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viernes, 6 de noviembre de 2026

La Iglesia Parroquial de Polán . Toledo

 LA IGLESIA PARROQUIAL DE POLÁN. Toledo

 Los sepulcros del Contador de Hacienda de Juan II de Castilla llamado Alonso Álvarez de Toledo y de su segunda esposa Catalina Núñez de Toledo


Iglesia Parroquial de Polán bajo la advocación de San Pedro y San Pablo

Restos del sepulcro del Contador con su escudo de armas de Caballero de la Orden de la Jarra o de las Azucenas que le entrega Juan II de Castilla en 1453.

 

"En este reino fue un varón muy virtuoso llamado Alonso Álvarez de Toledo, contador mayor de los reyes nuestros señores, don Juan el segundo e don Enrique cuarto su hijo....él hizo para su enterramiento el monasterio de Sant Bernardo cerca Toledo, de observancia, que es cabeza de todos los monasterios de Castilla de aquella orden. Y lo hizo del fundamento y lo dotó muy cumplidamente y la señora su mujer hizo otro monasterio de Santa Clara de observancia cerca de su casa en Madrid".  Libro de Armería de Diego Hernández de Mendoza, 1492[1].

 Vamos a escribir sobre este Contador y su enterramiento en la iglesia del monasterio Bernardo de Nuestra Señora de Montesión de la ciudad de Toledo y de cómo y porque la iglesia parroquial de Polán guarda restos de las losas sepulcrales del Contador y de algunos de sus familiares.

 El Contador Alonso Álvarez de Toledo fue uno de los oficiales más importantes de la burocracia de la Hacienda de Castilla en el reinado de Juan II. Alonso Álvarez de Toledo parece que era de origen judeoconverso sin que ello se pueda asegurar documentalmente, aunque Alonso sigue apareciendo en las obras sobre la Burocracia Real del siglo XV como converso.

 El Contador muere, según conocemos por su último testamento del año 1456[2] y otros documentos, entre el 6 y el 9 de agosto de 1456. No sabemos nada sobre la posible fecha de su nacimiento. Pudo ser en la década de 1380-1390 por datos conocidos sobre sus actividades al servicio de la administración castellana.

 Alonso testa en dos ocasiones, en 1440 y en 1456. En ambos testamentos manda enterrarse con el hábito de los monjes Bernardos en el monasterio de Montesión en los sepulcros ya hechos para él y su mujer Catalina Núñez[3]. Se ocupa largamente de cómo deben ser sus exequias, ceremonias a realizar y misas a rezar. Pero, Catalina Núñez de Toledo se manda enterrar en el monasterio de Santa Clara de Madrid que es fundación suya en sus casas junto al Alcázar, donde ahora vemos el Palacio Real de Madrid. Monasterio desparecido y donde se levanta un bloque de viviendas en la segunda mitad del siglo XIX.

 Alonso en su primer testamento de 1440 se ocupa de modo pormenorizado de su relación con el monasterio de Montesión como constructor y benefactor. El monasterio se obliga a decir misas y oficios anuales por el Patrono, otorgándole el respectivo documento en la vigililla de San Matías del año 1430.

 Para terminar el claustro del Convento de Santa María de Montisán de los frailes Bernardos en Toledo fundado por mí mismo 50.000 maravedíes y unas tierras en Toledo en la vega de San Román y una viña al pago que dicen de Valdehaya. Para el Convento también 5.000 maravedíes de renta anual perpetua.

 

Deja como objetos de culto cuatro candelabros de fuslera-latón-, una cruz de hierro, un portapaz de hueso, dos candelabros de azabache, un paño con frontal de seda, un pendón con las armas de los Álvarez, un báculo de azabache, un incensario de plata, un altar portátil de plata y una Biblia de cuero en latín.

 

En el Testamento de abril de 156 el contador Alonso de nuevo vuelve a ocuparse de todo lo relativo a su enterramiento, de lo dispuesto para ello en la iglesia de Montesión, de todo lo acordado con la comunidad de monjes reformadores Bernardos y hace relación detallada de todos los objetos de culto que ha ido donando al Monasterio

 

Si yo pasase de la presente vida fuera de Toledo, mando que mi cuerpo sea llevado al monasterio y que no sea sepultado en otra parte por vía de depósito ni de otra manera.

