jueves, 2 de diciembre de 2021

Las Milicias Concejiles

Al menos desde el siglo XII, las huestes concejiles participaron con frecuencia en distintas campañas militares desarrolladas durante la Reconquista.

Fuerzas de combate y defensa conformadas por los habitantes de un núcleo urbano, que convocadas y controladas por el Concejo de la ciudad o poblado, contaba con su propia estructura de mando].

Estas milicias debían obediencia a la monarquía del reino, pero tenían una cierta autonomía para iniciar sus propias acciones; esta independencia relativa les venía dada por los fueros y cartas pueblas, aprobadas por el rey, que regulaban a la urbe y sus territorios.

El origen de estos grupos armados se remonta a la tradición germánica previa a la época de las grandes invasiones de los siglos IV y V. Por tradición los hombres libres debían acudir a la guerra, ante el llamado de su rey, aportando sus propias armas, provisiones e impedimenta, estando obligados a permanecer con la hueste hasta el final de la campaña.

Las milicias concejiles fueron las movilizadas por los concejos o municipios mediante el llamamiento a las armas de todos los vecinos de la ciudad o villa y de su término que estuviesen en edad y condiciones de combatir, por lo que se exceptuaban los casos de invalidez o enfermedad, aunque a veces se eximía también a los vecinos que hubiesen contraído matrimonio en el año en que se hacía el llamamiento.

Esta obligación de la milicia dependía de la condición económica de los afectados, que se dividían dentro de un mismo contingente en varios grupos: el de caballería, formado por caballeros que prestaban un servicio personal al rey en el marco del municipio, y el de infantería, cuyos componentes se dividían según sus medios económicos en lanceros o ballesteros y excepcionalmente en espingarderos.

Cada pueblo formaba su mesnada mandada por un mesnadero y cierto número de decenarios. Cada mesnada tenía su alférez o portaestandarte y un cursor o anubdador encargado de publicar el bando del señor o del merino.

Las mesnadas podían ser de peones o escuderos y de «ginetes» o caballeros. Cuando se acercaba el peligro daba la señal el atalayero y el anubdador con su bocina o añafil daba el toque de apellido.

La milicia concejil era reclutada unas veces para incorporarla al ejército del rey y otras para defender a la comunidad local contra alguna agresión armada, o bien porque el concejo estimase necesario movilizar a sus vecinos, caballeros y peones, para emprender por su cuenta alguna campaña militar.

Estas milicias municipales no parecen haber constituido cuerpos armados permanentes, sino que su reclutamiento solamente se hacía en tiempo de guerra y de ellas formaban parte los caballeros ciudadanos, «pardos»  o «qüantiosos» de la ciudad o villa, los cuales solían reunirse una vez al año para la inspección o «alarde» de sus caballos, armas y arneses.

Los que por cualquier motivo físico o económico eran eximidos del servicio de armas pagaban un tributo de diferente denominación, anubda, fonsadera, carnero militar, castillería, escusado, caballería, y al peón que no se presentaba prontamente al darse el apellido se le cortaba la barba como castigo, siendo este castigo, el de la barba mesada o arrancada, un tormento de origen bíblico que se siguió aplicando durante la época visigótica y la Reconquista.

 

Caballeros pardos, instituidos por el cardenal Cisneros durante su gobierno en Castilla, lo formaron en origen hombres buenos y pecheros que fueron suprimidos en el año 1518.

Los caballeros qüantiosos fue una milicia a caballo que se organizó en origen seguidamente a la conquista de Granada para vigilar a los moriscos que habían quedado en el Reino recién conquistado.

Para entender el origen de los alardes populares que actualmente existen en multitud de festejos españoles, debemos primero conocer el origen de los alardes de armas y su significado. El origen de la palabra «alarde» está en los hábitos militares norteafricanos. Etimológicamente la palabra «alarde» proviene de la raíz ard- cuyo significado es «revista de tropas».

 

https://publicaciones.defensa.gob.es/media/downloadable/files/links/m/o/monografia106.pdf

Mayorazgos y pensiones de viudedad

Las Cortes aprobaron el 27 de septiembre de 1820 un decreto de supresión de todos los mayorazgos. Fue firmado por Fernando VII el 12 de octubre de ese año y fue publicado por la Gaceta del Gobierno en un suplemento extraordinario el viernes día 20 de octubre de 1820.


http://www.cervantesvirtual.com/portales/trienio_liberal/cronologia/

El decreto de las Cortes de Cádiz de 27 de septiembre de 1820, elevado con dicha fecha a la sanción real por el presidente de aquéllas conde de Toreno, dispuso, en su artículo primero, la supresión de «todos los mayorazgos, fideicomisos, patronatos y cualquier otra especie de vinculaciones de bienes raíces, muebles, semovientes, censos, juros, foros o de cualquier otra naturaleza, los cuales se restituyen desde ahora a la clase de absolutamente libres»

Este retorno a la libre circulación de todas las propiedades y derechos vinculados revestía carácter paulatino, 

que podía tener por propios «la mitad de los bienes en que aquéllas (las vinculaciones) consistieran, y después de su muerte pasará la otra mitad al que debía suceder inmediatamente en el mayorazgo, si subsistiese, para que pueda también disponer de ella libremente como dueño». Esa mitad reservada al sucesor inmediato no respondía de las deudas contraídas por su antecesor.

 También se salvaguardaba 

los alimentos o pensiones que los poseedores actuales deban pagar a sus madres viudas, hermanos, sucesor inmediato u otras personas, con arreglo a las fundaciones o a convenios particulares, o a determinaciones en justicia.

También  se protegía las pensiones de viudedad, «satisfaciéndose la mitad a costa de los bienes libres que deje su marido y la otra mitad por la que se reserva al sucesor inmediato.  

Memoriales de títulos nobiliarios e hidalgos para obtener facultad y consignar renta de viudedad. Siglos XVII, XVIII y XIX

Emilio de Cárdenas Piera

Publicado por Ediciones Hidalguía, 1989

También se preservaban los usufructos matrimoniales, de manera que en las provincias o pueblos en que por fuero particular se suceden los cónyuges uno a otro en el usufructo de las vinculaciones por vía de viudedad, lo ejecuten así los que en el día se hallan casados por lo relativo a los bienes de la vinculación, que no hayan sido enajenados cuando muera el cónyuge poseedor, pasando después al sucesor inmediato la mitad íntegra que les corresponde, según queda prevenido.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Loranca y La Mesta.

Recoge esta entrada el trabajo realizado por Arvam Racionero Vindel autor del BLOG

El Rincón de Albalate de las Nogueras

https://elrincondealbalatedelasnogueras.blogspot.com/p/libro-de-arvam.html

Todo mi agradecimiento por esta aportación

La cañada de Molina de Aragón sería coincidente en su trazado con el límite entre los términos de Loranca, Carrascosa y Alcázar del Rey. 

Este trazado se cruzaría, si se mantuviese útil, con la carretera nacional N-400 de Ocaña a Cuenca a la altura del kilómetro 121, a tres kilómetros del casco urbano de Carrascosa. 

Esta cañada atravesaba en el término de Loranca los parajes denominados las Veletas, Las Peñas y Los Pernagales.












Libros de la Mesta en PARES (AHN), en los Libros de "Relaciones de los Alcaldes Mayores entregadores del Partido de Cuenca".

 Libro nº 31, que comprende las Audiencias de entre los años 1.668 y 1.703.

 La pequeña nota de condenación a Loranca está en las páginas 115 y 116.

En las Condenaciones a Villas y vecinos de los pueblos por diversos motivos que hacían los Alcaldes mayores entregadores en sus Audiencias (que se hacían normalmente cada 2 años para apear, medir y amojonar las Cañadas).

Cada dos o tres años se hacía una Audiencia, y en ella condenaban (multaban) a casi todos los pueblos de 5 ó 6 leguas a la redonda de donde se celebraba la Audiencia, y que los concejos de los pueblos estaban obligados a acudir a rendir cuentas.

Año 1669, sobre Loranca dice lo siguiente:

El Concejo de Loranca sobre Dar al Obligado (el carnicero del pueblo para pasto de sus animales para la carnicería), los Cotos Carniceros, nueve mill maravedíes - 9.000 mrs.

Ese año la Audiencia fue en Alcázar del Rey el 21 de mayo de 1.669, y el Alcalde mayor entregador fue el Licenciado don Lorenzo de Medina y Urra.


Audiencia del año 1701

Carrascosa del Campo, 28 de Junio.

Juez: el Licenciado don Enrique Bustos y Casado.  Abogado de los Reales Consejos, Alcalde mayor Entregador de Mestas y Cañadas por su Majestad.

https://eltiempodelosmodernos.wordpress.com/2021/01/25/felipe-v-enrique-bustos-hombre-de-la-mesta-1727/

Loranca. Sobre lo mismo (dar el Coto al obligado de la carnicería y rompimientos en los comunes y baldíos y llevar 12 maravedíes al paso (de los ganados de la Cabaña Real).

Condenación quatro mill maravedíes

Alguaciles trescientos,

Procesales mil,

Escrituras, ciento y catorce;

Testigos Juan de las Heras y Sebastián de Ysidro. 

