La Catedral de Saint Andrews, la mayor de toda Escocia
y, aunque en la actualidad solo quedan en pie sus ruinas, puede deducirse por
su grandiosidad la enorme pujanza que debió tener durante su época de mayor
esplendor.
Sus orígenes se remontan hasta el año 742, cuando las
reliquias del apóstol San Andrés (Saint Andrews), luego patrón de Escocia,
llegaron a esas tierras.
Sobre una zona rocosa, justo donde hoy se alzan las
ruinas de la catedral, se levantó entonces la iglesia de Saint Mary on the
Rocks, la primera de las tres que sucesivamente irían ocupando este lugar.
En 1140 una comunidad de agustinos fundó aquí mismo su
propia iglesia (iglesia de Saint Rules), cuya alta torre cuadrada y aislada aún
se conserva y usa como mirador de todo este lugar privilegiado sobre la costa
escocesa.
Finalmente, sería ya en el año 1160 cuando el Obispo
de Saint Andrews promovió la construcción de una gran catedral, cuyas ruinas
son las que hoy podemos ver.
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