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domingo, 1 de marzo de 2026

El licenciado de Toledo llamado Alonso de Narbona

 Puede el licenciado de Toledo llamado Alonso de Narbona referirse al monasterio de Santo Domingo pero al de Toledo, al monasterio de Santo Domingo el Antiguo, o bien al monasterio de Santo Domingo el Real de Madrid? En la iglesia de este monasterio fundado en el siglo XI está enterrado El Greco. En siete días del mes de abril de 1614, falleció Dominico Greco. No hizo testamento. Recibió los sacramentos. Enterrose en Santo Domingo el Antiguo. Dio velas. Así queda registrada en el Libro de Entierros de Santo Tomé, su parroquia, la muerte del Pintor. En 1364, se funda en Toledo el monasterio de Santo Domingo el Real de monjas dominicas[1].  Podemos suponer que el tercer conde de Cervera se equivocara y se refiera al convento de Toledo escribiendo Madrid.



[1] Academia de Ciencias Históricas de Toledo. Monasterio de Santo Domingo el Real de Toledo.

domingo, 28 de febrero de 2021

Incautación de los bienes religiosos desamortizados. Monasterio Bernardo de Nuestra Señora de Monte Sión. Toledo

Ángela Franco. Doña Catalina Núñez, segunda esposa de Alonso Álvarez de Toledo, fundadora del desaparecido Monasterio de Santa Clara, en Madrid. Avatares históricos y consideraciones artísticas», Anales del Instituto de Estudios Madrileños (Madrid), LVII (2017), págs. 327-375

Varios organismos intervinieron en la incautación de los bienes religiosos desamortizados.

El Ministerio de Hacienda, a través de los intendentes, comisionados y contadores de arbitrios, se haría cargo de los bienes destinados a la amortización de la deuda, en tanto el Ministerio de la Gobernación, por medio de las comisiones civiles por el designadas, le corresponderían los objetos relacionados con las ciencias y las artes: bibliotecas, pinturas, esculturas, etc. Por su parte, los obispos se harían cargo de los objetos litúrgicos, vasos sagrados y ornamentos. 

Intervinieron asimismo la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que desempeñó un destacado papel en la salvaguarda del patrimonio cultural, y en menor medida, la Academia de la Historia y Sociedades Económicas . Los bienes muebles de monasterios y conventos se catalogaron en cuatro grupos diferentes según el destino determinado por las medidas legales: 1º. Los destinados a la venta: víveres, frutos, caldos, muebles de uso de la comunidad, aperos de labranza, adornos, ganados, utensilios de cocina, etc. 2º. Los bienes culturales artísticos y literarios constituidos por las pinturas, esculturas y bibliotecas de los conventos, adjudicados a los museos y bibliotecas públicas. 3º. Los objetos de culto y ornamentos sagrados que deberían ser entregados a las parroquias e iglesias abiertas. 4º. Los muebles de uso personal de los religiosos que, considerados como bienes particulares, podían entregárseles en el momento de su exclaustración .

Entre las actividades desarrolladas por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando figuró la creación de algunas comisiones en un escaso número de provincias, que funcionaron como asesoras de las comisiones civiles, aunque en Madrid, Toledo y Ávila fueron las que confeccionaron los inventarios. La formación de los inventarios no se verificó simultáneamente en todos ellos y tampoco concurrieron oportunamente los delegados de las autoridades civil y eclesiástica. 

A finales de octubre se habían realizado los inventarios de diecisiete conventos de Toledo y su partido. 

En algunos, como la Sisla y Monte Sión, emplazados extramuros de la ciudad, cuando se fue a tomar posesión de ellos, no se hallaron existencias de frutos en los almacenes ni objetos muebles; se habían vendido las caballerías, aperos de labranza, ganado lanar, etc. Eran considerados entre los más ricos, con gran número de tierras y elevadas rentas. El convento de los bernardos tenía propiedades en las provincias de Toledo, Cuenca y Guadalajara. La extensión de sus fincas se evaluó en unas 3.600 hectáreas y la renta en unos 50.000 reales anuales30. Según afirmaciones del comisionado aparecieron completamente desmantelados: “En el espacio de 15 días los frutos, granos y existencias han desaparecido. No queda más que el edificio y tierras incultas porque las labranzas las tienen arrendadas y tomado dinero por adelantado como aparece en los contratos celebrados. Han arrendado los pastos con fecha 1º de septiembre exigiendo a los arrendadores la mitad del importe a la firma del contrato por lo que sólo se podrá obtener la ganancia del valor de unos miserables muebles que los más infelices vecinos no quieren” . 

Ante las irregularidades e ignorancia de muchos empleados del gobierno para controlar la enajenación de los bienes artísticos de los conventos, la Academia de San Fernando adquiere protagonismo para solucionar la caótica situación. La mayoría de los organismos culturales, la prensa y el propio Gobierno coincidían en afirmar que la riqueza cultural de los monasterios y conventos era considerable. Revista Española se refería en 1835 a que las riquezas en escultura, pintura y manuscritos eran numerosas y muy apreciadas por los extranjeros que acudían no sólo a estudiarlas y copiarlas, sino también a sustraerlas para exportarlas a sus países. Sin embargo, más que la calidad de muchas obras, era la cantidad la que imperaba, aunque, por diversas razones, algunos de los objetos más valiosos no llegaron a manos del Estado. No hay que olvidar las ventas clandestinas de obras a comisiones extranjeras así como a particulares y la entrega de otras a las iglesias que permanecieron abiertas. 

El Ministerio del Interior a instancias de la Academia, ordenó la creación de comisiones artísticas dependientes de ella, con la finalidad de que recorriesen las provincias y averiguase la riqueza artística que había sido transferida al Estado. No llegaron a funcionar en todas las provincias; solamente pudieron recorrer algunas: Madrid, Burgos, Toledo, Salamanca, Ávila, Segovia, Valladolid, Zamora y Palencia. 

La Academia organizó comisiones para desplazarse a las provincias e inventariar los bienes artísticos para su futura recogida. La primera de dichas comisiones fue la presidida por el pintor de Cámara Juan Gálvez, cuya actuación se desarrolló en Madrid, Alcalá y Toledo, y contó con la colaboración de otras de tipo eventual asociadas temporalmente a ella. La comisión en la que trabajó también su hijo Miguel Gálvez, invirtió 397 días, más de un año, en inventariar y recoger los objetos artísticos de los conventos de Madrid, Alcalá y Toledo. En Madrid permaneció 192 días, en Alcalá 47, en El Paular 50; el resto del tiempo lo ocupó en el traslado de los mismos a la Academia y en la formación de un inventario general. 

