viernes, 18 de diciembre de 2009

El señorío y el marquesado de Cañete. Cuenca

Diego Hurtado de Mendoza, I señor de Cañete. Es hijo de Juan Hurtado de Mendoza, II señor de Almazán, y de María Téllez de Castilla, casa primero con Beatriz de Albornoz, “la Ricahembra”, IX señora de Albornoz. Padres de Luis Hurtado de Mendoza, II señor de Cañete. Muere sin sucesión de su matrimonio con Teresa Álvarez de Toledo. El I señor de Cañete casa en segundas nupcias con Teresa Ramírez de Guzmán. Padres de Juan Hurtado de Mendoza, II señor de Cañete, casa con Inés Manrique de Lara de la Casa de Mendoza; de Iñigo López de Mendoza, comendador de Huélamo; de Beatriz de Guzmán que casa con Rodrigo Manrique de Lara, I conde de Paredes de Nava y hermano de Inés Manrique de Lara; de Juana de Mendoza que casa con Gómez Manrique de Lara, señor de Villazopeque, hermano de los anteriores; de María de Mendoza que casa con Lope Vázquez de Acuña, I duque de Huete..

El primogénito de Diego Hurtado de Mendoza y Teresa de Guzmán, Juan Hurtado de Mendoza, será el II señor de Cañete-III si contamos a su hermanastro Luis-, y al que por sus servicios nombrarían los Reyes Católicos marqués de Cañete sin saber que había muerto dos días antes. El título que debería pasar al primer hijo de su primer matrimonio con Inés Manrique, Honorato de Mendoza, casado con Francisca de Silva hija del primer Conde de Cifuentes, ya había muerto así como su hijo mayor, Juan, por lo que el segundo hijo de Honorato, llamado Diego, recibe el título de marqués de Cañete. Casa el I marques de Cañete con su vecina de marquesado en Cuenca, la hija de los I marqueses de Moya grandes amigos de los Reyes Católicos. Juan Hurtado de Mendoza, señor de Olmeda de la Cuesta y de lo que fue la herencia de Albornoz Beamud, Poyatos, Tragacete, la Cañada del Hoyo, La frontera,el Hoyo, Uña, Valdemeca y las casas del cardenal Gil de Albornoz de Cuenca; montero mayor del Rey; de su Consejo; guarda mayor de la ciudad de Cuenca y mayordomo mayor del rey Enrique III. Muere en 1490.


El primero de los miembros del linaje Mendoza del que existen noticias ciertas en el solar castellano y en la tierra de Guadalajara es Gonzalo Yáñez o Ibáñez de Mendoza, a quien en 1331 Alfonso XI nombró Montero Mayor con responsabilidades muy directas en los asuntos de la Corte. Gonzalo casó con la hija de otro vascongado que había escalado puestos en la Corte y en el dominio de nuevos territorios castellanos, Iñigo López de Orozco. Por ese casamiento entre Gonzalo Yánez de Mendoza, VIII señor de Mendoza, y Juana López de Orozco entró en los Mendoza el señorío de las villas de Hita y Buitrago. Nieta de este matrimonio es Juana de Mendoza, de ella es sobrino el marqués de Santillana. Casa Juana en primeras nupcias con Diego Gómez Manrique de Lara, adelantado mayor de Castilla. Pertenecía Diego a la todavía poderosa Casa de Lara en la que detentaba el título de señor de Amuso siendo el séptimo titular de este señorío palentino. Juana y Diego solamente tuvieron un hijo llamado Pedro Manrique de Lara que será el VIII Señor de Amusco y ejercerá el cargo de adelantado de León. Pedro casa con Leonor de Castilla. Leonor era hija del infante y duque de Benavente Fadrique, nieta natural de Enrique II. El matrimonio de Pedro y Leonor tuvo once hijos; siete hijos y cuatro hijas. Son primos segundos del primer Infantado y del primer Tendilla.