 

 

 

martes, 9 de noviembre de 2021

Las Casas Colgadas. Cuenca

 Las Casas Colgadas de Cuenca del siglo XV al siglo XXI

El Museo de Arte Abstracto Español ocupa buena parte del conglomerado arquitectónico conocido como las Casas Colgadas[1].

Las que ahora denominamos Casas Colgadas son las únicas que mantienen en la actualidad el recuerdo de la cornisa edificada de San Martín

Los documentos del primer tercio del siglo XX, referentes al proceso de compra por parte del ayuntamiento conquense y a la posterior demolición-reconstrucción de buena parte de la manzana, aluden a dos propiedades diferenciadas.

Teniendo siempre en cuenta las traseras a la hoz, las dos fachadas de la derecha, retranqueadas notoriamente una respecto de la otra, definen una misma vivienda, la que adquiere el ayuntamiento en 1905 como número 16 de la calle de los Canónigos y que se nombra como de la bajada a San Pablo.

 Las dos restantes conforman otra vivienda, con dos casas unidas como mínimo desde finales del siglo XVII. Se trata del número 14 de la calle de los Canónigos, que compra el ayuntamiento en 1926. Es la Casa de Cañamares, de los Escudos de Cañamares por lo escudos heráldicos suyos que todavía podemos ver.

 Conocemos los nombres de las familias que habitaron las Casas Colgadas durante casi medio milenio.

 A mediados del siglo XV eran propiedad de Ferrando de Madrid que formaba parte de la oligarquía concejil de la ciudad de Cuenca.

 Antes de 1469, consta como su dueño el licenciado en decretos Gil Ramírez de Villaescusa, arcediano y canónigo de la catedral de Cuenca[2]. En ese año ya habían pasado a manos de sus herederos.

 Pero el personaje histórico fundamental en relación con las Casas Colgadas es el bachiller Gonzalo González de Cañamares[3], canónigo asimismo de la catedral desde al menos 1481 hasta 1528, año de su fallecimiento[4].

Le pertenecieron todas las casas a las que ahora damos el nombre de Casas Colgadas, y vivió en ellas.

 Estaban vinculadas con la dotación de la capilla de Santa María y Todos los Santos que había fundado en la girola de la catedral.

 Gonzalo González de Cañamares en 1508 funda el colegio de Nuestra Señora y Todos los Santos, o de Monte Olivete, en la Universidad de Salamanca[5]. En 1508 fundó de su peculio en Salamanca[6] un colegio para instrucción de clérigos, con la misma dedicación de la capilla fundada, conocido después vulgarmente como de Monte Olivete. El 14 de abril de 1518 pedía licencia al Cabildo “para ir a visitar e proveer un Colegio e casa para estudiantes en la çibdad de Salamanca que ha fecho, por ser cosa pía e útile e provechosa”. Parece que mas que fundador es su primer rector. El error se debe a que algunas Bulas de concesión de Beneficios de Rentas venían a su nombre. Se incorporó a la Universidad en 1533. En 1780 fue agregado con todas sus rentas al de Los Ángeles[7]. El edificio del Monte Olivete, que estaba cerca del Convento de San Esteban, fue ocupado en 1786 por el Colegio de la Magdalena, hasta que fue destruido en la Guerra de la Independencia[8].

 Sus recursos económicos vienen de su carrera eclesiástica en Roma, durante los años 80 del siglo XV. El propio don Gonzalo se encarga de recordarlo en un pasaje de su testamento de 1528.

 La mayor parte de los edificios de las Casas Colgadas que compra Gonzalo González de Cañamares a partir de 1481, fecha en que es nombrado canónigo de la catedral de Cuenca, habían pertenecido al licenciado en decretos[9] Gil Ramírez de Villaescusa, y se encontraban divididos entre sus herederos.

 Su primera compra es el inmueble propiedad de Catalina Ramírez, esposa de Alonso el Romo de Santoyo[10], vecinos ambos de Garcinarro. La venta tiene lugar el 6 de abril de 1481, por un precio de treinta mil maravedíes.

 El mismo día, en una actuación claramente coordinada, la madre de la anterior, llamada de la misma forma, y su esposo Juan de Nieva venden al bachiller otro inmueble colindante que poseen también por herencia del licenciado Gil Ramírez de Villaescusa, hermano de la propietaria, por la cantidad de veintiocho mil maravedíes.

 Los edificios adquiridos por don Gonzalo con las dos grandes secciones de las Casas Colgadas que hemos llamado como la casa de la bajada a San Pablo y la Casa de los Escudos de Cañamares, la Casa de Cañamares[11].

 En estas casas vive Gonzalo Gonzalez de Cañamares hasta su muerte en 1528[12]. Pasan a propiedad de sus herederos.  

 González de Cañamares vincula las Casas Colgadas con el patronazgo de la capilla de Santa María y Todos los Santos de la catedral[13] lo que fue un hecho muy favorable para su conservación pues fueron propiedad de los patronos de la capilla.

 Don Gonzalo establece que el primer titular el patronazgo sea su hermano Pedro González[14]. Ambos eran hijos de Alfonso González y Elvira González de Cañamares.

 Pedro Gonzalez de Cañamares está casado con Inés López. Tienen dos hijos llamados  Gonzalo Bernardo de Cañamares[15] y Elvira González.

 Elvira González de Cañamares casa con un importante personaje de la élite local, Juan Pérez de Teruel. Tienen doce hijos, varios de los cuales llegan a ostentar los patronazgos del bachiller y, como tales titulares, a poseer y habitar las Casas Colgadas. Son estos Juan Pérez de Teruel y Montemayor, Corona González y los canónigos Gonzalo-el tercero de este nombre en la familia Cañamares- y Alonso.

 Una rama colateral de los Cañamares es la  familia  Chinchilla que toma el relevo en los patronazgos del canónigo Cañamares y en la ocupación de las Casas Colgadas como la residencia principal donde van a vivir sus miembros.

 El doctor Juan Hernández de Chinchilla[16], regidor de Cuenca, hijo mayor de Diego Hernández de Chinchilla y Corona González Cañamares-Pérez de Teruel-, es el sucesor de los vínculos familiares tras la muerte de su madre a finales del siglo XVI[17].

 Juan Hernández de Chinchilla muere en agosto de 1588 deja dos hijos menores de edad, Luis Antonio de Chinchilla Cañamares y Teruel y su hermana Catalina de Chinchilla.

 El regidor Luis Antonio de Chinchilla Cañamares y Teruel es otro de los dueños y moradores de las Casas Colgadas. Sigue su hija Escolástica de Chinchilla y Cañamares, hija mayor y sucesora.

 Doña Escolástica es la última patrona de la capilla de la catedral que vive en las Casas Colgadas. Casa con Francisco Girón de Zúñiga Robles, caballero nacido en Caravaca y alcalde de la Santa Hermandad de dicha población murciana, traslada su peripecia vital fuera de Cuenca.

 Escolástica de Chinchilla y Cañamares  muere antes del 28 de febrero de 1675, cuando su hijo mayor Manuel Girón de Zúñiga y Loaysa, vecino de Huéscar, Granada, pide y obtiene que se le reconozca como primogénito para ejercer su derecho a la posesión de los mayorazgos que su madre poseía en la ciudad de Cuenca.

 Su hijo Marcos Girón Zúñiga y Cañizares consta como radicado en Cuenca y como morador de las Casas Colgadas.

 El sucesor de Marcos Girón es su hijo primogénito Fernando Manuel Girón y Cañizares, vecino de Villaescusa de Haro y luego de Cuenca que habita en las Casas Colgadas en 1794.

 Sus problemas económicos hacen que se acentúe el deterioro de los bienes de patronazgo a su cargo como expone en un escrito de 1805 al Visitador del obispado de los edificios religiosos.

 Los problemas económicos de Fernando Manuel Girón se agudizan con su hijo y sucesor Joaquín Girón y Cañizares. En su testamento, redactado el 4 de junio de 1829, menciona que el rey le había concedido facultad para vender la mayor parte de los bienes que tenía en la ciudad de Cuenca "por los muchos apuros que contraje en la Guerra de la Independencia, por los saqueos que sufrí, y pérdidas que tuve"[18].

 Las décadas siguientes aumentan el declive físico de los edificios.

 La descendencia de Joaquín Girón y Cañizares y su trayectoria como dueña de las Casas Colgadas apodemos consultar en la obra titulada Las Casas Colgadas y el Museo de Arte Abstracto Español. Pedro Miguel Ibáñez Martínez. Imprescindible para conocer este edificio mítico de la ciudad de Cuenca.

 Los Girón, ya en el siglo XX, venden la Casa de los Escudos a Isidoro Carralero, que la vende a su vez al ayuntamiento en 1926.

 Las Casas sufrieron una intensa restauración a partir de 1959 por el arquitecto municipal Francisco León Meler. El 5 de febrero de 1966 fueron inauguradas las Casas Colgadas, después de una gran obra de reforma[19].



[1] Las Casas Colgadas y el Museo de Arte Abstracto Español. Pedro Miguel Ibáñez Martínez, 2016. El Museo y su Edificio. Apunte histórico sobre las casas colgadas. Fundación Juan March.

