domingo, 11 de febrero de 2018

Testamento y fundación del mayorazgo de Buendía otorgado por Lope Vázquez de Acuña y Teresa Carrillo de Albornoz, su mujer.

1446, agosto, 3. Portilla. 

Testamento y fundación del mayorazgo de Buendía otorgado por Lope Vázquez de Acuña, vasallo del rey, y Teresa Carrillo de Albornoz, su mujer.

Mandan ser enterrados en la capilla de Santa Catalina que ellos hicieron junto al coro de la iglesia de la villa de Buendía, y que los frailes de San Francisco de Huete, los de San Miguel del Monte, los de Córcoles y los de Santa María del Puerto, así como el cabildo de los clérigos de la comarca, hagan los oficios honradamente.

Disponen ciertas cantidades para varias iglesias, monasterios, redención de cautivos y cruzada, encargan ciertas plegarias y fundan dos capellanías, a la vez que ordenan que ni sus criados ni otras personas hagan llanto, aunque sí que rueguen a Dios por sus almas.

Dan determinadas cantidades a sus criados: Juan de Velasco, Rodrigo Álvarez Gallego, Martín Rodríguez, Isabel, María Mejía, Teresa, Isabel de Podata, Juana Ruiz y Juan Fraile y su mujer; y ordenan pagarles lo que les puedan deber.

En virtud de la licencia para fundar mayorazgo que el rey [Juan II] dio a Lope Vázquez de Acuña y su mujer, en Berlanga el 10 de junio de 1446, firmada por el monarca y por el doctor Fernando Díaz de Toledo, oidor, refrendario y secretario real, y que se inserta,

lo hacen a favor de su hijo mayor Pedro de Acuña de Albornoz. El padre le concede la villa de Buendía con su tierra y todos sus derechos, además de ciertos bienes allí existentes, y la madre lo establece sobre su villa y tierra de Paredes con sus derechos, así como otras posesiones en término de la ciudad de Huete. Además, ambos le dan loadquirido por el matrimonio en Paredes y una torre

y ella adjunta el derecho que tiene de sus antepasados en las villas de Moya, Utiel, Torralba y Beteta, la casa de Ribagorza, el lugar de Albornoz y los heredamientos y bienes de Moya y Utiel. Lo heredará después de la muerte de los padres, y la línea de sucesión será preferentemente masculina, de padres a hijos, aunque también podría pasar a mujeres y en caso de ausencia o corte en la línea de herederos, se establecería esta otra: Lope de Acuña, hijo también del matrimonio; Alfonso de Silva, nieto del matrimonio, hijo de Juan de Silva, alférez del rey, y de Leonor de Acuña, su hija difunta; Alfonso Carrillo, nieto, hijo de su hijo difunto Gómez Carrillo; los parientes más propincuos.

 Se inserta también la escritura de consentimiento para la fundación del mayorazgo y para lo que se dispusiese en el testamento, dada a favor de sus padres en Arévalo el 26 de marzo de 1438, por Pedro de Acuña, guarda mayor del rey, de su Consejo; Gómez Carrillo, camarero del rey; Lope de Acuña, comendador de la encomienda de Mérida; ante Asensio Rodríguez de Torrelaguna, escribano de cámara del rey y notario público, estando presentes como testigos Fernán Yáñez de Escalona, canónigo de Cuenca y Cartagena, Gonzalo de Ocaliz, guarda del rey, y Francisco de Itanzo, escudero de Lope de Acuña.

Se añaden los juramentos y otros documentos pertinentes al respecto, de esa misma fecha y de 20 y 22 de abril siguientes.

Asimismo, se mejora al hijo mayor, Pedro de Acuña de Albornoz.

Se funda otro mayorazgo a favor de Lope de Acuña, dándole el padre la villa de Azañón con su tierra y derechos, y la madre la mitad del lugar de Valtablado, en el obispado de Cuenca. La línea de sucesión es igual a la anterior, pero en caso de corte en las líneas directas, pasará así: Pedro de Acuña de Albornoz; Alfonso de Silva; Alfonso Carrillo; los parientes más propincuos. A Lope de Acuña, los padres le dan asimismo un juro y las casas donde viven en Cuenca, con algunas indicaciones.

Teresa Carrillo manda a su nieto Alfonso de Silva la tercera parte de lo que posee en el lugar de Ciruelos con su señorío, en el obispado de Sigüenza, que es de ella y de su sobrino Luis de la Cerda, y junto con ello le deja sus casas y heredades en dicho obispado, en término de Medinaceli.