Al iniciar sus trabajos en los conventos de Madrid, las comisiones civiles, encargadas de incautarse de los efectos culturales y artísticos, ya se habían hecho cargo de los de varios conventos, aunque posteriormente también fueron trasladados a la Academia. La primera operación realizada por Gálvez fue efectuar un reconocimiento general de los objetos con el fin de asegurarlos en la medida de lo posible y contribuir a preservarlos. Objetos valiosísimos desaparecieron, como el altar de oro y marfil regalado por la Reina Isabel la Católica a la fundadora del convento de Santa Clara, donde se contabilizó un cuadro de buena calidad entre los cuadros procedentes de conventos madrileños, según comunicación de Juan Gálvez. A continuación procedieron a la formación de inventarios, ya que los confeccionados por los comisionados civiles resultaban inservibles, por ser incompletos y deficientes. Tampoco existía una normativa sobre la pertenencia o no al Estado de objetos que se decían ser de patronato o de hermandades. Por otra parte el Gobierno no había adoptado fórmulas en cuanto a iglesias de conventos que iban a quedar abiertas al culto, y muchas de las capillas guardaban obras importantes, pero se desconocía el paradero de las llaves y no se les permitía levantar las cerraduras. También se les planteó un problema con los retablos de las iglesias contenían mármoles y dorados. La Academia los consideraba obras de arte y susceptibles por tanto de incautación. Esta opinión contrastaba con la de los comisionados de amortización para quienes el dorado y los mármoles correspondían a la amortización y no a las Bellas Artes. Por lo que respecta a bienes artísticos a caballo entre los muebles y los inmuebles, como los frisos, sepulcros, balaustradas y estatuas incrustadas en los muros, eran también reclamados frecuentemente, por los compradores de los edificios por entender que formaban parte del mismo.

A todo lo indicado se unía la falta de medios para coronar con éxito la desamortización de las obras de arte. Para paliar la situación, se arbitró la concesión de 6.000 reales en marzo de 1836, pero resultaron totalmente insuficiente, por lo que hubo se elevarse el presupuesto a 30.000 reales. Los comisionados de la Academia hicieron inventarios de 37 conventos de la Corte, poco más explícitos que los realizados por los comisionados de amortización, pero más efectivos. En los cuadros se indicaba el tema o título, dimensiones y lugar de procedencia, y rara vez el autor, si bien se trataba de una clasificación provisional, pues más tarde se trasladarían a la Academia para ser sometidos a una clasificación más científica por una comisión compuesta por los directores de pintura, escultura, arquitectura y grabado. De entre los cuadros de los 33 conventos de Madrid, clasificados como de primera, segunda y tercera, solamente uno del convento de Santa Clara, fue catalogado en el primer grupo34.

Juan Gálvez también fue comisionado para la catalogación y obtención de objetos artísticos en los conventos de Toledo. En esta provincia había 68 conventos suprimidos, 41 de religiosos y 27 de religiosas, lo que supondría a juicio del comisionado el hallazgo de importantes obras, pero la realidad fue otra bien distinta. Se unió además el agravante de también se personaron en Toledo clandestinos extranjeros con ánimo de apropiarse las obras más relevantes, como los celebres cuadros guardados en la iglesia del Tránsito.

El barón Taylor, de origen inglés y nacionalizado francés, y el pintor Dauzats fueron enviados por el rey de Francia Luis Felipe. Curiosamente ambos eran amigos de Madrazo y el segundo además de Valentín Carderera, que fue nombrado comisionado de Burgos. Cuando Juan Gálvez llegó a Toledo los comisionados antedichos, con importantes sumas de dinero, se les habían adelantado a visitar conventos de religiosas y adquirir cuadros valiosos. El comisionado de la Academia de San Fernando realizó inventarios de pinturas y esculturas, que fueron traídas a Madrid, de 19 conventos toledanos, el más rico de los cuales fue San Pedro Mártir, de donde se incautaron 318 pinturas y 59 esculturas, y traídos a Madrid.

De San Bernardo, fueron incautados 33 cuadros y una escultura y cuatro traídos a Madrid. Julio Porres consigna muy pocos objetos litúrgicos: retablos y mesas de altar, sillería de coro, cajonería en la sacristía, 2 estatuas de piedra con la Virgen y San Bernardo, un escudo de armas de piedra, de todo lo cual se ignora el paradero. Según él, se ignora si fueron recogidos por la Comisión de Monumentos. El Gobierno Civil de Toledo pidió la devolución, en 1844, de las obras trasladadas a Madrid, porque no disponía de nada apreciable para formar el museo: “Aunque es grande el número de pinturas recogidas no hay originales ni piezas de mérito de que poder formar el museo pues si esta capital debía poseerlas por muchos títulos fue despojada de esa riqueza, ya por el pintor de Cámara Juan Gálvez que trasladó a Madrid una colección de pinturas escogida y respetable en 1836 y además se cree que hubo substracciones de dichos efectos en diferentes ocasiones”. Los que no se trajeron a Madrid fueron depositados en el convento de San Pedro Mártir.

Una fuente documental importante es la aportada por Esteban de Garibay, ya que efectúa la descripción hacia 1509. El manuscrito se conserva en la Real Academia de la Historia.

 

martes, 9 de febrero de 2021

El monasterio de Montesión de Toledo y el Monasterio de Monsalud en Guadalajara. Orden del Cister

 I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha Tomo VI Campesinos y señores en los siglos XIV y XV, 1988.

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Montesión

http://palomatorrijos.blogspot.com/2012/02/el-contador-alonso-alvarez-de-toledo.html

De acuerdo con las intenciones reformadoras, fue dotado pobremente. Tan sólo contaba en sus inicios con los 600 florines del tesorero y obrero de la catedral de Toledo, Alonso Martínez. Con ellos adquirieron la ermita de Montesión, en la vega de San Román, junto al Tajo y una heredad hasta Peña Ventosa. En 1431, Y ante la falta de recursos, el monasterio admitió como fundadores al contador mayor de Juan II, Alonso Alvarez de Toledo y su mujer, Catalina Núñez. Estos donaron, en diversos momentos, gran parte de la vega de San Román, con el río y soto; un retablo de Flandes, que costó 150.000 maravedíes y 25 florines; ornamentos de brocado para la sacristía con ricas joyas; 30.000 maravedíes de juro en Toledo, Pulgar-Toledo- y Cuenca; y edificaron la iglesia y tres lienzos del claustro, refectorio, capítulo y cocina con otras oficinas.

Entre 1427 y 1446 el tesorero y obrero de la catedral, Alonso Martínez, incorporó al monasterio recién fundado por donaciones sucesivas una viña en Peña Ventosa Mayor; otra en Peña Ventosa Menor; otra en el camino de Vargas, por la que pagó 4.300 maravedíes; una tierra y viña camino de Vargas que costó 2.300 maravedíes; 200 maravedíes de tributo sobre 18 aranzadas y 80 estadales en Benalhavía; la heredad de la vega de San Román; y 15 maravedíes de tributo sobre una viña de aranzada y media.

La pobre dotación y la falta de recursos del monasterio de Montesión fueron suplidas por el de Santa María de Valbuena, desde la incorporación de éste a la reforma, en 1430, y hasta 1447, haciendo frente a los gastos de la edificación del monasterio de Toledo y a los que originaba la extensión de la observancia, favorecida por Juan II. 

El monarca concedió a Montesión los privilegios renunciados por Alonso Álvarez de Toledo, su contador: 5.000 maravedíes de juro en las rentas de las alcabalas de especiería y buhonería de Toledo; diez cahíces de trigo, dos de cebada toledanos y 1.000 maravedíes en las alcabalas de la carne y pescado de Toledo; 5.000 maravedíes en las alcabalas de Pulgar; 5.000 maravedíes en las de la leña y el carbón y otros 5.000 en las de la fruta verde y seca de Toledo. Enrique IV confirmó los privilegios de su padre y añadió, también por renuncia de Alonso Alvarez de Toledo, 4.500 maravedíes en los lugares realengos del sexmo del Campo; 3.000 maravedíes en las alcabalas de los lugares realengos del sexmo de Torralba; y 2.500 maravedíes en los lugares realengos de Chillaron, todos ellos en tierra de Cuenca. Los Reyes Católicos los volvieron a confirmar y concedieron por renuncia de García de Toledo, obispo de Astorga, 1.877 maravedíes en la alcabala de la leña; 3.000 maravedíes en la de la especiería y buhonería y 2.000 maravedíes en la de la fruta de Toledo; más por renuncia de Pedro Núñez de Toledo, 6.000 maravedíes de juro en las alcabalas de Casasbuenas, en el arcedianazgo de Toledo.

