En la reorganización provincial de Javier de Burgos de mediados del siglo XIX Cuenca cede a Guadalajara las villas de Sacedón y Pareja y otros veintiocho pueblos más entre ellos Alique, Corcoles, Casasana, Castilforte, Chillarón del Rey, Escamilla, Millana, Ocentejo, Poyos, Sacedón, Tabladillo y Villaescusa de Polositos y setenta y cuatro de los setenta y cinco del territorio de Molina de Aragón- sólo queda en la provincia de Cuenca la villa de Valsalobre-. Guadalajara cede a Cuenca San Pedro Palmiches y Valdeolivas- que junto con Salmerón y Alcocer de la tierra de Guadalajara y de la intendencia de Guadalajara formaban parte de la comunidad de pastos de Huete.
Funda doña Mayor el monasterio de Santa Clara de Alcocer. Una Guzmán, Leonor de Guzmán, será la amante de Alfonso XI, bisnieto de Alfonso X. Enrique II es uno de los 10 hijos de la relación de Alfonso XI con su amante.
Doña Blanca en 1312 vende el Infantado al infante Don Juan Manuel, también señor de Villena y de Peñafiel y así de una gran parte del territorio del reino de Castilla. Parece que don Juan Manuel no puede cumplir las condiciones de la transacción y doña Blanca decide volver a vender este territorio al infante don Pedro, hijo de Sancho IV y María de Molina-Es Sancho IV primo hermano de don Juan Manuel ambos nietos de Fernando III “el Santo“. Ante este hecho el Infante responde provocando graves disturbios en la zona de Hita, Huete y Guadalajara. Pero será propiedad finalmente de don Juan Manuel. A la muerte de don Juan Manuel hereda su hijo don Fernando Manuel que muere en el año 1350. La hija de don Fernando Manuel se titula señora del Infantado y casa con el VI señor de Albornoz, que compra el Infantado. El Infantado vuelve a la Corona y Enrique II lo concede al infante aragonés don Alfonso, también luego marqués de Villena y su consuegro, y ya conde de Denia y luego también su marqués. Enrique II es yerno de don Juan Manuel. La donación del Infantado tiene lugar en 1366 y con ella se premia el apoyo que don Alfonso presta a Enrique en su enfrentamiento con su hermano Pedro I El Cruel.
Alfonso de Aragón y Foix (1332–1412), llamado también Alfonso IV de Ribagorza y Alfonso I de Gandía el Viejo. Hijo primogénito del conde Pedro de Ribagorza y Prades y de Juana de Foix. Fue nieto de Jaime II y primo de Pedro IV el Ceremonioso. Ostentó los títulos de conde de Denia (1355), I marqués de Villena (1369), conde de Ribagorza (1381), duque de Gandía (1399) y fue el primer Condestable de Castilla. Fue asimismo uno de los candidatos a rey de Aragón tras la crisis sucesoria desencadenada a la muerte sin descendencia de Martín el Humano, que se resolvería mediante el Compromiso de Caspe. Durante la guerra civil castellana, ayudó a Enrique II de Trastámara, al mando de las fuerzas catalanas que Pedro IV “el Ceremonioso”-casado con Leonor de Castilla hija de Fernando IV y tía de Enrique II y Pedro I- su primo y tío de los dos litigantes por el reino de Castilla envió para colaborar en el destronamiento de Pedro “el Cruel”, recibiendo por ello el marquesado de Villena en 1366. A la muerte de Enrique II , su sucesor e hijo, Juan I, le favoreció con el título de Condestable. La hostilidad de la nobleza castellana impidió que permaneciese mucho tiempo en ese cargo, y tanto su título de marqués de Villena como el de condestable de Castilla fueron anulados en 1391 por los tutores de Enrique III" el Doliente". Desde 13381 fue asimismo conde de Ribagorza, a la muerte de su padre Pedro de Aragón y de Anjou. En Aragón, bajo el reinado de su primo Martín "el Humano" mantuvo su prestigio de noble poderoso, participó en las cortes de Zaragoza de 1398 y asistió el año siguiente, a la coronación del monarca, siendo nombrado duque de Gandia . Todavía en vida del monarca, y por si éste muriese sin hijos vivientes, manifestó sus derechos eventuales a la Corona y, muerto el rey poco después, presentó su candidatura como posible sucesor. Murió, sin embargo, antes de haberse reunido en el Compromiso de Caspe los representantes que debían decidir en la elección. De su matrimonio con Violante Arenóstuvo tres hijos: Alfonso, que heredó el ducado de Gandia y los condados de Ribagora y Denia y debía casa con Leonor de Castilla hija natural de Enrique II, aunque sin celebrarse este matrimonio; Pedro, que había ostentado el marquesado de Villena-II marqués de Villena- y que murió antes que su padre casado en 1378 con doña Juana hija natural también de Enrique II. Padres en 1384 de don Enrique de Villena, nacido en el castillo de Villana. Don Pedro de Aragón muere el 14 de Agosto de 1385 en la batalla de Aljubarrota. Muere el segundo Marqués de Villena, pero la Casa y estados tenían sucesor varón en don Enrique, su hijo y llamado como su abuelo materno el rey de Castilla. Aunque a titulo de honor el marquesado de Villena al haber sido su abuelo despojado de sus títulos en Castilla. Casa don Enrique conocido como “el Nigromante” con su prima segunda María de Albornoz, nieta de Micer Gómez de Albornoz casado con la señora de Albornoz y el Infantado siendo así que Enrique como nieto del infante Alfonso de Aragón es de nuevo señor del Infantado como lo fue su abuelo. Hija de don Alonso y Violante Arenós es también Violante que casó con Pedro de Prades.
