martes, 28 de septiembre de 2010

Cuellar. Castillo y primer cinturón defensivo de la fortaleza de Cuellar.


Arco de Santiago. Nombre adoptado de la iglesia contigua al mismo. Es, junto con la puerta de la Judería, el de menor tamaño del conjunto, pues se trata por decirlo de algún modo, de una puerta peatonal, ya que su reducido tamaño impedía el paso de la posible caballería enemiga, si ésta hubiera logrado atravesar la muralla de la ciudad. Su torreón defensivo era al mismo tiempo campanario de la iglesia adyacente, así como el ábside de la misma permitía la defensa del arco antes de que fuera tomado. Se hundió en 1977 y fue restaurado de inmediato, aunque perdió buena parte de su altura.
Iglesia de San Estebán. Situada a extramuros de la ciudadela, pues ésta cerraba frente al templo realizando un brusco quiebro. Lo que parece el cementerio del templo, guarda en su base grandes sillares, que probablemente sean los únicos restos romanos de Cuéllar. Es posible que se trate de una fortificación anterior, reutilizada como defensa de la iglesia y recogimiento de su cementerio.

Escudos de la puerta de acceso al Castillo.












Arco de San Martín. Situado al este de la muralla. Flanquean la puerta dos torreones de planta rectangular, que llevan los escudos de la Casa de Alburquerque, armas de la Cueva y Toledo. Bajo las dovelas se enmarca el escudo del concejo de la villa, que corona la puerta.











Puerta de la Juderia. Se la nombró así por estar integrada dentro del barrio ocupado durante siglos por los judios. Se trata de la puerta que comunicaba ambos recintos, y su tamaño es el más reducido de todas. A diferencia del resto que se conserva, ésta puerta no contiene torreones ni otra edificación de defensa, y está excavada directamente en la muralla, sin que sobresalga del paño.















Puerta mudejar, arco de San Basilio, de la muralla con el escudo de la Villa, una cabeza de caballo.















Fue residencia habitual de los duques de Alburquerque durante siglos, hasta que se trasladan junto a la Corte a Madrid, convirtiéndolo en palacio de recreo y vacaciones, desvinculándose así lentamente del edificio, hecho que se acentúa más aún cuando la línea primogénita del ducado se extingue, y la titularidad pasa a la familia Osorio, descendientes de Ambrosio de Spinola, marqués de los Balbases. A finales del siglo XIX el edificio se encontraba prácticamente abandonado, y fue víctima del pillaje. En 1938 se instaló en él un penal para presos políticos, al que se incorpora después un sanatorio para presos tuberculosos, retomando más tarde su utilización como penal que funcionó hasta 1966. El edificio actual debe su imagen a un laborioso proyecto de recuperación y restauración en varias fases, iniciado en 1970 y finalizado en los años 1990. En 1972, interviene la Dirección General de Bellas Artes, llevando a cabo una intensiva restauración.

Se encuentra en buen estado de conservación, restaurado. Alberga el Instituto de Enseñanza Secundaria Duque de Alburquerque y el Archivo de la Casa Ducal de Alburquerque. Actualmente las murallas están sometidas a obras de restauración por el ministerio de la vivienda.

El primitivo castillo de Cuéllar fue usurpado por Enrique IV a su hermanastra Isabel, a quien su padre Juan II se lo legara en su testamento. Enrique IV se lo concedió entonces a su favorito y valido don Beltrán de la Cueva, I duque de Alburquerque, que comenzó la construcción de un nuevo y suntuoso castillo-palacio que sería terminado, en estilo renacentista, por sus sucesores en el siglo XVI.

Este castillo constituyó un verdadero baluarte defensivo que pasó por diferentes reformas hasta el siglo XVIII. Se dice que albergó la más rica y variada armería del país. Fue expoliado durante la Guerra de la Independencia.Fue cuartel general de lord Wellington y refugio seguro del general Víctor Hugo durante la guerra de la Independencia. Fue en ese período cuando sufrió el despojo y la rapiña de los soldados de Napoleón.

En el siglo XX el castllo fue transformado y en él se instaló un centro de enseñanza.


El castillo de Cuéllar-de los duques de Alburquerque o de don Beltran de la Cueva- se encuetra situado sobre la llamada ciudadela, en la parte más alta de Cuéllar, cerrando por este lugar el recinto amurallado de la villa.

La La muralla de Cuéllar es de origen románico. Representa uno de los conjuntos murados más importantes y mejor conservados de la comunidad autónoma de Castilla y León.

El conjunto amurallado consta de tres recintos diferenciados: el de la ciudad, la ciudadela y la contramuralla. Además, se han encontrado restos arqueológicos de un cuarto recinto, actualmente desaparecido. Las murallas fueron construidas a partir del siglo XI y reforzadas en el siglo XVpor franciscco Fernandez de la Cueva, II suque de Alburquerque y señor de la villa. Inicialmente tenían, en su conjunto, una longitud superior a los 2.000 metros, de los cuales se conservan aproximadamente 1.400. Poseen metro y medio de grosor y una altura media superior a los cinco metros.

De la muralla exterior que rodeaba el recinto de la ciudad se conservan pocos restos. La contramuralla, barrera o antemuro era un tercer recinto que abrazaba a los dos anteriores, y que en la actualidad se encuentra bastante deteriorado.

Recientes estudios han demostrado que existió un cuarto recinto, actualmente desaparecido, y que partiendo del castillo conectaba con el arco de San Basilio a través de una estructura de torreones, naciendo en dicho arco un muro que llegaba hasta un torreón de gran desarrollo, que al parecer, posteriormente se utilizaría como torre de la iglesia de San Martín-en las fotos de abajo-; a través de una puerta el muro continuaba hasta unirse finalmente con la ciudadela. Este cuarto recinto reforzaría aún más el castillo, convirtiéndolo en un importante e inaccesible bastión. La iglesia de San Martín preside la plaza de la fortaleza de Cuellar.