La adquisición de tierras se realiza muy lentamente, debido a la falta de recursos del monasterio. Hasta 1450 sólo habían comprado tres viñas de pequeña extensión, con un gasto de 2.850 maravedíes linderas con las tierras del monasterio. Esta es la tónica general, pequeñas propiedades, plantadas sobre todo vides, aunque no faltan referencias a frutales y olivares todas ellas en las proximidades del monasterio, o lindantes con tierras que ya son de su propiedad, en el camino de Corral Rubio, en Peña Ventosa y la Bastida. Por ellas se pagaron reducidas cantidades de dinero. En 1450 se hacen tres compras por un monto total de 6.900 maravedíes, dos en 1456 por 5.050 maravedíes; dos en 1458 por 495 maravedíes; dos en 1460 por 2.000 maravedíes y diez fanegas de cebada; una en 1462 por 550 maravedíes, tres en 1464 por 2.800 maravedíes; dos en 1465 por 2.200 maravedíes; dos en 1467 por 17.000 maravedíes; dos en 1468 por 2.026 maravedíes; una en 1471 por 2.000 maravedíes; una en 1474 por 300 maravedíes y una en 1475 por 470 maravedíes. Hasta 1483 no adquiere el monasterio dos heredades mayores, una el 10 de marzo, de Jacob Hahen Camerro y doña Cinha su mujer, que venden por 11.000 maravedíes, su heredad de Guajaraz, Toledo, con sus casas, tierras y majuelo, en el camino viejo de Guadamur; la otra el 31 de mayo de 1483, de Bernardino de Toledo y su mujer que venden la heredad de Valhermoso con unas casas, viñas, árboles y tierras, con carga de ciertos tributos en algunas viñas. Pagó el monasterio 35.000 maravedíes por la heredad y 10.000 más por los muebles de la casa.

En 1485 García Álvarez de Toledo, obispo de Astorga, donó al monasterio 100.000 maravedíes para la compra de heredades. Con este dinero se adquirieron cinco viñas en 1486 por 11.400 maravedíes. Ese año se compraron también sin que la documentación señale que con cargo a los "dineros del obispo", otras cuatro viñas, con un coste de 20.350 maravedíes.

Las dos últimas adquisiciones fueron una tierra calma junto a la granja del monasterio, por 50 reales, en 1490. Y la primera dehesa, pagada con parte de 400.000 maravedíes que donó en el año 1502 el administrador apostólico de Coria. Con ellos se compró la mitad de las dehesas de Ciruelos y San Esteban, en la sierra de Layos en término de Mazarambroz, y los derechos sobre el molino de San Martín, a la cofradía de San Miguel y San Bartolomé, por 336.000 maravedís. También compró el monasterio otros bienes urbanos: una casa en el arrabal, en la calle de Rocines, que estaba arrendada en 750 maravedíes; dos gallinas y 1/4 de arroba de ajos, por 13.000 maravedíes en 1486. Y en 1490 adquirió de Luis Alvarez los batanes de Corral Rubio por 100.000 maravedíes. Una parte importante del patrimonio procede de donaciones, entre vivos o testamentarías, que mantienen la misma tónica de pequeñas propiedades, viñas, olivares y tierras cercanas al monasterio, en Nambroca y Sonseca, algunas de ellas cargadas con un tributo.

Otras donaciones aportaron rentas: 10 fanegas de sal sobre las salinas de Peralejos, en 1438; otras seis sobre las de Abejares, en 1457; 200 fanegas de trigo de la medida mayor, situadas en las tercias de pan de Malagón, Villarrubia y Piedrabuena, donadas por Rodrigo Girón, Maestre de Calatrava.

Otras donaciones importantes provinieron de Luis Núñez, arcediano de Madrid, que dejó 100.000 maravedíes para concluir el retablo de la capilla de su enterramiento, colgaduras, alfombras, ornamentos, cálices, cruces y candeleros para la capilla; más 100 volúmenes de libros. Del remanente del testamento el monasterio recibió 66.140 maravedíes que en gran parte se dedicaron a la compra de heredades.

Por último, dos donaciones proceden de monjes en el momento de su profesión: un colmenar en la Garganta, valorado en 25.000 maravedíes, y tres pedazos de viña en Burguillos. El monasterio trocó algunas de estas propiedades, bien por estar gravadas con tributos o por no encontrarse cerca de otras propiedades monacales. Parte del patrimonio se encontraba arrendado, por cantidades pequeñas, dado lo reducido de las propiedades. La mayor parte de los arriendos son casas, bodegas, tiendas y tenerías en Toledo. En resumen, el patrimonio se formó lentamente, mediante adquisiciones de pequeñas propiedades siempre cercanas al monasterio. Hasta principios del siglo XVI no se adquiere la primera dehesa. Durante el siglo XV el monasterio administra directamente sus propiedades, destinando un reducido número de arriendo, predominando entre éstas las fincas urbanas.

Monasterio de Monsalud, Guadalajara 

Situado en las proximidades de Córcoles, en el obispado de Cuenca. 

Resulta difícil precisar sus orígenes.

Pudo ser fundado  en 1141 por Alfonso VII. La noticia parece tomada de los falsos cronicones, pero es imposible contrastarla ya que el archivo del monasterio fue destruido por un incendio de enero de 1428. 

Sabemos que en junio de 1167 don Juan, Arcediano de Huete, dio la posesión de la aldea de Córcoles al monasterio cisterciense que llevaba varios años formado y construyéndose, y al que dona sus vacas, yeguas, puercos y colmenas, bienes muebles e inmuebles. 

Dos años después, Alfonso VIII confirmó la donación y señaló los términos: desde el río Guadiela hasta Pareja y desde Sacedón a Alcocer. Declara libre el ganado del monasterio en todo el reino y exime de impuestos tanto a los monjes como a sus mercaderías. Es la primera alusión a la ganadería como actividad económica. El mismo monarca le concedió la villa de Alocén en 1177, y en 1210, 20 cahíces de sal en las salinas de Atienza. 

Por una Bula de confirmación de Inocencio IV de 1250, conocemos las donaciones territoriales hechas al monasterio de Monsalud hasta entonces: Córcoles, Alcocén; Valdeloso; Cajatono; Valmera, en el camino de Pareja; Buenafuente, pago del término de Córcoles; Villafranca, junto al Tajo, en Auñon; una viña y una fanega de tierra en Villaverde del Costado; en Canalejas y otros lugares. 

Por primera vez se hace alusión a las viñas que adquirirán un gran desarrollo durante el s. XV. 

Por último, Alfonso XI otorgó carta de amparo para el monasterio y para sus vasallos y ganados. 

