lunes, 24 de octubre de 2011

Fue en Madrid, el monasterio de Santo Domingo el Real.











 Convento de Las Reparadoras.


Fue construido por  Ventura Rodríguez en 1735 como sede del Consejo Supremo de la Inquisición, si bien fue completado por Mateo Guill en 1796. Se trataba del típico caserón de trazas clásicas tan característico del siglo XVIII, en el que se combinan los lienzos de ladrillo, hoy enlucidos, con la piedra de cantería. Encima de su portada se podía leer el terrible lema inquisitorial Exurge Domine et judica causam tuam –Levántate Dios y juzga tu causa-. 

Abolida dicha institución, se convirtió en sede del Ministerio de Fomento hasta su traslado al antiguo convento de la Trinidad en la calle Atocha en 1849. 

Posteriormente, pasó a albergar un hotel inglés y una imprenta hasta que en 1897 se convirtió en el convento de las Reparadoras. Para ello, el edificio tuvo que someterse a una completa obra de remodelación realizada por el arquitecto Juan Bautista Lázaro. Lo más destacable de estas obras fue la construcción en 1898 de la iglesia del convento, levantada sobre una planta de cruz latina y decorada con elementos neorrománicos.


Fueron estas calles madrileñas parte del arrabal del monasterio de Santo Domingo. Fue surgiendo en torno al monasterio de Santo Domingo el Real.



Taberna famosa por su cocido madrileño



Escuela de Conservación y Restauración de Bienes Culturales. Edificio de principios del siglo XVII.