Los matrimonios entre miembros del señorío de Cañete y los Manrique de Lara serán tres. Veamos cuales fueron estas triples uniones entre estas dos ramas de los Mendoza.
El segundo hijo de Pedro Manrique de Lara y Leonor de Castilla es Rodrigo Manrique de Lara, I Conde de Paredes de Nava desde mayo de 1452. Rodrigo nació en el año 1406 y muere en Ocaña el 11 de noviembre de 1476 víctima de un cáncer que le devoró el rostro. Esta dramática circunstancia produjo una gran influencia en la temática de las “Coplas” de su hijo Jorge escritas como reconocimiento del poeta a la vida y obra de su padre. El I conde de Paredes de Nava casó en segundas nupcias con Beatriz de Guzmán, hija del segundo matrimonio del I señor de Cañete, Diego Hurtado de Mendoza, con Teresa Ramírez de Guzmán. Rodrigo había casado en primeras nupcias con Mencia de Figueroa y el fruto de este matrimonio será el poeta Jorge Manrique que queda huérfano a los cuatro años de una madre que siempre recordará. En 1469 Rodrigo casaría por tercera vez con Elvira de Castañeda.
Gómez Manrique de Lara será el cuarto hijo de Pedro Manrique de Lara y Leonor de Castilla casa con Juana de Mendoza hija del I señor de Cañete como la mujer de su hermano Rodrigo.
Inés Manrique de Lara, hermana de Rodrigo y de Gómez, casa con el heredero del señorío de Cañete y su hijo será ya Por Gracia de Carlos I el I marqués de Cañete.
Gómez Manrique de Lara nació en la localidad de Amusco en 1412 y morirá en Toledo en 1490 de donde fue corregidor hasta su muerte. Defendió a la princesa Isabel en su lucha por el trono castellano participando desde los trece años en las luchas castellanas del siglo XV. Gómez Manrique de Lara nació en la localidad de Amusco en 1412 y morirá en Toledo en 1490 de donde fue corregidor hasta su muerte. Al igual que sus hermanos siempre defendió a la princesa Isabel en su lucha por el trono castellano participando desde los trece años en las luchas castellanas del siglo XV. Gómez intervino para concertar los desposorios entre Isabel y Fernando de Aragón y él fue el encargado de escoltar a Fernando por tierras castellanas para la celebración de su boda con la entonces infanta Isabel. Ambos premiaron su fidelidad con la concesión del cargo de Corregidor de Toledo, cargo que ejerció hasta su muerte. Gómez destacó igualmente en el campo de las letras y sus manuscritos se encuentran en la Biblioteca Nacional y en el Palacio Real de Madrid. Sus obras son de carácter amatorio, galante, burlesco, satírico y dramático. Podemos destacar sus elegías las compuestas a la muerte de su esposa y sus versos dedicados al Marqués de Santillana. Escribió también dos dramas litúrgicos. Algunas de sus composiciones podemos considerarlas un claro antecedente de las coplas de su sobrino Jorge Manrique. Gómez hereda de su madre por testamento fechado en Amusco el 20 de agosto de 1448, aunque estaba viuda desde 1440, los señoríos de Villazopeque en Burgos y de Bembibre y Matanza en León y recibe de Juan II el de Cordobilla en Badajoz. Gómez intervendrá en la disputa entre su hermano Rodrigo y Álvaro de Luna por el titulo de Maestre de la Orden de Santiago.

Juan Hurtado de Mendoza, II señor de Cañete, es con Elvira Rabanel padre de María Manrique- Mendoza-, señora de Las Majadas, que casa con Pedro de Barrientos, I señor de Valdecabras en Cuenca, Serranillos y Fuentelsaz en Guadalajara, hijo natural de Lope de Barrientos, obispo de Ávila, Segovia y Cuenca, Padres de Inés, Ana, de Barrientos, señora de Valdecabras yen tierras de Arévalo de Serradilla, casa con Luis Carrillo de Albornoz, señor de Torralba, Beteta y Casa de Ribagorda, alcalde mayor de los Hijosdalgos de Castilla, hijo de Pedro Carrillo de Albornoz, señor de Torralba, Beteta y Ocentejo, alcalde mayor de los Hijosdalgo de Castilla, y de Mencia de Mendoza, hermana del II conde de Tendilla y I marqués de Mondéjar. Con sucesión en los Carrillo de Albornoz, señores de Albornoz, Torralba y Beteta. Padres de tres hijas siendo su hija Mencia quien continúa en Albornoz y su hija Juana quien casa con el VII conde de Priego. Pasa el señorío de la Frontera, Valdecabras y Beamud a una hija de Luis de Mendoza, señor de La Frontera, hermano de María Manrique y casado con una hija de su hermana.


Vemos como por el matrimonio de Inés Manrique de Lara Barrientos, Inés Barrientos y Mendoza, algunas de las propiedades de Albornoz que fueron de su Casa vuelven a Cañete. La Frontera y Beamud del señorío Albornoz vemos que también están en Cañete.

En algunas genealogías se da al señor de Valdecabras como hijo de un hermano de bien de un primo hermano del obispo Barrientos, llamado Pedro del Águila que se cría con el Obispo adoptando su apellido, y que puede ser un hijo del Obispo tenido con una mujer de nombre desconocido de apellido Águila.

Lope de Barrientos rescribe la Crónica del Halconero de Pedro Carrillo, señor de Priego y vecino de Huete, sobre el reinado de Juan II. La Crónica del Halconero de Juan II, que no destaca por la belleza de su estilo, fue modificada por Lope de Barrientos, obispo de Ávila, Segovia y Cuenca, en la llamada Refundición de la Crónica del Halconero. Lope de Barrientos, confesor de Juan II, era contemporáneo de Pedro Carrillo llegó a ser inquisidor y preceptor del príncipe Enrique y que como Enrique IV le nombra canciller mayor de Castilla. Fue autor de un Tratado en defensa de los conversos. En esta obra el obispo Barrientos abogaba por que les fueran reconocidos a los cristianos nuevos los mismos derechos que a los cristianos nuevos para desempeñar cargos en unos años en que la oposición a esta minoría religiosa empezaba a tomar fuerza. En algunas ciudades ya había habido revueltas para impedir que los conversos ejercieran cargos en los Concejos como había sucedido en Toledo en el año 1449. Pero, no queda aquí la relación entre Pedro Carrillo y el obispo Barrientos pues una nieta del Obispo, Inés de Barrientos y Mendoza, también nieta natural del II señor de Cañete habida con una judeo conversa llamada Elvira Rabanal, será ya en el reinado de Felipe II la suegra del VII conde de Priego, como arriba hemos recogido.