El s. XIV supone un retroceso en la actividad económica del monasterio, que se ve obligado a vender y a censar algunas de sus propiedades. Otras simplemente fueron usurpadas, como manifiesta Clemente VII en la bula dirigida al arzobispo de Toledo para que desagravie al monasterio de diezmos y otros muchos bienes que tanto eclesiásticos como seglares habían tomado, y para que vuelva y restituya a los monjes en la posesión de todo. 

La villa de Auñón había comprado en 1353 el lugar de Villafranca al monasterio. 

En 1396 el abad dio en censo un molino que el monasterio de Monsalud tenía en Córcoles al Concejo, con la condición de que éste edificara otro lagar junto a la puerta del monasterio, porque éste carecía de medios para poder hacerlo, más tres cántaros de aceite al año; ya los vecinos de Alocén unos molinos y unas tierras en aquel lugar. 

Pero el hecho que marca más claramente el retroceso es el contrato de perpetuo que Fr. Martín Medina, abad de Monsalud, estableció con el obispo de Cuenca sobre toda la hacienda de Picazo y Paradejas, por 500 fanegas de trigo y 1.000 mrs. cada año, puesto todo en Alcocer. Estas heredades, en el s. XVI, llegarán a alcanzar un valor de 100.000 mrs. anuales. Sin embargo el monasterio conservó algunas heredades. 

Cuando en 1560 se escribe el Libro de la fundación del Monasterio se señalan varias, de las que no se conoce la fecha de adquisición por el incendio del archivo, pero de las que se señala su "posesión pacífica e inmemorial": en la villa de Salmeroncillos de Abajo una casa, una era y en la vega tierras, con una capacidad de 250 almudadas de sembradura; en la de Valdeolivas una buena casa con corral y una cueva grande y otra pequeña, una tierra y nueve tinajas del Toboso, más 12 pedazos de tierras plantadas de viñas, olivos y frutales; en Villalba, en el lugar de la Moraleja, una casa medio asolada con un corral, y el heredamiento de La Cota; la granja de Villaverde, en término de Castejón, una tierra de 1.117 almudadas de trigo en sembradura, un molino harinero con cinco ruedas, un batán y unas casas con dos corrales y caballerizas. 

Cuando en 1489 se hizo el reconocimiento de las heredades de la Moraleja y la Serna se contaron 96.500 vides propiedad del monasterio; y diez años después 22.000 vides en la heredad de la Vega, lo que parece indicar la orientación vitivinícola de su actividad económica. 

Fue un monasterio pobre, con escasa comunidad. 

En 1560 hay siete sacerdotes, dos ordenados de epístola, un lego, un monje , un clérigo, dos donados y un mozo que donó lo que tenía por su mantenimiento; y estaba cargado de deudas, debiendo 106. 703 mrs., viéndose en la necesidad de vender tierras.

domingo, 17 de mayo de 2020

Esteban Illán. Toledo






Esteban Illán



Esteban Illán, cabeza del Linaje Alvarez de Toledo, recibió de Alfonso VIII el nacimiento del río Cigüela

Reconocimiento a Esteban Illán por Alfonso VIII por su reconocimiento como rey de Castilla y por la ayuda en la toma de la ciudad de Cuenca en 1177.

Junto al nacimiento del río Cigüela y tapada por la maleza una fuente de traza medieval  con su pilón tiene las armas de los Toledo.


Balbina Martinez Caviró. El linaje de Esteban Illán, 1999

Toledo. Revista de la Excma. Diputación Provincial de Toledo. Luis Moreno Nirto, 1974

Crónica de la provincia de Toledo. Eduardo de Mariátegui, 1866


            Esteban Illán  está documentado entre 1142 y 1208, fecha de su muerte.  Aguacil y alcalde de la ciudad de Toledo.

            Esteban Illán es el hijo más destacado de Illán Pétrez de la colación de la parroquia de San Román en la ciudad de Toledo.
           
            Al morir Sancho  III de Castilla deja a su hijo y heredero  Alfonso con tres años de edad. Ya era huérfano de su madre al poco de cumplir el año de edad.

            Sancho III había designado por ayo y tutor del infante Alfonso a  Gutierre Fernández de Castro. Esta decisión del rey no gusta al poderoso linaje Lara. Castilla se divide entre Castros y Laras.
           
            Gutierre Fernández de Castro para intentar remediar esta situación hace sesión de la tutela del infante a García de Aza, tenente de la fortaleza de Aza en Burgos, hermano de madre de los Laras. La madre de García de Aza, nacido en 1106, era la segunda mujer de Pedro González de Lara desde 1109. Con cuarenta y nueve años García de Aza acoge al infante Alfonso en la fortaleza de Aza.

            Dueño Nuño Perez de Lara, hijo de Pedro González de Lara, de la regencia, desposee  a los Castros de sus castillos y tenencias. Los Castro recurren a Fernando de León, hermano de Sancho III de Castilla, para que se encargue de la tutela de su sobrino  y del gobierno de Castilla.

            Nuño Pérez de Lara muere  en  1177, en el sitio de Cuenca. Un sobrino suyo, Pedro Manrique de Lara, heredó la jefatura de la casa de Lara después de la muerte de su tío Nuño Pérez de Lara.

                Fernando de León penetra con su ejército en Castilla.  Toledo le reconoce como tutor del príncipe, quedándose en Toledo como alcaide Fernando Ruiz de Castro, sobrino paterno de Gutierre.

            Nuño Perez de Lara termina por entregar al infante Alfonso a su tío, bajo condición de que el tío jurara solemnemente devolver a su sobrino cuando llegase a la mayoría de edad el reino de Castilla que administraba en su nombre.

                Pero, a pesar de lo pactado,  los Lara se apoderan del infante. Lo sacan de Aza y lo llevan a la cercana fortaleza de San Esteban de Gormaz, Soria. Desde aquí es trasladado a Atienza, de aquí a Segovia y de Segovia á Avila, sin que  el rey leones pueda hacer nada por recuperar a su sobrino

            En Toledo estalla una conspiración a cuyo frente estaba Esteban Illán. Este consigue que el infante Alfonso sea traído a Maqueda. Desde aquí le traslada a la torre de la parroquia de San Román[1], cerca de su casa[2].

            Al dia siguiente se iza en la torre el pendón real y el pueblo vitorea al infante Alfonso como rey de Castilla[3].

El lema de la Casa de Alba es, Dios en la patria y yo por la patria.

            Fernando Ruiz de Castro abandona Toledo.

            El infante Alfonso es trasladado al Alcázar.

            Al alcanzar la mayoría de edad en 1170, Alfonso VIII fue proclamado rey de Castilla en las Cortes que se convocaron en Burgos.

            En la calle de Santa Úrsula de Toledo se encuentra el convento de santa Úrsula y junto a este convento la casa donde viven los Alvarez de Toledo. En su fachada se encuentra un escudo de armas con cinco barras atravesadas, el cual se ve sostenido por dos perros, rodeándolo dos vástagos de yedra. Estas son las armas de lo Toledo, de Esteban Illán,  antes de adaptar  el escudo jaquelado a partir del arzobispo toledano Gutierre Álvarez de Toledo (1442-1446), primer señor de Alba de Tormes[4].
           
            La  Casa de los Toledo por el escudo de armas que se ve en ella debía ser anterior a 1442[5].


