jueves, 7 de mayo de 2015

Nuestra Señora de Monsalud. Córcoles, Guadalajara


Se sitúa en un paisaje de montículos y valles, en tierra de pocos bosques pero abundante agua por la presencia del Tajo y Guadiela y varios afluentes.

Recomendable cien por cien la visita y aprovechar para recorrer estas tierras de Guadalajara y Cuenca.


La imagen de Alabastro de la Virgen de Monsalud fue llevada a la Iglesia de San Juan de Córcoles tras la Desamortización del Monasterio y destruida en la Guerra Civil 


Según la Santa Regla, por la que se rigen todos los monasterios cistercienses, “si es posible, el monasterio ha de construirse en un lugar que tenga todo lo necesario, es decir, agua, molino, huerto y los diversos oficios que se ejercitarán dentro de su recinto, para que los monjes no tengan necesidad de andar por fuera”.


El valle arbolado debía contener, en extensiones amplias, todos los ingredientes que respondiesen a las necesidades de la vida monástica, sin encontrarse demasiado lejos de los ejes de circulación. El lugar debía permitir el aislamiento, conforme a una vida fuera del mundo; además, debían tenerse en cuenta las posibles relaciones con los señores locales.



La leyenda atribuye a Clotilde, mujer de Amalarico, la fundación del monasterio de Santa María de Monsalud. Ésta tradicionalmente se ha situado en 1140 habiéndose ya instalado los frailes en 1138 en un lugar próximo, El Madroñal, dependiendo del monasterio de Escala Dei. Si fuera cierto sería uno de los primeros asentamientos cistercienses de la Península. 



Fray Bernardo de Cartes en 1721 atribuye su fundación a Alfonso VII, mandando éste en 1137 tres monjes de Escala Dei que levantaron convento en El Madroñal, entonces llamado Villafranca. A los dos años decidieron abandonarlo y asentarse en la ermita de Monsalud, propiedad de Juan de Trebes.

Pero la única fecha que conocemos con seguridad es gracias a documentos originales, de 1167. Juan de Trebes dona a favor del monasterio la aldea de Córcoles, completa en todos sus términos. En 1169 Alfonso VIII cofirma esta donación, siendo primer abad  Fortunio Donato procedente de Escala Dei.

Tenemos que tener en cuenta que la llegada de los frailes a Córcoles no implica el comienzo de las obras del monasterio, por lo que podrían tener fechas diferentes. Pero a pesar de no conocer una fecha exacta para el inicio de las obras sabemos con exactitud que en 1167 el monasterio al menos ya debía estar en obras o terminado.

Desde 1174 la Orden de Calatrava tuvo ciertos derechos sobre Monsalud, por donación de Alfonso VIII. Éste no fue el único monarca vinculado al monasterio, también otros lo estuvieron, como era habitual en las abadías cistercienses durante la Edad Media y algunos nobles. El mismo Enrique III donó veinte cahíces de sal de sus salinas de Atienza.




El volumen de propiedades que poseía el monasterio difiere según autores, pero sí se sabe con seguridad que una de las fuentes de ingresos de Monsalud eran los molinos harineros. En una Bula de Inocencio IV de 1250 se mencionan las propiedades del monasterio: la heredad de Villaverde, en Castejón; las de Ulmera y Buenafuente; en Alocén poseían una finca; en Auñón el territorio de Villafranca.

El primer abad de Monsalud fue Fortún Donato, que según la leyenda era discípulo del propio San Bernardo. Le sucedió Don Raimundo y a éste don Bueno Emeylino. Los tres constituyeron el trio fundador del cenobio, probablemente de origen francés. El número de frailes variará a lo largo de los siglos, pero generalmente estará en torno a doce y hasta Martín de Medina probablemente todos franceses.



A principios del siglo XIII la economía del monasterio comienza a resentirse, posiblemente debido a los abades que solo buscaban un enriquecimiento personal y no comienza a resurgir hasta el siglo XVI, cuando sus monjes se someten a la Observancia de Castilla (1549) con el Papa Julio III. 


Llegaron al cenobio Fray Ignacio de Collantes, abad de Huerta, y fray Cristóbal Orozco, abad de Ovila, con el corregidor de Cuenca para que se sometiera el monasterio a la Observancia de Castilla.
Este acontecimiento supuso el engrandecimiento del monasterio. Los abades dejaron de ser perpetuos par ser trienales y se realizaron obras en el claustro, se realizó el coro alto y se compró el órgano, se repusieron objetos de culto (casullas, reliquias…) y privilegios (jubileos, indulgencias) por lo que se convirtió en objeto de peregrinaciones. 

A la segunda mitad del siglo XVI se deben la mayor parte de las obras que hicieron casa grande y meta de peregrinaciones al cenobio alcarreño. Dos de estos abades, fray Bernabé de Benavides y fray Ambrosio López llegaron a Generales de la Orden Bernarda, en 1596 y 1599 respectivamente. Esto da una idea de la importancia que alcanzó Monsalud en aquella época.

Nuestra Señora de Monsalud, durante los siglos XVI y XVII adquirió gran devoción debido a que se le atribuían poderes curativos. Ya Alfonso VIII había acudido a la Virgen de Monsalud a implorarle remedio, ya que “venía fatigado de graves tristezas y dolencias de corazón”, que con solo ungirle con el aceite de sus lámparas desaparecieron.

Antes de ganarse Cuenca à los Moros, una muger de Santa vida, y conocida virtud de la Ciudad de Huete, estando en oracion, rogando à nuestro Señor, convirtiesse à su Santa fe la Ciudad de Cuenca, y sus montañas; entendio por revelacion, que aquella Ciudad se verìa libre de los Moros por medio de la Virgen de Monsalud, edificandose en ella muchos Templos à honra de Dios, de su Madre, y de sus Santos; y quedando todas sus tierras sin el horror de la secta Mahometana, siendo istrumento desta felicidad un Pastor, a quien nuestra Señora defenderia de rabiosos lobos. Revelacion notable y que avisa à aquella muy noble, y muy leàl Ciudad, la memoria, y devocion, que debe tener à esta Santa Imagen, que la restituyò à las prosperidades, que oy goza

Sin embargo a partir de entonces el monasterio volvió a perder el poder adquirido, perdiendo frailes y bienes hasta que en 1836 fue desamortizado. 


En 1836 el monasterio inicia su periodo más triste; se produce la exclaustración, el abandono y pasa a manos privadas. Desde entonces se origina un proceso continuado de deterioro, siendo objeto de saqueo del cualquier objeto fácil de sustraer, rejas, balcones, carpinterías, incluso se convierte en la cantera local.