jueves, 21 de julio de 2016

Sinaia. Rumania



















El Castillo de Valea Peleș fue construido entre 1873 y 1914 por el arquitecto Karel Liman. Antiguamente residencia de verano de los reyes, actualmente está siendo usada como museo. Fue construido en la época del rey Carlos I de Rumania y se convirtió en uno de los monumentos más importantes de Europa del siglo XIX.







Hasta la construcción del castillo, el rey Carlos I de Rumania y la reina Isabel de Wied estuvieron viviendo en la casa de campo que se llevó a cabo antes del castillo.
El castillo Peleș es uno de los más importantes edificios típicos de Rumania, considerado único histórica y artísticamente, también considerado uno de los edificios más importantes de Europa en la segunda mitad del siglo XIX.
El Príncipe Carlos, que fue elegido rey de Rumanía en 1866, visitó por primera vez Sinaia en agosto de ese mismo año, quedó maravillado por la belleza que desprende aquel lugar. En aquel entonces Sinaia era un pequeño pueblo de monte denominado Podul Neagului. El rey quiso construir su castillo en un lugar tranquilo y poco habitable y escogió aquel pueblo. En 1872 compró el terreno y la construcción comenzó en 1873 al mando de los arquitectos Johannes Schultz, Carol Benesch y Karel Liman.
El castillo tiene gran importancia ya que fue la residencia de verano de los reyes de aquel entonces, solían pasar allí la mitad del año desde mayo hasta noviembre. En este castillo se llevaron a cabo importantes reuniones políticas, como el Consejo de la Corona desde 1914 (cuando se decidió la neutralidad de Rumanía en la Primera Guerra Mundial, que acababa de comenzar) y 1925.






Peleș tuvo una gran importancia para la historia de Rumania, en este castillo nació el futuro rey Carlos II de Rumanía, el primer rey de la dinastía nacido en ese país y el primero en ser bautizado en la religión ortodoxa. En 1921 tiene lugar la boda de la princesa Ileana, una de las hermanas de Carlos II.


El castillo será la residencia de la familia real hasta 1948, cuando este es conquistado por los comunistas. En 1953 el castillo se convierte en museo, pero hasta 1990 no es abierto al público.
A lo largo de su construcción entre 1875 y 1914 se gastaron más de 16 millones de lei (moneda utilizada en Rumania por aquel entonces y actualmente).