domingo, 3 de junio de 2012

Verdelpino de Huete. Cuenca.




 Ermita de Santa Ana. 



 



Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción. Siglo XV.

La estructura original de la iglesia debió asentar sobre un saliente rocoso natural parcialmente modificado y que, ya entre los siglos XVI-XVII con la construcción de buena parte de la estructura principal de la iglesia actualmente visible, se debió erigir el muro de contención y, en consecuencia, el atrio, que comenzaría a partir de ese momento a utilizarse como espacio sagrado dedicado a los enterramientos.
 
 La primera estructura de la iglesia parece datar del siglo XIII.







Jaramillo. Parece ser que este apellido tiene su origen en dos pueblos de la provincia de Burgos llamados Xaramillo y Xaramillo Quemado. 

En el Libro Becerro de Behetrías del año 1350 aparecen como diviseros "Iohan Alfonso, hijo de Iohan Alfonso de Jaramillo, hermano de Gómez y de Pero López y nieto de Alfonso López de Contreras". 

Hubo una familia Jaramillo o Jaramillo Andrade hidalgos, originarios de Zafra y Los Santos de Maimona (Badajoz), en los siglos XVI y XVII. Una de sus ramas pasó a América, concretamente a la actual Colombia.


 Armas: Uno de los linajes Jaramillo tiene las siguientes armas: Escudo cuartelado: 1º De oro, con un castillo de gules. 2º De gules, con cinco veneras de plata. 3º De plata, con un árbol de sinople. 4º De azur, con un tronco de gules, con una "S" de oro.





 Casa de los Jaramillo

Eran los Jaramillo importante familia de Huete y con propiedades en otros pueblos de la provincia.

Los Jaramillo se rastran en Garcinarro a comienzos del siglo XVI.





Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción.




El porte de la obra es imponente observado desde las calles que rodean el atrio por el Este, alcanzando en estas zonas una altura de hasta 7 metros.


El solado de guijarro documentado en el atrio debe ser posterior al traslado del cementerio situado en el entorno de la Iglesiatraslado que hay que poner en relación con una Real Cédula, promulgada por Carlos III en 1787, que establecía el uso de cementerios ventilados fuera de las poblaciones y que “sólo trata de evitar enfermedades, epidemias y pestilentes que se creen nacen del aire de las Iglesias corrompido por los cadáveres que se entierran en los pavimentos” y “se evite el más remoto riesgo de filtración o
comunicación de las aguas potables del vecindario”. 

La necesidad de establecer cementerios fuera de las poblaciones no era ya solamente una cuestión de espacio, sino también de salubridad pública. No sabemos en que momento exacto se produjo tal traslado, pues el incumplimiento reiterado de dicha norma, se hizo patente en muchas partes de España durante mucho tiempo, pero no parece que se produjera con posterioridad a la primera mitad del siglo XIX.


La actual estructura del edificio de la iglesia parece datar del siglo XVI, con detalles que hacen referencia a la arquitectura de mediados de siglo, tales como las volutas de la portada de acceso. Aunque el conjunto arquitectónico fue construido en su mayor parte en dicho siglo y remodelado puntualmente en siglos posteriores, se observan sin embargo evidencias de una estructura anterior, probablemente un edificio del final del románico. 

Así parecen identificarse los restos del muro de una probable torre, en la zona del ábside actual, así como la traza de un antiguo tejado a dos aguas, que se intuye en la fachada oeste, donde además existe evidencia de un acceso actualmente cegado que se abría directamente a la calle.


En el atrio se encontraron  restos humanos en un osario al realizar la realizar la la rehabilitación arqueolóvcia del atrio entre 2002-2004. 

No se sabe si la construcción del osario, se produce en el momento mismo del traslado del cementerio para sanear la zona del atrio o si dicha estructura había sido construida con anterioridad durante el uso de ese espacio como cementerio para ir depositando los huesos de fosas que se iban limpiando para dejar nuevos espacios de enterramiento.  

El cementerio por falta de espacio en el atrio se traslada a la zona del actual frontón, donde se han documentado recurrentemente restos humanos.
 
El empedradodel atrio es posterior al desmantelamiento del cementerio.



Desde Verdelpino hay una estupenda vista en altura del valle del río Mayor.

Pasaba por el valle delrío Mayor la calzada romana que unía Segóbriba y Ercávica en Cañaveruelas y luego la cañada mesteña que venia desde Molina de Aragón y seguía hacia Uclés.