 

Yo mande hacer dos sepulturas delante del altar mayor de dicha capilla, sobre los cuales mandé poner dos piedras prietas, mando sea traído el cuerpo de Garcí Fernández, mi padre y mi señor a una de ellas, a la parte de mi sepultura. Y el de mi señora madre Mayor Fernández cuando fallezca sea sepultado en la otra sepultura. Si cuando yo falleciese mi madre estuviese enterrada en otra parte, se traslade su cuerpo a dicha sepultura. Y con ellos no sea sepultado nadie más.

 Por cuanto el dicho prior y monjes de dicho monasterio de Santa María de su buena y clara voluntad, se celebre en dicho monasterio capellanía por mí, mi mujer y por los que quisieren. Hice escritura con ellos con las condiciones siguientes. El día de mi sepultura misa conventual de finados, otra a los 30 días y otra al año. Cada sacerdote ha de decir cinco misas. Los religiosos que no sean de misa, han de decir cada uno un saterio-responso- por el difunto. Todas las misas que se digan en el convento, en el momento que se acostumbra hacer memoria de los difuntos sean por mí, aunque el sacerdote no se acuerde. Esta escritura se otorgó en el capítulo de dicho monasterio, vigilia del apóstol San Matías del año de 1433, en presencia de todos los monjes. Quiero que aniversario se haga el día de San Matías, tres días antes o tres dias después.

 Mando que el dia que fuese enterrado en la capilla que se me haga la honra que a mi estado y manera se requiere, y para ello se llame al prior y frailes de Santa María del Asilo, el prior y frailes del monasterio de San Agustín, el guardián y frailes del monasterio de San Francisco, y todos los otros priores, guardianes y abadesas de los monasterios de dicha ciudad, y los clérigos de la iglesia de Santo Tomé y de las otras iglesias de dicha ciudad, que hagan sus oficios y que les den lo acostumbrado.

 Mando que al año de mi fallecimiento se haga añal de pan, vino y cera que comúnmente se hace por el prior y monjes, y se de 1.500 maravedíes, que se digan en los monasterios de dicha ciudad de Toledo. Y en aquellos que mis testamentarios quieran, que sean más devotos y de más estrecha conciencia y vida, 10 treintenario y de 200 maravedíes cada año.

 Que en los oficios de conmemoración de mi fallecimiento sean llamados mis herederos que morasen y viviesen en la ciudad de Toledo.

 Yo di al abad, monjes y convento de dicho monasterio ciertos ornamentos y otras cosas para dicha capilla e iglesia, especialmente estos que siguen:

 Dos candeleros grandes de fuslera-latón-,

 Una cruz,

 Dos candeleros,

 Dos candeleros de azabache,

 Un porta paz[4] de cuero blanco,

 Un paño de raso de espaldas de abad de la coronación,

 Un frontal todo de seda,

 Una sábana de seda blanca con dos listas de oro anchas,

 Un arca grande blanca para poner algunas cosas cuando fuese necesario,

 Una alfombra de ajuar ordinaria de mi mujer,

 Un báculo de azabache,

 Un incensario de plata,

 Una casulla[5],

 Dos dalmáticas[6] de damasco blanco con sus albas[7] y todas sus guarniciones,

 Una casulla y dos de terciopelo verde con brocado de oro,

 Unos misales de borgoña[8].

 Algunas de las dichas cosas las di en guarda al monasterio condicionado para la capilla después de mis días para que digan misa, y después del fin de Catalina Núñez mi mujer, se entregue al monasterio. Esto se entienda si mi mujer no se casase y mantuviese castidad, pero en el caso que se casase, no los pueda tener dichos ornamentos de dicho altar portátil, que sean entregados al abad y monjes de dicho monasterio para que los usen.

 

Venimos hablando del monasterio de Montesión, del monasterio cisterciense de San Bernardo de Nuestra Señora de Montesión de la ciudad de Toledo, con relación al enterramiento del Contador Alonso y su segunda mujer así como también, y como veremos, de familiares y descendientes por lo que es tiempo de dedicarle unas líneas a este edificio.

 El monasterio de San Bernardo lo localizaríamos en un plano de la ciudad de Toledo del siglo XV a extramuros de la ciudad a unos cuatro kilómetros de Toledo en la carretera que lleva a la Puebla de Montalbán. En el siglo XIX, la desamortización causó graves pérdidas al Monasterio y a sus posesiones. Los fondos salvados del archivo monacal del Monasterio se encuentran en el Archivo Histórico Nacional y en el Archivo Diocesano de Toledo. Entre estos fondos parece que se encontraba el testamento que el Contador redacta en 1440. El archivo del monasterio comprendía documentación fechada hasta 1835. El fondo de este archivo está compuesto por 13 legajos, 16 libros y 18 carpetas[9].