[2] El 20 de diciembre de 1465, el cabildo catedralicio de Cuenca nombraría como procurador al canónigo Gil Ramírez de Villaescusa para que, junto con el obispo Barrientos, intercediese ante el marqués- de Villena- para que éste en adelante no consintiera que en sus villas los oficiales y alcaides embargasen las rentas eclesiásticas, y para que también mandara devolver todas las rentas arrebatadas. Las relaciones Iglesia-Nobleza en el obispado de Cuenca durante la Baja Edad Media. Jorge Díaz Ibáñez, 1997. En 1465, hasta el 19 de diciembre, el obispo Barrientos se encontraba prisionero del marqués de Villena. El obispo Barrientos fue hecho prisionero cerca de Uclés por algunos hombres del marqués de Villena, siendo después llevado el prelado a la villa de Uclés. El 4 de abril el concejo conquense escribirá al rey informándole de lo sucedido y pidiéndole que hiciera todo lo posible para la liberación del obispo.

[3] En la Plaza de Santa María la catedral de Cuenca era titular de la propiedad de unas casas en que vivía el canónigo Lorenzana- Alonso Rodríguez de Lorenzana-. En 1495 vivía el bachiller Cañamares, canónigo, dueño de las llamadas ahora Casa Colgadas, y paga por ellas un censo anual de 1.155 maravedíes. Don Gonzalo Cañamares, había promovido obras en estas casas de su propiedad que estaban cerca del postigo de San Pablo. Las traspasa a su sobrino el segundo canónigo homónimo, y en 1528 vivía en ellas la madre de este último, Inés López. A.D.C., Fondo Girón, leg. 8, exp. 13., Y en 1515 en Villalba de la  Sierra Gonzalo González de Cañamares,  canónigo, pagaba 45 maravedíes por el uso de una heredad del cabildo. Este importe era destinado al Arca de la Limosna para tender a pobres, enfermos y necesitados.

[4] González de Cañamares, Gonzalo. Canónigo de la catedral de Cuenca, fundador del colegio Monte Olivete en Salamanca, benefactor. La familia Cañamares, oriunda quizás de esta localidad serrana en el mismo obispado, pertenecía a lo más escogido del grupo social judeoconverso de la ciudad donde debió de nacer Gonzalo a mediados del siglo XV. Cabe suponer que adquiriese en Salamanca el grado de bachiller, probablemente en Decretos, con que se titulaba. Residió después en Roma, con toda probabilidad a la sombra de Rafael Riario, cardenal de San Jorge y obispo absentista de Cuenca (1493-1517). En torno a 1479 obtuvo una canonjía en la catedral conquense, prebenda que se fue transmitiendo por vía de resignación entre parientes próximos de la familia hasta bien avanzado el siglo XVI. En la catedral había intentado la fundación de una capilla funeraria en el viejo claustro el año 1485 y a fines de 1486 estableció el conjunto de bienes dotales del patronato de ella. Al cabo, en 1490, optó por alzarla en la girola, todavía en construcción entonces, aunque la obra y aderezo del recinto debió de prolongarse, con algunas quejas de parte del Cabildo por la lentitud, hasta veinte años más tarde. En 1508 fundó de su peculio en Salamanca un colegio para instrucción de clérigos, con la misma dedicación de la capilla fundada, conocido después vulgarmente como de Monte Olivete.  El 9 de marzo de 1528 Cañamares otorgó su testamento. Fallecería el 14 y a la catedral, para ser en ella enterrado el mismo día, “le traxeron los señores deán y cabildo muy honradamente”. Biografía publicada por la Real Academia de la Historia. Miguel Jiménez Monteserín. Tres empresas arquitectónicas del bachiller Gonzalo González de Cañamares. Pedro Miguel Ibáñez Martínez, 2012. Boletín de la Real Academia Conquense de las Artes y Letras.

[5] También llamado Colegio de Monte Olivete. ​Fundado en 1514, por Juan Pedro Santoyo, clérigo de Palencia, ​ cuyo primer rector fue el bachiller Gonzalo de Cañamares, canónigo de Cuenca. En 1780 se fundió con los colegios de Cañizares, San Millan y Santa María de los Ángeles, tomando el nombre de este último y trasladándose al edificio del de San Millán. El edificio del Monte Olivete, que estaba cerca del Convento de San Esteban, fue ocupado en 1786 por el Colegio de la Magdalena, hasta que fue destruido en la Guerra de la Independencia.

[6] Muñoz y Soliva, Trifón. Noticias de todos los Ilustrísimos señores obispos que han regido la diócesis de Cuenca. Cuenca, 1860. Tambien podemos leer en esta obra que gracias a Cañamares llega a obispo Miguel Muñoz Guijarro al que descubre en Poyatos como a un niño de gran ingenio y vivacidad que estudia en el colegio de Monte Olivete. Tambien en Miguel Muñoz. Un obispo de origen serrano.

[7] Memoria Histórica de la Universidad de Salamanca.  Alejandro Vidal y Diaz, 1869. Enrique Arias Rojo

[8] Sobre la provisión de becas y sus aspirantes en 1941. Una del Colegio de Santa Maria y Todos los Santos, los, que disfruten beca de este Colegio podrá n seguir cualquiera de las carreras que se cursen en la Universidad de Salamanca, y antes de ella los estudios de segunda enseñanza. Las condiciones especiales de los becarios serán: las de ser solteros, pobres y dé buena conducta, teniendo derecho de preferencia los parientes del fundador D. Gonzalo González de Cañamares, Canónigo que fué de la Catedral de Cuenca, y después s de ellos, en igualdad de las demás s circunstancias, el aspirante que pruebe mayores conocimientos de Gramática Latina. En la provisión de becas de este colegio habrá n de guardarse, además, los tres turnos siguientes: 1º Para los naturales de la ciudad de Cuenca y pueblos de sus inmediaciones. 2. ° Para los naturales de los pueblos de Alarcón y Torralba, en la provincia aludida, alternativa' mente; y 3. ° Para los naturales del pueblo de Loranca de Tajuña, en la provincia de Guadalajara y los de Torrelaguna, en la de Madrid, también alternando. Correspondiendo la que hoy se anuncia al primer turno, ó sea para los naturales Cuenca y pueblos de sus alrededores. Diario de León.

[9] El bachiller en derecho debía acreditar también sus estudios en gramática y haber cursado seis años, o la mayor parte de ellos, estudios de derecho civil o canónico; de esos seis años, el canonista tenía que haber dedicado dos al menos a Decretos. En derecho civil! se enseñaban los fragmentemos de las Pandectas, llamados Digestum Vetus, el Código de Justiniano, las Novellae y las Institutiones, formando todos ellos un corpus. El Infortiatum y el Digestum Novus venían a completarlos y eran objeto de los cursos extraordinarios, dados generalmente por bachilleres en las horas lectivas de la tarde. El derecho canónico-se basaba fundamentalmente en el Decreto de Graciano y en el Liber extra y las Decretales de Gregorio IX, compiladas por san Raimundo de Peñafort y enviadas oficialmente a todas las universidades 11" los cursos de decretos eran impartidos en principio por maestros y los de decretales por bachilleres canonistas, sin que se invirtieran generalmente los términos. A estos textos básicos se añadían algunas colecciones, como las del concilio IV de Letrán y las decretales de Inocencio IV y Gregorio X. Las universidades españolas durante la Edad Media. C. Vasoli, 1969.

[10] Los Santoyo los encontramos en la provincia de Cuenca como escribanos, en Palomares relacionados familiarmente con los Alarcón, señores de Palomares, y en Huete igualmente relacionados familiarmente con los Torres, Amorgas y Paradas.

[11] En estas casas nunca se alojo un rey.-mal llamadas entonces Casas del Rey- y nunca fueron sede del ayuntamiento de la ciudad de Cuenca.

[12] En la Plaza de Santa María la catedral de Cuenca era titular en  de la propiedad de unas casas en que vivía el canónigo Lorenzana- Alonso Rodríguez de Lorenzana-. En 1495 vivía el bachiller Cañamares, canónigo, dueño de las llamadas ahora Casa Colgadas, y paga por ellas un censo anual de 1.155 maravedíes. Don Gonzalo Cañamares, había promovido obras en estas casas de su propiedad que estaban cerca del postigo de San Pablo. Las traspasa a su sobrino el segundo canónigo homónimo, y en 1528 vivía en ellas la madre de este último, Inés López. A.D.C., Fondo Girón, leg. 8, exp. 13.

[13] La capilla del Socorro de la Catedral de Cuenca o de Santa María y Todos los santos, fue fundada por el canónigo Gonzalo González de Cañamares en 1486. Su altar mayor hasta ahora estaba presidido por el retablo de la Virgen del Socorro del s. XVIII, sin embargo, tras la restauración del retablo de Santa María y Todos los Santos en 2018, éste ha venido a ocupar ahora el lugar central que sin duda le correspondió desde la fundación de la capilla. El retablo de Santa María y Todos los Santos es un retablo gótico flamenco del siglo XV cuya autoría es desconocida. Lo componen 16 tallas de madera policromada que se agrupan de dos en dos en sus correspondientes hornacinas y que encuadran la figura central de la Virgen María coronada con el Niño en sus brazos. En la parte superior de la cancela de la puerta de entrada de la Capilla se encuentra el escudo de la familia Girón, poseedora del actual patronato de la Capilla. Guarda esta Capilla en su interior tres retablos: el Mayor, en el testero de la Capilla, presidido por la imagen de Nuestra Señora del Socorro; adosado al muro izquierdo el dedicado a San Antonio de Padua; y sobre el muro lateral derecho el retablo de Santa María y Todos los Santos. El Retablo de San Antonio de Padua, realizado en el año 1770 es atribuido a José Martín de la Aldehuela. El tercero y el más importante artísticamente hablando de los retablos es el Retablo de Santa María y de Todos los Santos, que aunque se encuentra en el lateral derecho de la Capilla, fue desplazado de su ubicación primitiva del lugar principal. Este retablo de talla gótica fue realizado a finales del siglo XV y consta de ocho hornacinas de similar proporción donde se encuentran un total de dieciséis tallas de madera policromada, colocadas de dos en dos en cada nicho, más otra hornacina central de mayor tamaño en la que se representa a la Virgen coronada con el Niño en brazos.  El Arte en Cuenca. La Catedral.