           
       De la población toledana de Torre de Esteban Hambrán podemos leer, que esta villa tomó la denominación de La Torre por una que existía en lo alto de un collado. Cuenta la leyenda que en el año 1085 el caballero don Esteban Illán se enfrentó en las inmediaciones de esta localidad con el destacado caudillo moro Adhembrán, conocido vulgarmente con el nombre de Ambrán, librando con él una dura batalla y en la que consiguió darle muerte en el sitio que hasta hoy conocemos con el nombre de Quinto del Moro.  Con este motivo y con el fin de dar cuenta de su hazaña al Rey don Alfonso VI se trasladó el citado don Esteban a la Imperial Ciudad de Toledo, donde fue recibido triunfalmente por el pueblo y la nobleza de la Corte, encabezada por Su Majestad, quien le abrazo en la Puerta del Cambrón. A partir de esta fecha y por deseo expreso del Monarca se le concedió el sobrenombre de Ambrán y fue plasmada esta hazaña en pintura en lo alto de la bóveda de la catedral primada, donde se conservó hasta el año 1726 en que al abrir la claraboya, hubo de llevarse a la entrada de la capilla de San Ildefonso, donde aún se perpetúa. En el año 1168, gobernando Alfonso VIII, concedió el señorío de esta villa de La Torre a don Esteban IIlán (vulgo don Esteban Ambrán), en recompensa de los grandes servicios prestados. Por este motivo se empezó a denominar esta villa La Torre de Esteban Ambrán,  habiendo variado únicamente la ortografía en su última palabra e ignorándose las causas de esta adición: de la «H, a la palabra «Hambrán».

            El Rey Alfonso VI se apoderó de las tierras hacia el año 1085, pasando del moro al señorío real, en el que se mantuvo unos 83 años, hasta que Alfonso VIII se la concedió a D. Esteban Illán, llamándose La Torre, por que sin duda, la hubo para su defensa, y de Esteban por el nombre de su nuevo Señor.

            De Loba Estébanez, hijo de Esteban Illán,  el último dato  conocido es de 1215. Aparece como albacea testamentaria de Lope Rodríguez, arcediano de Huete[6]. El testamento del arcediano incluye una cláusula por la que éste funda su aniversario en la catedral de Toledo, dándole sus casas del Pozo Amargo, antes de Melendo Adalid y luego de su tío García Ruiz[7], obispo de Cuenca (1208-1225).

            Tenía la Mesa Capitular del obispado de Cuenca propiedades en Noheda desde 1215, dadas en parte por el obispo García Ruiz[8].



[1] Tras la conquista cristiana, varias de las mezquitas toledanas fueron paulatinamente siendo convertidas en templos cristianos, de manera que, ya a mediados del siglo XII, aparece San Román documentada como tal; incluso es en ella donde, según la tradición, fue coronado ante los toledanos el Rey Alfonso VIII de Castilla. Está situada en uno de los lugares más altos y privilegiados de la ciudad, en la segunda de las doce colinas que la forman. Se tienen noticias ya de la parroquia en el siglo XII y la iglesia sería consagrada en 1221 por el arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada. La tradición señala que en ella se coronó rey a Alfonso VIII de Castilla el 26 de agosto de 1166. Actualmente es la sede del Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda. Esteban Illán ejecutó algunas obras de reparación en el templo, que fue consagrado por el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada el 20 de junio de 1221.
[2] La Casa luego llamada de Mesa por la familia a la que pertenece en el siglo XVII fue propiedad y residencia a Estaban Illán estaba inmediata a la parroquia de San Román. Es la sede oficial de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
[4] https://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2012/10/files_toletum_0057_toletum57_caviro.pdf EL LINAJE Y LAS ARMAS DEL ARZOBISPO TOLEDANO GONZALO PÉTREZ «GUDIEL» (1280-1299). BALBINA CAVIRÓ MARTÍNEZ.
[6] SAN FRANCISCO DE ASÍS EN ALCOCER, SÁNCHEZ DONCEL, Gregorio. 1983.
[7] LA IGLESIA CONQUENSE EN LA EDAD MEDIA. ESTRUCTURA INSTITUCIONAL Y RELACIONES DE PODER JORGE DÍAZ IBÁÑEZ, 2000. LAS RELACIONES ENTRE LA IGLESIA CONQUENSE Y LOS ARZOBISPOS DE TOLEDO DURANTE LA EDAD MEDIA Jorge Díaz Ibáñez.
[8] Compromiso final de don Rodrigo Ximénez de Rada y del Obispo de Cuenca, don García, bajo la pena en caso de incumplimiento de 5000 monedas de oro, tras las largas sesiones y acuerdos del juicio eclesiástico celebrado en Burgos para la división de Arcábriga-Ercávica- y Valeria por orden del papa Honorio III. A.C.C.I. Caja 3, nº 8. El 24 de abril de 1201, a casi cincuenta años de su muerte, don Rodrigo Jiménez de Rada firmó su testamento en el que hacía promesa firme y por escrito de ser sepultado en el monasterio de Santa María de Huerta (Soria). Una foto de la momia de Rodrigo Jiménez de Rada de Aurelio Rioja de Pablo en la apertura de su tumba en  de 1907 fue  publicada al año siguiente por la Real Academia de la Historia en su boletín.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Los de apellido TOLEDO


Número 58. Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo



Con el mismo apellido de Toledo, existen en Castilla varias familias que, a pesar de ser homónimas, ningún parentesco tuvieron entre sí. Así, 

los Álvarez de Toledo, Condes y Duques de Alba de Tormes (que usan un célebre jaquelado de plata y azur); 

los Álvarez de Toledo de Cuenca, Marqueses de Villamagna, descendientes del converso Alonso Álvarez de Toledo, contador mayor de Castilla entre 1435 y 1456 (que usaban por armas la divisa aragonesa de la Jarra y la Azucena, es decir el emblema de la Virgen, de plata sobre campo de azur, y bordura de oro con cuatro o con ocho estrellas de azur); 

los Núñez de Toledo, descendientes del converso médico toledano maestre Alfonso Chirino y de su hijo Francisco Núñez de Toledo, secretario de Enrique IV (que blasonaban de gules-color rojo- con una banda engolada de plata, acompañada en lo alto de un león de oro, y en lo bajo de un tao). 

De acuerdo a lo que sabemos del maestre Chirino este no tuvo un hijo llamado Francisco.

El escudo de Francisco Núñez, padre que pudiera ser de la mujer de maestre Alfonso Chirino, presenta en campo de gules la divisa de la banda de color blanco abajo a la derecha una T de oro y arriba a la izquierda un león de oro.


Este Contador casa en segundas nupcias hacia 1430 con una sobrina paterna de Violante de Toledo que es citada como su mujer por Alonso García Chirino, físico del rey Juan II de Castilla, en su testamento de 1429,  redactado poco antes de morir. 

Los dos Alonsos pudieran ser conversos y ambos al servicio del rey Juan II de Castilla en dos actividades dominadas en el siglo XV por los conversos como son la medicina y la contabilidad de la Real Hacienda.


Alonso García Chirino en su testamento, otorgado en Medinaceli el 22 de agosto de 1429, yo Maestre Alfonso de Guadalajara lo escribí de mi letra y firmé de mi nombre, y redacto con gran detalle, declara ser casado con doña Violante López de Toledo, y ser sus hijos legítimos y de la dicha su mujer, Fernán Alonso, Juan Alonso y Alonso García. 