 Poco después de la fundación, el monasterio y la forma de vida austera adoptada por la comunidad de monjes cistercienses de Montesión atrajeron la atención de Alfonso Álvarez de Toledo que lo pone bajo su protección y la de sus descendientes.

 

El monasterio de Monte Sión, fundado por fray Martín de Vargas el 27 de enero de 1427 con licencia del papa Martín V, es la cabeza de la reforma del Císter. Titulado monasterio de San Bernardo o de Nuestra Señora de Montesión. Fray Martín de Vargas muere en 1445.

 

Dada la fama de Monte Sión, don Álvaro de Luna, condestable de Castilla, ofrece a los monjes la creación de un nuevo monasterio si Montesión queda para enterramiento del Condestable y de su familia. La congregación no acepta esta propuesta pues su idea era el estricto cumplimiento de la regla de San Bernardo huyendo de las riquezas y los bienes materiales.

 Pero pronto se dieron cuenta que sin limosnas no podrían finalizar las obras. Es asi que aceptaron el patronato de Alonso Álvarez de Toledo y de su mujer Catalina Núñez, porque parece que fray Martín era de mucha confianza del Contador.

 

En 1431 se comienza la construcción de la iglesia y se amplían los terrenos monacales a partir de la donación de tierras aledañas al monasterio. A cambio se firman unas escrituras por las que la capilla mayor de la iglesia del monasterio serviría como panteón familiar de los Álvarez de Toledo y los escudos de armas de la familia serían colocados en los muros del monasterio.

 

El patronazgo del monasterio de Montesión después de la muerte de Alonso Álvarez de Toledo en 1456 queda en su segunda esposa Catalina Núñez, en su hijo mayor Pedro Núñez de Toledo, señor de Villafranca del Castillo y Cubas-Madrid- y de Griñón en Toledo y en los descendientes de este.

 Su construcción fue larga en función de los recursos económicos de que disponían los monjes y de la labor de patronazgo de los Toledo.

 Comienza su construcción el 21 de enero de 1427 y la iglesia se empieza a levantar el 2 de abril de 1431 en estilo gótico. Fue rehecha en 1485 por García Álvarez de Toledo, obispo de Astorga, hijo del Contador. Catalina Nuñez, segunda mujer del Contador, da dinero para blanquear el claustro y a expensas de García Alvarez de Toledo se hace más sólido con bóvedas de piedra. En 1494 se reedifica el claustro.

 Por un documento firmado entre el Contador y los monjes del monasterio en la vigilia de San Matías, 24 de febrero, del año 1430, los monjes le conceden el Patronato y derecho de enteramiento dotando el Contador al monasterio con rentas sobre Juros, tierras, ornamentos y alhajas. Los monjes quedan obligados a decir misas y oficios por el Contador.

 La Capilla de La Visitación junto a la cabecera de la iglesia del monasterio de Montesión fue construida por Luís Núñez de Toledo, hermano de Catalina Núñez de Toledo

 Luis Núñez de Toledo era canónigo de Toledo y arcediano de Madrid. El 12 de octubre de 1469, Luis Núñez de Toledo firma una escritura con los monjes para enterrarse en ella. Esta capilla se derrumba y al caer rompe la sepultura de Luis Núñez de Toledo. La losa sepulcral de mármol blanco se conserva en el monasterio, aunque rota en dos trozos, en donde se pueden ver las armas de los Núñez de Toledo que son el león rampante, bordura con cruces y la flor de lis. Estas armas estuvieron colocadas en las cuatro ménsulas de arranque de la bóveda de la capilla. La capilla de la Visitación se desescombra en el siglo XX. Un capitel con un ángel sosteniendo un escudo con las armas del Canónigo que son las de los Núñez de Toledo se colocó en el exterior de la iglesia.

 Aldonza Núñez de Toledo, hermana de la segunda mujer del Contador, y su marido Diego Romero son enterrados en la iglesia de Montesión según dispone Luis Núñez de Toledo, hermano de Aldonza y de Catalina.

 En la iglesia del monasterio también se manda enterrar García Álvarez de Toledo, hijo del Contador y de su primera mujer Aldonza Fernández de Valera. Es enterrado en una sepultura del lado de la Epístola, enfrente del padre que se entierra en el lado del Evangelio.

