel", el propio Monarca citado y su hijo Juan, padre de la infanta Constanza y durante cuatro años la del príncipe Carlos, hijo de Felipe II. Además, según la tradición, también estuvo enterrado el rey Pedro I, cuyos restos se dice que fueron trasladados en 1444 desde la Puebla de Alcocer por su nieta, la anteriormente citada doña Constanza, que además fue priora del monasterio hasta su muerte en 1478. También estaba en este convento la pila en que fue bautizado Santo Domingo, y que desde Felipe IV fue la utilizada para bautizar a miembros de la familia real. Los sepulcros de Pedro I y doña Constanza fueron trasladados al museo arqueológico Nacional. En cuanto al edificio, debió ser uno de los conventos más grandes que tuvo Madrid. Sobre todo destacaba su iglesia, reedificada en 1612 por mandato de Felipe III, y a la que se accedía a través de una portada formada por tres arcos de medio punto. En el interior, resultaba muy interesante la disposición de sus dos naves, paralelas, situándose la capilla mayor en una de ellas. Durante la guerra de la independencia, la comunidad fue suprimida y el convento sirvió de cuartel de zapadores del ejército francés, quienes ocasionaron cuantiosos daños en el edificio, entre ellos el incendio de su archivo. En 1814 Fernando VII volvió a restablecer la comunidad, y él mismo se encargó de sufragar los gastos ocasionados por la reparación. Situado en la cuesta de Santo Domingo, iglesia y convento fueron derribados durante los años del sexenio revolucionario, si bien es cierto, que desde los últimos años de la monarquía de Isabel II ya se estaba pensando en su demolición; así, en 1865 fue presentado al Congreso un proyecto de ley proponiendo su abandono. No obstante, no fue hasta el 9 de agosto de 1869 cuando se procedió a su derribo. Su lugar lo ocupo la llamada plaza de Santo Domingo donde se sitúo un mercado de flores. En 1920 se construyó un aparcamiento que ocupaba la mitad de la antigua plaza. Tras casi un siglo de cambios, en febrero de 2006 comenzaron las obras de demolición para convertir el aparcamiento en una plaza peatonal. Obras que ya terminaron, cosa a veces insólita en Madrid. el monasterio de Santo Domingo el Real, de las MM. Dominicas, está ahora en la calle Claudio Coello, nº 112. Es un sencillo edificio de ladrillo rojo, que comenzó a construirse en 1879 por el arquitecto Vicente Carrasco, en solares que ya habían pertenecido a la comunidad y que había comprado don Francisco Maroto. Se inauguró este nuevo Monasterio en 1882. En la guerra civil de 1936 fue muy dañado, por lo que fue restaurado en 1943. Aquí se encuentra ahora la pila de Santo Domingo de Guzmn que sigue su utilizándose para los bautizos de príncipes e infantas.
Vista de los conventos en el siglo XIX y de la fuente existente en la plaza de Santo Domingo. Se aprecia los arcos de medio punto correspondientes a la lonja que estaba orientada a la plazuela de Santo Domingo. En esta Plaza terminaba la cerca de Felipe II y aquí estaba la puerta de Santo Domingo.
Con el número XXXII se recoge en el plano de Texeira la manzana que acogía al convento de Santo Domingo y al de los Ángeles. La plaza inmediata situada al norte de ambos es la de Santo Domingo. En ella podemos ver una fuente, derribada en los años setenta del siglo XIX, y unas pequeñas construcciones que corresponde a los puestos de carne propiedad del convento de Santo Domingo y que alquilaba.

Fue fundado en 1460 por Pedro Fernández de Lorca, tesorero del rey Juan II y secretario de Enrique IV. Situado en la calle y plaza de su mismo nombre, su misión era la de atender a doce hombres ancianos que ya no pudiesen valerse por sí mismos. A cambio, los ancianos deberían rezar treinta y tres responsos diarios por el alma del fundador. El nombre de `donados`, le viene de la vestimenta que llevaban los doce ancianos, y que era la destinada a las personas que habiendo entrado en una orden religiosa no habían profesado. Estuvo bajo el patronato del prior de San Jerónimo del Escorial. Santa Catalina de los Donados sobrevivió a la reducción de hospitales ordenada por Felipe II en 1566 -materializada en 1587-, y estuvo en funcionamiento hasta que en 1856 fue transformado en Hospital de Ciegos dependiente de la beneficencia provincial, trasladándose en 1889 a Vista Alegre. Fue demolido el 24 de diciembre de 1893, y en su lugar se construyó en 1917 el oratorio del Santo Niño del Remedio, aprovechando para ello parte del antiguo hospital. El Oratorio está presente en la historia de la devoción religiosa de la villa de Madrid. El encuadernador Pedro Martín Mazarruela, que vivía en el número 4 de la calle, compró a finales del XIX una imagen que vendía una señora de la zona por cien pesetas e improvisó un altar en la trastienda de su taller. Marrazuela empezó a rezar con sus allegados un rosario todos los viernes y pronto el boca a boca hizo crecer el peculiar culto creado de forma “casera”. Más tarde empezaron incluso a sacar al Niño del Remedio en procesión y ante tal fervor popular el obispado decidió construir la actual capilla en 1917.

domingo, 18 de mayo de 2008

Madrid, Villa y Corte. San Isidro y Santa María de la Cabeza. Patronos de Madrid.

