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viernes, 29 de mayo de 2026

Alonso Gutiérrez de Madrid-Gutiérrez de la Caballería-, tesorero general de Castilla y consejero de Carlos I

Don Alonso Gutiérrez de Madrid-Gutiérrez de la Caballería-, tesorero general de Castilla y consejero de Carlos I, casa con una doña María de Pisa, prima de la mujer de Fernando de Cuenca y del mismo nombre cuya hija Francisca casa con  el séptimo señor de La Venosa en Cuenca. 

La hermana de Francisca llamada Isabel con Perafán de Ribera, señor de Villarejo de la Peñuela, siendo padres de Fernando Coello de Ribera, regidor perpetuo de la ciudad de Huete, que en julio del año 1550 daba poder a Gonzalo de Bustos, alcaide de la fortaleza de La Ventosa, para vender las casas de su abuela doña María de Pisa en la Rúa del Villar, en Santiago de Compostela, al maestrescuela Fernando González Dacosta por 500 ducados de oro.

Fernando de Cuenca, nacido en la segunda mitad del siglo XV, en el caso de confirmarse su relación con la ciudad de Huete, bien pudo pertenecer a alguna de las dos familias judías de esa ciudad, los Cohen o los Abolafia, varios de cuyos integrantes ocuparon importantes puestos relacionados con la fiscalidad,

Son los de apellido Pisa una familia de conversos y esta circunstancia fue omitida en los informes e sus descendientes para obtener hábitos de las órdenes de caballería.

Estamos en el siglo XVI, Juan Hurtado de Sandoval[1] es hijo de Juan Bautista Hurtado de Sandoval, séptimo señor de La Ventosa y mitad de Caracena. El séptimo señor de La Ventosa casa con Francisca Sánchez de Cuenca y Pisa[2]; de familia conversa, originaria del Reino de Galicia y vecina de Huete- hija de Hernando Sánchez Cuenca[3] y de María de Pisa[4]-.



[1] Fue patrón del convento de Nuestra Señora del Rosal fundado por un hijo del segundo conde de Priego en 1525. Tambien fueron con el señor de La Ventosa patrones de este convento un sobrino paterno de la tercera señora de Cervera llamdo Alonso Carrillo que era canónigo de a catedral de Cuenca y Alonso Alvarez de Ayala, regidor de Cuenca y casado con una Sandoval y cuya nieta casa con un bisnieto de los segundos condes de Priego. La descendencia de este matrimonio emparenta con los Toledo de Guadalajara, como se puede leer en su apartado.

[2] Orígenes de doña Francisca Sánchez (de Pisa), mujer de don Juan Hurtado de Sandoval, señor de La Ventosa en el siglo XVI. Guillermo Fernández Rabadán. Cronista Oficial de Villas de La Ventosa.

Traslado del testamento de doña Francisca Sánchez, mujer de Juan Hurtado de Sandoval, dejando el mayorazgo de la Ventosa a su hijo mayor Gutierre de Sandoval, y el resto de sus bienes entre sus hijos Juan, Pedro, Francisco, Isabel y el dicho Gutierre, exceptuando a María, Juana y Catalina de Sandoval, monjas profesas en el Convento de Nuestra Señora del Rosal de Priego. Testamento otorgado en la villa de Caracena el 17 de junio de 1578 ante el escribano Antonio Muñoz.

Los orígenes de doña Francisca Sánchez, señora de La Ventosa en el siglo XVI no han estado nunca del todo claros, existiendo diferentes versiones de los nombres tanto de su padre, como de su madre. El motivo de este silencio planificado no es otro que ocultar los orígenes conversos de la familia, descendiendo realmente del importantísimo arrendador Fernando de Cuenca y de su mujer doña María de Pisa, relacionada igualmente con otros arrendadores conversos originarios de Almagro.

Los orígenes familiares de Fernando de Cuenca son bastante desconocidos hasta el momento, pero parece que están muy relacionados con la ciudad de Huete, donde fue a vivir su viuda junto con sus hijos después de la muerte de Fernando en 1521.

Sus dos hijas contrajeron matrimonio con los señores de La Ventosa y Villarejo de la Peñuela, mientras que hay referencias igualmente de sus dos hijos varones residiendo en Huete, siendo importante resaltar que doña María de Pisa no tenía sus orígenes allí.

Además de lo dicho, el criado principal y representante de Fernando era Juan de Liébana, hijo de García de Alcocer y doña María de Liébana, converso con orígenes en Huete por parte paterna y de la villa de Alcocer por la materna, familia con un importante potencial económico.