A sus nietos Alfonso Carrillo y Leonor, hijos de Gómez Carrillo, Teresa Carrillo les señala el lugar y señorío de Portilla, así como unas casas y heredades en la ciudad y término de Cuenca. Además, los dos abuelos les dejan otras en ciertas aldeas de Cuenca, y un juro.

A su hijo el obispo de Sigüenza, electo de la Iglesia de Toledo, su legítimo heredero, le dejan todos sus ganados lanares y cabríos, porque le han dado más que a cualquier otro hijo, y le dan también unas casas y bienes en la ciudad y reino de Murcia.

Teresa Carrillo de Albornoz manda a su nieta Teresa de Acuña, hija de Pedro de Acuña, un juro.
Concede una casa en Cuenca a Fernán Yáñez de Escalona, canónigo de Cuenca y Cartagena, criado de su marido Lope Vázquez.

Los dos otorgantes ordenan resolver las cuestiones de deudas pendientes.

Nombran por testamentarios a sus hijos el obispo de Sigüenza, electo de Toledo, y Pedro de Acuña de Albornoz, y a Fernán Yáñez de Escalona. Ante Diego García de Illescas, escribano y notario público, y los siguientes testigos: Diego de Teruel, criado del canónigo Fernán Yáñez; Juan Martínez Moreno; Fernando Martínez de Rivatejada; Gil Sánchez de la Torre; y Martín de Villanueva de Guadajemid, vecinos de Portilla. 

RAH, col. Salazar, 9/288 (ant. D-13), fol. 5-15. Copia del amanuense de Salazar. El original constaba de 28 hojas de papel. Reg. Índice, vol. 12, p. 260. RAH, col. Salazar, 9/853 (ant. M-47), fol. 243-256. Reg. Índice, vol. 33, p. 81.




Huete en la documentación del siglo XV

1448, marzo, 2. Huete. 

Convenio hecho por la ciudad de Huete y por Pedro de Acuña, [después I conde de Buendía], sobre la casa y heredad de Villalba, y otros asuntos. 

En las casasdonde moraba Pedro Cuello, señor de Montalvo, los “honorables” caballeros Gómez Carrillo de Albornoz, Pedro Cuello, Gutierre de Sandoval, Álvaro de Luna y Payo Cuello, así como el doctor Pedro Díaz, el licenciado Alonso Díaz de Montalvo, Luis Fernández de Alcocer y Manuel Rodríguez de Huete, diputados del concejo de la ciudad, y el honorable y discreto fray Juan de Alcocer, religioso de San Francisco, en nombre de don Pedro de Acuña, guarda mayor del rey y de su consejo, acordaron, entre otros asuntos, que

Pedro de Acuña dejase libre la casa y heredad de Villalba, aldea de la ciudad, a cambio de que ésta pagase 400.000 maravedíes;

que Pedro de Acuña y el arzobispo de Toledo juraran dar favor y ayuda a la ciudad, y que se estableciera una comunidad de pastos entre Huete y la villa de Buendía.

Fueron designados por la ciudad como diputados para presentar estas propuestas a Pedro de Acuña fray Juan, el bachiller Diego López y Fernando Alonso de la Muela.

Pedro de Acuña aceptó las mismas con algunas salvedades. 

RAH, col. Salazar, 9/288 (ant. D-13), fol. 298. Copia de un amanuense de Salazar. Reg. Índice, vol. 12, p. 278. RAH, col. Salazar, 9/851 (ant. M-45), fol. 37-37v. Copia autógrafa de Salazar. Reg. Índice, vol. 32, p. 306.


1454, julio, 8. Valladolid. Testamento del rey [Juan II] de Castilla. 


.....a su hijo el infante don Alonso, y que hasta que cumpla los 14 años, en lo espiritual la ejerzan en su nombre fray Lope de Barrientos, obispo de Cuenca, oidor de la Audiencia Real, y el prior fray Gonzalo de Illescas, confesores del rey, de su Consejo; en lo temporal, la llevarán también ambos, junto con Juan de Padilla, camarero del rey, de su Consejo. Una vez cumplidos los 14 años, el infante pasará a ejercer el maestrazgo y así se le habrá de reconocer en la Orden y en sus reinos. Concede al infante el cargo de condestable [de Castilla], con todo lo perteneciente a él, y que hasta que cumpla los 14 años lo administre en su nombre Ruy Díaz de Mendoza, mayordomo del rey, de su Consejo, o el dicho Juan de Padilla si Ruy Díaz muriese antes. Manda por juro de heredad al dicho infante la ciudad de Huete y las villas de Escalona, Maqueda, Portillo y Sepúlveda, con sus tierras. Su esposa la reina Isabel [de Portugal] tendrá en usufructo durante su vida la ciudad de Soria y las villas de Arévalo y Madrigal [de las Altas Torres] y sus tierras, que pasarán al infante a la muerte de ella en concepto de juro de heredad y formando mayorazgo junto con Huete y las demás villas antedichas.