Real Colegiata de San Isidro. Calle de Toledo 37.
El templo ocupa el solar de la Casa de Los Vera, donde vivieron San Isidro y Santa María de la Cabeza y donde excavó una cueva y un pozo, cuya agua era muy saludable y curaba enfermedades de personas y animales. El primer testimonio escrito de este pozo se debe a Fray Domingo de Mendoza, introductor de la Causa de San Isidro, quien el 17 de abril de 1597 fue a las casas de los herederos de Francisco de Vera y en ellas visitó el pozo que abrió el Santo, y vio que estaba en el zaguán de dicha casa, luego entrando por las puertas de la calle, sobre mano derecha, metido en la pared. Quintana recoge unos años más tarde, en 1629 que la Casa de los Vera se engloba dentro del edifico del Colegio Imperial, permaneciendo visibles la cueva y el pozo. Robello y Vasconi, lo cuenta en verso de este modo:
La calle que ahora se nombra de Toledo, era entre tanto un páramo improductivo, un erial despoblado; mas Isidro portentoso, aguas potables llevando, fecundó aquel terreno, que pronto se vio poblado, no faltando aguas tan puras, y aun de sequía en los años.
La Real Colegiata de San Isidro tiene su origen en la iglesia dedicada a los Santos Pedro y Pablo por la Compañía de Jesús en 1567, con planos del jesuita Bartolomé Bustamante. A su lado surge el Colegio de la Compañía, fundado en 1603 por la Emperatriz María de Hungría, hermana de Felipe II, y que dio el apelativo de imperial a estos Estudios.
En 1622, año de la Canonización de San Isidro y San Francisco Javier entre otros, se puso la primera piedra de la iglesia actual, que pasó a llamarse de San Francisco Javier. Fue proyectado por Pedro Sánchez y continuado por Francisco Bautista, quien sigue el modelo de la Iglesia del Gesú en Roma. La mayor dimensión de esta iglesia hace que el pozo y cueva de la Casa de los Vera queden dentro de la que existía, exactamente bajo el altar de la planta ovalada que fue construida 1671. La capilla se sitúa en la nave del Evangelio del templo, hoy dedicada a la Inmaculada.Se trata de la Iglesia del antiguo Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, construida entre 1622 y 1664 por los arquitectos jesuitas Pedro Sánchez y Francisco Bautista.Ya el primer colegio jesuita fundado en 1564 sobre este mismo emplazamiento –y cuyo solar había sido cedido a la Compañía por doña Leonor Mascareñas, dama de la emperatriz Isabel y de doña María de Portugal- tuvo una primera iglesia bendecida el 23 de enero de 1567 con la advocación de San Pedro y San Pablo. El acontecimiento clave para la construcción de la actual iglesia, y del vecino Colegio Imperial –actual Instituto San Isidro-, fue la enorme fortuna que la Emperatriz doña María de Austria dejó a la Compañía de Jesús tras su fallecimiento en 1603, con el propósito de que reconstruyeran de nueva planta todo el complejo.Tras un largo litigio entre los diversos herederos de la emperatriz, el proyecto de la nueva iglesia fue realizado en 1620 por el arquitecto jesuita Pedro Sánchez, dos años después comenzó las obras y se encargó de su dirección hasta 1633. A partir de este momento se hizo cargo de la construcción el también jesuita Francisco Bautista y el arquitecto Melchor de Bueras, hasta su conclusión en 1664. Tan dilatada obra no impidió que la iglesia fuera consagrada el 23 de septiembre de 1651 por el Nuncio Julio Raspelosi, bajo la advocación de San Francisco Javier.Tras la expulsión de los jesuitas en 1767 la iglesia se transformó en colegiata, cambiando su advocación a San Isidro, y pasando a albergar desde ese momento los restos del Santo Patrón madrileño y su esposa, Santa María de la Cabeza.Con la creación de la Diócesis de Madrid Alcalá el 7 de marzo de 1885, la colegiata se convirtió en Catedral provisional de Madrid, rango que ostentó hasta que en 1993 se acabaron las obras de Nuestra Señora de la Almudena, volviendo a recuperar el título de colegiata. En cuanto al edificio, se trata de la iglesia más monumental del barroco madrileño. Para la realización del proyecto, Pedro Sánchez siguió el modelo adoptado en la iglesia del Gesú de Roma, esto es, una planta de cruz latina de una sola nave, con capillas laterales, crucero y cúpula. En el exterior destaca su fachada monumental, labrada en granito y compuesta por un cuerpo central de cuatro columnas corintias, flanqueado por dos pilastras del mismo orden a cada lado. Sobre este cuerpo, se levantan dos torres de planta cuadrada que no se llegaron a terminar.El templo resultó muy dañado por un incendio ocasionado en 1936, destruyendo buena parte de sus capillas interiores, así como innumerables obras de arte de incalculable valor. El fuego también afectó a las cubiertas, que acabaron por hundirse en su mayor parte. Estos hechos motivaron que tuviera que ser reconstruida en la posguerra por el arquitecto Javier Barroso, quien realizó algunas alteraciones respecto al edificio original, entre ellas, la culminación de las torres que habían quedado inacabadas.



