Don Alonso Gutiérrez de Madrid-Gutiérrez de la Caballería-, tesorero general de Castilla y consejero de Carlos I, casa con una doña María de Pisa, prima de la mujer de Fernando de Cuenca y del mismo nombre cuya hija Francisca casa con el séptimo señor de La Venosa en Cuenca.
La hermana de Francisca llamada Isabel con Perafán de Ribera, señor de Villarejo de la Peñuela, siendo padres de Fernando Coello de Ribera, regidor perpetuo de la ciudad de Huete, que en julio del año 1550 daba poder a Gonzalo de Bustos, alcaide de la fortaleza de La Ventosa, para vender las casas de su abuela doña María de Pisa en la Rúa del Villar, en Santiago de Compostela, al maestrescuela Fernando González Dacosta por 500 ducados de oro.
Fernando de Cuenca, nacido en la segunda mitad del siglo XV, en el caso de confirmarse su relación con la ciudad de Huete, bien pudo pertenecer a alguna de las dos familias judías de esa ciudad, los Cohen o los Abolafia, varios de cuyos integrantes ocuparon importantes puestos relacionados con la fiscalidad,
Son los de apellido Pisa una familia de conversos y esta circunstancia fue omitida en los informes e sus descendientes para obtener hábitos de las órdenes de caballería.
Estamos en el siglo XVI, Juan Hurtado de Sandoval[1] es hijo de Juan Bautista Hurtado de Sandoval, séptimo señor de La Ventosa y mitad de Caracena. El séptimo señor de La Ventosa casa con Francisca Sánchez de Cuenca y Pisa[2]; de familia conversa, originaria del Reino de Galicia y vecina de Huete- hija de Hernando Sánchez Cuenca[3] y de María de Pisa[4]-.
[1] Fue patrón del convento de Nuestra Señora del Rosal
fundado por un hijo del segundo conde de Priego en 1525. Tambien fueron con el
señor de La Ventosa patrones de este convento un sobrino paterno de la tercera
señora de Cervera llamdo Alonso Carrillo que era canónigo de a catedral de
Cuenca y Alonso Alvarez de Ayala, regidor de Cuenca y casado con una Sandoval y
cuya nieta casa con un bisnieto de los segundos condes de Priego. La
descendencia de este matrimonio emparenta con los Toledo de Guadalajara, como
se puede leer en su apartado.
[2] Orígenes de doña Francisca Sánchez (de Pisa), mujer de
don Juan Hurtado de Sandoval, señor de La Ventosa en el siglo XVI. Guillermo
Fernández Rabadán. Cronista Oficial de Villas de La Ventosa.
Traslado del testamento de doña Francisca Sánchez, mujer de
Juan Hurtado de Sandoval, dejando el mayorazgo de la Ventosa a su hijo mayor
Gutierre de Sandoval, y el resto de sus bienes entre sus hijos Juan, Pedro,
Francisco, Isabel y el dicho Gutierre, exceptuando a María, Juana y Catalina de
Sandoval, monjas profesas en el Convento de Nuestra Señora del Rosal de Priego.
Testamento otorgado en la villa de Caracena el 17 de junio de 1578 ante el
escribano Antonio Muñoz.
Los orígenes de doña Francisca Sánchez,
señora de La Ventosa en el siglo XVI no han estado nunca del todo claros,
existiendo diferentes versiones de los nombres tanto de su padre, como de su
madre. El motivo de este silencio planificado no es otro que ocultar los
orígenes conversos de la familia, descendiendo realmente del importantísimo
arrendador Fernando de Cuenca y de su mujer doña María de Pisa, relacionada
igualmente con otros arrendadores conversos originarios de Almagro.
Los orígenes familiares de Fernando de
Cuenca son bastante desconocidos hasta el momento, pero parece que están muy
relacionados con la ciudad de Huete, donde fue a vivir su viuda junto con sus
hijos después de la muerte de Fernando en 1521.
Sus dos hijas contrajeron matrimonio con
los señores de La Ventosa y Villarejo de la Peñuela, mientras que hay
referencias igualmente de sus dos hijos varones residiendo en Huete, siendo
importante resaltar que doña María de Pisa no tenía sus orígenes allí.
Además de lo dicho, el criado principal y
representante de Fernando era Juan de Liébana, hijo de García de Alcocer y doña
María de Liébana, converso con orígenes en Huete por parte paterna y de la
villa de Alcocer por la materna, familia con un importante potencial económico.