El primogénito sería Fernando Alonso de Guadalajara, Fernando Alonso Chirino, nacido en Cuenca, regidor de Cuenca, caballero de la Banda, cabeza de bando en Cuenca y montero mayor de Juan II y Enrique IV, hidalgo y caballero en el ejercicio de las armas y en servicio de los reyes e de la corona real de los reinos. Sus escuderos, renteros y amas de cría están libres de pechar. Nace en Cuenca a finales del siglo XIV y aparece ocupando sus primeros oficios públicos en Cuenca en 1417, fue nombrado caballero de la banda en 1421 y regidor un año más tarde. 

Fernando Alonso de Guadalajara se distinguió en la defensa de la ciudad de Cuenca ocupándose de la Puerta de Valencia contra la coalición navarro-aragonesa de 1449, en la que le acompañaron varios de sus hijos. Fernando Alonso de Guadalajara figura en el llamamiento a la nobleza que realizó Enrique IV en 1458 para talar la vega de Granada, aunque según algunos testimonios ya no pudo acudir personalmente debido a su avanzada edad, por lo que envió en su lugar a algunos de sus descendientes y escuderos. En la Probanza de Hidalguía que realizó su hijo Lope Chirino un testigo afirmó que Fernando había fallecido hacía más de treinta años, antes de 1483, y otro aseguró que murió en Sigüenza y luego fue traído a la capilla familiar del convento de San Francisco de Cuenca. 


Condes de Cedillo, merced nobiliaria creada por los Reyes Católicos en 1496, en cabeza del hijo mayor de uno de sus más célebres secretarios: Fernando Álvarez de Toledo o más bien Hernán d’Álvarez de Toledo (c.1435-c.1508). Perteneciente a un antiguo linaje toledano que decía traer sus orígenes del no menos célebre Munio Alfonso, princeps militia toletana1 , y en sus vástagos los Señores de Ajofrín mucha sangre de conversos, al menos por su familia materna, los Zapata3. 

Las grandes Casas Reales, como las nobiliarias, han sido con frecuencia apellidadas o denominadas por los genealogistas, con el fin de ayudar al historiador en la comprensión de las a veces frondosas ramas de los respectivos árboles genealógicos. El uso de la denominación de primera raza o segunda raza suelen referirse simplemente a las estirpes que sucesivamente las han encabezado. En el caso de los Condes de Cedillo, titulo creado en 1496 pero solo confirmado en 1624, la primera raza corresponde a los seis primeros Condes, pertenecientes al linaje de Álvarez de Toledo, extinguido poco antes de 1684; mientras que la segunda raza sería la de los Ayala o López de Ayala, poseedores de la Casa condal desde 1684 hasta hoy.

Fernán Álvarez de Toledo y Zapata, comendador de Castilnovo de la Orden de Alcántara y secretario de los Reyes Católicos, casado con Aldonza de Alcaraz, fueron los fundadores del mayorazgo de Cedillo en 1497.Sirvió con asiduidad a los Reyes Católicos. Como recompensa, los reyes le concedieron el título de conde de Cedillo a su primogénito. Antonio Álvarez de Toledo en  1496.






Armas de los conde de Cedillo

Escudo: Cuartelado; 1º y 4º flanqueados, el jefe de plata y una Cruz de gules; la punta de plata, los dos flancos de gules; sobre el todo, escusón de azur y una Cruz florlisada: el 2º y 3º de oro un castillo. Al timbre Corona de Conde.

Estos Álvarez de Toledo (o Suárez de Toledo o Álvarez Zapata o López de Toledo), radicados en Toledo desde el siglo XIV al menos, y vástagos de los Ajofrín, de los Palomeque y de los Zapata, usaban por armas un castillo de acero (¿azur?) en campo de oro ya en el siglo XIV, como se muestra en el acceso de las casas principales de esta Casa Condal,que fueron de la madre del Rey Católico por herencia de su abuela doña Inés de Ayala, en la hoy llamada plazuela del Rey Don Pedro. Estas armerías primitivas se cuartelarán, desde los mismos días del secretario, con las de los Ajofrín (de azur con una cruz florenzada de plata), y las de los Bocanegra (cuartelado en franje de plata y gules, el jefe de Génova, que es de plata con la cruz llana de San Jorge, de gules). Habitualmente, las armas de Ajofrín se colocarán en escusón, en reiterado brochante sobre las de Bocanegra. Esta composición heráldica, de gran belleza y muy acorde con los usos de la época –en que florecieron las composiciones en cuartelado perfecto–, aparece en muchos monumentos y documentos realizados entre los siglos XVI y XX, tanto en Toledo, como en Cedillo, como en Madrid; llevando por timbre la corona condal a partir de 1624.


Inés de Ayala y Toledo, nieta de los primeros señores de Casarrubios, es por su hija Mariana bisabuela de Fernando El Católico al casar Inés de Ayala y Toledo, IV señora de Casarrubios, con su pariente por la Casa de Mendoza Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla. Padres de Juana Enríquez, mujer de Juan II de Aragón con quien es madre del rey Fernando.

Mientras Inés de Ayala  se desposó con el mariscal Diego Fernández de Córdoba, siendo ambos abuelos de la reina de Aragón Juana Enríquez, madre de Fernando el Católico, su hermana Teresa (m. 1453), señora de Pinto, casó con Fernán Alvarez de Toledo, primer señor de Higares, apodado “el Viejo” (m. 1454).

Fernán Álvarez de Toledo, regidor de la ciudad de Toledo desde 1471, Secretario de los Reyes Católicos,Contador mayor y de su Consejo de Estado, y posteriormente señor de Cedillo por compra de este señorío al tercer Conde de Fuensalida en Toledo, Pedro López de Ayala, cuando éste todavía era menor de edad y vivía aún el segundo Conde. Los Condes de Cedillo emparentaran con los condes de Fuensalida, como veremos.

El 9 de enero de 1487 compró al Conde de Fuensalida el señorío y jurisdicción de la villa de Cedillo. Y en 20 de octubre de 1490 adquirió de Rui López de Toledo, tesorero de la Reina Católica, las casas palaciegas que había edificado en 1335 Suero Téllez de Meneses (†1360), y que más tarde pertenecieron al condestable Rui López Dávalos (†1428), situadas en la plazuela, calle y travesía de San Andrés, que tenían su entrada principal en la plazuela frente al convento de Santa Isabel.


La Casa Güena o Casas Principales del Señor de Higares, erróneamente​ conocida como palacio del Rey Don Pedro, —por haberse erigido después de la muerte de dicho rey— como «Palacio del Rey Don Pedro» y en su fachada, de lo poco que se conserva del inmueble original, hay tres escudos.​ Se ubica en la plaza de Santa Isabel.​ De este palacio se habría rescatado un arco que se trasladó a la capilla de la Concepción Jerónima del convento de la Concepción Franciscana. Es sede de la Escuela de Traductores de Toledo, un centro adscrito a la Universidad de Castilla-La Mancha.

Los señores de Cedillo dejaron de ser condes de Cedillo parece ser por su apoyo a los Comuneros. 

Carlos I quita a los Álvarez de Toledo Zapata  el título de conde. 

Recuperaron dicho título por concesión de Felipe IV el 31 de mayo de 1624.