Las verbenas en Madrid, son la fiesta popular que acompaña las celebraciones religiosas.
San Isidro, celebrado el 15 de mayo, y su esposa Santa María de la Cabeza, celebrada el 9 de noviembre, son los Santos Patronos de Madrid.





















Iván de Vargas, amo de San Isidro; tuvo unas casas en la calle del Almendro, en las que se conservaba "un aposento bajo con su chimenea a lo antiguo, en que se cree vivió el bendito Santo", y otras en la calle del Doctor Letamendi, enfrente de San Justo, en las que aún se puede leer un rótulo que recuerda su origen.
Enterramiento de San Isidro en la iglesia de San Andrés. La iglesia de San Andrés estaba situada en lo alto de la colina existente en el margen derecho del barranco de San Pedro, junto a la Puerta de Moros. En su cementerio, que ocupaba todo el espacio hasta la muralla y una parte del flanco occidental de la iglesia, estuvo enterrado San Isidro. El hallazgo del cuerpo del santo y el deseo de encontrarle una ubicación digna fueron factores determinantes en el devenir arquitectónico del conjunto sagrado que con el tiempo se llegó a crear en aquel lugar. De fábrica gótico-mudéjar, careció de torre de campanario hasta la reconstrucción de 1656. El cuerpo incorrupto, enterrado casi a ras de tierra hacia el arranque de la costanilla de San Andrés, fue hallado en 1212 a causa de un desmoronamiento de tierras provocado por las aguas que desde allí, en torrentera estacional, vertían sobre el arroyo de San Pedro a través de la plaza de la Paja. Tras el hallazgo, su cuerpo fue trasladado al interior del templo, "cerca del altar de los bienauenturados Apóstoles, en vn nueuo y decente sepulcro". Es tradición que Alfonso VIII, que había sido favorecido por Isidro en la batalla de las Navas de Tolosa, ordenó construir "vna capilla antigua pequeña dentro de la mayor al lado del Evangelio (...) para colocar en ella el cuerpo del glorioso San Isidro". Descripciones posteriores sugieren que dicha capilla pudo haberse adosado al templo por su costado septentrional, quedando exenta sobre el solar de la futura Capilla del Obispo. El año 1656 se arruinó la capilla mayor y parte de la iglesia de San Andrés, por lo que se decidió que, al mismo tiempo que ésta se reparaba y se construía el campanario, se llevase a cabo el viejo proyecto de labrar capilla propia en la que alojar el cuerpo del santo; provisionalmente se le trasladó a la Capilla del Obispo. En la restauración del viejo templo éste mudó la orientación, quedando el presbiterio hacia occidente. La primera piedra de la nueva capilla se puso el 12 de abril de 1657, y la obra se concluyó en 1669: el cuerpo se llevó a ella el 15 de mayo, con procesión general, colocándolo dentro de un baldaquino en el retablo exento que había en el centro de la capilla. Duró allí hasta el 4 de febrero de 1769, cuando Carlos III lo manda trasladar, junto con Santa María de la Cabeza, al Colegio Imperial, hoy colegiata de San Isidro. La capilla de San Isidro estaba contigua a la iglesia de San Andrés, pero quedaba separada físicamente de ella mediante una reja. El proyecto era de Pedro de la Torre, que planteó un edificio anejo al templo, con dos cuadrados en planta -antecapilla y capilla propiamente dicha- alineados con la nueva cabecera de la iglesia. Es Monumento Nacional desde 1925. La iglesia y la Capilla de San Isidro quedaron enteramente destruidas en un incendio ocurrido en 1936, aunque se mantuvo intacto el exterior de la capilla. Provisionalmente, se acondicionó la antecapilla de San Isidro (tapiando el paso a la capilla) y la cabecera de San Andrés, orientando hacia el norte el conjunto. Posteriormente se construyó, sobre la cabecera original de la iglesia gótica, la casa rectoral y las dependencias parroquiales. La Capilla del Obispo se libró de las llamas no sólo por estar tapiada su comunicación con el templo, sino también -en palabras de Elías Tormo- por "ser la Capilla desconocida de los incendiarios, pues estaba habitualmente cerrada y su acceso desde la plaza de la Paja en nada indica que se trata de una iglesia".