martes, 2 de diciembre de 2014

Juana de Castilla, Toledo, 6 de noviembre de 1479-Tordesillas, 12 de abril de 1555.


Pedro Mártir de Anglería,

Capellán de la reina Isabel la Católica desde 1501 hasta la muerte de ésta en 1504.

Pedro Martir de Anglería escribe desde Medina: "Todo su sistema se halla dominado por una fiebre que la consume, rehusa toda clase de alimentos, se halla de continuo atormentada por una sed devoradora y la enfermedad parece que va a terminar en hidropesía. Su cuerpo estaba ulcerado y manifestó hasta el final de sus días una marcada sed, lo que sugiere una diabetes".


Uno de los hechos infantiles que más debieron impresionarle fueron las periódicas visitas que hacía, acompañando a su madre, a su abuela materna Isabel de Portugal. Ésta, se encerró en el castillo de su villa de Arévalo en 1454, a la muerte de su marido Juan II de Castilla, donde moriría 42 años después en 1496.


En 1496, a los 16 años, Juana embarca en Laredo con una flota de 120 barcos y 15.000 hombres con objeto de desposar a don Felipe y convertirse en duquesa de Borgoña.


Los celos de Isabel la Católica tienen el mismo fundamento, si no mayor, que los de su hija y lo que hace es rodearse, con buen criterio, de damas feas y castas, pero no protagoniza extravagantes y absurdos comportamientos.



En 1500, Juana y Felipe parten hacia España para ser proclamados herederos al trono. Como dato de interés sobre las inclinaciones políticas de don Felipe, cabe destacar que el viaje se realiza a través de Francia, enemiga acérrima de los Reyes Católicos y cuyo aislamiento se convirtió en el objetivo principal de su diplomacia europea.

El 25 de setiembre de 1506 muere inesperadamente en Burgos Felipe el Hermoso. Durante su rápida enfermedad, Juana le atiende con gran celo y afecto, pero, al fallecer, queda petrificada como una estatua, sin derramar una lágrima: "apenas si mostró semblante de duelo en la hora de su muerte, ni tampoco lo hizo durante la enfermedad; pero estaba continuamente a su lado, dándole de comer y de beber ella misma, a pesar de estar embarazada, y ni de día ni de noche le abandonaba"


Así pues, desenterró al marido el 20 de diciembre. Lo vimos colocado, dentro de una caja de plomo, recubierta con otra de madera, todos los embajadores presentes, a los cuales, una vez abierta la caja, nos llamó para que reconociésemos el cuerpo...»

«En un carruaje tirado por cuatro caballos traídos de Frisia hacemos su transporte. Damos escolta al féretro, recubierto con regio ornato de seda y oro. Nos detuvimos en Torquemada... En el templo parroquial guardan el cadáver soldados armados, como si los enemigos hubieran de dar el asalto a las murallas. Severísimamente se prohibe la entrada a toda mujer... La queman los mismos celos que la atormentaban cuando vivía su marido...


Catalina de Austria (14 de enero de 1507 - 12 de febrero de 1578 ), reina de Portugal. Nació en Torquemada (Palencia), como la sexta y última hija póstuma de Felipe I de Castilla (Felipe el Hermoso) y Juana I de Castilla, (Juana la Loca). Creció junto a su madre en el castillo de Tordesillas, donde padeció privaciones y maltratos en manos de los marqueses de Denia, guardianes de la reina Juana. Al llegar su hermano Carlos I a España por primera vez en 1517, la libera de ese trágico destino y, como una especie de compensación por su infancia infeliz, decide sentarla por matrimonio en el trono más rico de Europa, el de Portugal. Madre de María Manuela (n. 15 de octubre de 1527 - m. 12 de julio de 1545), que se casó con Felipe II de España, su primo hermano


El 15 de febrero de 1509 doña Juana es trasladada a Tordesillas, donde permanecerá hasta su muerte en 1555. Colocan el féretro de don Felipe en el monasterio de Santa Clara para que la reina pueda contemplarlo desde una ventana de palacio.

Al morir la reina Isabel  en 1504, Juana fue nombrada reina y propietaria de Castilla y León. A Felipe el matrimonio le había reportado la concesión de títulos nobiliarios, aun así deseaba tener más poder y pretendía hacerse con el gobierno que le pertenecía a su esposa. Para ello alegó su enajenación mental, pero en el testamento de Isabel se decía que en el supuesto de la incapacidad de Juana para asumir sus funciones sería su padre Fernando quien lo hiciese. Desde este momento se produjeron enfrentamientos entre Felipe y su suegro Fernando por hacerse con la regencia.

Fernando tenía esperanzas de conservar el gobierno en nombre de su hija, pero la actitud de una parte de la nobleza castellana, que se acercó a Felipe -quien alegaba una supuesta locura de Juana para invalidarla de sus funciones y quedarse él como regente-, le obligó a retirarse a Aragón. Solamente regentaría la Corona desde abril hasta septiembre de 1506 ya que a principios de septiembre, Felipe, muy aficionado al deporte, bebió agua helada mientras jugaba un partido de pelota provocándole una fiebre de la que nunca se recuperó hasta que el día 25 de septiembre de 1506 fallecía, sospechándose que pudo haber sido envenenado, cosa que no se pudo probar.


Amigos, enemigos, amigos  y familia...........

Diego López Pacheco, titulado II marqués de Villena, junto con buena parte de la nobleza de Castilla apoya al esposo de Juana, el archiduque de Borgoña Felipe, frente a las aspiraciones de Fernando de Aragón.

En 1507 promete fidelidad a la política del cardenal Cisneros y a la regencia de Fernando. Contó desde entonces con la protección de este rey.

En 1519 fue nombrado caballero de la Orden del Toisón de Oro, por iniciativa del joven Emperador Carlos, jefe de la Orden en aquel momento.

La casa de Pacheco recibió en su persona el tratamiento de Grande de Castilla en 1520, bajo el reinado de Carlos I de España

En segundas nupcias casó en 1484 con Juana Enríquez de Velasco, hija de Alonso Enríquez de Quiñones, III Almirante de Castilla y por tanto prima hermana de Fernando II de Aragón, de cuyo enlace nacieron al menos diez hijos:
  • Diego López Pacheco (1506-1556), III duque de Escalona y marqués de Villena. Escribano mayor de los reinos de Castilla y León, caballero del Toisón de Oro. Casó el 11 de marzo de 1525 con Luisa de Cabrera, sucesora del marquesado de Moya, con descendencia.

La madre de Fernando y el padre de la marquesa de Villena eran medio hermanos