jueves, 13 de julio de 2017

Monasterio de San Pedro de Arlanza. Burgos




Monasterio en ruina progresiva.

En la actualidad está en labores de mantenimiento.



El conjunto presenta hoy una superimposición de diferentes estilos, fruto de las numerosas actuaciones a lo largo del tiempo. Así, mientras la iglesia, comenzada en el año 1080 y hoy en ruinas, tenía tres naves y tres ábsides a la cabecera, por lo menos en el primer planteamiento románico, durante la etapa del gótico hubo modificaciones que cambiaron el aspecto general del templo, si bien se conservaron algunos capiteles del siglo XI. Entre los restos de la monumental iglesia destacan los tres ábsides semicirculares, con amplios presbiterios. También se conserva la torre, levantada a finales del siglo XII, así como parte del claustro, la sala capitular y el óculo de doble abocinamiento en la parte superior del hastial del imafronte

Existe asimismo, la portada de la iglesia que fue trasladada al Museo Arqueológico Nacional en 1895

No es ésta la única pieza patrimonial de que ha sido despojado el monasterio: además, como se ha dicho, del sepulcro de los condes de Castilla Fernán González y Sancha, de otro sepulcro románico de gran belleza que la tradición dice haber pertenecido a Mudarra y que puede verse en la catedral de Burgos, de valiosos frescos que se exhiben en el Museo Metropolitano de Nueva York y en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, y de otras obras de arte de prolija relación.




Las Pinturas de San Pedro de Arlanza son un conjunto de pinturas al fresco procedentes de la decoración mural de la Torre del Tesoro situada sobre sala capitular.

Los restos de aquella decoración se encuentran dispersos entre el Museu Nacional d'Art de Catalunya de Barcelona, que custodia seis fragmentos, el Fogg Art Museum y The Cloisters de los Estados Unidos, restando un fragmento en colección particular.







En la Sierra de La Demanda






 Los restos más antiguos existentes hoy en el conjunto monacal, correspondientes a la iglesia, datan de 1080, la congregación fue fundada en 912 como un eremitorio, de ruinas aún visibles, en la parte alta de las paredes que flanquean el valle. 

Este monasterio recibió el apelativo de «cuna de Castilla» y estuvo en funcionamiento hasta la desamortización de Mendizábal en el 1835.

Es probable que los restos de Fernán González reposaran aquí, junto a su esposa Sancha, tras su traslado desde su probable ubicación original en la cercana ermita de Santa María de Lara. Tras el traslado permanecieron en el monasterio hasta la desamortización eclesiástica de Mendizábal y el consiguiente abandono de las dependencias monacales, lo que hiciera necesario en 1841 trasladar los sarcófagos a la colegiata de la vecina población de Covarrubias.