La reina Doña Juana como hija de Don Juan Manuel y esposa de su primo Enrique II confirma al señor de Albornoz y mayordomo mayor del rey, la compra que hecha al conde de Denia y marqués de Villena de los lugares de Alcocer, Salmerón y Valdeolivas en 30 Florines de oro. "Sepan cuantos esta carta vieren, como yo Doña Johana por la Gracia de Dios, Reynaa de Castiella y de Leon, con licencia y otorgamiento y consentimiento del Rey Don Enrique, mio Señor, por quanto so cierta que vos Micer Gomez, fijo de Don Alvar García de Albornoz, Mayordomo Mayor del dicho Señor rey, comprastes de Don Alfon Marqués de Villena, Conde de Ribagorça y de Denia y de sus procuradores con su poder en su nombre, los lugares de Alcocer y Salmerón y Valdoeolivas y sus términos, con la jurisdicción alta y baja y señorío y mero y mismo Imperio por treinta florines de oro: lo qual hiciestes con licencia y otorgamiento de dicho Señor Rey y con mi voluntad y consentimiento y placentería, por quanto los dichos florines fueron para la redención del dicho Marqués, de lo qual el dicho Rey, mio Señor, y yo tenemos grant carga, por quanto fue preso en servicio del dicho Señor Rey, y mío, y en defendimiento del Regno. Por ende, yo así como Reina y Señora é así como heredera de los bienes de don Johan, mío padre, que Dios perdone, cuyos fueron los dichos logares que vos comprastes, de mi cierta saabiduría y de mi propia voluntad confieso en la dicha compra que vos feciestes de los dichos logares de Alcocer, Salmerón y Valdeolivas y sus términos. E si algún derecho yo avía y me pertenescía en ellos en cualquier manera, y por cualquier razón, renuncio por pleyto y posstura que vos fago, y passolo en vos, para que ayades los dichos bienes y la dicha compra de dellos ficiestes firme y estable y sana para siempre jamás para vos y para aquellos que de vos vinieren o quien vos quisiéredes. E renuncio el beneficio de la ley de Valeyamos que es fecha a favor de las mugeres, seyendo cierta y certificada del beneficio de dicha ley. E prometo por mí e por mis herederos y para agora e para siempre jamás de no ir ni venir contra la dicha compra que vos feciestes de los dichos logares, ni contra parte dello, por mi ni por otre en algunt tiempo, ni por alguna manera. E juro a Dios y a Sancta María tener e guardar e complir todo lo sobredicho y de no ir ni venir contra ello, ni contra parte dello, por mí, ni por otra, según dicho es. E porque esto sea firme y estable divos esta mi carta. Septiembre, Era de 1409 años. Yo LA REINA, Gonçalo Gómez. Regina Castellae elegionis sigillum donna Ioana dii gratia." (Pruebas de la Casa de Lara).
En 1932 se censaron los bienes agrícolas de los Grandes de España y la Casa del Infantado era todavía la novena propietaria del país con 17.171 hectáreas. Sor Cristina de Arteaga (1902-1984), monja y superiora de las Jerónimas españolas, con proceso de beatificación en marcha desde 2001, fue una historiadora meticulosa que, entre otros libros, escribió la biografía familiar "La Casa del Infantado”.
La Hoya del Infantado constituía una pequeña comarca formada a lo largo del río Guadiela, antiguamente Guadilla que baja desde las serranías conquenses a dar en el Tajo, en las sierras de Bolarque. La reconquista de esta zona se llevo a cabo en los últimos años del siglo XI , llegando hasta estos lugares las huestes cristianas del capitán Alvar Fánez, aquí el pueblo de Castillo de Alvar Fáñez. En un primer momento, a comienzos del siglo XII, pertenecía la tierra de La Hoya a la tierra común de Zorita, y luego paso a la demarcación provincial de Huete en la que se mantuvo, a efectos de jurisdicción y aprovechamientos comunales de pastos durante bastantes años.