Fernando de Cuenca, seguramente marchó de
Huete en su juventud, pasando probablemente por Almagro, como reflejan algunos
documentos, y donde conocería a su futura mujer doña María de Pisa.
Siendo desconocidos sus orígenes,
manejamos en estos momentos varias hipótesis en el caso de tener relación con
la ciudad de Huete, ambas relacionadas con un pasado judío.
En primer lugar, podría ser pariente del
recaudador Pedro de Cuenca, natural de Huete e hijo del escribano Alonso Díaz
de Cuenca y de María López, ambos juzgados por judaísmo, él absuelto y ella
condenada en 1492.
En segundo lugar, sus orígenes podrían
estar relacionados con Diego de Cuenca, natural de Huete, que contrajo
matrimonio con Leonor de Castro, siendo padres al menos del licenciado Alonso
Sánchez de Cuenca, natural de Huete y abogado de la Real Chancillería de
Granada, benefactor con más de tres millones de maravedís de la Cartuja de la
Asunción de Granada y siendo el único seglar con entierro en dicho lugar, más
concretamente en la sala capitular de legos.
Es importante resaltar que la mujer de
Diego de Cuenca era nieta del judío don Simuel Abolafia. Ambas hipótesis, sin
poder confirmarlas fehacientemente, podrían explicar la marcha de Huete de
Fernando de Cuenca, debido a ese pasado judío.
Asentado en Santiago de Compostela con
probabilidad antes del 1500, parece que tuvo varios cargos de importancia en
Jerez de la Frontera antes de esa fecha. En 1508 se encontraba en Galicia
figurando como recaudador de las rentas de la reina doña Juana en la ciudad y
arzobispado de Santiago. Desde 1511 fue el arrendador y repartidor mayor de las
rentas del reino de Galicia, siendo arrendador del arzobispado de Santiago,
obispado de Orense, obispado de Lugo, lugares confiscados, obispado de
Mondoñedo, Vivero, Ponferrada, diezmos y aduanas de los tres obispados,
incluyendo Requena.
En 1515 se realizó una Provisión Real
dada en Plasencia en la que la reina doña Juana confirmaba a Fernando de Cuenca
en el cargo de arrendador de las rentas y alcabalas del arzobispado de
Santiago, de las ciudades de La Coruña, Betanzos, obispado de Tuy y otros
lugares.
En 1519 Fernando de Cuenca fue el
principal negociador en la postura de las rentas del reino, dentro del
importante programa fiscal diseñado por Carlos I. A pesar de aparecer él como
el principal postor, es cierto que detrás se encontraban otros arrendadores
principales del reino, ya que el repartimiento final ascendió a una cantidad
cercana al millón de ducados.
En una Provisión de la Real Audiencia de
Valladolid de 1521, su mujer e hijos reclamaron el pago de las deudas
pendientes, figurando que Fernando de Cuenca era antes de su fallecimiento el
recaudador mayor de las rentas del almojarifazgo mayor de Sevilla, obispado de
Cuenca, Huete, provincia de Castilla, marquesado de Villena y otros partidos y
señoríos[7].
En cuanto a doña María de Pisa podemos
decir que pertenecía, como se dijo anteriormente, a una importante familia de
judeoconversos asentados en Almagro, y que marcharía a vivir a Santiago de
Compostela con su marido Fernando de Cuenca y sus hijos. Doña María era
hermana, entre otros, de García de Pisa, del bachiller Diego Rodríguez de Pisa
y de Bernal de Pisa, este último casado con Catalina Vallo, hija de Gómez
Vallo, arcediano de Cuenca y natural de Santiago de Compostela, y hermana de
Gómez Vallo, canónigo de la catedral de Santiago, y de Diego Vallo, tesorero de
la catedral.
Con estas relaciones tan notables,
vivieron Fernando de Cuenca, María de Pisa y sus hijos en Santiago hasta la
muerte del primero en 1521. A partir de ese momento, nos encontramos con
numerosa documentación en la que aparece doña María de Pisa representando a sus
hijos.
Sin tener constancia de la fecha de su
matrimonio, doña Francisca Sánchez casó con don Juan Bautista Hurtado de Sandoval,
señor de La Ventosa (Cuenca), constando la presencia de este último en Santiago
de Compostela en el año 1522 en escrituras relacionadas con su suegra doña
María de Pisa.
[3] Tuvieron capilla y enterramiento en la parroquia de
San Nicolás de Almazán de Huete, con escudo de armas en que se veía un cáliz
bajo veneras y un águila dorada.
