domingo, 17 de junio de 2012

Alonso Álvarez de Toledo, contador de hacienda de Juan II, es primo del converso Fernán Díaz de Toledo




La Capilla del Oidor en Alcalá de Henares es uno de los pocos restos que quedan de la antigua parroquia de Santa María La Mayor del siglo XV. Se levantó sobre una ermita del siglo XII llamada San Juan de Letrán o de los Caballeros. La Capilla del Oidor, nació gracias al 'oidor' de Juan II de Castilla Pedro Díaz de Toledo, señor de Olmedilla, quien la construyó a modo de panteón familiar.

La Capilla del Oidor propiamente dicha no se encuentra inmediatamente detrás de la fachada principal, sino que se trata de un espacio situado a la derecha del espacio interior, tras un arco peraltado y decorado con yeserías mudéjares. Su tamaño fue aumentado sumándole el de la antigua sacristía, que se encuentra a continuación de la reconstrucción de la pila bautismal Miguel de Cervantes.

La primera capilla, de una sola nave y con bóveda de lunetos y cúpula encamonada es la del Cristo de la Luz, añadida a la parroquia en el siglo XVII y levantada sobre el solar de la antigua ermita. Una vez acometida la restauración del conjunto, en 1982, el espacio pasó a dedicarse a sala municipal de exposiciones.


Oidor era la denominación de los jueces miembros de las Reales Audiencias o Chancillerías, tribunales colegiados originarios de Castilla, que se convirtieron en los máximos órganos de justicia dentro del Imperio español. Su nombre proviene de su obligación de escuchar-oír- a las partes en un proceso judicial, particularmente durante la fase de alegatos.


Alonso Álvarez de Toledo, contador de hacienda de Juan II, es primo del converso Fernán Díaz de Toledo, Mose Hamomo, oidor y relator del consejo real; refrendario; notario público y secretario real. Padre Fernando Díaz de Toledo de Pedro Díaz de Toledo, 1429-1499, obispo de Málaga que es primo hermano de otro Pedro Díaz de Toledo, oidor y señor de Olmedilla en Guadalajara. Es así el Contador también primo del Oidor. El doctor Pedro Díaz de la Olmedilla vivía en la calle de Cerrajeros en Alcalá de Henares. Puede ser María de Toledo, madre del relator, tía del Contador. Muere María en 1431.

Hay otro Fernán Díaz de Toledo, arcediano de Niebla, primo del Relator y del Contador que da noticias del Contador y su familia.

Señor de Olmedillas, entre Sigüenza y Medinaceli.

Las casas del doctor Pero Diaz de la Olmedilla, oidor de su Consejo
de Cámara, en la calle de los Zerrajeros, las quales oy posee doña Luisa de Guzmán, marquesa de Lanzarote. Casas relacionadas con la vida de Cervantes.

Hermana de Miguel de Cervantes e hija como el de Rodrigo Cervantes y Leonor Cortinas fue Luisa Belén, monja carmelita en Alcalá de henares. En 1565, vemos a Rodrigo en Alcalá asistiendo a la ceremonia de los votos de monja carmelita de Luisa, con el nombre Sor Luisa Belén, en el convento de la Imagen. Fue elegida Superiora en 1593 y 1596 y Priora en 1617 y 1620. El convento de Carmelitas Descalzas de La Concepción o ‘De La Imagen de Alcalá de Henares era el antiguo palacio del marqués de Lanzarote. 

El Convento fue fundado en 1563 por Sor María de Jesús Yepes en colaboración con Santa Teresa de Jesús, bajo el patronazgo de Leonor de Mascareñas. La portada, el claustro y la excepcional escalera son obra de Alonso de Covarrubias. Santa Teresa de Jesús fue priora de la Comunidad durante tres meses en 1567, en una de las muchas visitas que hizo al convento. En Madrid, el Convento Real de Santa María de los Ángeles, de aquí el nombre de la citada Costanilla de los Ángeles, antes calle de los Ángeles fue fundado en un solar propiedad de Leonor Mascareñas, aya portuguesa de Felipe II y de su hijo el príncipe Carlos. También de María y Juana de Austria, hermanas de Felipe II. Juana de Austria quedó huérfana de madre a los cuatro años y fue encomendada a Leonor de Mascareñas. 

