El octavo señor de Cervera muere en Cuenca, parroquia de San Juan Bautista, el 12 de abril de 1782. Testó en Cuenca ante Mateo Rodrigo el 29 de enero de 1767. En su testamento, otorgado en estado de viudo, declaró únicos y universales herederos a sus hijos. La octava señora de Cervera había muerto en 1764. El tercer conde de Cervera en las Memorias que redacta de la Historia de su Casa señala que el testamento de don Juan Manuel Álvarez de Toledo formaba parte de los documentos de su Archivo, pero nada escribe de dicho testamento. El octavo señor de Cervera dispone en su testamento ser enterrado en el convento de Carmelitas Descalzas de la ciudad de Cuenca. En este convento ya había recibido sepultura su mujer[1]. En Cervera, el 18 de abril, se celebraron honras con Oficio de nueve lecciones, misa cantada con diáconos y tres responsos generales por don Juan Manuel Álvarez de Toledo, señor de Cervera, que murió en Cuenca el día 12 de abril, a pedimento de su hijo primogénito don Juan Nicolás Álvarez de Toledo.
Castillo de Cervera. 29 de diciembre de 1781
Juan Manuel Vicente Ramón Álvarez de Toledo Milán de Aragón Salcedo y Beancos Amoraga Espinosa Castillo de Santarém, señor de Cervera...
En el codicilo del 29 de diciembre de 1781se puede leer que sus casas de morada en su villa de Cervera están sumamente demolidas y quebrantadas y lo mismo el castillo y casa fuerte de ella. Declara que hizo reconocer por Vicente Montoya maestro arquitecto de Cuenca, por si cabía alguna reparación, quién manifestó que atendiendo lo antiguo de su fábrica y quebranto que padecía, sería muy costosa su reparación.
Comenta que trata de edificar en la plaza de la villa otras casas de nueva planta, de más cómoda habitación para él y sus sucesores siendo su coste 26.000. Dichas casas quedarán vinculadas y sujetas a sus mayorazgos, no pudiendo hipotecarlas. Es la casa donde viven los ya condes de Cervera y que es vendida a mediados del siglo XIX como la mayor parte de las propiedades urbanas y rusticas que tenían los Cervera en pueblos de la provincia de Cuenca.
Durante el siglo XIX, la Ciudad Alta de Cuenca sufre un severo proceso de degradación urbana, social y económica. Al quedar vacíos los palacios y casonas nobles, muchas propiedades se fragmentaron en viviendas precarias de alquiler para las clases más desfavorecidas o directamente se abandonaron, acelerando el deterioro estructural de los edificios. Eso ocurre con la casa de los condes de Cervera y las de sus vecinos los duques del Infantado.
Tras siglos de ser el corazón neurálgico, administrativo y religioso de la ciudad, factores bélicos, desamortizaciones y la inaccesibilidad de su orografía provocaron que el centro de gravedad de la ciudad se desplazara definitivamente hacia los barrios llanos extramuros. Cuenca sufre los estragos de la Guerra de la Independencia frente a las tropas francesas, y más tarde, el ataque carlista de 1874. Estos conflictos arruinaron defensas, viviendas y edificios históricos. Las leyes desamortizadoras del siglo XIX vaciaron y despojaron de recursos a numerosos conventos, iglesias y propiedades eclesiásticas que vertebraban la parte alta de la ciudad. Las calles estrechas, empinadas y sinuosas de la meseta rocosa, rodeada por las hoces de los ríos Júcar y Huécar, eran incompatibles con los nuevos transportes y las demandas de higiene y movilidad de la época. Las clases pudientes, el comercio y la administración abandonaron paulatinamente la Ciudad Alta, consolidando a finales de siglo el nuevo eje socioeconómico en la calle Carretería. El comercio convencional prácticamente desapareció de la zona alta, quedando relegado únicamente a pequeñas tiendas de subsistencia alimentaria.
https://losojos.es/patrimonio/doce-anos-de-arqueologia-en-la-casa-del-corregidor-de-cuenca/
https://cultura.castillalamancha.es/sites/default/files/2018-07/DOCM%20DECLARACI%C3%93N_95.pdf
https://www.unaventanadesdemadrid.com/otras-comunidades/cuenca-v.html
[1] En las inmediaciones del Castillo de Cuenca. Hoy
ocupado por la fundación Antonio Pérez. Convento del que eran vecinos los
Álvarez de Toledo en su casa de la Calle de San Pedro. Memorias históricas de
Cuenca y su obispado, recogidas y ordenadas por el autor en 1787. Edición de
Ángel González Palencia, Biblioteca Conquense. Instituto Jerónimo Zurita del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Ayuntamiento de Cuenca, 1949.
José Luis García Martínez, Arquitectura barroca en Huete y su tierra, un
espacio arquitectónico del obispado de Cuenca, Tesis doctoral, Universidad de
Castilla-La Mancha, 2015.
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