viernes, 4 de octubre de 2013

La Catedral de París. Île de la Cité










La Isla de La Ciudad entrando desde la Isla de San Luis

A diferencia de la Isla de la Cité, habitada desde tiempos inmemoriales, la Isla de San Luis estuvo dedicada al pasto del ganado y funcionó como almacén de madera hasta el siglo XVII, momento en que se realizó una planificación urbana que aún se conserva.
La isla fue poblada por los ciudadanos de mayor riqueza de la ciudad, que aprovecharon el oasis de tranquilidad para instalar sus suntuosas residencias y palacetes.
Mucho más pequeña y acogedora que su vecina Île de la Cité, en la Isla de San Luis se puede disfrutar de una tranquilidad poco usual en París.
Aunque la mayor parte de la isla es una zona residencial, también abundan las tiendas con cuidados escaparates, además de los restaurantes.

Alrededor del año 200 a.C. la tribu celta de los Parisii se estableció en la isla para fundar la ciudad de Lutecia. La ciudad creció y fue prosperando, hasta que en el año 506 se convirtió en la capital del reino y adquirió el nombre de Cité.
Tras convertirse en una ciudad fortificada, la isla tuvo que soportar los ataques continuos de las tropas normandas. Durante la Edad Media la ciudad ya poseía un importante núcleo de población, y se convirtió en el centro político, cultural y espiritual de Francia.