Estuvo en el convento de los Ángeles hospedada igualmente Santa Teresa de Jesús. La infanta Juana, hermana de Felipe, y Leonor de Mascareñas fueron las encargadas del cuidado del príncipe Carlos, primero en Alcalá de Henares y después en Toro. Don Carlos, tristemente famoso por padecer una enfermedad degenerativa que desencadenó su reclusión en la torre del castillo de Arévalo, lugar donde pereció el 24 de julio de 1568 tras un largo periodo en el que se negó a ingerir alimento alguno, fue apartado del cuidado de su tía y de Leonor a la edad de nueve años. En sus últimos años de vida, Leonor de Mascareñas fue perdiendo responsabilidades en la Casa Real y su figura fue haciéndose cada vez menos relevante en la Corte hasta su muerte en 1584. La Colegiata de San Isidro, catedral de Madrid hasta que se inauguró la catedral de la Almudena, se levanta sobre terrenos cedidos por  Leonor Mascareñas.

Noble portuguesa muerta en 1584. Dama de honor de Isabel de Portugal (1503-1539), a quien acompañó desde su matrimonio con su primo Carlos I (1516-1556; Carlos V de Alemania, 1519-1556), en la Sevilla de 1526, hasta el fallecimiento de la emperatriz. Persona de confianza de la Casa Real española, se le asignó, entre otros cargos, el cuidado del príncipe Felipe (futuro Felipe II, 1556-1598), nacido en Valladolid el 21-V-1527, y de su hermana María, un año menor. Tras la muerte de la emperatriz a la edad de treinta y seis años, Leonor de Mascareñas continúo sirviendo en la Corte con el afecto de todos sus componentes. Cuidó de las infantas María, futura esposa de Maximiliano II, y de Juana, quien con el tiempo casó con Juan de Portugal.



En la revuelta contra los conversos de Toledo en 1449 el alcalde de la ciudad, Pedro Sarmiento, proclama el Primer Estatuto de Sangre, la llamada Sentencia Estatuto.

El Relator de Juan II Fernán Díaz de Toledo encargado de averiguar los hechos ocurridos en Toledo en 1449 señala en su Instrucción como responsables de los desmanes ocurrido contra los conversos al Bachiller Marcos García Mazarambros, a los canónicos Juan Alfonso y Pedro López Gálvez y al Alcalde Mayor de Toledo, Pedro Sarmiento. Ellos alentaron a los cristianos viejos contra el converso Alonso Cota y demás conversos que eran los encargados de recaudar el empréstito impuesto a la ciudad por el Condestable Álvaro de Luna. Así, ante una asamblea del pueblo, Sarmiento proclamó la llamada Sentencia Estatuto el 5 de junio de 1449, que permitía expulsar a todos los conversos de origen judío de los puestos importantes de Toledo como ser: concejales, jueces, alcaldes y especialmente las escribanías y los actos públicos de dar fe. Los argumentos esgrimidos contra los cristianos nuevos eran los mismos, o muy similares, a los usados contra los judíos: que los conversos decían que los cristianos adoraban a un hombre de su propia raza, que los Jueves Santos, en lugar de ayunos, comían cordero, que eran enemigos de Toledo porque ayudaban al rey en una guerra inútil contra otros cristianos, que los judíos vendieron a Toledo a los musulmanes cuando el ataque de los moros en el año 711.