[14] Después de Pedro lo será su hijo mayor casado, y de ahí en adelante los descendientes de su hermano por línea masculina. Si concluyera la línea masculina, sucederá la hija mayor casada del último patrono, y tras ella su propio hijo mayor casado. Desde luego, deberá pertenecer siempre a legos y ser indivisible. Pero don Gonzalo cambia de criterio despues de la fundación de su capilla en 1468 y en su testamento de 1528 da preferencia a los religiosos sobre los legos, contradiciendo lo escrito en las clausulas fundacionales de la capilla. Esto dará lugar a disputas judiciales sobre el patronazgo de la capilla y sobre los bienes de los que disfruta dicho patronazgo.

[15] Este Gonzalo es el canónigo Gonzalo González de Cañamares que  al consagrarse a la religión se hace llamar como su tío.

[16] En 1495 sabemos que en la Calle de Santibáñez, cerca de la Plaza de Santo Domingo y de la Plaza del Salvador, por unas casas Juan Fernández-Hernández- de Chinchilla, pagaba 400 maravedíes de censo anual a su propietario que era el cabildo de la catedral de Cuenca. Un poco más abajo era Pedro de Chinchilla el que pagaba 450 maravedíes anuales al cabildo por las casas que eran de su propiedad. En la Plazuela de Santo Domingo por unas casas Juan Ferrández de Chinchilla pagaba 120 maravedíes anuales al Cabildo. Era vecino de Juan Rodríguez de Alcocer que por las suyas pagaba 25 maravedíes. En esta Plazuela por unas casas Diego de Alcocer pagaba de censo anual 200 maravedíes. Tambien en esta Plazuela por unas casas la mujer de Diego Chirino pagaba 160 maravedíes. Diego de Alcocer por unas casas 200 maravedíes. Y el regidor Alonso Alvarez, segundo señor de Cervera satisfacía al Cabildo por unas casas 90 maravedíes al año. Los señores de Cervera tenían las casas principales de su mayorazgo junto a  la Plaza del Salvador. Por una huerta y un pedazo de otra huerta a orillas del río Júcar Juan Fernández de Chinchilla satisfacía al cabildo de la Catedral anualmente 36 maravedíes y por otra Huete en el mismo sitio 80 maravedíes. También el escribano Juan de Chinchilla explotaba  junto al Júcar una huerta por la que pagaba al año 40 maravedíes anualmente. En Valdeganga de Cuenca por una casa y heredad Juan Ferrández de Chinchilla, regidor, pagaba anualmente 932 maravedíes. Real Academia Conquense de Artes y letras. En torno a la historia medieval de Cuenca. Algunas reflexiones sobre economía, política y sociedad, entre los siglos XII y XV, 2014. En torno a la historia medieval de Cuenca. Algunas reflexiones sobre economía, política y sociedad, entre los siglos XII y XV, 2014. Jorge Diaz Ibáñez. Libro de censos que se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Cuenca. propiedades urbanas y rurales que el cabildo tenía entregadas a censo en el año 1495, siendo mayordomo el racionero Juan del Pozo.

[17] Noticias genealógicas sobre familias judeoconversas de Cuenca, España: los Teruel-Montemayor.  Rafael M. Girón Pascual. Conversos de Cuenca. Paloma Torrijos Medina,

[18] Archivo Diocesano de Cuenca. Fondo Girón. Legajo 8, Expediente 228.

[19]El Cincuentenario de las reformadas Casas Colgadas, 2016.  José Vicente Ávila Martínez

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Pedro de Granada Venegas y de Alarcón, Rengifo y Hurtado de Mendoza, vizconde de Miravelles en 1632, I marqués de Campotéjar en 1643

 

Cuando Mohamed IX, el Zurdo, ejecutó a Mohamed VIII, Yusuf ibn al Mawl, recibió la proposición de Ridwan Bannigas (Benegas), de hacerse con el sultanato, ya que Ibn al Mawl era una persona importante en la corte y estaba bien visto por los ciudadanos.

 Tradicionalmente, la historiografía ha identificado al primer Riḍwān Bannẓgaš con Pedro Venegas, tercer hijo del tercer señor de Luque, Egas Venegas, que fue capturado cuando tenía ocho años y se convirtió al islam. Posteriormente, fue manumitido y se casó con una hermana del que sería emir Yūsuf IV Ibn al-Mawl (1432) llamada Cetti Meriem (Maryam), nieta materna del sultán Muḥammad VI el Bermejo (1360-1362), con lo que emparentaba así con la familia real nazarí.

 El primer marqués de Campotejar es por su madre de los Toledo Alarcón que son señores de Buenache de Alarcón y descienden de una hermana del primer señor de Cervera llamada Mencia de Toledo. Su linaje paterno desciende del sultán de Granada de mediados del siglo XV llamado Yusuf IV cuyo nieto paterno al bautizarse toma el nombre de Pedro de Granada y casa con María Venegas, también bautizada.

Don Luis de Salazar Castro (en la Historia de la casa de Lara, lib. 5, cap. 12) refiere como en una entrada que los Moros hicieron en el reino de Córdoba, cautivaron á Pedro Venegas, tercer hijo de los señores de Luque, a los ocho años de su edad, al cual criaron en su ley y le llamaron el Tornadizo, que en arábigo suena Gilaire. Así le nombra la Crónica de don Juan el II, cuando refiere que en el año de 1431 aconsejó á aquel monarca que hiciese su entrada por la vega de Granada; y es el mismo que, casando con Citimerien, hermana del rey de Granada Juzef Aben Almaul, tuvo á los dos grandes generales de los Moros, Albucacin y Reduan Venegas y á Citimerien Venegas, que casó con Cidi Hiaya, alcaide de Baza , nieto del rey Juzes.

En la Historia de la casa de Cabrera en Córdoba (fol. 231) se halla referido el mismo hecho y con las propias circunstancias: expresándose además que el Pedro Venegas de Quesada, que cautivo en su infancia llegó despues á tener tanto valimiento entre los Moros, era hijo del famoso Egas Venegas (tercer señor del estado de Luque, que se distinguió mucho en la toma de Antequera), y de doña Mencia de Quesada, hija de Pedro Diaz de Quesada , señor de García, y de doña Juana Fernandez de Cárcamo , hija de los señores de Aguilarejo en Córdoba.

De tan ilustre estirpe procedían los Venegas que existían en Granada, al tiempo de la conquista por los reyes católicos, según se dirá en otro lugar de esta obra : siendo notable que un autor coetáneo, y sumamente fidedigno, atribuye gran parte de los disturbios civiles de aquel reino « á la envidia que tenían los caballeros de Granada por la gran privanza que con el rey tenía el Boazin Venegas, alguacil de Granada, que mandaba á Granada é todo el reino mucho mejor que el rey. Este alguacil era de linaje de cristianos, de los Venegas de Córdoba, é su padre é abuelos fueron cristianos, é el nació en tierra de Moros, é era muy gran servidor del rey. » (Bernáldez, M. S. citado, cap. 56. Obras completas, Volumen 3. Francisco de Paula Martinez de la Rosa, 1844.

The Granada Venegas Family, 1431-1643: Nobility, Renaissance and Morisco Identity Elizabeth Ashcroft Terry, 2015. Obra imprescindible para conocer la familia Granada Venegas y al primer marqués de Campotejar. Incluye una completa bibliografía y un árbol genealógico.

Pedro de Granada Venegas, marqués de Campotejar. Colección Salazar y Castro de la Real Academia de la Historia. Índice de la Colección Salazar y Castro 29.450 y 29.456.

Pedro de Granada Venegas Hurtado de Mendoza, marqués de Campotejar. Caballero de Alcántara-1607-. Índice de la Colección Salazar y Castro 28.075

Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Alcántara de Pedro de Granada Venegas y Manrique de Mendoza Rengifo y Mendoza, natural de Granada. Órdenes Militares. 1607. Alcántara. Expediente 655. Archivo General de Simancas.

 

Granada Venegas, Pedro de, Granada, 1607. Pruebas de Caballeros, Ordenes Militares Alcántara. Archivo Histórico Nacional, Madrid, Microfilm 665.

El caso y paraceres de cinquenta teologos, doctors y maestros en Santa Teologia y lectores della y dos alegaciones de derecho del licenciado Pelaez de Mieres y del licenciado Gonzalo de Berrio, sobre el despacho del Abito de Alcántara que tiene cedula de merced don Pedro de Granada Venegas, por Don Pedro de Granada Venegas, Melchor Peláez de Mieres-jurisconsulto granadino- y Gonzalo de Berrio-mercader granadino-, 1607. Biblioteca Nacional, Madrid.