 García Álvarez de Toledo, obispo de Astorga e hijo del Contador, inicia en 1485 las obras para su enterramiento. En contrapartida e obispo da al Monasterio la granja que dicen del obispo que le costó 50.000 maravedíes, un recado para decir misa, veinte volúmenes de libros y 100.000 maravedíes en dinero, una heredad de Odón-Villaviciosa de Odón en Madrid- de 150 fanegas de sembradura, un paño francés, dos alfombras y dos reposteros.



Mitra procedente del sepulcro de García Álvarez de Toledo, Museo Arqueológico Nacional, número de inventario 50.022

 Poco a poco los descendientes del Contador, los Núñez de Toledo, abandonaran sus tareas de patrones de Montesión.

 Entre 1812 y 1820 los monjes de Montesión son exclaustrados y en 1835, con la desamortización de Mendizábal pasa a propiedad particular. El valor de tasación del monasterio en su desamortización fue de 181.880 reales, unas 45.000 pesetas.

 Durante la Guerra Civil la iglesia es saquea y se pierden los restos góticos de las capillas, altares, elementos arquitectónicos, decorativos y los enterramientos. Las tareas de recuperación han permitido rescatar de las ruinas entre otros elementos restos de los enterramientos de los Toledo. Desde noviembre de 1970, la comunidad cisterciense de Santa María de Huerta de Soria se hace cargo de Montesión. En la actualidad Montesión es una comunidad de hermanos cistercienses de la orden de la Estrecha Observancia, trapenses, que ofrece un servicio de hospedería religiosa..

 Poco encontramos en este lugar de la presencia de los Alvarez de Toledo.

 Entonces quién se ocupa de salvar algunos restos de sus losas sepulcrales y que son las que ahora se encuentran en la iglesia parroquial de Polán.

 


Restos de la losa sepulcral de Catalina Núñez de Toledo. Sepulcro que manda tallar su marido el Contador y que Catalina nunca llego a ocupar.

 En el siglo XX parientes de costado de la descendencia de Pedro Carrillo de Toledo-Pedro de Toledo- que es hermano de la cuarta señora de Cervera y su prima hermana se ocupan de trasladar los restos de los sepulcros de los Toledo enterrados en la iglesia del monasterio de Nuestra Señora de Montesión a la iglesia parroquial de Polán, cuya dehesa de Fuente el Caño fue propiedad de estos parientes de los Alvarez de Toledo titulados condes de la cercana Villaminaya.

 José María Sanchíz y Quesada que nace en 1872 y muere en 1952 fue el XI conde de Villaminaya, XIV marqués del Vasto y conde de Piedrabuena es la persona que se preocupa por lo que queda de los enterramientos de Montesión y quien se ocupa del traslado a Polán[10].

 En los Fondos del Museo Arqueológico Nacional, Número de Inventario 50.020 y 50.021, se encuentra dos restos de capital de la iglesia del monasterio de Montesión. En uno se ve labrado un león que corresponde al escudo de Catalina Núñez de Toledo y en el otro están labradas las armas de la Orden de Jarra del Contador Alonso.

 


 

 


 

Número de Inventario 50.020. Capitel tallado de piedra caliza. Adquirido/donado por medio del arquitecto Mariano López Sánchez, según ficha histórica de Amador de los Ríos. 

Número de Inventario 50.021. Pequeño capitel exento de base poligonal compuesto por ocho caras. Presenta en las caras anterior y posterior sendos escudos, un león rampante y un jarrón con flores.

 



[1] Entre los años 1488 y 1497 se compone este Nobiliario por Diego Hernández de Mendoza. y Zúñiga. Nació en torno al año 1420 y murió hacia el año 1501.

[2] En abril de 1456 Alonso da un segundo y último testamento al que añade tres codicilos, el último de fecha 5 de agosto de 1456.

[3] Los sepulcros ya estabas tallados en 1440, y se especifican en el testamento de 1440 algunas características, como el material, alabastro, y estatuas yacentes sobre su sepulcro y el de su esposa. De ellos solo se conservan algunos fragmentos, que corresponden a los frentes, tallados con los respectivos escudos.

