martes, 13 de septiembre de 2011

Monasterio benedictino de San Lorenzo de Carboeiro. Silleda. Pontevedra.

 No te pierdas su visita.

El monasterio se halla situado a orillas del río Deza, parroquia de Santa María de Carboeiro, perteneciente al ayuntamiento de Silleda, en la comarca de Deza, Pontevedra, Galicia.

Sus orígenes se remontan al siglo X. Se sitúa a orillas de río Deza cerca de la desembocadura en el rio Ulla, en un territorio que se nombró "Trasdeza", por ser visto por los cartógrafos lucenses "al otro lado del Deza".

La iglesia pertenece al estilo románico y constituye uno de los monumentos más característicos del arte medieval gallego. Data del S.XII, la planta es de cruz latina con tres naves y crucero. Se puede asegurar que el autor del Pórtico de la Gloria, el Maestro Mateo, fue quien diseñó los planos de esta iglesia basilical, inspirada en el románico propio de Santiago de Compostela.

En el año 1965 se filmó una película titulada "Cotolay", el carboeiro compostelano que a comienzos del S.XII ayudó a San Francisco de Asís a fundar en Santiago su primer convento en Galicia.

La portada occidental es la principal y en ella se encrastaron multitud de figuras donde se aprecia la influencia del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago y el trabajo del Maestro Mateo.
Se trata de uno de los edificios románicos más ambiciosos de Galicia y toda España.















El monasterio benedictino se ubica en medio de un frondoso y bello paisaje sobre un escarpado promontorio en un recodo del río Deza.

Monasterio Benedictino del siglo X, San Lorenzo de Carboeiro reedificó su iglesia a partir de 1170 para seguir su construcción hasta finales del siglo XII.

Hace unos años estaba bastante arruinado con las techumbres caídas y aspecto de abandono. Desde 1974 se han realizado obras de limpieza , consolidación y restauración.

El monasterio de San Lorenzo de Carboeiro, se emplaza a orillas del Río Deza, oculto en la espesura del bosque. Antes de ser monasterio benedictino, existió una ermita dedicada a San Lorenzo, la cual pertenecía a un ermitaño cuyo nombre era Egica. Sobre esta, Don Gonzalo y Doña Teresa, Condes del Deza, construyeron en el año 936 la abadía, con el fin de lograr reunir a los monjes y ermitaños de la comarca.

En el año 997, Almanzor arrasó el lugar. Dos años después se volvió a reconstruir gracias al Arzobispo de Santiago, San Pedro de Mezonzo. El convento poco a poco ganó religiosos y fué adquiriendo importancia, hasta que en el siglo XIX con la desamortización todo esto se vino abajo. Este cenobio es uno de los mejores representantes del románico cisterciense de toda la comunidad gallega. Antes de entrar nos llaman la atención las dos portadas románicas de estilo compostelano, que hay quién dice que están echas por los discípulos del Maestro Mateo. En la principal están representados los 24 ancianos del Apocalipsis y la figura del Salvador con los evangelistas. Las otras dos puertas están bastante deterioradas. La planta es en forma de cruz latina. Constaba de tres naves, y cabecera rodeada por girola rematada en tres capillas radiales dedicadas a San Benito, a la derecha a Nuestra Señora de Belén y la otra era usada como sacristía. Tiene tres rosetones en la parte superior, que corresponden a la época de transición al gótico.

Desde el año 1267, siendo abad Juan de Dios, apenas se tienen noticias hasta su anexión a San Martín Pinario de Santiago, reinando los Reyes Católicos. Carboeiro se convierte así, por motivo de la concentración de la vida monacal, en mera granja de San Martín Pinario, pasando de abadía a priorato. En el 1500 termina la gran historia de Carboeiro y comienza la pequeña crónica doméstica de una granja, con un par de monjes dedicados al control y la administración de la hacienda, a la atención pastoral de los colonos del coto y al cobro de las rentas.

La cabecera se eleva sobre la plataforma de la cripta. Para salvar el gran desnivel oriental, bajo la compleja se edificó una enorme cripta de rotundos pilares cilíndricos y abovedamiento pétreo de gran resistencia para soportar el peso de la planta superior.