Fernando de Cuenca, seguramente marchó de Huete en su juventud, pasando probablemente por Almagro, como reflejan algunos documentos, y donde conocería a su futura mujer doña María de Pisa.

Siendo desconocidos sus orígenes, manejamos en estos momentos varias hipótesis en el caso de tener relación con la ciudad de Huete, ambas relacionadas con un pasado judío.

En primer lugar, podría ser pariente del recaudador Pedro de Cuenca, natural de Huete e hijo del escribano Alonso Díaz de Cuenca y de María López, ambos juzgados por judaísmo, él absuelto y ella condenada en 1492.

En segundo lugar, sus orígenes podrían estar relacionados con Diego de Cuenca, natural de Huete, que contrajo matrimonio con Leonor de Castro, siendo padres al menos del licenciado Alonso Sánchez de Cuenca, natural de Huete y abogado de la Real Chancillería de Granada, benefactor con más de tres millones de maravedís de la Cartuja de la Asunción de Granada y siendo el único seglar con entierro en dicho lugar, más concretamente en la sala capitular de legos.

Es importante resaltar que la mujer de Diego de Cuenca era nieta del judío don Simuel Abolafia. Ambas hipótesis, sin poder confirmarlas fehacientemente, podrían explicar la marcha de Huete de Fernando de Cuenca, debido a ese pasado judío.

Asentado en Santiago de Compostela con probabilidad antes del 1500, parece que tuvo varios cargos de importancia en Jerez de la Frontera antes de esa fecha. En 1508 se encontraba en Galicia figurando como recaudador de las rentas de la reina doña Juana en la ciudad y arzobispado de Santiago. Desde 1511 fue el arrendador y repartidor mayor de las rentas del reino de Galicia, siendo arrendador del arzobispado de Santiago, obispado de Orense, obispado de Lugo, lugares confiscados, obispado de Mondoñedo, Vivero, Ponferrada, diezmos y aduanas de los tres obispados, incluyendo Requena.

En 1515 se realizó una Provisión Real dada en Plasencia en la que la reina doña Juana confirmaba a Fernando de Cuenca en el cargo de arrendador de las rentas y alcabalas del arzobispado de Santiago, de las ciudades de La Coruña, Betanzos, obispado de Tuy y otros lugares.

En 1519 Fernando de Cuenca fue el principal negociador en la postura de las rentas del reino, dentro del importante programa fiscal diseñado por Carlos I. A pesar de aparecer él como el principal postor, es cierto que detrás se encontraban otros arrendadores principales del reino, ya que el repartimiento final ascendió a una cantidad cercana al millón de ducados.

En una Provisión de la Real Audiencia de Valladolid de 1521, su mujer e hijos reclamaron el pago de las deudas pendientes, figurando que Fernando de Cuenca era antes de su fallecimiento el recaudador mayor de las rentas del almojarifazgo mayor de Sevilla, obispado de Cuenca, Huete, provincia de Castilla, marquesado de Villena y otros partidos y señoríos[7].

En cuanto a doña María de Pisa podemos decir que pertenecía, como se dijo anteriormente, a una importante familia de judeoconversos asentados en Almagro, y que marcharía a vivir a Santiago de Compostela con su marido Fernando de Cuenca y sus hijos. Doña María era hermana, entre otros, de García de Pisa, del bachiller Diego Rodríguez de Pisa y de Bernal de Pisa, este último casado con Catalina Vallo, hija de Gómez Vallo, arcediano de Cuenca y natural de Santiago de Compostela, y hermana de Gómez Vallo, canónigo de la catedral de Santiago, y de Diego Vallo, tesorero de la catedral.

Con estas relaciones tan notables, vivieron Fernando de Cuenca, María de Pisa y sus hijos en Santiago hasta la muerte del primero en 1521. A partir de ese momento, nos encontramos con numerosa documentación en la que aparece doña María de Pisa representando a sus hijos.

Sin tener constancia de la fecha de su matrimonio, doña Francisca Sánchez casó con don Juan Bautista Hurtado de Sandoval, señor de La Ventosa (Cuenca), constando la presencia de este último en Santiago de Compostela en el año 1522 en escrituras relacionadas con su suegra doña María de Pisa.

[3] Tuvieron capilla y enterramiento en la parroquia de San Nicolás de Almazán de Huete, con escudo de armas en que se veía un cáliz bajo veneras y un águila dorada.

