jueves, 8 de abril de 2010

Monasterio de Uclés. Cuenca.



Vistas de los restos de lienzos de muralla que recorrian la villa de Uclés.

El monasterio se halla en la cúspide de un cerro, a cuyos pies, al este, se despliega la localidad de Uclés. El monasterio forma parte de un gran conjunto de edificaciones construidas durante diferentes periodos de la Historia y que tuvieron sus orígenes durante la dominación musulmana, alcanzaron su plenitud como fortificación durante su posesión por parte de la Orden de Santiago, de la que eran su casa más importante, y adquirieron su aspecto actual una vez terminada la Reconquista.

El cerro sobre el que se asienta el monasterio, acogió ya en la Antigüedad un castro celtibero. Fueron sin embargo los musulmanes quienes construyeron una fortaleza con imponentes parapetos defensivos, algunos de los cuales se pueden observar aún hoy en día. Tras ser definitivamente conquistado por los cristianos, el rey Alfonso VIII cedió en 1174 el castillo a la Orden de Santiago, convirtiéndose en su casa matriz. Con el paso del tiempo, se fue constituyendo un intrincado conjunto de dependencias en las que residían los miembros de la orden, que se unieron a la fortaleza y a la iglesia construida tras la conquista cristiana.

Tras el fin de la Reconquista, el conjunto de edificios sufrió una remodelación radical, que acabó con gran parte de los elementos defensivos del castillo (no así con las murallas, que aún se conservan: una primera muralla protegía la antigua huerta, regada con las aguas del río Bedija; una segunda, actualmente en muy mal estado, deja aún entrever su disposición en forma de dientes de sierra) y le dio el aspecto actual.












Fachada sur. En ella destaca la portada. La fachada principal o del mediodía fue construida en 1735 por Pedro de Ribera en estilo barroco. Destaca en esta fachada tanto su composición, a modo de fachada retablo, como su ornamentación esculpida. En la portada aparecen dispuestas cuatro pilastras, sin sujeción arquitectónica, que actúan como elementos decorativos. En la parte superior se hallan delfines, leones, cabezas, guerreros, trofeos, frutas y dos cruces de Santiago. Como remate, dos bustos de moros sujetos con cadenas, medio cuerpo de Santiago con la cruz maestral en la mano izquierda y una espada en la derecha en la que se lee Fidei defensio (defensa de la fe). En la parte inferior figura la inscripción Caput Ordinis (cabeza de la orden), cruces sueltas, corona real, caballeros con trofeos y moros encadenados, exponente del dominio que se tenía sobre ellos y de la esclavitud a la que los redujeron.








Entrada al recinto del Monasterio y acceso a la fachada este. El ala este del Monasterio, de la primera mitadel siglo XVI, se ejecutó en estilo plateresco. La decoración plateresca se observa claramente en las ventanas de la fachada oriental donde se aprecia cierta asimetría. Se repiten los motivos: calaveras, conchas, cruces y motivos alegóricos.
Fachada norte y vistas de la fortaleza.




Fachada norte. Símbolos de la orden de Santiago sobre la portada de la fachada norte.
Fachada oeste. Entrada a la iglesia. La fachada oeste fue planificada por Francisco de Mora, pero no fue ejecutada por él. También es de estilo herreriano y en ella se encuentra la entrada frontal de la iglesia. Al lado queda un trozo de muro de la antigua construcción árabe. Esta fachada está flanqueada por dos torres con chapiteles (semejantes al que queda) que desaparecieron en el siglo XIX en los incendios de 1845 y 1877.


En el monasterio actual hay varios restos de la antigua fortaleza:
  • Un lienzo de pared en la el extremo Este de la fachada principal. Corresponde a una torre que había encima de la cabecera de la antigua iglesia, que se ubicaba donde está el zaguán actual.
  • Otro lienzo de pared en el lado derecho de la portada principal de la actual iglesia.
  • Los subterráneos del antiguo cenobio con arcos de medio punto en el segundo sótano y un arco ojival en el primero.