viernes, 19 de febrero de 2016

San José y San Cayetano. Córdoba. Barrio de los Toreros




La Iglesia de San José o de San Cayetano, está ubicada en la cuesta del mismo nombre, perpendicular a la Avenida de las Ollerías (antigua avenida Obispo Pérez Muñoz) y paralela a la calle Alonso el Sabio(hay un callejón que une ambas). En el lateral se encuentra el convento carmelita y en la parte posterior el Colegio Virgen del Carmen.
El nombre original suyo fue Iglesia o Convento de San José, santo que está en una capilla lateral y que en su momento fue muy venerado, además de encontrarse en una hornacina en la fachada principal.
El edificio se inició en 1638 y se finalizó en 1656 después de muchas vicisitudes y cambios en el planteamiento inicial, sufriendo incluso en el siglo XVIII importantes reformas.
La Iglesia es de estilo barroco como se puede apreciar en su interior, con frescos en toda la bóveda central, capillas laterales a lo largo de la misma y con un retablo en el que se encuentra la imagen de la Virgen del Carmen que se procesiona por la cuesta y el barrio de Santa Marina todos los 16 de julio por los miembros de la Hermandad del Carmen.
A la derecha del altar se encuentra la imagen de Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia y Mística del Siglo de Oro español, y el acceso al patio del convento.
En el lado contrario se encuentra en una capilla de mayor tamaño, ocupando toda la nave de la cruz izquierda, la dedicada a Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, titulares de la Hermandad de Jesús Caído.
En la parte superior del centro de la nave y a lo largo de ella se encuentran enormes cuadros representando diferentes escenas y santos.






La Hermandad de Jesús Caído y la Soledad es una de las más antiguas de Córdoba. Sus inicios se remontan al siglo XVII, cuando la imagen de Jesús llega al Convento.

La Hermandad El Caído es una de las Cofradías más antiguas de Córdoba, su fundación data del siglo XVII, erigida canónicamente en la iglesia de San Cayetano convento de los Padres Carmelitas Descalzos, dentro de la demarcación territorial de la parroquia iglesia de Santa Marina

Dicha Cofradía es llamada popularmente por la "Hermandad de los Toreros”, debido a su proximidad con lo que fue el 

barrio del Matadero Viejo junto a la Torre de la Malmuerta



Bajo el altar mayor del Convento de San Cayetano y en la Capilla de Gestus existen criptas donde enterraban a los frailes de esta congregación.
Las condiciones de las criptas dieron lugar a la momificación de los restos allí inhumados.
Cuenta Ramírez de Arellano en Paseos por Córdoba que los nichos tuvieron que ser sellados ya que, entre otras profanaciones, algunas momias fueron empleadas para gastar una broma pesada al sacristán de la iglesia, quién al ir a acostarse encontró en su cama una de las momias. Cuando se levantó asustado, vio que habían colocado varias de ellas por toda la habitación.






Al final de esta calle está el Palacio de Viana 


Chimenea en la Plaza de la Flor del Olivo

Está construida sobre los terrenos de la antigua Fábrica de Aceites San Antonio, de la que conserva en su centro el chimeneón, como monumento a la primera expansión industrial de Córdoba.

El chimeneón de Carbonell, popularmente conocido como el chimeneón, es una antigua chimenea industrial situada en la plaza de la flor del olivo. Perteneció a la antigua fábrica de aceites "San Antonio", propiedad de la empresa Carbonell.

De estilo neomudéjar, fue construida en 1903 por el arquitecto Adolfo Castiñeyra Boloix. Al urbanizar la zona se decidió su conservación para que sirviese de testimonio y recuerdo de la primera expansión industrial en Córdoba, tal como se indica en la placa situada al pie de la misma.
1866 – En julio de este año, Antonio Carbonell y su familia fundaron la marca “La Providencia – Carbonell” y empezaron a elaborar y comercializar aceite de oliva en Córdoba. Este empresario, nacido en Alcoy y amante del aceite de oliva, asoció desde un principio la calidad a la marca.
Proveedor Oficial de la Real Casa, 
Antonio Carbonell y Llácer, capitalista del siglo XIX, funda la Casa Carbonell en Córdoba convencido de que el aceite de oliva, comercializado con las exigencias de calidad que requería el mercado internacional, sería una fuente de riqueza y de trabajo para el campo andaluz.