Doña María Magdalena Enríquez de Guzmán y Toledo, Señora de Bolaños de Campos, hija del primer matrimonio del primer conde de Cedillo, que hizo testamento en Madrid el 19 de abril de 1631, ante Santiago Fernández. Fue mujer de don Alonso Álvarez de Toledo y Mendoza, primer Marqués de Villamagna (desde el 17 de julio de 1624), Señor de Villafranca del Castillo, caballero de la Orden de Santiago (1624), gentilhombre de la boca del señor Cardenal Infante y su acemilero mayor, vecino de la villa y corte, quien testó en Madrid el 17 de julio de 1632. Con prole, entre ella el sucesor. Don Luis de Toledo Enríquez, II Marqués de Villamagna, que litigó en 1678 por la Casa condal de Cedillo.


El Marqués de Villamagna era directo descendiente del converso Alonso Álvarez de Toledo, contador mayor de Castilla.  

DON ANTONIO ÁLVAREZ DE TOLEDO, señor de Cedillo, es hijo del primer conde de Cedillo y padre es su primer matrimonio del nuevamente titulado en 1624 conde de Cedillo. 

Este Señor de Cedillo se casó tres veces. La primera con DOÑA ISABEL DE AYALA Y HEREDIA, Señora de la Fuente, hija de don Pedro Maraver y Messía, y de doña Ana de Palomeque y Ayala. La segunda, en el año 1558, con DOÑA MARÍA DE ALARCÓN Y TOLEDO, hija de don Rodrigo de Alarcón, gentilhombre del Emperador Carlos Quinto, y de doña Bernardina de Toledo. Y la tercera, siendo ya muy viejo, con la napolitana DOÑA JUANA DE AYALA, de quien no tuvo hijos, y era hija de su nuera doña Inés de Ayala. En la primera unión fue padre de Don Antonio Álvarez de Toledo Luna y Ayala, que sigue como conde de Cedillo desde 1624.

Don Diego Ponce de León Luna y Toledo, hijo de  DON ANTONIO ÁLVAREZ DE TOLEDO y de DOÑA ISABEL DE AYALA Y HEREDIA, se casó en Nápoles con la viuda doña Inés de Ayala, y no tuvieron hijos. Ella los tenía de primer matrimonio como es Doña Juana de Ayala que es la tercera mujer del padre de su padrastro.



DON ANTONIO ÁLVAREZ DE TOLEDO LUNA Y AYALA, Señor de Cedillo, Moratalaz, Tocenaque y Manzaneque,  a quien el Rey Don Felipe IV hizo nueva concesión del Condado de Cedillo, por merced dada el 31 de enero de 1624 (real decreto dado en Madrid el 30 de mayo), siendo así el CONDE DE CEDILLO. Nació en Torrijos (Toledo), y testó ya anciano en su palacio de la villa de Cedillo, el 14 de marzo de 1624, viniendo a fallecer en Madrid el 13 de mayo de 1629. 

Se casó en primeras nupcias, año de 1561, con su prima hermana DOÑA MARÍA PONCE DE LEÓN MENDOZA Y LUNA. Y en segundas nupcias se casó con DOÑA ANTONIA ENRÍQUEZ DE GUZMÁN, Señora de Bolaños de Campos, fallecida en Madrid en julio de 1610, siendo hija de don Enrique Enríquez de Guzmán, Señor de Bolaños, y de su segunda mujer doña Ana María de Guzmán (hija a su vez de don Martín de Guzmán, Señor de Montealegre y de Meneses, camarero mayor del Emperador Fernando, y de doña Ana von Gerenberg, de la Casa de Luzburg); también con hijos.

De la primera unión: 

Don Fernando Álvarez de Toledo y Ponce de León, muerto a los diecisiete años, combatiendo junto a su padre en Lepanto. 

Don Antonio Blas Álvarez de Toledo y Ponce de León, fallecido en la infancia. 

Don Eugenio Álvarez de Toledo y Ponce de León, que sucedió en la Casa.

Don Alonso Álvarez de Toledo y Ponce de León, muerto siendo niño. 

Doña Isabel de Mendoza Ponce de León y Toledo, fallecida en Sevilla (San Esteban) el 4 de diciembre de 1640, habiendo dado un poder para testar ante Rodrigo de Abreu. Estaba casada con don Francisco de Araoz y Prado. Con hijos.

Don Antonio Lorenzo Álvarez de Toledo y Enríquez, nacido en Cedillo el 10 de agosto de 1592, que de su matrimonio con doña Magdalena de la Cueva y Silva, tuvo a Doña Antonia Álvarez de Toledo y de la Cueva y a Doña Catalina Álvarez de Toledo y de la Cueva. 

Don Fernando Álvarez de Toledo y Enríquez, muerto en la niñez. 

Don Plácido Agustín Álvarez de Toledo y Enríquez, nacido en Madrid (San Sebastián) el 28 de agosto de 1607 (el célebre Caballero de Gracia fue su padrino). Murió siendo niño. 

Doña María Magdalena Enríquez de Guzmán y Toledo, Señora de Bolaños de Campos, que hizo testamento en Madrid el 19 de abril de 1631, ante Santiago Fernández. Fue mujer de don Alonso Álvarez de Toledo y Mendoza, primer Marqués de Villamagna (desde el 17 de julio de 1624), Señor de Villafranca del Castillo, caballero de la Orden de Santiago (1624), gentilhombre de la boca del señor Cardenal Infante y su acemilero mayor, vecino de la villa y corte, quien testó en Madrid el 17 de julio de 1632. Con prole. 


Extinguida la sucesión de la línea principal en marzo de 1675, por muerte del III conde de Cedillo- Don Baltasar-vino a recaer esta casa en su primo segundo DON GABRIEL ÁLVAREZ DE TOLEDO Y DE LA CUEVA, CONDE DE CEDILLO, Señor de Moratalaz, Tocenaque y Manzaneque, notario mayor de Granada y patrono de la Universidad de Santa Catalina, por muerte sin sucesión de su primo segundo don Baltasar; murió el 22 de noviembre de 1678 en Madrid, habiendo hecho testamento el 13 de noviembre antecedente, declarando por su heredera a su hermana doña Antonia. Se casó con DOÑA BRIANDA DE MIRANDA PORTOCARRERO Y NIÑO, Murió don Gabriel también sin prole, y se suscitó pleito por esta Casa condal, sucediendo al pronto su hermana DOÑA ANTONIA ÁLVAREZ DE TOLEDO Y CUEVA, que fue  CONDESA DE CEDILLO por sentencia de tenuta dada en 1678. Casada en el año de 1660 con DON TOMÁS MELGAREJO Y PONCE DE LEÓN, caballero de la Orden de Santiago, natural de Belmonte (Cuenca), tampoco dejó sucesión. A la muerte de esta última señora se siguió el pleito ante el Consejo de Castilla por la posesión del Condado de Cedillo y mayorazgos anejos, entre don Juan de Ayala y Zuazo, Señor de Peromoro, descendiente de doña Constanza de Toledo, hija mayor del fundador del Mayorazgo de Cedillo el antes citado Fernán Álvarez de Toledo y Zapata,