[4] Fue hermana de
Isabel Sánchez de Cuenca. Francisca casa con Juan Bautista Hurtado de Sandoval
y Mendoza, señor de La Ventosa, e Isabel casa con Per Afán de Rivera, señor de
Villarejo de la Peñuela, Cabrejas y Valmelero. Bisabuelos los primeros de
Constanza de Sandoval, señora propietaria de La Ventosa, y abuelos los otros de
su marido Pedro Coello de Rivera, o Coello de Sandoval, primer conde de La
Ventosa desde 1617. Tuvieron capilla y enterramiento en la parroquia de San
Nicolás de Almazán y fueron patronos la iglesia de Santa María de Atienza y del
convento de San Francisco. Sobre la genealogía de la familia Pisa Sociología
conversa en los siglos XV y XVI: La dinámica de las familias manchegas Vincent
Parello, 1999. También, De financieros judeoconversos a nobleza titulada. Las
estrategias de ascenso social de la familia Pisa (siglos XVI -XVII) Rocío
Velasco Tejedor, 2013. Isabel Sánchez de Pisa casa con Perafán de Ribera, señor
de Villarejo de la Peñuela, Cabrejas y Valmelero Es hija de Hernando de Cuenca
y de María de Pisa, originaria de Almagro de un linaje judeoconverso
descendientes de Juan Rodríguez de Pisa. Los Pisa se avecinan en la ciudad de
Huete. Doña Isabel muere el 29 de mayo de 1564. En su testamento manda 500 misas con novenario, letanías, y
vigilia diaria con presencia de ocho clérigos. 100 por la memoria de sus padres
y las 400 restantes por su alma. Todo sin olvidar la clásica ofrenda de pan,
vino y cera sobre su sepultura que se había de producir de forma permanente,
con misa de rogativa los domingos. Juan Rodríguez de Pisa, que había muerto en
1461, fue condenado y penitenciado por la Inquisición, acusado de herejía, en
1485. Este hecho trastocaría para siempre la vida de sus descendientes, que
trataron de ocultarlo por todos los medios” (Velasco, 2013, 250). A partir de
ahí, y como solía ser habitual, la familia al disponer de posibles y una buena
red de contactos, comenzaría a gestar un conjunto de políticas matrimoniales
endogámicas que siempre les solían resultar beneficiosas, manteniendo así su
estatus y conseguir ir medrando con el trascurso de las generaciones.
Obviamente que una mujer como doña Isabel casara con el Señor de Villarejo, es
una prueba más que refleja en qué esfera social se movían lo Pisa por aquellas
fechas, y es que como bien ha definido la autora anterior en su título sobre el
estudio de este linaje, los Pisa pasarán de financieros, a convertirse en
miembros de una nobleza titulada que los emparentará con muchas de las grandes
casas de una aristocracia, pero sobre las que muy sabidas eran las manchas
judeoconversas que arrastraban bastantes de sus integrantes. Los Cuenca eran un
linaje bien aposentado en la ciudad de Huete y también judeoconverso. Tuvieron
capilla y enterramiento en la parroquia de San Nicolás de Almazán con escudo de
armas.
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Fernando de Cuenca y
doña María de Pisa debieron tener también por hija a doña Isabel Sánchez, que
pudo ser la hija mayor.
Doña Isabel contrajo
matrimonio con Perafán de Ribera, señor de Villarejo de la Peñuela, siendo
padres de Fernando Coello de Ribera, regidor perpetuo de la ciudad de Huete,
que en julio del año 1550 daba poder a Gonzalo de Bustos, alcaide de la
fortaleza de La Ventosa, para vender las casas de su abuela doña María de Pisa
en la Rúa del Villar, en Santiago de Compostela, al maestrescuela Fernando
González Dacosta por 500 ducados de oro.
Perafán de Ribera el mozo contrajo
matrimonio con su prima doña Isabel de Sandoval, hija de Juan Bautista Hurtado
de Sandoval, señor de La Ventosa, y de doña Francisca Sánchez.
Archivo Histórico Nacional,
OM-CABALLEROS_SANTIAGO, Exp.1997. Pruebas para la concesión del Título de
Caballero de la Orden de Santiago de Pedro Coello de Ribera y Zapata, natural
de Villarejo de la Peñuela, Conde de la Ventosa.
Archivo Histórico Nacional,
OM-CABALLEROS_CALATRAVA, Exp.2868. Pruebas para la concesión del Título de
Caballero de la Orden de Calatrava de Antonio Zapata y Guevara de Cisneros y
Anaya, natural de Madrid, Procurador general de la Orden y Gentilhombre de Boca
de Su Majestad. 1639.
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