Granada-Venegas y Manrique de Mendoza, Pedro de. Marqués de Campotéjar (I). Granada, 1562 – 1649. Militar.

Tabla genealógica de la familia de Granada, vecina de esta Ciudad. 9/310, folio 89 v.

 

Tabla genealógica de la casa de Venegas - Granada, marqueses de Campotéjar.

Empieza en Jusuf Abenolmar, rey de Granada, que falleció en 1432. Termina en Juan Bautista Lomelin y Pabes, V marqués de Campotéjar, VII nieto del rey de Granada. Otra línea termina en Alonso de Granada y Alarcón, Granada y Barradas, VI nieto del rey de Granada. Índice de la Colección Salazar y Castro, 23306. Colección Salazar y Castro de la Real Academia de la Historia

Colección Salazar y Castro de la Real Academia de la Historia D-45, folio 230. El folio 230 v. está en blanco. Genealogía de Luis de Granada y Fonseca, II marqués de Campotéjar

Costados de Pedro de Granada Venegas y de Alarcón, Rengifo y Hurtado de Mendoza, vizconde de Miravelles en 1632, I marqués de Campotéjar en 1643, caballero de Alcántara, mayordomo de la reina doña Mariana de Austria, gentilhombre de boca de Felipe III. Índice de la Colección Salazar y Castro, 22762. Colección Salazar y Castro de la Real Academia de la Historia.

Tabla genealógica de la casa de Venegas - Granada, marqueses de Campotéjar. D 25, folio 13 v. 2ª foliación. Colección Salazar y Castro de la Real Academia de la Historia.

El primer marqués de Campotejar

Fue en su tiempo el primogénito de la Casa Real Nazarí, como hijo del primer matrimonio de Alonso de Granada-Venegas y Rengifo, IV señor de Campotéjar, habido con María Manrique de Mendoza. Con cinco años ya era caballero veinticuatro de Granada, oficio que le entregó su abuelo paterno, y con siete era menino de la reina Ana de Austria, sirviendo posteriormente, con armas y caballo, en la campaña para la incorporación de Portugal (1581). En relación a estos servicios, Felipe II le concedió el 11 de julio de 1594 la alcaidía de la fortaleza de Salobreña, sustituyéndola posteriormente por la de Almuñécar. En este cargo asistió al socorro de Adra, villa almeriense que fue ocupada por los turcos en 1620, y también a la defensa de la costa ante un ataque británico. A la muerte de su padre se convirtió en alcaide del Generalife y señor de la casa de Granada y V señor de Campotéjar y en 1607 fue nombrado procurador a Cortes por la ciudad de Granada. Caballero de Alcántara, en 1622 participó del mundo áulico al ser nombrado gentilhombre de cámara del rey Felipe IV y, desde 1633, como mayordomo de la reina Isabel de Borbón.

Rico terrateniente, especialmente en las villas granadinas de Jayena y Huétor-Vega. En 1607 adquirió la jurisdicción de Campotéjar por 13.238 ducados y, en 1609, la de Jayena por 19.772 ducados. El 6 de marzo de 1632 el Rey le concedió el título de vizconde de Miravalles, cortijo aledaño a Campotéjar; concediéndole Felipe IV el día 6 de abril de aquel año la jurisdicción sobre Campotéjar y Jayena. Poco después, el 20 de septiembre de 1634, se le concedió el de marqués de Campo Rey, otro cortijo aledaño a Campotéjar. A este título se opuso su hermanastro y sucesor, al considerar que era prerrogativa regia citar títulos nobiliarios sobre lugares de realengo, sin embargo, la Corona mantuvo este título, expidiendo el 1 de febrero de 1643 un nuevo título de marqués de Campotéjar.

Casó con María de Velasco y Benavides, de quien no tuvo hijos, y, en segundas nupcias, con Leonor Rodríguez de Fonseca, que dio a luz tres hijos, Alonso, Francisco y Diego de Granada Venegas, que fallecieron pequeños. A su muerte, sucedió en el título nobiliario, mayorazgo y señoríos de la casa Granada, sus dos hermanastros, habidos del segundo enlace de su padre con María Ochoa de Castro y Orozco: Fernando Granada-Venegas y Ochoa, chantre de la catedral de Cuenca, que falleció pocos días después, dejando una hija ilegitima —María de Ochoa—, monja en el convento de Santa Paula, de Granada, y Juan de Granada-Venegas y Ochoa, III marqués de Campotéjar, casado con su prima Gertrudis Granada-Venegas y Benavides, viuda de Rodrigo de la Cueva y Benavides, señor de Gorafe. A éste sucedió en 1660, bajo un enorme pleito, Pedro Lomelín y Granada Venegas, bisnieto de Catalina Granada-Venegas y Rengifo-tía paterna del primer marques de Campotejar-, de su enlace con el noble genovés Esteban Lomelín y Grimaldi.

 

Cidi YAHYA ALNAYAR. Pedro de Granada

 YAHYA ALNAYAR, Cidi (Almería?, 1435 - Laujar de Andarax, 1506). Noble.

 Infante de Almería. Hijo de Abén Celin Aben Abrahen Alnayar, hijo, a su vez, del rey granadino Yusuf IV (1431-1432) y de Fátima, hija del rey Ciriza.

Cidi Yahya era, por tanto, nieto de reyes de Granada. Al igual que su padre, será conocido como el Infante de Almería. Contrajo matrimonio con su pariente Ceti Meriem Venegas (María Venegas), procedente también de la familia real granadina, con quien tuvo a Alonso (Alí Omar ben Nasar), Isabel y Brianda, y en segundas nupcias con Elvira de Sandoval, nieta del conde de Castro.

Cidi Yahya sucedió a su padre en la alcaidía de Almería y fue nombrado por el rey Muley Hacén virrey de las tierras y mares de Almería (1480). En la Guerra Civil del Reino de Granada, que coincidió con la conquista castellana del mismo (1482-1492), Cidi Yahya fue fiel partidario del rey Muley Hacén y de su hermano el Zagal, de quien era primo y cuñado, pues estaba casado con su hermana Equivila, frente a Boabdil, autoproclamado Rey contra su padre Muley Hacén. Personaje hábil y realista, Cidi Yahya mantuvo desde muy pronto contactos secretos con los Reyes Católicos. En 1485 pactó la entrega de Almería y de Vera, a condición de una amplia serie de concesiones, sobre todo territoriales. Pero fue en 1488 cuando se materializó la capitulación pacífica de toda la zona oriental del Reino. Yahya gozaba de un gran prestigio en la zona y de la colaboración de sus autoridades. De esta manera, una cincuentena de poblaciones del levante almeriense capitularon y pasaron a poder de los Reyes Católicos sin enfrentamiento (Vera, Mojácar, Cuevas, los Vélez, Níjar, Sorbas,...). Sin embargo, la entrega de Almería no fue posible porque el Zagal descubrió la estrategia de Yahya y acudió en socorro de Almería, encarcelando a su cuñado. Ello enfrió las relaciones entre Yahya y los Reyes Católicos, lo que explicará que el propio Alnayar defendiera la ciudad de Baza contra el duro asedio a que el ejército cristiano la sometió en el segundo semestre de 1489. Pero nuevamente triunfó la diplomacia y la negociación, pues Alnayar y Gutierre de Cárdenas, comendador mayor de León y representante de los Reyes Católicos, alcanzaron un acuerdo de capitulación para la entrega de Baza, Guadix y Almería, con la aquiescencia de el Zagal, a quien se le ofrecieron importantes compensaciones. El día 4 de diciembre de 1489 Baza abría sus puertas a los Reyes Católicos; Almería lo hacía el 23 y Guadix, el 30.

El gran papel desempeñado por Cidi Yahya en las negociaciones de las capitulaciones, que fueron bastante benévolas para los musulmanes, fue bien remunerado por los Reyes Católicos. El 25 de diciembre, en el Real cristiano situado ante la ciudad de Almería, se firmaron unas capitulaciones personales concediendo los reyes una amplia serie de mercedes a Yahya Alnayar: asimilación de él y su familia a la gran nobleza cristiana, reconocimiento de las amplias propiedades heredadas de sus padres (sobre todo en la taha de Marchena), exención de alcabalas y de alojamiento de huéspedes y soldados, asignación de 550.000 mrs de renta anual en los tributos de las tahas de Dalías, Alboloduy y Marchena, licencia para llevar escolta de 20 hombres, etc. Aunque la historiografía tradicional afirma que en ese día 25 Yahya fue bautizado con el nombre de Pedro de Granada, las últimas investigaciones retrasan su conversión hasta 1500, junto a otros caballeros musulmanes. Su hijo Alí Omar ben Nasar sí se convirtió antes, en 1492, con el nombre de Alonso de Granada Venegas, así como sus hijas, bautizadas como Isabel y Brianda.