En tierras de la Hoya se fundó Recópolis, dedicada a Recaredo. Recópolis desapareció durante la dominación musulmana, fundándose en su lugar la actual Zorita. Desde hace algunos años se están haciendo excavaciones en las ruinas visigodas.
Entre los siglos VIII-IX pertenecía la Hoya al distrito de Santaver, despoblado situado encima de la actual Ercávica, Cañaveruelas, con toda la zona entre el Tajo y el Guadiela. Era Santaver una excelente fortaleza, hoy desaparecida, enclavada en un cerro de fácil defensa y rodeado por el foso del Guadiela, poco antes de su unión con el Tajo. Controlaba, junto con las plazas fuertes de Cuenca (Hins-Conca), Huete (Wabba) y Uclés, toda la Alcarria al sur del Tajo hasta la Mancha. Este amplio sector estaba atravesado por una ruta de Zaragoza a Córdoba, de donde su importancia estratégica.
El geógrafo árabe El-Istahari nos describe cómo quedó organizada la Alcarria durante el periodo de asentamiento musulmán, con los siguientes distritos: Santaver, que comprendía una zona montañosa con vegas arboladas y terrenos para ganadería y cereales, con una amplia extensión que abarcaba las comarcas de Cuenca, Huete, Uclés y otras; Recopolis, que pronto desaparecería para dar paso a Zorita, con plaza fuerte y una zona no demasiado extensa de tierras fértiles a ese lado del Tajo; Guadalajara, también fortificada y cuyo territorio llegaba hasta la cadena de montañas “que separan las dos Españas”, como dice el también geógrafo árabe Al-Razi. Se trata del Sistema Central, pues los árabes distinguían entre Castilla y España, formando ambas las dos Españas.
Alfonso VI de Castilla era yerno de Al-Mamun, emir de Toledo, y una larga tradición pretende que las comarcas de Cuenca, Huete y Uclés constituyeron la dote de su esposa Zaida y, por tanto fueron de Alfonso VI de Castilla, aun antes de que este conquistase Toledo en el 1085. Pero esto no parece cierto y lo más cercano a la realidad es que esas tierras fuesen conquistadas entre fines del siglo XI y a lo largo del XII. Alfonso VII, en 1154, dono a los obispos de Sigüenza el señorío de estos lugares. Al ser conquistada Cuenca, en 1177, por Alfonso VIII, este rey los incluye en la diócesis conquense recién creada, volviendo a quedar en el señorío real. Alfonso X confirmó a los pueblos de la Hoya en el uso de su antiguo Fuero, común al de Huete. La zona entre el Tajo y el Guadiela siguieron perteneciendo al distrito de Santaver. Santaver comenzó a perder importancia en favor de Huete y tan rápidamente que en el siglo XII había pasado prácticamente al olvido. Santaver y sus territorios pasaron muy probablemente a engrosar el ya amplio alfoz de Huete. Huete siguió engrandeciéndose, hasta el punto de que, durante la crisis almoravide de 1118 el geógrafo Idrisi la califica de “ciudad grande”, mientras que a Cuenca, por ejemplo, sólo la llama “pequeña” y Santaver ni la menciona. Cuando los castellanos reconquistaron la zona y comenzaron su repoblación con nuevos repartos en el siglo XII), el rey castellano Alfonso VII adjudicó diversos lugares de la Hoya son mencionados en las escrituras de donación como “aldeas de Huete”. Todo ello hace suponer que, ya bastante antes de estas donaciones, las tierras y poblaciones entre el Tajo y el Guadiela habían pasado a formar parte del territorio o alfoz de Huete.
Eran zonas con amplios despoblados que servían de zona fronteriza con varios reinos cristianos y que durante decenios fueron tierras de nadie. Casi con seguridad fueron encomendadas a Alvar Fañez, lugarteniente del Cid y mencionado en el Cantar. Pero éste, en sus correrías, no conquisto todas las poblaciones y comarcas. Si que tomó Zorita y se estableció en ella. Hay documentos en los que se firma “señor de Zorita”. También existe una vieja tradición en muchos pueblos de la Alcarria, según la cual Alvar Fañez fue su conquistador; Huete está asentado sobre un cerro que se llama “de Alvar Fañez”; y en la misma Alcocer existía -o todavía existe- una puerta que lleva el mismo nombre.