del castillo de los Mendoza, sobre el embalse de Manzanares, es obra de Juan Guas. Nos recuerda la traza de la existente en el palacio de Guadalajara y la del castillo de los Albuquerque en Cuellar. Podemos encontrar una de las razones de ello en lo que a continuación se dice.
María de Velasco fue la I duquesa de la villa de Roa ad personam, con carácter vitalicio, en 1492. Testo en 1493. Casa primero con Juan Pacheco, III señor de Belmonte, I marqués de Villena y duque de Escalona. Hija de Pedro Fernández de Velasco, II conde de Haro, VI condestable de Castilla, camarero mayor de Enrique IV, y de Mencía de Mendoza, hermana del I duque del Infantado.
Juan Pacheco casa primero en 1435 en Toledo, anulado en 1442, con Juana de Luna, hija natural de Fray Rodrigo de Luna, Gran Castellán de Amposta, en Ángela Cérriala. Aún no disuelto este primer enlace casa en 1442 con María Portocarrero, VII señora de la villa de Moguer, señora de Villanueva del Fresno, que muere en 1470. Tres años después de este segundo matrimonio recibe el marquesado de Villena. Es María Portocarrero por su madre prima hermana de Juana Enríquez que casa con su hijo el II marqués de Villena, éste por lo tanto primo segundo de su segunda mujer. En terceras nupcias casa el I marqués de Villena en 1472 con María de Velasco, I duquesa de la villa de Roa, que casa en segundas nupcias en 1482 con Beltrán de la Cueva, I duque de Albuquerque. Había muerto el I marqués de Villena en 1474, dos años después de la boda con doña María de Velasco y poco antes de la muerte de Enrique IV. Tercer matrimonio para el Alburquerque que muere en 1492. El II duque de Alburquerque es fruto de su primer matrimonio. Beltrán Fernández de la Cueva,I duque de Albuquerque en 1464, paje de lanza y guarda del rey Enrique IV de Castilla, luego su valido y mayordomo, su vasallo y de su Consejo. Casa primero, capitulaciones en Guadalajara en 1462, con Mencía de Mendoza y Luna que muere en 1476, hermana del II duque del Infantado como hija de Diego Hurtado de Mendoza, I duque del Infantado, y de su primera mujer Brianda de Luna y Mendoza, hija de Juan Hurtado de Mendoza, I señor de Morón de Almazán, Gormaz y Mendivil, y de María de Luna, de los señores de Illuecas. Padres del II duque de Albuquerque. Es por ello el II Albuquerque primo hermano del III Infantado. Su segunda boda también en 1476, pocos meses después de haber enviudado, es con Mencia Enríquez hija del I duque de Alba y que es por su madre prima hermana de María Portocarrero, segunda esposa del I marqués de Villena. La tercera boda del I duque de Alburquerque en 1482 es con Maria de Velasco, prima hermana de su primer mujer.
La sencilla y facilmente identificable heraldica de los Mendoza está ampliamente presente en la construccción.
Su construcción fue iniciada por el primer duque del Infantado y finalizada por su hijo, don Iñigo López de Mendoza, participando Juan Guas en su construcción y a quien debemos la galeria de la fachada sur sobre el embalse de Manzanres.También es de Juan Gaus el palacio Infantado de Guadalajara y el castillo de Cuellar donde realiza una galeria que nos recuerda la de Manzanares al igual que nos la recuerda el remate del palacio de Guadalajara.
Dentro del recinto podemos ver los restos de la iglesia.
Las labores de restauración y consolidación que han permitido que ahora tenga tan buen aspecto datan, sin embargo, de los años sesenta y primera mitad de los setenta, cuando la Diputación Provincial decidió convertir el edificio en un museo de los castillos españoles y en sede de una colección de tapices. Las primeras obras de reconstrucción, con todo, son realizadas por encargo del duque del Infantado en 1914. Las zonas más afectadas por la restauración son: las estancias y corredores del interior del cuerpo principal, totalmente reconstruidos, los pretiles almenados, algunos vanos y la barcana. Anualmente se llevan a cabo obras de mantenimiento y conservación por la dirección General de Patrimonio de la Consejería de Hacienda.
Pertenece al duque del Infantado, quien lo ha cedido por un período de sesenta años a la Comunidad de Madrid.
