viernes, 19 de febrero de 2016

San Rafael. Córdoba. Iglesia del Juramento de San Rafael



Plaza del Poeta Juan Bernier en el Barrio de San Lorenzo

Ocupa el solar del antiguo Convento de Santa María de Gracia, del que han quedado en pie sólo algunas de sus portadas.
En este convento estaban enterrados los padres de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.

Está flanqueada por el sur por la calle Santa María de Gracia y por el norte por la calle Arroyo de San Rafael.
Es uno de los escenarios habituales de los Carnavales.



En el siglo XV, cuando el alcalde mayor veinticuatro de Córdoba Pedro Ruiz de Cárdenas muere sin descendencia, otorga en su testamento, 16 de enero de 1475, emplear sus bienes para fundar un beaterio de doce mujeres en este solar que ocupaba la casa principal de su familia. Su viuda fue la primera hermana mayor, y su sobrina la siguiente, en 1488, según lo que había estipulado. Con el tiempo, la comunidad adoptó la regla de Santo Domingo de Guzmán, y el convento se fue consolidando con la construcción de la iglesia en 1601


La Iglesia del Juramento de San Rafael se levanta en el lugar donde San Rafael se apareció a lpadre Roelas en 1578 jurándole custodiar la ciudad.
A fines del Siglo XVIII se abre una suscripción popular para financiar las obras del templo consagrado en 1806.
Ejemplo de gran originalidad por combinar un espacio longitudinal y circular, presenta la última fachada de estilo neoclasicista que se erige en Córdoba.


Andrés de las Roelas, el padre Roelas, es un sacerdote del siglo XVI. Nacido en Córdoba y fallecido en la misma ciudad en 1587.

“Yo te juro, por Jesucristo crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad”.

El nombre de Rafael, que significa “Medicina de Dios”, es muy popular en Córdoba, y da nombre a un buen número de cordobeses y cordobesas.



El Arcangel San Rafael no es el patrón de Córdoba, tal honor corresponde a los Santos Martirés San Acisclo y Santa Victoria, los cuales sufrieron persecución y martirio durante la época romana. Cuenta la leyenda que fueron brutalmente torturados y muertos por no renunciar a la Fe Cristiana, y posteriormente arrojados al río Guadalquivir, pero sus cuerpos volvían a flote una y otra vez, por lo que se optó por quemarlos y dispersar sus cenizas en el agua. Todo esto parece que ocurrió en la curva del río donde ahora se levanta una ermita en honor y recuerdo de tales mártires.




Al Arcángel San Rafael le corresponde el honor de ser el Custodio de Córdoba, desde que en la Edad Media una epidemia de peste asoló Europa diezmando a la población. Córdoba entera se encomendó a San Rafael y milagrosamente la peste pasó por la ciudad sin apenas causar daño alguno. 

Debido a la extensa devoción existente en la ciudad, básicamente cada barrio del casco histórico de la ciudad mantiene triunfos y estatuas dedicadas al arcángel: 
Estos no fueron los únicos. Algunos de los triunfos fueron desapareciendo como el paso del tiempo. Un ejemplo es el que estaba situado frente a la Colegiata de San Hipólito.



Ermita de los Santos Mártires