jueves, 26 de febrero de 2009

Lope Vázquez de Acuña, duque de Huete. Sus propiedades en tierras del alfoz de la ciudad de Huete.


Lope Vázquez de Acuña duque de Huete, hijo de Lope Vazquez de Acuña y Teresa Carrillo de Albornoz señora de Paredes, Navahermosa y Valdejudios, ya viudo de su esposa María de Mendoza; que aporta la herdedad de Naharros, hija de Diego Hurtado de Mendoza, II señor de Cañete, la Olmeda, Uña y Valdemaca, montero mayor de Juan II, guarda mayor de la ciudad de Cuenca, con facultad del rey, dada en Salamanca el 9 de diciembre de 1486, hizo mayorazgo el 10 de enero de 1487 de la casa y la fortaleza de Castillejo, Saelices, con todos sus montes, prados, molinos, batanes y viña, de la casa y huerta de Huete cercana a la Iglesia de San Nicolás de Almazán, que era aledaña de la casa de los herederos de Pedro de Huete, escribano, y, de la otra parte, colindaba con la calle pública y la casa de Alejo de Sandoval, que valía 100.000 maravedíes; de una casa con huerta en Huete, cerca de la iglesia de Nuestra Señora de Atienza la heredad de Valdejudíos, por valor de 40.000 y la de Naharros, por valor de 20.000; y los 80.000 que valían los derechos sobre las escribanías de Huete de los que se recibian 8.000 al año. En 1494 Lope Vázquez de Acuña entregó en mayorazgo a su hijo Lope de Acuña y a su mujer doña María de Mendoza. El que se quedara con este mayorazgo —Lope de Acuña y sus herederos— debía ser patrón de la capilla que Lope Vázquez de Acuña había comenzado a construir en el monasterio de San Francisco de Huete. Además, pasaría con sus armas y apellidos. Si Lope de Acuña perdía el derecho, pasaría a su hijo Alfonso de Acuña, nieto de Lope Vázquez de Acuña. Lope de Acuña debía dar a su padre de sus propios 52.000 maravedíes para su mantenimiento, aunque paresçe que con todo esto él no se podía sostener. Tras litigio entre padre e hijo esta cantidad se incrementa en 8.000 maravedíes. En 1497 Lope Vázquez de Acuña se quejó de que desde hacia dos años su hijo Lope de Acuña no le pagaba los 60.000 maravedíes y manifestaba su temor a que vendiera las villas del Mayorazgo, como así sucedió. En 1499, ya difunto su padre, Lope de Acuña y su mujer doña María de Contreras obtuvieron la licencia regia para poder vender la fortaleza de Castillejo, para poder costear el casamiento de su hija Juana porque estaba vinculada al mayorazgo. El rey Fernando "el Catolico" compró a Lope de Acuña la fortaleza de Castillejo —con sus términos, prados, pastos, molino y batán—por 3. 200.000 marvedíes.
En 1479, siete años antes de la creación del Mayorazgo por el duque de Huete, se firmó un convenio entre sus hijos el protonotario y arcediano de Moya don Alfonso Carrillo y su hermano mayor Lope de Acuña por los debates que pudieran surgir a raíz de la herencia de sus padres Lope Vázquez y María de Mendoza. Así, don Alfonso se quedaba con la casa y la fortaleza de Castillejo, mientras para Lope serían las casas de Castil de Cuña, Anguix, Viana y Azañón. Castillejo acaba en manos de Lope de Acuña al morir Alonso Carrillo y por Lope es vendido en 1499, como veremos.

En 1482, cuatro años antes de la creación del Mayorazgo, el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo hermano del duque de Huete, como su sobrino Lope de Acuña le había hecho muchos, buenos y leales servicios, y por el debdo y amor que le sabía, y por le facer bien y merced, le donaba la fortaleza y villa de Viana con toda su tierra y jurisdicción. También le traspasó el derecho sobre Azañón por tener mujer y herederos legítimos que conservaran el linaje que fue de vuestro abuelo Lope Vázquez de Acuña, que tiene su padre mientras viva.

En 1483, tres años antes a la fundación del mayorazgo, y ya fallecida su esposa María de Mendoza Lope Vázquez de Acuña dio a su hijo Lope de Acuña sus villas alcarreñas de Azañón y Viana, con la condición de poder disfrutar los frutos y rentas de ellas de forma vitalicia. Los otros hijos renunciaron a los lugares del valle de Viana, y las fortalezas de Castillejo y Castil de Acuña en Huelves, segun acuerdan en el propio Castil de Acuña el 22 julio de 1483. No obstante, Lope de Acuña y su mujer doña María de Contreras vendieron ambas villas, obligándose a darle anualmente 52.000 maravedíes que allí tenía de renta mientras viviera. Lope de Acuña vendió en 1485 Azañón y Viana a Íñigo Lopez de Mendoza y Quiñones, II conde de Tendilla yI marqués de Mondejar. La venta incluía las villas de Azañón y Viana, la fortaleza de Viana y la casa y aposentamiento de Azañón con los vasallos, pechos, derechos, martiniegas, portazgos, yantares, escribanías, presentes, servicios jurisdicción civil y criminal, montes, aguas, prados, pastos, dehesas, ejidos, molinos, batanes, viñas, huertas, arboledas y 43.000 mrs. de juro de heredad que Lope de Acuña tenía situados por provisión en las alcabalas y tercias de las villas y lugares del valle de Viana que eran Montiel, La Puerta, Cereceda y Piedralveche. Lope de Acuña había recibido de su hermano el protonotario y arcediano de Moya Alonso Carrillo de Acuña en 1479 el lugar de Anguix que él recibe de su padre el duque de Huete y que tambien es vendido al conde de Tendilla. En 1490 hubo un pleito por la jurisdicción de Anguix, que ya había sido reclamada por el concejo de Huete a Lope Vázquez de Acuña en la década de 1430. En el Castil de Acuña, el 7 de junio de 1485 Alfonso Carrillo, arcediano de Moya, también ratificó la venta de Azañón y Viana.
Azañón y Viana y las villas del Valle de Viana de Mondejar habían sido estado en la órbita de los señores de Cifuentes desde el siglo XIV, hasta la donación hecha por Enrique III a Lope Vázquez de Acuña y a Teresa Carrillo de Albornoz en 1397, año en el que igualmente recibe el señorío de la villa de Buendia. Durante el siglo XV estos señoríos estuvieron vinculados al linaje Acuña. Pasando como hemos visto a fines de siglo a los mendoza de la Casa de los condes de Tendilla.