viernes, 22 de octubre de 2010

El castillo de Manzanares el Real. Madrid,












La sencilla y facilmente identificable heraldica de los Mendoza está ampliamente presente en la construccción.





Su construcción fue iniciada por el primer duque del Infantado y finalizada por su hijo, don Iñigo López de Mendoza, participando Juan Guas en su construcción y a quien debemos la galeria de la fachada sur sobre el embalse de Manzanres.También es de Juan Gaus el palacio Infantado de Guadalajara y el castillo de Cuellar donde realiza una galeria que nos recuerda la de Manzanares al igual que nos la recuerda el remate del palacio de Guadalajara.


Dentro del recinto podemos ver los restos de la iglesia.

Las labores de restauración y consolidación que han permitido que ahora tenga tan buen aspecto datan, sin embargo, de los años sesenta y primera mitad de los setenta, cuando la Diputación Provincial decidió convertir el edificio en un museo de los castillos españoles y en sede de una colección de tapices. Las primeras obras de reconstrucción, con todo, son realizadas por encargo del duque del Infantado en 1914. Las zonas más afectadas por la restauración son: las estancias y corredores del interior del cuerpo principal, totalmente reconstruidos, los pretiles almenados, algunos vanos y la barcana. Anualmente se llevan a cabo obras de mantenimiento y conservación por la dirección General de Patrimonio de la Consejería de Hacienda.

Pertenece al duque del Infantado, quien lo ha cedido por un período de sesenta años a la Comunidad de Madrid.




Juan Gaus. Entre las primeras obras en las que trabajó se encuentran las catedrales de Ávila y Segovia. Pero la obra más representativa de Guas es el convento franciscano de San Juan de los Reyes, en Toledo, mandado construir por Isabel La Católica para recuerdo del triunfo de la batalla de Toro. Guas es el máximo representante del llamado estilo Isabelino, entre cuyos edificios civiles se encuentra el Palacio del Infantado, de Guadalajara, la galería del castillo de los Mendoza en Manzanares el Real, el castillo de Belmonte, el castillo de Miranda, el colegio de San Gregorio en Valladolid, el atrio y la portada de la iglesia y del claustro de los monjes del Monasterio de Santa María de El Paular y la desafortunadamente desaparecida Hospedería Real de Guadalupe, Cáceres. También se considera que, muy probablemente, llevó a cabo la construcción del Castillo de Jadraque y el de Palazuelos, Guadalajara.


Muere en 1496. Era hijo del francés Pedro Guas y quizá nació en Francia, pero trabajó en Castilla durante el reinado de los Reyes Católicos y fue uno de los grandes exponentes del estilo Isabel. Está documentada su presencia en Toledo en 1453, cuando trabajaba al servicio de Hanequín de Bruselas en la puerta de los Leones de la catedral, probablemente en calidad de escultor.

Después de una labor fugaz en la catedral de Ávila, también como escultor, en 1472 fue nombrado maestro de obras del claustro de la catedral de Segovia. En esta ciudad, donde desplegó una febril actividad, compaginó su trabajo principal con la intervención en la capilla mayor del monasterio del Parral y en el claustro de la cartuja del Paular. El ornamentado conjunto del monasterio del Parral, donde la decoración recubre por completo los elementos arquitectónicos, aunque sin ocultarlos, constituye un anticipo de las creaciones más emblemáticas de su estilo.

Entre 1480 y 1483 se ocupó de la construcción del palacio del Infantado, en Guadalajara, obra clave de la arquitectura española del siglo XV y pieza fundamental en la trayectoria artística de Guas. En esta mansión señorial prototípica de la época, los estilizados elementos del estilo gótico se realzan con abundante ornamentación, sobre todo en la fachada, que ha suscitado siempre gran admiración.