viernes, 9 de abril de 2010

Alicante. Akra Leuka.












Los primeros núcleos habitados se localizaron en las laderas del monte Benacantil, ocupado hoy por el castillo de Santa Bárbara, que reunía condiciones privilegiadas por su proximidad al mar y altitud para un asentamiento seguro; aunque no se ha conservado vestigio alguno, seguramente hubo allí un poblado ibero. Otro foco estuvo en la zona de Benalúa donde se alzó una ciudad romana llamada Lucentum, que es el antecedente más inmediato de la urbe que hoy conocemos. También se han localizado poblamientos de la misma época en la Albufereta y Serra Grossa.

Con la llegada de los musulmanes se comenzó a conformar la actual ciudad al amparo del castillo. El que después sería Alfonso X el Sabio la conquistó en 1246 para la corona de Castilla. Fue en 1308 cuando Jaime I la incorporó al Reino de Valencia. En 1490 Fernando el Católico le otorgó el título de Ciudad.

Cien años después era el puerto natural de Castilla, lo que propició un activo comercio marítimo, merced al cual registró un gran florecimiento económico y un auge demográfico considerable que la llevaron a ser la tercera ciudad mercantil de España. No fue ajena a los avatares bélicos que han sacudido nuestras tierras a lo largo de su historia y, por su posición costera, todos los embates le llegaron por el mar.

En 1691, durante el reinado de Carlos II, la armada francesa la bombardeó durante siete días consecutivos. Sin casi tiempo para recuperarse, la ciudad se vió inmersa en la guerra de Sucesión. Tomó el bando de los borbones y sufrió la voladura de las defensas del castillo de Santa Bárbara por parte de los ingleses. Durante la guerra de la Independencia fue capital provisional del Reino al estar ocupada Valencia por el mariscal Suchet.

En el siglo XVIII inició su recuperación tras los desastres de las guerras. Pero fue en el XIX cuando Alicante comenzó el definitivo despegue. Con la llegada del ferrocarril (1858) su conexión con el centro de la Península aseguró la importancia portuaria que siempre le ha conferido un aire cosmopolita al estar la ciudad al borde mismo del mar y, por tanto, de los muelles.





Concatedral de San Nicolás de Bari Fue concluida en 1662. Es de estilo renacentista, con elementos barrocos en el altar y la capilla de la Comunión, considerada como una de las más bellas muestras del alto barroco español. Tiene especial interés el claustro, adornado con buenas rejerías y puertas de madera.

Ayuntamiento Es una excelente obra de arquitectura civil barroca. Fue terminado en 1760. En la planta baja, en el primer peldaño de la escalera interior, hay un disco metálico en el que se señala el Punto Cero que se toma como referencia para medir la altitud sobre el nivel del mar de todos los lugares de España.