Respecto a la cultura, su rasgo más distintivo es la influencia celta, incluyendo el mantenimiento del gaélico escocés como lengua materna de una pequeña parte de la población, y un mayor predominio de la actividad agrícola y ganadera comparado con el resto del país.
Durante los siglos XVIII y XIX miles de personas fueron desalojadas y forzadas a emigrar al sur o a América y Australia; esta época es conocida como las Highland Clearances y se produjo cuando el sistema feudal de clanes entró en crisis.
Como consecuencia de los levantamientos jacobitas, el gobierno británico aprobó una serie de leyes destinadas a abolir y destruir el sistema de clanes escocés, incluyendo la prohibición de portar armas y de llevar tartán, así como una serie de límites a las actividades de la Iglesia episcopal escocesa.
La mayor parte de esta legislación fue derogada a finales del siglo XVIII, cuando la amenaza jacobita ya había disminuido, desembocando en el resurgimiento cultural de las Tierras Altas. El tartán fue adoptado por los regimientos de las Tierras Altas del Ejército Británico, en el que los jóvenes de las Tierras Altas se alistaban en gran número debido a la pobreza de su tierra durante la época de las guerras napoleónicas (1790-1815).
Aunque el tartán quedó en desuso entre el pueblo llano, a partir de la década de 1820 volvió a ser adoptado por la élite social escocesa como símbolo de identidad nacional y posteriormente llegó a ponerse de moda en toda Europa como elemento de idealización de las Tierras Altas durante el Romanticismo, impulsado por las famosas obras de Walter Scott.
El punto álgido sucedió con la visita del rey Jorge IV del Reino Unido a Escocia portando tartán en 1822, lo cual provocó una demanda masiva de esta prenda de vestir, la cual no era aún conocida ni producida por la industria escocesa de la lana.
Los diseños de los tartanes que conocemos actualmente fueron fijados durante esta época, convirtiéndose en el símbolo más reconocible de la cultura escocesa.
A lo largo del siglo XIX, la identificación de la cultura de las Tierras Altas con Escocia fue reforzada por la reina Victoria del Reino Unido, quien se retiró al castillo de Balmoral, en Aberdeenshire y estaba muy interesada en la cultura de los tartanes.
https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/desperta-ferro-moderna-n-29-la-rebelion-jacobita/
Las guerras o rebeliones jacobitas fueron una serie de levantamientos armados ocurridos en Escocia, Inglaterra e Irlanda entre 1689 y 1746. Su objetivo principal era restaurar en el trono británico a la depuesta Casa de Estuardo, de fe católica, tras la expulsión del rey Jacobo II en la Revolución Gloriosa.
El nombre deriva de Jacobus (la forma latina de Jacobo).
El movimiento se tradujo en una serie de campañas militares intermitentes:
- La sublevación de 1689: Liderada por John Graham de Claverhouse, logró una victoria en la batalla de Killiecrankie, pero perdió impulso tras su muerte.
- El levantamiento de 1715: Tras la muerte de la reina Ana, el "Viejo Pretendiente" (Jacobo Francisco Eduardo Estuardo) intentó reclamar el trono, pero la rebelión fracasó.
- La expedición de 1719: Apoyada por tropas españolas, esta intentona fracasó en la batalla de Glenshiel y los supervivientes fueron derrotados.
- La rebelión de 1745 (El '45): Fue la más famosa y exitosa, liderada por Carlos Eduardo Estuardo, conocido como Bonnie Prince Charlie o el "Joven Pretendiente". Logró capturar Edimburgo y avanzó hasta Inglaterra, pero retrocedió por falta de apoyos. ,
El conflicto concluyó de forma definitiva el 16 de abril de 1746 con la batalla de Culloden.

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