Los cristianos viejos animados por estos personajes se rebelan contra el pago de este empréstito destruyendo y quemando la casa de Alonso de Cota y de los restantes conversos que residían en la ciudad de Toledo. Así se recogen los hechos que tuvieron lugar: Al toque de las campanas de la iglesia de Santa María, se reunió una multitud de cristianos viejos en la plaza. Una turba irrumpió en la casa de Alonso Cota, sus bienes fueron saqueados, su casa incendiada, y también el barrio de la Magdalena, donde vivían los conversos ricos de Toledo. El alcalde mayor de la ciudad y copero del rey, Pedro Sarmiento, tomó el mando de los rebeldes, en contra de las disposiciones de Álvaro de Luna. Cuando Álvaro de Luna se retiró de Toledo con el ejército real, Sarmiento derrotó a los conversos que intentaron resistir, y finalmente los colgó en la plaza pública. Se atrincheró en la ciudad e hizo aprestos para resistir la autoridad del Condestable.

Pedro Díaz de Toledo, 1410- 1466, señor de Olmedilla,  es primo de otro Pedro Díaz de Toledo y Ovalle, obispo de Málaga. Pedro Díaz de Toledo, señor de Olmedilla, consuela a su primo Pedro Díaz de Toledo y Ovalle por la muerte de su padre, el Relator, Fernando Díaz de Toledo.


doctor Pero Díaz de Toledo, oydor e referendario del rey nuestro señor e del su consejo e su alcalde mayor de las aleadas, e señor del Olmedilla, vezino de la villa de Alcalá de Henares.

Pedro Díaz de Toledo, señor de Olmedilla,  nació hacia 1410, quizá en Sevilla, y murió en 1466. Era hijo de una familia de judíos conversos. Su abuela, doña Maria de Toledo, era madre del relator de Juan II de Castilla, Femando Díaz de Toledo. De éste último fue hijo, seguramente ilegítimo, Pero Díaz de Toledo y Ovalle, que llegó a ocupar la silla episcopal de Málaga a propuesta de los Reyes Católicos, recién conquistada la ciudad. Ambos Pedros, por tanto, eran primos hermanos.

Pedro Díaz de Toledo, señor de Olmedilla, en 1441 es nombrado Oidor de Audiencia, cuerpo de jueces de recursos importantes, generosamente remunerado. Por las mismas fechas o algo más tarde es nombrado también Referendario. Estando ya en la posesión de estos cargos, entre 1442 y 1446, traduce y glosa los Proverbios de Pseudo-Séneca por encargo Juan II para la educación del futuro Enrique IV, el Impotente, entonces príncipe, que no sabía latín.

Ya fuera en la corte, ya en el ejercicio de alguno de sus cargos, ya en el ámbito de influencias que había desarrollado acaso por la afinidad de inquietudes literarias y humanísticas, lo cierto es que  contactó con don Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, quien entre 1435 y 1437 también había compuesto un libro de Proverbios, El Centón,  para la educación del Príncipe a requerimiento de Juan II.

En 1453 forma parte del consejo de los doce doctores en el proceso seguido contra don Álvaro de Luna, ejecutado en Valladolid. En un documento de 1459 su nombre figura seguido del título de «señor de Olmedilla».

Muerto el marqués de Santillana, el domingo por la mañana, 24 ó 25 de marzo de 1458,  seguramente ya bajo el patronazgo del conde de Alba, Femando Álvarez de Toledo, escribe el Dialogo y razonamiento en la muerte del marqués de Santillana. En los últimos años de su vida, al servicio de Alfonso Carrillo, primo del Marqués y obispo de Toledo, escribe las Glosas a la Exclamación e Querella de la Gouernagión.

Pedro Díaz de Toledo muere en 1466. Sus restos, los de su esposa e hijo Francisco reposan en un nicho de la capilla mayor de la iglesia parroquial de Santa María, la de San Juan de los Caballeros en Alcalá de Henares.

Doña María de Toledo, su abuela, debió de ser una mujer excepcional, de la que se conserva una cariñosa semblanza en el epitafio de la capilla de Santa María, a cuyo entierro acudieron entre otras personalidades el propio rey Juan II según cuentan los Anales Complutenses.