Doña Constanza de Toledo, que nació en Toledo el 4 de noviembre de 1484, y murió en la misma ciudad el 24 de marzo de 1557, bajo testamento cerrado hecho allí el 13, ante Gaspar de Navarra. Desde 1490, siendo muy niña, fue desposada con el comendador Pero López de Ayala, Señor de Peromoro y San Andrés, regidor de Toledo desde 1511, hijo natural legitimado en 1484 del segundo Conde de Fuensalida, quien fue un destacado comunero durante la revuelta de 1520-1521 y vio confiscados sus bienes. Dejó poder para testar hecho en Peromoro el 22 de diciembre de 1537, y falleció antes de acabar el año; siendo otorgado su testamento en Toledo el 5 de abril de 1538, ante Alonso de Rivadeneira. Ambos cónyuges fueron sepultados en la capilla mayor de la iglesia de Santo Tomé, y en los descendientes de su único hijo don Juan de Ayala y Toledo recaerá el Condado de Cedillo y mayorazgos anejos a partir de 1684


El Consejo de Castilla, por sentencia dictada el 1 de julio de 1684, falló a favor de Juan de Ayala y Zuazo, Señor de Peromoro, en cuanto al Condado de Cedillo, y a favor de don Juan de Feloaga y Ponce de León, Marqués de Navahermosa (hijo mayor de doña María Ponce de León, tía carnal del III Conde, en su segunda concesión) en cuanto a los mayorazgos de Ponce de León y de Zapata.
Este primo hermano de don Gabriel y de doña Antonia. Hermana de estos es Doña Catalina Álvarez de Toledo y de Cueva, que gozó el mayorazgo de Ponce de León y anejos por sentencia de tenuta de 1 de julio de 1684. Aunque fue casada con don José de la Rúa Cueva y Silva, también murió sin hijos.


Don Gabriel Ponce de León Álvarez de Toledo Luna y Alarcón, hermano de padre del primer conde de Cedillo en su nueva concesión, heredó el mayorazgo de Ponce de León, y en cuya descendencia recaería más tarde el Condado de Cedillo por extinción de la línea principal. Hizo testamento en Madrid el 20 de octubre de 1620, ante Diego de Escobar. Se casó en 1598 –las capitulaciones se firmaron en Madrid el 26 de junio, ante Gabriel Fernández– con doña Catalina Núñez de Toledo, hija de don Juan Núñez de Toledo y de doña Mencía de Alcocer. Doña Catalina era hermana de Lucia de Romani y Toledo.
Gabriel Ponce de León Álvarez de Toledo Luna y Alarcón y doña Catalina Núñez de Toledo son padres de María y de Antonio.


Doña María Ponce de León, medio prima hermana paterna del II conde de Cedillo- Don Eugenio-bautizada en Getafe (Madrid) el 6 de octubre de 1602, y fallecida en 1667. Esposa del licenciado don Francisco Antonio de Feloaga y Ozcoidi, alcalde de casa y corte, fiscal de la Real Chancillería de Valladolid (1645), consejero de Italia, fiscal del Consejo Real de Castilla (1655), y consejero del mismo Consejo Supremo (1657), y por fin oidor y presidente de la Real Chancillería de Valladolid (1662), caballero de la Orden de Alcántara (1636), vástago de rancio linaje navarro, nacido en Pamplona el 24 de julio de 1595 y finado en Madrid el 16 de febrero de 167299. 

Fueron padres de: 

a) Doña Catalina, que murió siendo niña. 

b) Don Francisco de Feloaga, también muerto en la niñez. 

c) Don Manuel de Feloaga y Ponce de León, caballero de la Orden de Calatrava desde 1658100, natural de Madrid. 

d) Don Juan de Feloaga y Ponce de León, I Marqués de Navahermosa (por merced dada en 1683), trece de la Orden de Santiago, consejero de Hacienda y Juntas de Armada, y contador mayor, presidente de la Real Audiencia y Casa de Contratación de Indias, electo capitán general del Nuevo Reino de Granada y presidente de la Real Audiencia de Santa Fe, gentilhombre de cámara de S.M., natural de Madrid. Poseedor del mayorazgo de segundogenitura fundado en 1530 por doña María Ponce de León y Luna, Condesa de Cedillo, litigó en 1684 por el Condado de Cedillo y por el mayorazgo de Ponce de León, perdiendo en cuanto al primero, pero triunfando en cuanto al segundo. Fue casado con doña María Lucía de Vargas Manrique y Zapata, hija de los Marqueses de la Torre y Vizcondes de Linares, de la que tuvo descendencia ilustre.


DIGNIDADES, PATRONATOS Y RENTAS DE LA CASA CONDAL DE CEDILLO 

Según un interesante documento conservado en la Real Academia de la Historia, y datado hacia 1678, el Conde de Cedillo tenía su asiento en la imperial ciudad de Toledo, sus casas principales en la colación de Santo Tomé, y sus entierros en la capilla gótica de Santa Catalina, parroquia de San Salvador, dotada con un capellán mayor (siempre un canónigo toledano) y catorce capellanes menores. Era Señor de la villa de Cedillo (Toledo), con jurisdicción civil y criminal; Señor de la villa de Moratalaz (Madrid), con jurisdicción civil y criminal, alcabalas, y la dehesa de dicha villa con cinco mil fanegas de tierra de labor (unas 2.300 hectáreas); Señor de la dehesa de Tocenaque, con jurisdicción civil y criminal sobre un término de más de cuatro kilómetros. Poseía además, en Olías (Toledo), dos pares de casas principales, y la dehesa del Berrocal; y en dicho lugar y sus colindantes, mucha cantidad de pan de renta, olibares, censos y otros tributos; más el solar de Manzaneque con su castillo (cuyo alcaide nombraba) y cuatrocientas fanegas de tierra de labor (unas 200 hectáreas); más una renta de 1500 ducados sobre las alcabalas de Yepes, más otras rentas sobre la Casa del Marqués de Távara, en Sevilla, Ciudad Real y otros lugares. En dicha época del último tercio del siglo XVII, las rentas de la Casa condal de Cedillo, por los conceptos expresados antes, se valuaban en más de once mil ducados cada año. Además, el Conde de Cedillo era patrono hereditario de la Universidad y Colegio de Santa Catalina, en la que proveía todas las capellanías y todas las colegiaturas; patrono hereditario del monasterio de San Miguel de los Ángeles, de monjas franciscanas, con la prerrogativa de poder presentar hasta seis novicias sin dote; patrono hereditario del Hospital del Corpus Christi, de la Orden de San Juan de Dios, con provisión de sus capellanías; y patrono de una capilla en la iglesia conventual de San Bernardo, con un cuarto de casa para su residencia dentro del convento. 

La antigua familia de estos Álvarez de Toledo, descendientes delos Ben Furón,  Señores de Ajofrín,  iniciadoen la segunda mitad del siglo XIV con Alfón González de Ajofrín.


El Palacio de los Condes de Cedillo, también conocido como Casa de Manuel Pérez de Ayala, nombre del  conde, se construyó en 1889, con sucesivas ampliaciones en 1904 y 1910. De estilo medievalista veneciano e inspiración neogótica,  hoy está dedicado a viviendas de lujo a partir de la rehabilitación que se practicó en el año 1989.


El Palacio de los Condes de Cedillo está situado en el barrio de Chamberí, en la calla del General Arrando número 19. Su diseño inicial correspondió al arquitecto José María Fernández Menéndez-Valdés y las modificaciones posteriores  realizadas en 1904 y 1910 fueron obra de Manuel Pardo. Cabría destacar sobre todo sus ventanales y balcones.