viernes, 1 de octubre de 2010

Castillo viejo de Manzanares el Real. Madrid.

El castillo nuevo y la iglesia de Manzanares vistos desde el castillo viejo. Fue Manzanares como Guadalix de la Sierra señoríos de doña Leonor de Guzmán.




















No existen referencias sobre la construcción de este castillo. La primera documentación que aparece data del siglo XIV, cuando Alfonso XI de Castilla emprende unas obras de carpintería en el edificio. Cabe entender que fue erigido como fortaleza, en el contexto de la Reconquista.

Con la conquista cristiana de la sierra de Guadarrama, fue objeto de disputas entre las Comunidades de Villa y Tierra de Segovia y Madrid por hacerse con el control de los bosques y pastos del curso alto del río Manzanares.


El 14 de octubre de 1383, Juan I de Castilla puso fin a los reiterados litigios entre madrileños y segovianos, haciendo donación de las tierras a la Casa de Mendoza, que articuló en su entorno el señorío del Real de Manzanares

El edificio entró en decadencia cuando, en el último tercio del siglo XV, esta poderosa familia impulsó la construcción de un nuevo castillo en sus inmediaciones, que sirviera de residencia palaciega.















En 1383, Juan I dona a Pedro González de Mendoza, 1340-1385, las tierras que conforman el Real de Manzanares. Se cree que fue su hijo, Diego Hurtado de Mendoza, 1365-1404, quién mando construir el primer castillo- castillo viejo-, del que solo quedan unas ruinas de su planta. Esté sería, hasta 1470 la residencia de los Mendoza.

Se cree que fue Iñigo López de Mendoza, 1398-1458, I marqués de Santillana, el que empezó a pensar en la necesidad de la construcción del segundo castillo de Manzanares el Real, pero las obras del segundo castillo fueron iniciadas por su hijo Diego Hurtado de Mendoza, 1415-1479, al que los Reyes Católicos concedieron el título de I duque del Infantado, que construyó el cuerpo principal y las cuatro torres. A su hijo Iñigo López de Mendoza, 1438-1500, se debe su conclusión.

Del castillo original se conservan el exterior y parte de los elementos estructurales del interior, el resto ha sido restaurado por la Comunidad de Madrid, como hemos señalado, entre los años 1974 y 1977.




Tanto el castillo viejo como el nuevo de Manzanares el Real se asientan sobre la falda meridional de la Pedriza. El castillo viejo está muy cerca del cauce del río Manzanares. Nada más cruzar el puente sobre el río Manzanares nace, a la derecha, un camino, una antigua cañada, que pasa junto al lateral norte de la Plaza de Armas, nombre popular que reciben los restos de la fortificación.