lunes, 22 de febrero de 2016

Palacio del Bailio. Córdoba


El Bailio era el oficial administrador de justicia en nombre del rey o del señor.


Se da el nombre de Bailío al caballero profesor de la Orden  de San Juan que por antigüedad o gracia especial del gran maestre de la Orden, adquiera una especie de dignidad o encomienda denominada bailiaje. Estas casas pertenecieron a las familias Corbacho y Cárcamo, pasando en el siglo XVI a fray Pedro Núñez de Herrera, bailío de Lora, hijo de Alfonso Fernandez de Córdoba, quinto señor de Aguilar.

Ocupan un gran solar y tienen dos accesos uno por la calle Ramírez de Arellano y otro por la cuesta de Bailío. En su interior entre otras cosas destacables, se conservan pinturas murales de con episodios de la vida del Gran Capitán y una sala neoárabe diseñada por Agustín Vicente Inurria y Julio Romero de Torres.

En la actualidad la propiedad está dividida entre la Fundación Roger Garaudy y un lujoso complejo hotelero.

A lo largo de su historia ha sido vía de comunicación entre la parte baja de la urbe,  conocida como Axerquía, y la parte más alta, llamada Medina.


Construcción existente en época romana y musulmana


Triunfo de San Rafael a la entrada de esta casa palacio. El Triunfo de San Rafael es una tipología de monumento típicamente cordobesa que se remonta al siglo XVII, máxima expresión de la devoción popular por el Arcángel Rafael, custodio de la ciudad.

Tras la Reconquista pasa a poder del “bailío”  de Lora, Pedro Núñez de Herrera, que era hijo natural de Alonso de Aguilar, el hermano de Gonzalo Fernández de Córdoba. 


Fernando III "El Santo" reconquista  a mediados del siglo XIII, concretamente en el año 1247, Lora del Río,  donándola inmediatamente a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén o de Malta, cuyos caballeros habían contribuido decisivamente a su rendición. Con estos territorios la Orden organizó un pequeño señorío que acabó configurándose en una bailía y varias encomiendas, cuya capitalidad residía en la villa de Lora, jurídicamente establecida en la Carta Puebla de 1259. Esta situación se mantendrá hasta la desamortización del siglo XIX. Por tanto, este pueblo estuvo seis siglos bajo la tutela de las mismas manos, el Prior o Bailío de Lora.



La Casa del Bailío, inmediata a la Plaza del Cristo de los Faroles es una casa palacio situada en la parte alta de la cuesta del Bailío, a la que da nombre y cuyo origen se remonta al reparto que realizó Fernando III tras la expulsión de los musulmanes, recayendo la propiedad de la misma en familia de los Fernández de Córdoba, señores de Aguilar.
Durante la primera mitad del siglo XVI vivió en ella Pedro Núñez de Herrera, gran bailío de Lora del Río  de la orden de San Juan e hijo natural de Alfonso de Aguilar, que murió en África en 1578 con el rey don Sebastián, cuyo cargo dio nombre a la casa.
Los marqueses de Armunia heredaron el palacio y vendieron en 1710 una parte al obispado de Córdoba para que edificara el hospital de San Jacinto y la iglesia de Nuestra  Señora de los Dolores.
A lo largo de su historia el edificio ha tenido varios usos, tales como Administración de Correos o Sede de la Oficina de Obras Públicas. En la actualidad sus dependencias se reparten entre la Biblioteca Viva de Al-Andalus y el hotel Palacio del Bailío.
La portada tardogótica del palacio está atribuida a Hernán Ruiz, al padre algunas veces y al hijo otras,  y en ella destaca la decoración plateresca del tímpano.
El marquesado de Armunia fue creado por Felipe III por carta de 19 de octubre de 1619 y decreto del 29 de mayo de 1624 a favor de Diego Fernández de Córdoba y Laso de Castilla, VI señor de Armunia, Deán de la Catedral de Sevilla.
Su nombre se refiere al municipio de Armuña de Almanzora, en la provincia de Almería.
En la actualidad es un título de la Casa de los Infantado