[4] Placa de metal, madera, marfil, etc., con alguna imagen o signos en relieve que, en las misas solemnes, se besaba en la ceremonia de la paz. Los portapaces son objetos religiosos destinados a dar el beso de la paz a los fieles en la Misa de un modo honesto, religioso y rápido. En los primeros siglos de la Edad Media consistían en una varilla metálica terminada por algún emblema religioso. Desde el siglo XIII ha prevalecido la forma de cuadrito con imágenes de relieve semejando una portadita o un pequeño retablo. Arqueología y bellas artes. Francisco Naval y Ayerbe, 1922.

[5] Vestidura que se pone el sacerdote sobre el alba para celebrar misa, consistente en una pieza alargada con una abertura central para pasar la cabeza sin mangas y que cae por delante y por detrás en dos partes iguales y redondeadas.

[6] La dalmática es la vestidura litúrgica exterior del diácono. Se utiliza en las misas solemnes, en las procesiones y bendiciones, excepto cuando estas procesiones y bendiciones tienen carácter del penitencial, como en Adviento, desde el periodo del domingo de Septuagésima a Pascua de Resurrección, en la bendición de las velas y en la procesión del día de la Candelaria, etc.; es así porque desde los primeros tiempos la dalmática se ha considerado una vestimenta festiva. La dalmática también es utilizada por los obispos bajo la casulla en la misa pontifical solemne, pero no en misas privadas. No se permite a los sacerdotes llevar la dalmática bajo la casulla a menos que para este efecto se les haya concedido un privilegio papal especial, y entonces sólo para los días y ocasiones que haya autorizado el permiso. Puesto que la dalmática es la vestidura exterior distintiva del diácono, cuando es ordenado por el obispo. Túnica o vestidura de Dalmacia, Grecia, introducida en Roma por el emperador Cómodo. Era una especie de túnica que se llevaba sobre la túnica talar, pero diferente de esta por ser más corta hasta las rodillas, es como una casulla con mangas, está cerrada delante, y está abierta por los costados hasta el hombro, con mangas amplias, que usan los diáconos sobre el alba y la estola. Se convirtió en un vestido propio de senadores y otras personas distinguidas. Los primeros cristianos la tomaron de los romanos.

[7] El alba es una prenda larga de lino blanco que es utilizada en los ritos cristianos por el sacerdote, el diácono y los demás ministros del altar en diferentes celebraciones religiosas. Se llama así por su color blanco y proviene de la túnica talar romana. Las albas litúrgicas pueden ser utilizadas por cualquier ministro presente en la celebración litúrgica, desde el presidente, hasta los acólitos, pasando por los monaguillos y los diáconos.

[8] Eran manuscritos iluminados producidos principalmente en los talleres de la corte del ducado de Borgoña durante el siglo XV

[9] La documentación del monasterio de Monte Sión, se custodia en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. Clero secular-regular, Carpeta 2943, 13/2960,11 (años: 1396-1676). Clero secular-regular, 7038-7050 (años: 1433-1833). Clero secular-regular, L.14685/14698, 19878-16, 20261 (años: 1426-1835). 13 Legajos. 16 Libros. 18 Carpetas. Manuscrito desamortizado de la Fundación del Monasterio de Nuestra Señora de Monte Sión. Estudio y recuperación. María Dolores Díaz de Miranda y Antonia María Herrero Montero. En Actas del XVII Congreso de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España. Oviedo: Asociación de Archiveros de la Iglesia en España, 2003, pp. 77-114.

[10] José Sanchíz de Quesada fue capitán del regimiento de Artillería siendo destinado al sur de Madrid. En Alcorcón encarga al arquitecto Luis Sainz de Terreros la realización de su residencia al estilo de los palacios sajones que se inaugura en 1917. Al lado de la residencia se levanta otro castillo más pequeño para su oratorio particular bajo la advocación de San José. Por la parte posterior se levanta un tercer edifico para la servidumbre. José Sanchíz de Quesada financió en 1919 la instalación eléctrica, en 1925 las escuelas para niños y niñas y en 1935 la conducción del agua potable. El barrio de San José de Valderas se levanta en terrenos cedidos por el al ayuntamiento de Alcorcón. En la actualidad los castillos están dedicados a equipamiento Cultural El principal es la sede del Museo de Arte en Vidrio de Alcorcón y se dedica también a exposiciones y otras actividades culturales. El pequeño está ocupado por la Universidad Popular de Alcorcón. Elenco de Grandezas y Títulos Nobiliarios Españoles. Instituto Salazar y Castro, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Es la actual titular del condado de Villaminaya Teresa Sanchíz y Orueta, XV condesa de Villaminaya.