[4] Fue hermana de Isabel Sánchez de Cuenca. Francisca casa con Juan Bautista Hurtado de Sandoval y Mendoza, señor de La Ventosa, e Isabel casa con Per Afán de Rivera, señor de Villarejo de la Peñuela, Cabrejas y Valmelero. Bisabuelos los primeros de Constanza de Sandoval, señora propietaria de La Ventosa, y abuelos los otros de su marido Pedro Coello de Rivera, o Coello de Sandoval, primer conde de La Ventosa desde 1617. Tuvieron capilla y enterramiento en la parroquia de San Nicolás de Almazán y fueron patronos la iglesia de Santa María de Atienza y del convento de San Francisco. Sobre la genealogía de la familia Pisa Sociología conversa en los siglos XV y XVI: La dinámica de las familias manchegas Vincent Parello, 1999. También, De financieros judeoconversos a nobleza titulada. Las estrategias de ascenso social de la familia Pisa (siglos XVI -XVII) Rocío Velasco Tejedor, 2013. Isabel Sánchez de Pisa casa con Perafán de Ribera, señor de Villarejo de la Peñuela, Cabrejas y Valmelero Es hija de Hernando de Cuenca y de María de Pisa, originaria de Almagro de un linaje judeoconverso descendientes de Juan Rodríguez de Pisa. Los Pisa se avecinan en la ciudad de Huete. Doña Isabel muere el 29 de mayo de 1564. En su testamento  manda 500 misas con novenario, letanías, y vigilia diaria con presencia de ocho clérigos. 100 por la memoria de sus padres y las 400 restantes por su alma. Todo sin olvidar la clásica ofrenda de pan, vino y cera sobre su sepultura que se había de producir de forma permanente, con misa de rogativa los domingos. Juan Rodríguez de Pisa, que había muerto en 1461, fue condenado y penitenciado por la Inquisición, acusado de herejía, en 1485. Este hecho trastocaría para siempre la vida de sus descendientes, que trataron de ocultarlo por todos los medios” (Velasco, 2013, 250). A partir de ahí, y como solía ser habitual, la familia al disponer de posibles y una buena red de contactos, comenzaría a gestar un conjunto de políticas matrimoniales endogámicas que siempre les solían resultar beneficiosas, manteniendo así su estatus y conseguir ir medrando con el trascurso de las generaciones. Obviamente que una mujer como doña Isabel casara con el Señor de Villarejo, es una prueba más que refleja en qué esfera social se movían lo Pisa por aquellas fechas, y es que como bien ha definido la autora anterior en su título sobre el estudio de este linaje, los Pisa pasarán de financieros, a convertirse en miembros de una nobleza titulada que los emparentará con muchas de las grandes casas de una aristocracia, pero sobre las que muy sabidas eran las manchas judeoconversas que arrastraban bastantes de sus integrantes. Los Cuenca eran un linaje bien aposentado en la ciudad de Huete y también judeoconverso. Tuvieron capilla y enterramiento en la parroquia de San Nicolás de Almazán con escudo de armas. 

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Fernando de Cuenca y doña María de Pisa debieron tener también por hija a doña Isabel Sánchez, que pudo ser la hija mayor.

Doña Isabel contrajo matrimonio con Perafán de Ribera, señor de Villarejo de la Peñuela, siendo padres de Fernando Coello de Ribera, regidor perpetuo de la ciudad de Huete, que en julio del año 1550 daba poder a Gonzalo de Bustos, alcaide de la fortaleza de La Ventosa, para vender las casas de su abuela doña María de Pisa en la Rúa del Villar, en Santiago de Compostela, al maestrescuela Fernando González Dacosta por 500 ducados de oro.

 

Perafán de Ribera el mozo contrajo matrimonio con su prima doña Isabel de Sandoval, hija de Juan Bautista Hurtado de Sandoval, señor de La Ventosa, y de doña Francisca Sánchez.

 Archivo Histórico Nacional, OM-CABALLEROS_SANTIAGO, Exp.1997. Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago de Pedro Coello de Ribera y Zapata, natural de Villarejo de la Peñuela, Conde de la Ventosa.

 Archivo Histórico Nacional, OM-CABALLEROS_CALATRAVA, Exp.2868. Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Calatrava de Antonio Zapata y Guevara de Cisneros y Anaya, natural de Madrid, Procurador general de la Orden y Gentilhombre de Boca de Su Majestad. 1639.

 

 

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