1467, diciembre, 11. Medina del Campo. 

Carta de merced del principie Alfonso, hermano de la reina Católica, a la ciudad de Huete concediendo una feria anual franca de alcabalas y otros derechos de ventas y trueques; se ha de celebrar en septiembre con 30 días seguidos “uno en pos del otro”, a contar desde el próximo 1 de septiembre de 1468. Gozarán la merced y franqueza todos los que fueren a la feria, pero no los vecinos y moradores de Huete. 
AGS, MyP, leg. 3, fol. 106. Copia simple.


1468, septiembre, 18. 

Concordia entre Enrique IV y su hermana, la infanta doña Isabel, en virtud de la cual el monarca la reconoce como princesa heredera de los reinos de Castilla y León, a cambio de que ella siempre le obedezca. El monarca se compromete a hacer que sea jurada como princesa heredera por los reinos y a asignarle para su mantenimiento el principado de Asturias, las ciudades de Ávila, Huete, Úbeda y Alcaraz, las villas de Molina, Medina del Campo y Escalona, 870.000 maravedís situados en Soria o en San Vicente de la Barquera y en Casarrubios. Por su parte, Isabel se obliga a casarse con la persona que Enrique IV determinara. El rey acuerda separarse de su mujer, la reina doña Juana, y hacerla partir del reino, quedándose él con su hija. Como garantía del cumplimiento de su parte, Enrique IV entregará el alcázar de Madrid con su tesoro al arzobispo de Sevilla y al conde de Plasencia. Finalmente, Enrique IV e Isabel se comprometen a respetar las personas y bienes del arzobispo de Sevilla, Alfonso de Fonseca, del maestre de Santiago, Juan Pacheco, y del conde de Plasencia, Álvaro de Zúñiga. Estos tres personajes también se comprometen a servir lealmente al rey y a la princesa heredera. AGS, DC, leg. 9, fol. 66. 

1469.  

Acuerdo entre el rey Enrique IV y la princesa Isabel, su hermana, en virtud del cual el monarca se compromete a entregar a su hermana la ciudad de Écija o la de Baeza, la villa de Olmedo o la de Escalona y la villa de Carrión. La primera y la tercera serán entregadas como garantía de que después Isabel recibirá la ciudad de Huete y la ciudad de Alcaraz. El arzobispo de Sevilla, Alfonso de Fonseca, el maestre de Santiago, Juan Pacheco, y el conde de Plasencia, Álvaro de Zúñiga, prometen que harán todo lo posible para que el acuerdo se cumpla. 

BN, Ms. 13110, fol. 26r-27r. 


Sabemos de un Rodrigo de Huete que fue secretario de Enrique IV 

-Iten, pues que a Rodrigo de Huete, mi criado, yo mandé dar veynte mill maravedís para ayuda de sus bodas, mando que se tenga por contento con ellos. Este Rodrigo es criado de Fernán Díaz de Toledo, secretario de Juan II, padre de Enrique IV . Enrique IV le concede el portazgo de Huete.

1459, diciembre, 12. Madrid. 

Albalá del rey a los arrendadores mayores de las tercias de Huete y su partido desde el año 1456 hasta el día de la Ascensión del año venidero de 1460, ordenándoles que paguen a la abadesa y monjas de Santa Clara de Alcocer los 10 cahíces toledanos de trigo que tienen de merced y limosna cada año por juro de heredad. 

AGS, MyP, leg. 3, fol. 9. Copia simple de la época


1464, abril, 7. Toledo. 

Alfonso Martínez de Huete, capellán de coro de la Iglesia de Toledo. 

RAH, col. Salazar, 9/811 (ant. M-4), fol. 19v. Autógrafo de Salazar. Reg. Índice, vol. 28, p. 314. 1

Alfón Fernández de Huete, abad de San Vicente en Toledo, canónigo de la iglesia de Toledo.

1467, octubre, 27. Guadalajara. 

Noticia de la concordia establecida en el Capítulo General de la Orden de la Merced en el que figura fray Fernando Moro, comendador perpetuo del convento de la Merced de Úbeda, designado el 1459 por fray Pedro de Huete, general de la Orden, y que luego sería designado vicario en Andalucía por fray Diego de Muros, provincial y luego obispo de Tuy y de Ciudad Rodrigo

RAH, Col. Diplomática de España, 11/9089, doc. 166. Sacado de Ximena, Cathalogo de los Obispos, p. 423.