Yahya al Nayar y su hijo, Alonso de Granada Venegas, fueron los más fieles colaboracionistas militares de los Reyes Católicos: participaron en el sofoco de la sublevación de los mudéjares de 1490 y en la toma de Granada. Alnayar fijó su residencia en Granada a partir de su conquista, siendo nombrado alguacil mayor de la ciudad en 1492, regidor perpetuo de ella desde el 20 de junio de 1500 y caballero del hábito de Santiago. Sin embargo, los Reyes Católicos le arrebataron el señorío de la taha de Marchena, que ofrecieron primero a Boabdil y, en 1494, a Gutierre de Cárdenas. Disgustado por ello, se retiró a vivir a Laujar. En su testamento, Pedro de Granada se quejaba de que sólo se le dio una compensación de 200.000 mrs. y se le quitaron una serie de heredades que eran de su patrimonio familiar, especialmente la taha de Marchena. Falleció en Laujar el 6-II-1506, siendo trasladado su cuerpo, por orden de su hijo Alonso, a la ciudad de Granada, acompañado de un séquito de 800 servidores y enterrado en la capilla de San Pedro, actual Sagrario de la catedral granadina.

Su hijo Alonso quedó en Granada, consolidando la casa de Granada Venegas en esta ciudad, integrada en la alta aristocracia cristiano-vieja, con los títulos de alguacil mayor y regidor perpetuo de Granada,  y extendiendo sus posesiones con la compra de amplios terrenos en Campotéjar, base del señorío y marquesado obtenido en 1643. Mientras, su hermana Brianda continuaba la casa Granada en Almería, a través de su enlace con otro alto aristócrata nazarí almeriense, Alonso Belvis el Baho.

 Muñoz Buendía, Antonio

SORIA MESA, Enrique (1995).

SORIA MESA, Enrique (1993).

GRIMA CERVANTES, Juan Antonio (1993).

Cidi Yahya se bautizó con el nombre de Pedro de Granada le sucedió en el mayorazgo su hijo Alonso de Granada. Aquella familia de origen nazarita fue propietaria de los palacios de Cetti Meriem y Casa de los Tiros. Sirvieron a la corona castellana con absoluta fidelidad, tanto en lo militar como en la diplomacia. Incluso unas décadas después se hicieron escribir una genealogía con la que pretendieron entroncar con los primigenios cristianos de la bética romana.


Esta rama obtuvo varios títulos nobiliarios, entre ellos los marquesados de Casablanca y Campotéjar. En el siglo XIX incluso se mezclaron con la nobleza italiana. A principios del siglo XX, el IX marqués de Corvera y duque de Huete, Alfonso de Bustos y Bustos, se declaró descendiente de Cidi Yahya; solicitó al rey Alfonso XIII la concesión del título de Duque de Cidi Yahya, incluso con categoría de principado.

            De Fernando de Alarcón y de su mujer Catalina de Acuña desciende el actual duque de Huete por sus nietos Francisco y María de Alarcón- hermanos de Leonor-tras la rehabilitación de este título al iniciarse el siglo XX. Un hermano de padre del primer señor de Campotejar, abuelo paterno del primer marqués-su madre es hija de los quintos señores de Buenache-, casa con Guiomar de Alarcón que es sobrina de Leonor de Alarcón que casa con un bisnieto paterno del primer señor de Cervera llamado Francisco Carillo de Guzmán, corregidor de Málaga, hijo de Pedro Coello Carrillo, hijo del primer señor de Cervera. De una hermana del primer señor de Cervera descienden los señores de Buenache de Alarcón.

Sobre la ciudad de Huete crea Enrique IV de Castilla un ducado que conceden a Lope Vázquez de Acuña que es nieto materno de Urraca de Albornoz. El duque de Huete se enfrenta a la princesa Isabel cuando esta  lucha por la corona de Castilla. La llegada al trono de la ya reina Isabel supone que Lope Vázquez de Acuña pierda su titulo de duque de Huete. Este título es rehabilitado en 1909. Por don Alfonso de Bustos. Padre de don Alfonso de Bustos  Campero, padre de don Alfonso de Bustos Donate, actual duque de Huete. Con sucesión. Los duques de Huete de los siglos XX y XXI son descendientes de Hernán Vázquez de Acuña, hijo menor de Lope Vázquez  de Acuña. La heredera genealógica del ducado de Huete sería la Casa de los duques de Medinaceli que son descendientes de un bisnieto de Lope Vázquez de Acuña. Los Medinaceli tienen en tierras de Vellisca y Loranca el marquesado de Navahermosa.

El príncipe de Almería Cidi Yahya era sobrino por una tía paterna del emir Muley Hacén. Cidi Yahya estaba para 1492 muy alejado de la línea directa de sangre de la dinastía. De hecho, un par de años antes de la capitulación de Granada, Cidi Yahya había decidido pasarse al bando cristiano a cambio recibir cuantiosas prebendas por la entrega de Baza y Almería.

Don Pedro Zegri casó a su heredero don Alonso con doña Juana de Mendoza y Alarcón, hija de los señores de Buenache y de la Frontera Valdecabras y Beamud, quien aportó a la Casa de Granada un tercio de la villa de Beamud de Alarcón, en Cuenca. Padres de Pedro de Granada Venegas Mendoza Alarcón.

María de Mendoza Alarcón, viuda del quinto señor de Buenache de Alarcón, casa con su sobrino materno-hijo de su hermana Juana- Pedro de Granada Venegas Mendoza Alarcón, primer señor de Campotejar en Granada. Matrimonio sin hijos.

Cid Hiaya el-Nayyar-Sidi Yahya Abu Zakariyya al-Nayyar-, Pedro de Granada, nieto paterno de Yusuf IV el sultán de Granada a mediados del siglo XV, casa con María Venegas-Cetti Meriem Venegas-, su tía segunda de los Venegas por su padre que serán condes de Luque y por su madre sobrina del sultán Yusuf IV, abuelo paterno del marido de María Venegas. Por lo tanto los condes de Luque descienden tanto por varón como por mujer de los reyes de Granada. Yusuf IV es nieto de Muhammed VI de Granada el Bermejo (1332-Sevilla, 25 de abril de 1362), fue décimo soberano nazarí de Granada entre 1360 y 1362. Yusuf IV es hermano de la madre de María Venegas.
 
Pedro de Granada 
Pedro de Granada y su mujer y tía segunda Maria Venegas son padres dos hijos y de dos hijas. Pedro de Granada casa también con Elvira de Sandoval, nieta del conde de Castrogeriz. Se puede encontrar que Elvira de Sandoval es la madre de Alonso de Granada Venegas y no María Venegas. Elvira de Sandoval que es hermana de Beatriz Sandoval casa con un hermano de padre de Boabdil el último rey musulmán de Granada que se llama Juan de Granada. Pedro de Granada es sobrino de Muley Hacen y de su hermano el Zagal y primo hermano de Boabdil, hijo de Muley Hacen-Mulhaen-. Mencia de Sandoval, hermana de Elvira y de Beatriz, casa con su cuñado Fernando de Granada.
Lastres hermana Sandoval son hijas de Juan Sandoval, señor de Ayora en Valencia, hijo del primer conde de Castro.
Pedro de Granada y su mujer y tía segunda Maria Venegas son padres, entre otros, del Infante Ali ibn BASR o Ali Omar ibn Nazar-, Alonso de Granada Venegas, que casa con primero con Juana de Mendoza y despues con Maria Quesada. Padre de Pedro de Granada Venegas, primer señor de Campotejar en Granada, alcaide de la Casa Real del Generalife, Alguacil mayor de Granada, sirvió a Carlos V en Túnez y Perpiñán. 
Pedro de Granada Venegas, primer señor de Campotejar, es hijo de Ali ibn Basr, convertido al cristianismo con el nombre de Alonso de Granada Venegas, alguacil mayor de Granada, alcaide del Generalife, contino[1] de los Reyes Católicos, capitán general de mar y tierra, caballero de Santiago y bisnieto paterno de Yusuf IV sultán de Granada, y de su primera mujer Juana de Mendoza, señora de la Frontera, dama de la reina Isabel, hija como María de Mendoza de Luís de Mendoza, señor de la Frontera, mayordomo de la reina Isabel, hijo natural del primer marqués de Cañete, y de Inés de Barrientos y Mendoza, de los señores de Valdecabras. María de Mendoza y el primer señor de Campotejar no tienen hijos. 
Del primer señor de Campotejar y de su primera mujer María Renfigio de Ávila es el segundo señor de Campotejar llamado Alfonso de Granada Venegas que casa con María Manrique que es hija del anterior matrimonio de su madrastra María de Mendoza con el quinto señor de Buenache siendo así primos hermano el primer señor de Campotejar y su nuera y hijastra por sus madres las hermanas Mendoza, Juana y María.
El segundo señor de Campotejar[2] y María Manrique, su tía segunda y mujer, son padres del primer marqués de Campotejar, Pedro de Granada Venegas, que muere sin dejar hijos pasando el título a su medio hermano Juan que es hijo del segundo matrimonio de su padre con María de Ochoa y Castro. 
 El primer señor de Campotejar y María Renfigio de Ávila son también padres 
de Catalina de Granada Venegas que casa con Esteban Lomelín. 
Padres de Pedro Lomelín Granada, tercer marqués de Campotejar 
con sucesión y en sucesión de sus primos hermanos el primero 
y el segundo marqués. 
Los orígenes del marquesado de Campotejar (1514-1632): 
una contribución al estudio de los señoríos del reino de Granada. 
Rafael Gerardo Peinado Santaella. 