Juan Gaus. Entre las primeras obras en las que trabajó se encuentran las catedrales de Ávila y Segovia. Pero la obra más representativa de Guas es el convento franciscano de San Juan de los Reyes, en Toledo, mandado construir por Isabel La Católica para recuerdo del triunfo de la batalla de Toro. Guas es el máximo representante del llamado estilo Isabelino, entre cuyos edificios civiles se encuentra el Palacio del Infantado, de Guadalajara, la galería del castillo de los Mendoza en Manzanares el Real, el castillo de Belmonte, el castillo de Miranda, el colegio de San Gregorio en Valladolid, el atrio y la portada de la iglesia y del claustro de los monjes del Monasterio de Santa María de El Paular y la desafortunadamente desaparecida Hospedería Real de Guadalupe, Cáceres. También se considera que, muy probablemente, llevó a cabo la construcción del Castillo de Jadraque y el de Palazuelos, Guadalajara.
Muere en 1496. Era hijo del francés Pedro Guas y quizá nació en Francia, pero trabajó en Castilla durante el reinado de los Reyes Católicos y fue uno de los grandes exponentes del estilo Isabel. Está documentada su presencia en Toledo en 1453, cuando trabajaba al servicio de Hanequín de Bruselas en la puerta de los Leones de la catedral, probablemente en calidad de escultor.
Después de una labor fugaz en la catedral de Ávila, también como escultor, en 1472 fue nombrado maestro de obras del claustro de la catedral de Segovia. En esta ciudad, donde desplegó una febril actividad, compaginó su trabajo principal con la intervención en la capilla mayor del monasterio del Parral y en el claustro de la cartuja del Paular. El ornamentado conjunto del monasterio del Parral, donde la decoración recubre por completo los elementos arquitectónicos, aunque sin ocultarlos, constituye un anticipo de las creaciones más emblemáticas de su estilo.
Entre 1480 y 1483 se ocupó de la construcción del palacio del Infantado, en Guadalajara, obra clave de la arquitectura española del siglo XV y pieza fundamental en la trayectoria artística de Guas. En esta mansión señorial prototípica de la época, los estilizados elementos del estilo gótico se realzan con abundante ornamentación, sobre todo en la fachada, que ha suscitado siempre gran admiración.
Se encuentra situado al norte de Madrid, en un pequeño valle al suroeste de los Cerros de La Cabrera, en la Sierra de Guadarrama. Su término es marcadamente montañoso, con cumbres que alcanzan los 1.838 m. de altitud. Pertenece a la cuenca de Miraflores-Guadalix, siendo su arroyo principal el Albalá.
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen. Potro de herrar. Como ocurre en la mayoría de las poblaciones de la zona, existe un potro donde herraban a las vacas y caballerías.
Plaza del Álamo. El Álamo murió a fines de los 80 debido a la grafiosis, transmitida por un pequeño escarabajo portador de un hongo. Vicente Aleixandre, Premio Nobel de Literatura, que veraneó en Miraflores de la Sierra durante gran parte de su vida, le dedicó al Álamo una poesía que se puede leer al lado del tronco. En 2006 se remodeló la plaza que lo alberga preservando los restos del tronco en un monumento dedicado a los ancianos de la localidad.
Casi todo el término municipal se encuentra situado en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares; situado en una ladera, bajo La Najarra, monte de 2.119 metros de altitud.
Se funda a mediados-finales del S.XIII por pobladores segovianos, bajo el nombre de Porquerizas que podría tener dos significados diferentes: 1- Lugar de crianza y guarda de cerdos 2- Lugar poblado y abundante en jabalíes.
La fundación de Porquerizas se supone durante el reinado de Alfonso X el Sabio, entre 1252 y 1284, se cree que fue este monarca hacia 1268 cuando pone estas tierras bajo su protección denominándolas Real de Manzanares.
En 1501, con la facultad de los Reyes Católicos, Porquerizas y otras aldeas del Real llevan a cabo los amojonamientos de sus términos, surgiendo con ello problemas entre Porquerizas y Guadalix de la Sierra, al igual que surgen conflictos con Chozas, hoy Soto del Real, y Bustarviejo. En 1523 Carlos I, le concede el privilegio de Villazgo por que deja de depender jurídicamente de Manzanares.