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domingo, 23 de marzo de 2008

La Ermita de Nuestra Señora del Socorro. Loranca del Campo. Cuenca.

Imágenes de la Virgen del Socorro, correponden a la talla actual de la Patrona de Loranca y a la que fue quemada en la guerra civil.











Fotos tomadas en 2007 y 2008.
Presidiendo el pueblo, la ermita de la Patrona de Loranca es junto con la iglesia el otro gran centro de interés religioso. Celebrada su fiesta el 8 de septiembre, la fama de su devoción se remonta al siglo XVI. En el siglo pasado se atribuye a su intervención el que una niña perdida en el campo salvara su vida y según ella misma relató "porque una Señora la tuvo en su Casa".
La Fiesta de la patrona de Loranca se celebra el 8 de septiembre. Al día siguiente se sube su imágen en procesión a la Ermita. Su estancia en este lugar hasta el 15 de agosto es una buena razón para visitar la ermita y a la Virgen y rezar en el cementerio. El 15 de agosto la Patrona también en procesión baja al pueblo en donde permanece hasta el día 9 de septimbre. En los últimos años estas Fiestas Patronales se acompañan de las danzas de Moros y Cristinanos interpretadas por chicos y chicas de la localidad. De esta manera se ha recuperado una manera de festejar a la Virgen que estaba a punto de olvidarse.

La iglesia de Loranca del Campo























































































































Situada en el centro de la localidad, la iglesia; bajo la advocación de San Pedro ad Vincula-encadenado- el primer Papa, muestra en una de sus piedras esta marca de cantero. Loranca del Campo celebra su fiesta el 29 de junio, aunque la Iglesia lo haga el 1 de agosto. En la provincia de Cuenca las localidades de San Pedro Palmiches, Castillejo del Romeral y Villalpardo tienen sus iglesias bajo esta advocación.
La Iglesia conmemora el hecho histórico de la liberación de San Pedro, de la cárcel, por medio de un ángel. Fue encarcelado San Pedro por orden de Herodes, y los fieles oraban incesantemente a Dios para que librara al Jefe de la santa Iglesia. Sus súplicas fueron escuchadas. Mientras San Pedro, cargado de cadenas, dormía entre dos soldados, el ángel del Señor entró en la prisión y lo despertó, diciéndole: "Levántate presto". En el mismo instante, cayeron las cadenas de sus manos. El ángel condujo a San Pedro hasta la puerta que da a la ciudad, que se abrió ante ellos; avanzaron juntos hasta el final de una calle y el ángel desapareció, dejando al Apóstol lleno de admiración y agradecimiento ante favor tan grande. Fue en seguida San Pedro a llevar a los fieles la nueva de su liberación.