Un hermano de padre del primer señor de Campotejar, abuelo paterno del primer marqués-su madre es hija de los quintos señores de Buenache-, casa con Guiomar de Alarcón que es sobrina de Leonor de Alarcón que casa con un bisnieto paterno del primer señor de Cervera llamado Francisco Carillo de Guzmán, corregidor de Málaga, hijo de Pedro Coello Carrillo, hijo del primer señor de Cervera. De una hermana del primer señor de Cervera descienden los señores de Buenache de Alarcón.

 

María Mendoza Alarcón de los señores de Buenache y Alonso de Granada Venegas Renfigio, segundo señor de Campotejar, son padres del primer marqués de Campotejar. El primer marqués de Campotejar, Pedro de Granada Venegas, muere sin dejar hijos pasando el título a su medio hermano Juan que es hijo del segundo matrimonio de su padre con María de Ochoa y Castro. También sin sucesión. El primer señor de Campotejar y María Renfigio de Ávila son también padres de Catalina de Granada Venegas que casa con Esteban Lomelín. Padres de Pedro Lomelín Granada, tercer marqués de Campotejar con sucesión y en sucesión de sus primos hermanos el primero y el segundo marqués.

http://palomatorrijos.blogspot.com/2011/12/lope-de-barrientos-obispo-de-cuenca.html

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García de Granada Venegas Quesada es hijo de Alonso Venegas y de su segunda mujer María de Quesada Acuña que es hermana del capitán Gil Gonzalez de Quesada. Este casa sin dejar hijos con una nieta de Hernando del Castillo el Sabio, padre de la segunda señora de Cervera. El capitán Gil Gonzalez de Quesada era dueño en 1550 de una venta en Villargordo del marquesado donde tenía importantes propiedades el abuelo de su mujer.

La memoria escrita de la Casa de Granada. El archivo del marquesado de Campotéjar. José Antonio García Luján, 2013.

 
Tabla genealógica de la casa de Venegas Granada, marqueses de Campotejar. 
Colección Salazar y Castro. Real Academia de la Historia. Documento 25, 
folio 13 v. 
El ingreso en las Órdenes Militares fue ambición
consumada por varios miembros del linaje, no siendo impedimento sus orígenes
musulmanes y algún antecedente judío converso. Sin requisito de dispensa, a la
de Santiago pertenecieron todos los titulares de la Casa, salvo don Pedro de
Granada Venegas Manrique de Mendoza que fue de Alcántara, y su hermanastro 
don
Fernando de Granada Venegas Ochoa por su estado eclesiástico de chantre de la
Iglesia Catedral de Cuenca. Por cédula real don Pedro de Granada 
pudo hacer profesión
de caballero en el convento de Uclés. Aunque la falta de dispensa no significó
que no fueran discutidos sus precedentes nazaríes y judeo conversos, y de ahí
el auto del Consejo de Órdenes para que se dieran hábitos a los caballeros
descendientes de la Casa de Granada y los papeles que se hubieron de llevar a
Roma al efecto. El Consejo de la Inquisición emite un auto sobre la calidad de
don Pedro de Granada Venegas Manrique de Mendoza y miembros de su Casa. 
En
reconocimiento a su calidad, persona y cargos desempeñados, Felipe IV tituló a
don Pedro de Granada Venegas Manrique de Mendoza con el vizcondado de
Miravalles en 1632. Quien poco después representó al monarca sus servicios y
los de sus antepasados solicitando la dignidad de marqués para su Casa, ruego
que atendiera el soberano con primera denominación de Campo Rey. Señor de la
taha de Marchena por herencia de su padre el Infante Ibn Selim, don Pedro de
Granada fue desposeído de la misma por los Reyes Católicos en 1490, quienes la
entregaron a don Gutierre de Cárdenas Chacón. Este expolio nunca fue olvidado
por los Granada Venegas, que pleitearon con el duque de Maqueda 
y reclamaron su
devolución a los monarcas siempre que tuvieron ocasión, y así hizo su bisnieto
paterno don Pedro de Granada Venegas Manrique de Mendoza al solicitar título de
nobleza. El pleito por el título de marqués de Campotéjar fue de carácter
nominal, pues a la primera denominación de marqués de Campo Rey, gracia
otorgada por Felipe IV a don Pedro de Granada Venegas Manrique de Mendoza, se
opuso su hermanastro don Fernando de Granada Venegas Ochoa, 
inmediato sucesor
en el mayorazgo y Casa, por no ser lugar de realengo y sí un cortijo dentro de
la jurisdicción de la villa de Campotéjar adquirida, junto con la de Jayena,
por don Pedro. Esta disparidad de criterios dio origen a diversas consultas de
la Cámara de Castilla, memoriales y un larguísimo pleito (n. ante el Consejo de
Justicia que no acabó hasta 1642, al determinar que Campotéjar, y no Campo Rey,
debía ser el lugar de mayorazgo que diese nombre al título de marqués, expedido
el 1 de febrero de 1643.

Los Rengifo abulenses emparentaron con los Granada al contraer nupcias don Pedro de Granada Venegas Mendoza con doña María Rengifo Dávila, hija del comendador Gil Vázquez Rengifo. Éste en su matrimonio con doña María Guillén recibió 1.300 ducados a cuenta de la dote, y ambos otorgaron mayorazgo en 1535 a favor de su primogénita. Constructor del palacio Casa de los Tiros en Granada, donde otorgó testamento y codicilo., es la Cuadra Dorada la sala más noble e interesante, también llamada de los Reyes por los retratos tallados y dorados en su techo artesonado, acompañados de una leyenda que rememora sus hazañas. Ciertamente, especial interés debe tener un cuaderno sobre la Guerra de Granada en la que su progenitor Juan Vázquez Rengifo fue héroe en el asedio de Málaga y muerto en la Vega.

Con doña María Rengifo Dávila se incorporaron al archivo los documentos de sus abuelos maternos Gómez Guillén y Mencía Ortiz. Tesorero de los Reyes Católicos y regidor de Madrid vivía en la calle del Arenal, erigió capilla funeraria propia en la iglesia de San Ginés, constituyó un notable patrimonio, en particular huertas en el arroyo del valle de Atocha, gravadas con diversos censos perpetuos, y fundo mayorazgo en su testamento.

Las particiones de bienes entre sus herederos no fueron pacificas, en particular entre Mencía Ortiz y su hija mayor doña María Guillén por las citadas huertas, que requirió carta ejecutoria de la Chancillería de Valladolid, y tampoco fue serena la partición y transacción de Mencía Ortiz con los hijos habidos en sus dos matrimonios.

Esta hacienda madrileña pasó a doña Aldonza Rengifo y marido don Ginés de Carranza, que la pusieron en arrendamiento, aunque se vendió alguna de las huertas.

Junto con un importante patrimonio urbano, rústico y dinerario, doña María Rengifo Dávila aporto sangre judía conversa al linaje Granada, pues su abuela materna Mencía Ortiz tuvo unos hermanos llamados Francisco, Tomás y Pedro Franco que habían sido tenedores de bastimentos en Madrid y a la madre de todos ellos la llamaban la Franca vieja, mujer de Diego Franco, y la propia Mencía Ortiz siendo moza llevó desde su casa las tablas de pescado para los bastimentos de la villa.

En consecuencia, no se les tenía a María Guillén y a los Franco por gente limpia de mancha, muy al contrario eran conversos que habían realizado oficios bajos como vender pescado y otros semejantes, y “de confesos muy bajos”.

Cuatro son los mayorazgos de la Casa de Granada. El instituido por don Alonso Venegas en 1533 el fundado por Gil Vázquez Rengifo y su mujer doña María Guillén  como bienes dotales de su primogénita María Rengifo Dávila al casar con don Pedro de Granada Venegas Mendoza en 1535, el otorgado por aquella a favor de su nieto Jerónimo Rengifo en 1568 y el establecido por doña María de Mendoza a favor de su hija doña María Manrique de Mendoza en las capitulaciones matrimoniales con su hijastro don Alonso de Granada Venegas Rengifo, a la que mejoró en el tercio y quinto.

Hubo un quinto mayorazgo fundado, con el obligado permiso regio, por don Pedro de Granada Venegas Manrique de Mendoza, en 1624, para su hijo Francisco de Granada Venegas Toledo, fallecido antes de tomar posesión.

Otros mayorazgos ajenos a la Casa de Granada existentes en el Archivo eran el fundado por doña Inés de Barrientos en doña Mencía Carrillo y un traslado de los creados por los marqueses de Cañete y el conde de Tendilla.

Un Imperio mestizo. Los descendientes de moriscos y amerindios en las Órdenes Militares Españolas (s. XVI-XVIII). Gonzalo José Herreros Moya, 2014.

Alonso de Granada Venegas Rengifo Caballero del hábito de Santiago en 1589. Son sus hijos Pedro de Granada Venegas Manrique, primer marqués de Campotéjar que es caballero de Alcántara en 1607, Juan Francisco Granada Venegas y Ochoa, tercer marqués de Campotéjar que fue caballero de  Santiago en1613 y Diego de Granada Venegas Ruiz de Alarcón que es caballero de Santiago en 1624.

