miércoles, 6 de mayo de 2015

La Sala Capitular del Monasterio Cisterciense de Nuestra Señora de Monsalud, Córcoles, Guadalajara

Situada en la panda oriental cuya bóveda está arruinada, tiene una portada sencilla compuesta por tres arcos abocinados el interior se dobla a la parte interna de la estancia, y dos ventanas laterales que carecen de ningún tipo de adorno. 




La sala capitular está formada por dos naves y bóvedas de crucería cuyos nervios se soportan gracias a dos columnas centrales con capiteles góticos de decoración vegetal y ménsulas del mismo estilo en las paredes.


"hombres y mugeres que están poseydos de los demonios, los quales en entrando en el término de este Santo Monesterio, suelen hazer grandes extremos como quien no puede sufrir verse en tierra de la Madre de Dios".



Martín Pérez de Siones, tercer maestre de la Orden de Calatrava fue enterrado en el  monasterio cisterciense de Monsalud.




La leyenda cuenta que el agua que resbala por esta columna de la sala capitular son las lágrimas de la Virgen. 





En Monsalud se entierra también al cuarto maestre, 1182-1199, de la orden Miliar de Calatrava Nuño Pérez de Quiñones .

Con el tercer y el cuarto maestre la orden de Calatrava recibe como forma de vida una nueva regla cisterciense.

La Orden de Calatrava es una orden militar y religiosa fundada en el Reino de Castilla en el siglo XII, en el año 1158, por el abad Raimundo de Fitero, con el objetivo inicial de proteger la villa de Calatrava, Calatrava la Vieja en Ciudad Real.

El primer Maestre de la Orden fue Don García, que obtuvo del Císter y del Pontificado la primera regla. Esta regla, modelada sobre las costumbres cistercienses para hermanos laicos, impuso a los caballeros, además de las obligaciones de los tres votos religiosos (obediencia, castidad y pobreza), las de guardar silencio en el dormitorio, refectorio (comedor) y oratorio; ayunar cuatro días a la semana, dormir con su armadura, y llevar, como única vestimenta, el hábito blanco cisterciense con una sencilla cruz negra (luego roja, a partir del siglo XIV) «flordelisada»: una cruz griega con flores de lis en las puntas, que en el siglo XVI se configuró definitivamente como hoy se conoce.


El interior tiene forma rectangular dividida en seis partes, cubiertas por bóvedas de crucería sustentadas por diez columnillas perimetrales adosadas a los muros y dos pilares centrales, de donde parten los arcos que sujetan las bóvedas. Impresiona la altura del cerramiento. Las columnas tienen capiteles con adornos de hojas y terminan en un ábaco marcado de forma octogonal con moldura escalonada, apoyándose en en basas y toros así mismo escalonados. 

El banco corrido que normalmente existiría en la base de los muros ha desaparecido. 




Tres ventanales en el muro posterior permiten la iluminación de la estancia, siendo de sencilla y bella factura, abocinados hacia el interior y con arcos de medio punto sin adorno ninguno, salvo una nacela que los enmarca. 

Los expertos a la vista de los detalles arquitectónicos, datan la construcción en el siglo XIII.