jueves, 15 de febrero de 2018

Casas de los Acuña en la ciudad de Cuenca.

Los Acuña dispusieron de varios inmuebles en el recinto urbano de laciudad de Cuenca. 

Pedro de Barrientos, vecino y regidor de Cuenca, en virtud del poder especial de Lope Vázquez de Acuña, duque de Huete, guarda mayor de Huete, pidió licencia al deán, Francisco Hurtado de Mendoza, y al cabildo de la Iglesia de Cuenca —los venerables y circunspectos señores arcedianos de Cuenca y Alarcón, el abad del monasterio de Monsalud y Santiago y el tesorero, Gonzalo de Barrientos— para vender unas casas que tenía de ellos el mencionado Lope Vázquez de Acuña —heredadas del noble caballero  Lope Vázquez de Acuña y de doña Teresa Carrillo, su padre y madre— en el barrio conquense de San Pedro y que llegaban hasta San Juan. 

Y las principales casas que dicen del Cardenal. 

También tenía Lope Vázquez de Acuña otras tres casas frente a las principales.

Quería vender a Ana Candulario —hija de Teresa de la Torre y de Micer Condulmario, su tutor, de dos años— y a su tutor en 102.000 mrs. por si las quería el cabildo de la catedral de Cuenca o si no, traspasarlas y venderlas a quien quisiera y por el precio que se conviniera. 

La venta de las casas del cardenal de San Estacio y las otras adyacentes se ordenó el 31 de diciembre de 1483. 193 Fortaleza de Castillejo, 13 diciembre 1482, RAH, Salazar y Castro, D-13, fol. 334r y M-95, fol. 227v. 

Entre los testigos figuraban Alfonso del Hierro, Pedro de Baeza y Juan de Valdeolivas, criados de Lope Vázquez de Acuña. Alfonso Carrillo dio su consentimiento a la venta y cedía cualquier recurso que a las casas les pudiera competer por estar hipotecadas a la dote de doña María de Mendoza, mujer del duque de Huete.