Memorial de don Pedro de Granada Venegas, por el que pide a S.M. le sea otorgado el título de una de sus villas y la mayordomía. 1590 Don Pedro de Granada Venegas, Caballero del Hábito de Alcántara, de la boca de S.M. cuyas son las villas de Campotejar y Jayena, parece que ha servido a S.M. 43 años continuos…

Transcripción de 183- de un manuscrito hallado por el historiador del arte natural de Granada llamado Juan Facundo Riaño en un legajo de papeles sueltos del Archivo de Casa de Villafranca referidos al Marqués don García de Toledo. Fondo Antiguo de la Universidad de Granada

Las lecturas de Don Pedro de Granada Venegas, primer marqués de Campotéjar (1559-1643). María del Carmen Alvarez Márquez y José Antonio García Luján, 2008. Su biblioteca contenía unos 250 volúmenes.

Nació en Granada el 9 de noviembre de 15591, hijo primogénito de don Alonso de Granada Venegas Rengifo y de su primera mujer, doña María Manrique de Mendoza Ruiz de Alarcón, hija de don Diego de Alarcón, señor de Buenache, y doña María de Mendoza, señora de la Frontera, Valdecabras y Beamud. En su primer matrimonio con don Diego Ruiz de Alarcón, señor de Buenache de Alarcón y Villanueva del Río, procreó a don Juan Ruiz de Alarcón, sucesor en el mayorazgo paterno, a doña Inés de Barrientos casada con don Juan de Alarcón, doña Catalina que matrimonió con Juan Rodríguez, y a doña María Manrique de Mendoza que casó con don Alonso de Granada Venegas Rengifo.

El mayorazgo establecido por doña María de Mendoza, señora de Beamud y La Frontera, a favor de su hija doña María Manrique de Mendoza lo integraban la parte que le correspondía en Beamud, un censo de 10.500 ducados, varios miles de ducados, 2.000 fanegas de tierra en Cañavate, tierras en Cuenca, unas casas en esta ciudad, un censo de 4.000 ducados y tres sobre los molinos de La Aldehuela y otros bienes.

Fallecida la mayorazga, su hijo don Pedro de Granada Venegas Manrique de Mendoza pleiteó con sus parientes Alarcón por la hacienda de Cuenca y Beamud.

El primer marqués de Campotejar casa en primeras nupcias casó por poderes, el 4 de abril de 1588, con doña María Velasco Benavides, hija mayor de don Diego Vaca de Sotomayor y doña María Pacheco Benavides, hermana del Conde de Santisteban del Puerto, de la que no tuvo descendencia. En segundas contrajo matrimonio, en 1605, con doña Leonor Rodríguez de Fonseca Toledo, hija de don Alonso Rodríguez de Fonseca, señor del mayorazgo del Cubo en Salamanca, y de doña Francisca de Leiva. Fueron sus hijos don Francisco, en el que fundó mayorazgo el 15 de noviembre de 16243, fallecido antes de tomar la posesión, y Alonso y Diego, que murieron niños. Un hijo tenido en soltería, Bernardino de Granada, fue legitimado el 8 de noviembre de 1609. Antes del segundo matrimonio, estuvo refugiado en la Iglesia de Santiago de Madrid por una pendencia, cuyas causas desconocemos. Juró don Pedro de Granada Venegas como gentilhombre de la Casa de Felipe III el 3 de noviembre de 1599.

También era dueño de una galería de retratos inventariada y tasada a su fallecimiento en 1643. La residencia construida en Madrid y habitada por don Pedro de Granada Venegas Manrique, primer marqués de Campotéjar, albergó valiosas tapicerías, mobiliario suntuoso, abundante ajuar doméstico, rico y variado estuario personal, gran número de objetos de plata, joyas de oro y diamantes, reliquias, esculturas religiosas, objetos curiosos y un centenar de cuadros de temática diversa, todo ello espejo perfecto para reflejar la dignidad de su alcurnia, siempre al servicio de la Corona, y su posición económica. Una galería de retratos de personajes ascendientes y coetáneos, siguiendo el gusto predominante de la época en que vivió, de modo particular en las grandes Casas nobiliarias, como así considera, y era, la suya propia –Casa de Granada−. Una galería que en parte aún hoy existe, integrada por los retratos de los titulares de la Casa, dos de sus ascendientes musulmanes regios, tres damas y un niño, ubicada en Madrid y a partir de 1652/1653 en la Casa de los Tiros de Granada primero y en el Generalife después, hasta su expatriación del territorio nacional en la segunda década del siglo XX; cuadros que no se han visto desde hace un siglo, pero de los que se conservan fotografías, objeto ahora de estudio. La galería de retratos del Generalife y del linaje Granada Venegas (1643-1921). José Antonio García Luján, 2019.

En aras de la salvación eterna: obra pía y patronato de don Pedro de Granada Venegas Manrique, marqués de Campotéjar. José Antonio García Luján, 2021.

Sin hijos que lo heredaran, legó todo su patrimonio a la Obra pía y patronato para beneficio de sus familiares, criados y su alma como única y universal heredera en la confianza de alcanzar la Gloria eterna. La hijuela asignada a la Obra pía y patronato por los albaceas testamentarios fue de 29.529.884 maravedís. Sus hermanastros don Fernando y don Juan de Granada Venegas Ochoa son el segundo y el tercer marqués de Campotéjar entre 1643 y 1660.

De la conquista a la asimilación. La integración de la aristocracia nazarí en la oligarquía granadina. Siglos XV y XVI. Enrique Soria Mesa, 1992.

Don Alonso de Granada era dueño de más de 11 .O00 fanegas de tierra en Campotéjar y Dehesas Viejas. Estas propiedades rurales del linaje Granada Venegas fueron el origen del señorío de Campotéjar, pues la familia no cejará hasta obtener la jurisdicción señorial sobre sus posesiones. La posesión de juros supuso una partida muy importante en los ingresos de estas familias. Don Alonso de Granada disfrutaba en 1515 de 100.000 maravedís anuales sobre la renta de la carne y del vino de Córdoba.

Buena parte de los bienes de estas familias se hallan vinculados bajo el régimen de mayorazgo.

Destacaremos entre ellos los pertenecientes a los descendientes de Cidi Yahya, en sus dos ramas de Granada Venegas -la principal- y de Granada y Alarcón.

Los primeros poseen tres mayorazgos distintos desde muy tempranos tiempos: el fundado por don Alonso de Granada, hijo del "infante" Cidi Yahya, en 1533, por facultad real de 10 de marzo de 1525; el del comendador Gil Vázquez Rengifo, en 1535, y el que instituyó su esposa doña María Guillén, en 1568'").

En 1560, doña María Manrique de Mendoza, esposa de don Alonso de Granada Venegas, fundó otro mayorazgo en favor de su hija, casada con su hijastro don Pedro de Granada, caballero de Santiago y veinticuatro de esta ciudad.

La rama de los Granada y Alarcón, aunque de menor poder económico y social, disfruta también de una buena posición. En la primera mitad del siglo XVII don Pedro Francisco de Alarcón y Granada posee el mayorazgo fundado por su padre don Alonso Venegas de Alarcón, que valdría unos 14.000 ducados, mientras su esposa y prima, doña Ana de Alarcón y Peñaranda posee dos mayorazgos distintos, que le rentarán unos 3.300 ducados al año

Entre los bienes se incluye un tercio de la villa de Beamud de la Sierra, con su jurisdicción, la dote de su hija consistente en 5 000 ducados, 6.000 ducados que le adeuda el marqués de Beteta, 2.000 fanegas de tierra en la villa de Cañavate y varios censos-

Don Alonso de Granada Venegas Rengifo, cuarto señor de la Casa de Granada (1540-1611). José Antonio García Luján, 2014.

Origen de la Casa de Granada, señores de Campotejar. Real Academia de la Historia. Colección Salazar y Castro, 6-86.



[1] El término contino es sinónimo de continuo, denotando una vinculación de continuidad entre el empleado y su empleador, el monarca. El contino desempeñaba diferentes cometidos civiles o cortesanos.

[2] Alonso de Granada Venegas. Hijo de Pedro de Granada Venegas, Señor de Campo Tejar, Caballero de Santiago, y de su primera mujer, María Rengifo Dávila, señora de Jayena y Huétor. Fue señor de Campo Tejar, Jayena y Huétor, Veinticuatro de Granada y Alguacil mayor de su Audiencia. Casó dos veces, primera, con María Manrique, hija de Diego Ruiz de Alarcón, señor de Buenache. Tuvo de ella a Pedro de Granada Venegas Pacheco de Mendoza, sucesor, que nació en 1509; a Diego de Granada; a Fray. Francisco Leandro de Granada y a María Manrique. Segunda vez con María Melchora de Castro cuyos hijos fueron Femando, Felipe, Lorenzo y Gil Vázquez Rengifo. Se distinguió mucho en la rebelión de los moriscos (1568-69). Don Juan de Austria le hizo Capitán de caballos y le concedió, entre otras gracias, que en los cortijos de Dehesa Vieja, la Solana y el Juncar de Campo Tejar pudiese tener diez casas de naturales del reino, y en el Generalife, cuyo Alcaide era, once de ellos para cultivar las huertas. Vivía en 1580. Fue secretario de Juan Rodríguez de Villafuerte, Corregidor de Granada. Catalogo de las colecciones expuestas en las vitrinas del Palacio de Liria. María del Rosario Falcó y Osorio, XVI duquesa de Alba, 1854-1904.